"De Argentina para el mundo..."



Caricatura de Alfredo Sabat

lunes, 2 de julio de 2012

Del Mercosur a la Triple Alianza

EL PARTIDO DE LOS PRINCIPIOS

Siempre que en el país gobernó el partido de los principios y de la ilustración, el autoritarismo, el centralismo y el espíritu de élite se apoderó de los destinos de la patria. Y esto tanto en siglo XIX como en el XXI.
En el número tres de la Nación Argentina, de octubre de 1862, el General Mitre afirmaba que “los enemigos del partido de los principios, esto es, el suyo, son los enemigos de la nacionalidad argentina”  argumento similar al que sostiene el gobierno kirchnerista, respecto de todos aquellos que no comulgamos con su ideario. Basta escuchar sus discursos en el parlamento, los artículos del periodismo militante en Página 12 o Tiempo Argentino y las monsergas vertidas en esa vulgaridad denominada 6,7,8, para ver campear el pensamiento de élite autosatisfecha que no es otra cosa más que el progresismo izquierdizante.
Si ellos son la Patria por decisión endógena, resulta que  el resto de los mortales venimos a ser algo así como gusanos al servicio de las fuerzas oscuras de la antipatria. Como cuando en las jornadas de debate de la 125 en Diputados y al ser aprobada la resolución, desde las barras atronaba el mítico canto “Patria sí, colonia no.” Dirigido a los diputados opositores.
Ellos eran la Patria, los otros: enemigos de la Nación.
Su idea de absoluto los ciega, impidiéndoles apreciar y valorar  los matices.


EL PENSAMIENTO VANGUARDISTA
Ya no quedan dudas que el kirchnerismo es una variable aggiornada  del viejo unitarismo liberal decimonónico.  
Aquellos hombres que impulsaban un modelo de organización nacional fundado en un sistema de ideas exterior y trascendente a la historia criolla,  son iguales que estos que nos gobiernan. 
Pues del mismo modo que aquellos, procuran torcer la dirección de la historia  y dirigirla  hacia horizontes  configurados en su intelecto.
Los “hombres de principios” del siglo XIX obnubilados por la utopía iluminista de los filósofos enciclopedistas,  forzaron a extremos exasperantes la vida política argentina, y los actuales deslumbrados por la utopía gramsciana declaran que ha llegado la hora de la política y  por medio de ella, fuerzan las naturales leyes del devenir histórico.
Como  elite intelectual jactanciosa, declaran que han llegado al poder para imponer sus ideas,  no para dejarlas  en la puerta. Esto, incluso, más allá de lo que la realidad admite.
Por la violencia armada en los 70’ o por la imposición de las mayorías transitorias ahora, el mecanismo intelectual del kirchnerismo es el mismo. La verdad y la razón se imponen desde afuera al movimiento inmanente  de la historia.
Si bien se mira  algo de juego hay.
Algo podemos y debemos hacer los hombres frente al futuro.
A condición de entender:
“Como somos libres podemos, sin embargo, acelerar o inhibir el ritmo  del devenir social pero no crear el designio de la historia.
Hay lugar para   la iniciativa humana aunque no para la utopía en lo que tiene de antihistórica”
 
LA POLÍTICA DEL VANGUARDISMO
   
Cristina es la síntesis perfecta de la avanzadilla intelectual.
Sus clases magistrales en cadena nacional siempre anticipan la verdad revelada.
Sus adláteres afirman que su vinculación es directa con el pueblo.
Sin embargo  su discurso floreado, altanero y grandilocuente no llega a los sectores populares, como cualquier aficionado a la sociología plebeya puede apreciar.
Guarda una postura distante con el otro, demasiado intelectual.
Pues es en ese ámbito donde ella cree que se resuelven las cosas.
Y el mundo de palabras en que se atrinchera  es la consecuencia directa del vanguardismo.
Su política, entonces, no puede ser distinta a la que surge de esa estructura mental.
Como Rivadavia o Mitre (expresiones lúcidas del iluminismo) procura imponer desde el centro de la Nación sus verdades.
De esta forma somete al rigor del poder único, a los Jefes de Provincia.
Desde la Nación avasalla a Buenos Aires para transformarla en un apéndice del gobierno nacional.
En 1862 Mitre elevó a la Legislatura nacional un proyecto de ley de federalización de toda la provincia de Buenos Aires, en principio por tres años.
Ni en Diputados ni Senadores se encontró resistencia a semejante desatino.
Los legisladores nacionales  aprobaron  la voluntad mitrista de subsumir a Buenos Aires en la Nación.
En esos precisos momentos Adolfo Alsina fue capaz de romper con Mitre,  era de su mismo partido,  negándose categóricamente a que la provincia de Buenos Aires engrosara el poder nacional y menos que la Nación y la provincia estuvieran en una sola mano.
La legislatura de Buenos Aires rechazó el proyecto.
Cristina al igual que Mitre procura dominar a los bonaerenses para fortalecer el poder presidencial, en detrimento de la salud política de la provincia. Sería saludable hallar un nuevo Alsina.
La desconfianza que los ilustrados tienen de la sociedad civil y de la dirección impersonal con que la historia construye  su avance impetuoso hacia el futuro  hacen que sea el Estado la herramienta fundamental, que los ilustrados encuentran,  para enderezar el derrotero hacia horizontes prefigurados en su conciencia.
Llevándose las más de las veces al pueblo y a la realidad por delante.


VANGUARDISMO Y POLÍTICA EXTERIOR
Del mismo modo que procura imponer sus principios a la historia política del país, ahora extiende su acción sobre los países vecinos. 
Para ello cuenta con pares educados en la misma estructura intelectual. Brasil, Uruguay y la Argentina  han decidido que el nuevo presidente de Paraguay, que no es de su agrado, pues profesa un pensamiento político distinto, ha llegado al poder por medio de un golpe de Estado. 
Por lo tanto es algo parecido a un dictador, similar o parecido a los de otros tiempos. 
Como Solano López, esa especie de Atila americano.
No importa que las Cámaras legislativas, como manda la Constitución del Paraguay, lo haya separado del cargo como corresponde a todo juicio político ganado.
Franco no es progresista por lo tanto expresa las fuerzas del mal. No se lo reconoce.
El gobierno argentino, junto al uruguayo y al del Brasil han conformado una nueva Triple Alianza. La novedosa entente procura imponer sus principios a la barbarie política de los paraguayos. Iluminismo químicamente puro.

                                                                   CLAUDIO CHAVES

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