"De Argentina para el mundo..."



Caricatura de Alfredo Sabat

sábado, 15 de febrero de 2020

EL DESAFIO DE LA EDUCACION


El desafío de la educación es hoy como educar para resolver los problemas en el mundo actual.
Han cambiado las situaciones, las relaciones y hasta el perfil de los actores, tanto educadores como educandos.
Además han cambiado las prioridades en relación a los contenidos y en la conformación del ser humano que se educa.

¿Qué espera la sociedad del hombre?
¿Qué contenidos necesita para vivir?
La solución de estas dos cuestiones determinará no sólo el rumbo de la educación, sino también el éxito individual y social en la vida.

El hombre no ha sufrido grandes cambios en su evolución física, salvo el progreso que la ciencia y la técnica han incorporado al mismo, pero la constitución mental y social ha cambiado mucho más.
Los paradigmas no son los mismos y han ido adecuándose a la evolución social.
El hombre antes definido como un ser bisexuado, es hoy un ser que escapa a dicha clasificación, y apunta  a una apertura en cuanto al modo sexual, más allá de la conformación anatómica y fisiológica.
Los valores y la moral que imperaban siglos atrás se han aggiorando hacia una concepción más dúctil y versátil de acuerdo a los tiempos y a la localización de las comunidades.

Sin perder la mira que así como la educación es un valor inalienable, lo son también la libertad, la vida, la justicia, el equilibrio, la bondad, y la capacidad de abastecerse y guiarse a sí mismo.
Comprender esta situación es elemental para establecer un diagnóstico de la sociedad, considerar un pronóstico de la misma y realizar una proyección en la cual debe ubicarse a la Educación, lo más cercana posible a la realidad.
El eje ha cambiado.
Ya no son lo prioritario los contenidos, sino que es el hombre la prioridad.
El hombre actual, tal cual es y cómo vive.
Con las condiciones de su existencia, en un marco informático, donde el alcance a la información es casi ilimitado, y con un lenguaje más adecuado a la imagen que al oral y escrito tradicional.

La calidad de la educación, debe medirse en sus aspectos cualitativos.
Si bien es cierto que es un objetivo primordial extender el alcance hacia todas las personas sin distinción, como derecho inalienable del ser humano, ese objetivo no debe ir en desmedro de una educación mejor, adecuada, y que cumpla los requisitos para que el educando pueda valerse en la vida de hoy.
Hay estrategias que ya han sido superadas, y que no se pueden aplicar.
El objetivo principal hoy es la organización de centros educativos tanto de docentes como de alumnos, que estén a tono con la realidad que circunda a la comunidad educativa.
El fin último, es adquirir la sabiduría, es decir que el conocimiento sea adecuado para que viva de la mejor manera, y que de ese modo pueda ser absolutamente libre e impedir que lo dominen.
Es pertinente tomar en cuenta las propuestas que ha señalado la UNESCO en cuanto a la Educación.
Ellas son: aprender a ser, aprender a aprender, aprender a hacer y aprender a convivir.
Nótese que en ellas está condensado todo el espectro del ámbito educativo, el hombre, su quehacer, su conocimiento, y su relación con los demás.
Cuáles son las estrategias que hay que intentar para lograrlo, ese es el gran desafío.

En primer lugar el hombre en sí mismo, destinatario y objeto de la educación.
La cual debe servirle para una vida digna y exitosa.
Los parámetros y las estrategias deben ser adecuados a la inserción del hombre en la sociedad en que vive, y con las condiciones en la que vive.
Luego la capacidad de aprender; darles las herramientas para que el aprendizaje de los conocimientos se convierta en sabiduría, es decir sea eficaz para emplearlo en la vida.
La capacidad de hacer, en el concepto de realizar lo adecuado, lo correcto, lo bueno y lo beneficioso.

Desde un lugar equilibrado, sin jactancias y con armonía tanto interior como con el contexto social.
Por último enseñar a convivir como condición necesaria de una vida auténtica, en paz y unión, que haga a la felicidad de todos y de cada uno de los miembros de la sociedad.

Elias D. Galati

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