Tristes tribulaciones del Frente lacerado.
Redactor Estrella, especial
para JorgeAsísDigital
La verdad, lo que más interesa de Los Cinco Latinos del Frente Amplio UNEN, es si se acercan o no a Mauricio Macri, El Niño Cincuentón.
Como Frente está lacerado. Con fracturas íntimas, soldadas con presentable voluntarismo.
Contiene, por lo menos, dos fórmulas presidenciales, ineludiblemente antagónicas.
Cinco Latinos
Se trata de un conjunto de presidenciales venerables. Reluce la vocalista principal, la señora Elisa Carrió, Gran Constructora de Demoliciones.Ahora Carrió se plantea, en la práctica, si le dan un poco de tiempo, el objetivo inconsciente de demoler también al PRO, la expresión institucional del macricaputismo.
Hermes Binner, el John Wayne de El Hombre Quieto, socialista mormón. Julio Cobos, el Malvinero Sentimental, radical no preferido (hasta hoy) por los radicales. Fernando Solanas, El Dirigente Universitario, peronista cultural solitario, en migración constante. Cierra Ernesto Sanz, La Eterna Esperanza Blanca. Jefe radical.
Duele confirmar que Los Cinco Latinos arrancaron mal con los shows.
De los cinco presidenciables presentes, se destacó siempre al ausente. Mauricio. Nunca pudieron superar el peso de la ausencia (de quien ni siquiera debía estar presente).
Estrella ascendente en 2014, Mauricio es uno de los tres protagonistas prioritarios que aparecen, hasta hoy, en la pantalla etnocéntrica.
Junto a Daniel Scioli, el Líder de la Línea Aire y Sol, extraño generador del Milagro-Scioli. Y con Sergio Massa, el Renovador de la Permanencia, titular de la Franja de Massa.
(“Mauricio, Daniel y Sergio” -cliquear- animan la consagrada miniserie del Portal. Atraviesa la tercera época).
Neutralizaciones
De los cinco, de entrada, Mauricio les neutralizaba a dos.Primero a Carrió, la dama lúcida que ocupa, en el conjunto, la centralidad de Estela Raval.
Pero sobre todo Mauricio neutralizó a Sanz. Desde antes del lanzamiento en el Broadway, ya se lo imaginaba a Sanz como el vicepresidente ideal de Mauricio.
“Aunque Sanz no mida”, confirma la Garganta.
En realidad, “que no mida” es también el atributo atractivo que enarbola la Esperanza Blanca.
Ocurre que el Equipo de Comunicación Directa, que conduce Marquitos Peña, El Pibe Diez, vende un producto exclusivo. “Mauricio. Consumir con moderación”, cliquear.
Hartos de Macri
Los tres latinos restantes atraviesan los días sumidos en la indagación filosófica. Si el Producto Macri sí o si no.En el No a Macri sobreactúa Solanas. Es el publicista que consolidó suficiente fortuna como para enrolarse en el cine militante del peronismo cultural. A través de las “actualizaciones doctrinarias” del General. Y del maniqueísmo combativo de “La hora de los hornos”. Para languidecer en su mejor producto, inspirado en la nostalgia parisina de “El exilio de Gardel”.
En los inicios del menemismo transformador Solanas perdió una célebre interna comercial con Falak, Caudillo Bravío de Recoleta. Después se radicalizó al extremo de aliarse con Chacho Álvarez, el Sergio Massa de los 90 (ampliaremos).
El Dirigente Universitario registró altibajos electorales en diversas candidaturas. Hasta que consiguió la senaduría, vigorosamente empujado por Carrió, ya convertida en la actriz más formidable del parlamento. Sin embargo es en los reportajes de TN donde, a sus anchas, Carrió alcanza magistrales niveles de interpretación. Emula aquellos memorables unipersonales de la señora Myriam de Urquijo.
Hoy Solanas confirma, otra vez, con cierto dolor, que Carrió es la política más apta para lograr una banca y alejarse.
El adiós inteligente
Otro “latino” reticente, a la fusión con Mauricio, es Hermes Binner. El socialista mormón de la Utah argentina, la provincia de Santa Fe. Generosa tierra de promisión, donde los socialistas puritanos pudieron asentarse, en alianza con los radicales que el macricaputismo, hoy, pretende arrebatarle.El Latino restante es Julio Cobos. Emerge como el máximo beneficiario del enroque entre Mauricio y Sanz, que atormenta tanto a Solanas.
De oficializarse el concubinato, Cobos será el beneficiario. Por convertirse en el refugio clavado de los radicales principistas, los menos pragmáticos. Los que no se encuentran desesperados por pasar por la ventanilla del poder. Los que se resisten a la alianza que toman, exageradamente, como una capitulación.
“Sin una escena, sin un daño”.
Resta apenas emanciparse del conjunto que está, en la práctica, fracturado. Llega el turno, acaso, del “adiós inteligente”.
Oberdán Rocamora
para JorgeAsisDigital.com
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