"De Argentina para el mundo..."



Caricatura de Alfredo Sabat

sábado, 15 de diciembre de 2018

Un asco irrefrenable


"Más que la civilización, la Justicia es la necesidad del pueblo". Pietro Colletta

Esa sensación me embarga, como le sucede a muchos, desde que nada menos que Amado Boudou, el ex Vicepresidente que se convirtió en tal cuando sugirió a Cristina Elisabet Fernández apoderarse de los ahorros de quienes habían optado por el sistema de capitalización previsional, fue excarcelado mediante el pago de una multa insignificante, sólo cuatro meses después de haber sido condenado a cinco años de prisión por corrupción, pese a tener otros cuatro procesos pendientes.
Sólo veinticuatro horas después, su cómplice en el robo de la máquina de fabricar nuestro dinero, José María Núñez Carmona, recibió el mismo privilegio.

Así, una vez más, la Justicia se cubrió de mugre, dando la razón a quienes tan poco confían aquí en ella, que debiera ser garantía de igualdad y de inexistencia de privilegios de todos los ciudadanos.
La mayoritaria indignación social provocada por el fallo, sin embargo, no generó una masiva manifestación de rechazo, tal como nos tienen acostumbrados la izquierda vernácula y sus circunstanciales aliados para imponer a autoridades y legisladores sus deseos por los métodos más violentos, pese a lo menguado de su caudal en las elecciones; evidentemente, nada nos conmueve lo suficiente a los demás como para salir a la calle a reclamar que se cumpla con la Constitución.

Recuerdo que, en las competencia electoral de 1983, Raúl Alfonsín e Italo Luder lograron, sucesivamente, concurrencias que superaron largamente el millón de personas en la Avda. 9 de Julio y que, cuando Carlos Menem quiso privatizar las empresas del Estado, quienes se oponían a esa política llenaron la Plaza de Mayo…
Pero espontáneamente también, otros argentinos, se movilizaron para manifestar su vocación por achicar el gasto público, superando ampliamente a aquéllos.
Es evidente que, como diría Leopoldo Lugones, nos hemos empequeñecido de corazón y, en cambio, desarrollado un cómodo tejido adiposo, que nos impide actuar a favor de nuestros intereses sociales, si ello implica asumir graves riesgos como, por ejemplo, perdernos un partido de fútbol por televisión.

Es cierto que el fallo que condenó a parte de la banda (los verdaderos responsables aún no se han sentado frente a los jueces) todavía no está firme, ya que puede ser apelado ante Casación y, muy probablemente, llegue a la Corte Suprema, pero estos tránsfugas estaban ya en prisión porque, claramente, podían interferir en la investigación -una de las razones que justifican la privación de la libertad; la otra, el riesgo de fuga- de la conducta de otros importantes miembros de esa asociación ilícita: vgr. Jorge Brito y Gildo Insfrán.

Si bien Boudou ya no es funcionario, la administración pública y hasta el Poder Judicial están llenos de quintacolumnistas enterrados por el kirchnerismo como minas antipersonales, y todos ellos están dispuestos a pagar los favores recibidos con acciones que favorezcan política y judicialmente a los saqueadores o con omisiones que traben el desempeño del Gobierno.
Pero lo que más sorprende de este período, en el cual muchos cifrábamos esperanzas con relación a la situación de los únicos presos políticos de esta democracia falluta, es la cotidiana doble vara que aplican todos, desde los jueces prevaricadores hasta los funcionarios encaramados en cargos relacionados con el tema, como el Secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj.
Éste continúa no sólo protegiendo el negocio de quienes tanto han lucrado sino, mucho peor aún, impulsando estas inicuas persecuciones a través de los fiscales que le son adictos.

Porque nadie puede sostener hoy que, a más de cuarenta años de los hechos, los militares detenidos en inmundas mazmorras puedan tener alguna influencia sobre las presuntas pesquizas y, menos aún, evadir la acción persecutoria fugándose.
A pesar de eso, y como lo demostró la Corte hace una semana, para ellos no rige ningún derecho constitucional, como la irretroactividad de la ley penal o el principio de inocencia, así como tampoco los máximos plazos legales en materia de prisiones preventivas, en todos sus casos vencidos hace años.

Pero no es sólo culpa de jueces o funcionarios:
La sociedad entera convalidó con su silencio la represión de las organizaciones terroristas hasta su aniquilamiento, ordenada por el gobierno constitucional de Isabel Martínez de Perón, ya que estaba harta de la violencia de los asesinatos del ERP y Montoneros, llamó unánimemente -peronistas incluidos- a los militares para que, en marzo de 1976, la desalojaran de la Casa Rosada por la inoperancia de su gobierno, el caos administrativo y el clima de guerra civil que las acciones de la Triple A habían generado.

Hoy, esa misma sociedad mira para otro lado e ignora el tema, porque ha elegido a estos dos mil veteranos de tantas batallas para que carguen solos con la pretendida culpa de todos, tal como sucedió tantas veces en la historia de la humanidad.
Sobre esas dos mil cabezas, el conjunto depositó sus presuntos pecados colectivos y, si purgarlos requiere hasta de sus vidas, lo considera un precio razonable que, pagado, impida que nadie más pueda culpar al resto de los argentinos.
¡Qué actitud hipócrita, miserable y cobarde!

He debido, por razones profesionales, la reunión fundacional del P.A.D. hasta febrero; le haré saber el lugar y la fecha con anticipación.
Hasta la semana próxima.

Asunción, 15 Dic 18
Enrique Guillermo Avogadro

viernes, 14 de diciembre de 2018

VOCACIÓN SUICIDA

Malú Kikuchi 

La Argentina es un país privilegiado…con vocación suicida.
La naturaleza ha sido pródiga en dones de todo tipo, largos de enumerar.
Un enorme territorio, el 8º del planeta y una larguísima costa marítima, rica en pesca.

