YCRT
en el limbo, los gremios desorientados y una sorpresa que los podría sumir en
la desesperación
Por
Rubén Lasagno
Con el paso de
los días y después de leer nuestros informes, donde OPI nunca les ha mentido a
los trabajadores de la cuenca y mucho menos engañado como otros medios
recostados sobre la pauta oficial o los intereses partidarios (tanto de éste
gobierno como el anterior), los
trabajadores de YCRT han comprendido la gravedad de la situación que viven con
respecto a su fuente laboral y lejos de sentarse a esperar que el bueno de
Aníbal Fernández llegue con un pan bajo el brazo, decidieron apurar los tiempos
y plantarle el primer conflicto al yacimiento bajo esta nueva dominación
política.
ATE está en pie
de guerra e implantó un “quite de colaboración”, quejándose porque hace cuatro
años que “están sin respuesta”, como
aparece hoy en los medios.
Lo que en
realidad quiere decir el dirigente es la contrariedad que sienten actualmente,
por cuanto volvió “un gobierno peronista” y a sesenta días de gestión no han
vuelto los beneficios.
Pero
el dirigente no dice que aquellos beneficios nunca volverán y de alguna manera
el kirchnerismo le agradece a Omar Zeidán haber hecho “el trabajo sucio” que
Alberto debería haber hecho si acaso la empresa seguía como en el 2015.
Pasan
los días y los sindicatos ya no confían en la forma en la cual Aníbal bajó para
hablar con ellos, porque entre otras cosas les dijo que “no se hagan los rulos”,
en los problemas de internas yo no me meto, pero en realidad el nuevo
interventor les insinuó que está “para otra cosa” que tomar para sí la lucha
reivindicatoria de los trabajadores de la empresa y si el lector se remite a
nuestra nota del 20 de enero de este año cuando apareció Aníbal como “la
solución” lo podrá corroborar, pero el más significativo informe al respecto lo
desarrollamos el 12 de febrero bajo el título “YCRT en el limbo, los gremios
desorientados y una sorpresa que los podría sumir en la desesperación”, donde
adelantamos lo que pasaría y hoy advierten los gremios que está ocurriendo en
el yacimiento.
De YCRT venimos
hablando, informando, investigando y opinando desde el 2004, cuando nacimos al poco tiempo del luctuoso
incidente donde murieron los 14 mineros en Río Turbio.
Siempre
estuvimos ahí.
Muchas
veces con “malas noticias” hacia los propios mineros, pero siempre con la
verdad.
Y
lamentablemente para ellos y satisfacción para nuestra labor periodística por el
valor de nuestras fuentes, nunca nos equivocamos.
Así
pasó mientras el kirchnerismo mantuvo inactiva la mina tantos años haciendo
negocios con los fondos públicos, cuando asumió Omar Zeidán y generó cambios,
achicó el presupuesto, forzó retiros, etc.
También
nos adelantamos a las consecuencias y luego, apareció este “limbo” en el cual
se encuentra el yacimiento, que no es una pausa porque Aníbal el gran estratega
de las inversiones y el desarrollo de la cuenca, esté buscando una salida
productiva a la mina de carbón, sino,
porque está en estudio en el gobierno qué van a hacer con YCRT, lo cual es
una cargosa mochila para el gobierno nacional por los fondos que le insume y la
nula producción que sustenta.
La
ecuación no da desde hace muchos años.
En
los años dorados del kirchnerismo YCRT
no producía, pero se mantenían todos los privilegios, por cuando a Néstor y CFK les importaba
“mantener contentos” a los habitantes de la cuenca y a los casi 3000
integrantes de la mina con sueldos de Dubai, privilegios del primer mundo y
producción cero, a fin de que no se interrumpieran los negociados que hacían a
través de las compras de maquinarias y equipos,
los
viajes al exterior, las triangulaciones de servicios y compras con la UTN,
los dislates
financieros que partían desde la oficina de Julio De Vido y Baratta y corrían como agua por las manos
del interventor en combinación con el Intendente de la ciudad y el puente de
plata (literal) armado entre nación-provincia-municipio, no excluía a la
dirigencia sindical de la cuenca, la cual era parte de este proceso de
corrupción, participando, tal vez no
en la actividad propia de los actos ilegales, sino con la omisión de las denuncias, haciendo “la vista
gorda” a todo el río de plata que pasaba a los pies del yacimiento y siendo
parte asociada al aquelarre financiero que llevó a YCRT y la usina de la cuenca
a ser un polo sobredimensionado de inversión, sin ninguna rentabilidad más que
para cuatro vivos que se enriquecieron a costilla de un pueblo y de
trabajadores que confiaron en el relato de que eran lo mejor del país y de
seguir así el carbón de Río Turbio y la usina iba a sostener la matriz
energética del país.
Ni una ni otra,
funcionaron.
Hoy la realidad
salta a la vista.
Se
puede entender una situación sin que se comprenda lo que está pasando.
Entender
es percibir el significado de lo que ocurre, pero comprender es, además de
entender lo que pasa, actuar en consecuencia y responder a los estímulos que se
perciben.
Esto
les está ocurriendo a los muchachos de YCRT.
De
entender el cambio y pensar que vendrían tiempos mejores, han comprendido la
magnitud del problema, las intenciones ocultas de las actuales autoridades y
decidieron plantear un conflicto para acelerar decisiones.
Lamentablemente,
no hay buenos augurios para esta iniciativa.
Los trabajadores
de YCRT hoy están peor que con la administración de Macri y más cerca de una
decisión política que los puede sacudir.
El
silencio oficial alrededor de YCRT es notorio.
La
gobernadora habla mucho sin decir nada, cuando se refiere al yacimiento.
Usa
un léxico trillado y de manual, políticamente correcto pero sin profundizar en
el cómo, el cuándo y por qué.
Nadie se anima a
preguntarle y exigirle con un micrófono abierto a la señora Alicia Kirchner que
diga puntualmente cómo se va a recuperar YCRT, en qué tiempo de qué forma.
La
respuesta es simple:
Porque
aún no saben lo que van a hacer con la empresa.
Mientras
tanto necesitan que los gremios, al menos, se mantengan en expectativa y
tranquilos.
Por eso fue
enviado Aníbal Fernández y no otro a la cuenca para hacerse cargo del problemón
de YCRT.
Es
el hombre con las espaldas suficiente para aguantar cualquier chubasco frío por
más duro que arrecie el tiempo en estos lugares.
Él
pocas veces será visto por Santa Cruz,
pero las decisiones políticas que se tomen, las aplicará sin miramiento ni
explicación alguna.
Eso
también lo saben los gremios y no es raro que en poco tiempo más comiencen a
extrañar las decisiones de Macri y a lamentarse por no haber producido más
cuando les dieron la oportunidad.
Hoy, con la mina
detenida, no están en capacidad de negociar nada, solo esperar
la decisión salomónica del presidente y la aplicación de esas decisiones, a
través de la “manu military” de Anibalito, un todoterreno que está empecinado
“de hacer las cosas bien” para volver a ganarse la confianza de sus antepasados
políticos, que con asombro hasta para él mismo, han vuelto.
(Agencia
OPI Santa Cruz)
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