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Caricatura de Alfredo Sabat

domingo, 3 de abril de 2011

Comedores en los que hay más hambre

En algunos centros comunitarios aumentó desde fines de 2010 la cantidad de personas que buscan comida

Alejandro Rebossio
LA NACION

Todavía no hay estadísticas oficiales o privadas, pero en la realidad diaria de algunos comedores populares se nota un aumento en la cantidad de personas que se acercan a pedir comida.
El fenómeno comenzó a registrarse desde fines del año pasado, en coincidencia con el aumento del precio de los alimentos en el mundo, que ha sido más pronunciado en la Argentina.
Sin embargo, en ciertos comedores se mantiene el mismo número de beneficiarios.

"Esto es un desastre", se lamenta Amanda, de la Asociación Civil a Todo Corazón, de Haedo, que asiste a dos comedores.
A uno van 240 niños. Al otro, más de 150.
"Hay un 35 o 40% más de gente que el año pasado -se desespera Amanda-.
Todos los días me tocan el timbre de mi casa para pedirme ropa, calzado, comida.
Nosotros damos arroz, gelatina, jugo, leche en polvo, aceite, yerba. Son muchas mamás abandonadas"

Amanda busca explicaciones al fenómeno:
"Todo aumenta un poco más, vayas a donde vayas a comprar". Según la provincia de Santa Fe, los alimentos subieron en 2010 37% y en los dos primeros meses de 2011, otro 2 por ciento.
También impacta el desempleo, que supera el 7%.
"No hay trabajo. Es gente de medio pelo la que viene a los comedores.
Buscan trabajo, pero tienen una pinta que les hace difícil conseguirlo.
O cuando dicen que viven en la villa, no los toman.
No todos son delincuentes o quieren vivir de arriba.
Además, también están los explotadores, que toman empleadas domésticas por $ 5 o 6 la hora, en lugar de pagarles $ 12.
Si no, se tienen que hacer cartoneros. Y si no, si todos les cerramos las puertas, robarán"

La asignación universal por hijo, que se creó a fines de 2009 y que a mediados de 2010 aumentó de $ 180 a 220 mensuales, ayuda, pero no cubre todas las necesidades.
"Algunos no la tienen porque no tienen DNI o no tuvieron tiempo o plata para tomarse un colectivo y hacer el trámite", cuenta Amanda.
El subsidio beneficia a 3,8 millones de niños y aún deja afuera a 700.000 potenciales beneficiarios.

En el comedor y hogar María de la Esperanza, de Hurlingham, se sirven 172 platos por día.
Hace un año sumaban 110 o 120, según su coordinadora, Coca.
"No hay trabajo.
Tengo chicos jóvenes que dejan su currículum en los comercios y no los llaman nunca.
También es terrible el aumento de precios: hace un año con la misma plata llenaba dos carros del supermercado y ahora no llego a uno", describe Coca.
"También hay mucha gente que ha venido del extranjero, sobre todo de Paraguay", agrega.
La asignación ha llevado a que algunas familias comenzaran a mandar a sus hijos a ese comedor de Hurlingham y usaran el subsidio para el resto de los gastos básicos, según su encargada.

"Las cosas no andan bien", opina Irma Cejas, del comedor La Boca Primero, que recibe a 77 personas, en lugar de las 50 de hace un año.
En cambio, al comedor infantil Monseñor Angelelli, del Bajo Flores, siguen asistiendo las mismas 100 que hace un año.
"Había bajado el número en verano, pero en marzo volvió a subir", dice Diego, del Angelelli.

Al comedor San Martín de Porres, en Moreno, asisten 200 niños y jóvenes de tres a 17 años, más que hace un año, pero porque el gobierno bonaerense les dio becas para incluir a los menores de seis y los mayores de 14.
Su encargado, Jorge, admite:
"La gente busca trabajo y no consigue. O consigue changas o en negro".

En Lomas de Zamora, en el comedor infantil Padre Vasco, su coordinador, Pedro, alerta sobre que ahora van 50 o 60, en lugar de 40, dada la suba de los alimentos.

SIN TRABAJO O EN NEGRO
Al comedor San Martín de Porres, en Moreno, asisten 200 niños y jóvenes de tres a 17 años, más que hace un año, pero porque el gobierno bonaerense les dio becas para incluir a los menores de seis y los mayores de 14.
Su encargado, Jorge, admite:
"La gente busca trabajo y no consigue. O consigue changas o en negro".

En Lomas de Zamora, en el comedor infantil Padre Vasco, su coordinador, Pedro, alerta sobre que ahora van 50 o 60, en lugar de 40, dada la suba de los alimentos.

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