Por Malú Kikuchi
Pregunta
sin respuesta de una imaginación adicta al realismo mágico latinoamericano.
Sin
pruebas, sólo con gestos y palabras sueltas, se podría armar un complicado
rompecabezas que nos incluye a todos los habitantes del país.
Nos incluye y
nos condiciona de mala manera el futuro.
El
presidente Alberto Fernández, haciendo honor a su fama de moderado y
conciliador, asegura que su gobierno tiene voluntad de pago, lo que no tiene es
dinero para hacerlo.
Por lo cual
necesita tiempo, alargar los pagos y renegociar o reperfilar la deuda con
bonistas privados y con el FMI.
Viajó
a Italia, Vaticano incluido, Alemania y Francia para solicitar ayuda en el tema
de la deuda.
Los
líderes se comprometieron a dar apoyo.
Se
diferenció de Cristina K y dejó claro que él no es ella.
No
dio clase de nada, a nadie, fue simpático y empático y lo acompañó su ministro
de economía.
Alberto
hizo los deberes, hasta consiguió que Trump (18% de acciones de EEUU en el FMI)
le dijera al embajador argentino en EEUU, Jorge Argüello, que Alberto contaba con su apoyo.
Mientras,
Martín Guzmán trabaja con el FMI para solucionar el problema que es
terriblemente serio.
La
vicepresidente, como siempre en La Habana so pretexto de visitar a su hija supuestamente
enferma grave, presentó su libro “Sinceramente”.
Aprovechó
para calificar de mafioso a Mauricio Macri, involucrando a toda la inmigración
italiana.
Y
hablando de la deuda ¡en Cuba!, dijo que el FMI era co responsable de la misma y debía
quitar un 60%.
CFK
y Juan Grabois, un solo corazón.
“Entre
un mal acuerdo y un default prefiero lo último”.
El
problema es que si Argentina defaultea una vez más (1828, 1890, 1982 y 2002,
más los provinciales de 1915 y1931, más 1956, sin reestructuración y 1989,
deuda interna), nadie nos va a prestar
nada.
¿Nadie?
Probablemente
China y Rusia sí lo harían.
Irán
ya no puede gracias a la política anti petróleo iraní impuesta por Donad Trump
a nivel internacional, pero los dos primeros países sí podrían hacerlo.
De hecho es lo
que hicieron con Venezuela.
¿Por
qué no lo harían con Argentina?
¿Qué
hace Cristina en Cuba además de visitar a su hija por la que está tan
preocupada?
Tiempo
le sobra, está más en Cuba que en su país.
¿Hablará
con delegados chinos?
¿Hablará
con delegados rusos?
Imposible
saberlo.
Pero
si la Argentina defaultea una vez más, China y Rusia serán sus prestamistas de
última instancia, y para eso no se necesita adivinar.
¿Permitirá el
primer mundo que no quiere el crecimiento fenomenal de China y teme a Rusia,
que la Argentina no cumpla sus compromisos?
Eso
no se puede adivinar.
¿Quién
ganará la pulseada entre Alberto y Cristina?
Eso
tampoco se puede saber.
¿Ganará
la cordura o la locura?
NS/NC.
Cordura
es honrar las deudas contraídas con el aval de la soberanía nacional sin
importar qué gobierno las contrajo y locura
es romper las promesas de pago que la nación contrajo.
Sin
importar qué gobierno lo haga.
El
estado es uno y tiene continuidad en el tiempo.
Por
eso es preocupante que mientras el presidente y su ministro de economía
intentan solucionar el serio problema económico del país, la vice presidente en
el exterior y en un acto público, patotea
al FMI y le exija un 60% de quita de la deuda.
Kicillof
también patoteó a los acreedores.
Al
gobernador de la provincia de Buenos Aires no le fue bien.
No
es usual que el deudor le ponga ultimátum a sus acreedores, le fue mal.
Y
esa deuda la contrajo Scioli, 2011, a través de un bono docente a pagar en 3
cuotas.
La
1ª la pagó Macri.
La
2ª la tuvo que pagar Kicillof.
La plata estaba.
No
es el caso de la nación que de verdad no tiene plata para pagar las cuotas de
este año.
Pero
enojarse y exigir a los acreedores, no es la mejor manera de negociar.
Ya
se vio que el resultado fue muy malo.
Puede
que la vicepresidente busque ese resultado para beneficiar ¿a quién?
Preguntas
sin respuestas ciertas de una imaginación adicta al realismo mágico
latinoamericano.
Y
la mala costumbre de sumar uno más uno y obtener un dos como respuesta.

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