Hay que sumarle la pampa húmeda, con capacidad para alimentar a 400, quizás 600 millones de personas, lo que dio nacimiento a una formidable y moderna agro industria.
Y la minería, Veladero ha sido la más importante mina de oro del mundo. 
Además del litio, indispensable para las baterías.

Todos los climas, montañas, serranías, llanuras, ríos poderosos, lagos profundos, trópico y hielo.
Una maravillosa Constitución Nacional, que pocos conocen y a la que casi nadie respeta, por ignorancia o por decisiones personales.
La Argentina tuvo una educación pública.
La tiene, pero antes era de excelencia, único rasero socio económico conocido hasta el día de hoy.
Hoy esa educación no sólo no es de excelencia, es mala
Pobre en conocimientos, fuera del siglo XXI.
Y los chicos tienen clase, si los gremios de la educación lo permiten.

La Argentina fue grande cuando su educación pública era deslumbrante.
Fue.
La Argentina fue grande cuando su salud pública tuvo tecnología y conocimientos de punta.
Fue.
La Argentina tuvo premios Nobel en ciencias, único país de Latinoamérica en tenerlos.
Fue un ejemplo.

Tuvo una infraestructura memorable.
Puertos, kilómetros de redes férreas, teléfonos, aviones y aeropuertos, el cine argentino fue pionero en la región.
Los escritores argentinos, así como los pintores, los pensadores se hicieron internacionales.
Florecieron las editoriales y las galerías.

La Argentina hasta 1943 y desde finales del siglo XIX, estuvo entre los 10 países más desarrollados del mundo.
Una esperanza para los migrantes que ayudaron a consolidar la nación.
Un país serio, confiable, con una economía sólida, con horizontes amplios, en todos los sentidos.

Todo eso, fue.
Y es triste hablar de un pasado glorioso cuando el presente es triste, angustioso y gris.
Hoy, el poder judicial, en su mayoría, da vergüenza.
Hay excepciones, desgraciadamente pocas.
La corrupción es inherente al ser humano, está en todos partes, pero acá hay impunidad.

Mientras no haya Justicia en el poder judicial, el futuro no existe.
Hoy, el poder legislativo es tan partidario que no tiene tiempo para pensar en la Patria.
Defender “la quintita” propia y el pedacito de poder que tienen, es más importante que votar las leyes que se necesitan para volver a ser.

Hoy, el ejecutivo con una voracidad desconocida y feroz, destruye la actividad privada para mantener un improductivo gasto público, a través de impuestos exorbitantes.
Y hasta ahora no ha sido capaz de mostrar un plan de desarrollo a largo plazo, sin el cual nunca se volverá a ser.

Hoy, los gremios manejan todo, son el verdadero 4º poder sin el cual no se puede hacer nada.
Paralizan el país, exigen, aprietan, evaden la justicia y también parecen manejarla.
Amenazan y se les teme.
Sin gremios ocupados sólo del bienestar de sus afiliados, nunca se volverá a ser.

¿Cómo se permitió llegar a este punto?
A pesar del éxito del G20, la pobreza está en el 33%, la inflación anual llegará al 47%,
los posibles inversores no llegan porque temen que vuelva el populismo de CFK y rompa todos los contratos firmados, algo que sin lugar a dudas, haría.

Parafraseando al tango *Cuesta abajo, la Argentina podría decir: “si arrastré por este mundo la vergüenza de haber sido y el dolor de ya no ser”, la respuesta no es simple.
El populismo es en gran parte el responsable, pero este fue siempre votado, preferido, elegido.

El pueblo argentino en su mayoría, una mayoría que gana elecciones y cuando no las gana no deja gobernar a los que le ganaron, tiene vocación  suicida.
Los que no votan populismo y se dedican a demoler a los gobiernos que intentan no serlo, también tiene vocación suicida.

Para evitarlo, si es que todavía es posible y con la esperanza de estar a tiempo para revertir la situación, existe el Centro de Ayuda al Suicida, CAS, (11) 5275 1135.
“Su llamado es personal, confidencial y anónimo”.

Para volver a ser, hay que olvidar la vocación suicida que nos aqueja.

jueves, 13 de diciembre de 2018

*VALGO*


Jorge Luis Borges


De tanto perder aprendí a ganar...
De tanto llorar se me dibujó la sonrisa que tengo.
Conozco tanto el piso que sólo miro el cielo.
Toqué tantas veces fondo que, cada vez que bajo, ya sé que mañana subiré.

Me asombro tanto como es el ser humano, que aprendí a ser yo mismo.
Tuve que sentir la soledad para aprender a estar conmigo mismo y saber que soy buena compañía.

Intenté ayudar tantas veces a los demás, que aprendí a que me pidieran ayuda.
Trate siempre que todo fuese perfecto y comprendí que realmente todo es tan imperfecto como debe ser (incluyéndome)

Hago solo lo que debo, de la mejor forma que puedo y los demás que hagan lo que quieran.

Vi tantos perros correr sin sentido, que aprendí a ser tortuga y apreciar el recorrido.
Aprendí que en esta vida nada es seguro, solo la muerte…
Por eso disfruto el momento y lo que tengo.
Aprendí que nadie me pertenece, y aprendí que estarán conmigo el tiempo que quieran y deban estar, y quien realmente está interesado en mi me lo hará saber a cada momento y contra lo que sea.

Que la verdadera amistad si existe, pero no es fácil encontrarla.
Que quien te ama te lo demostrará siempre sin necesidad de que se lo pidas.
Que ser fiel no es una obligación sino un verdadero placer cuando el amor es el dueño de ti.
Eso es vivir…

La vida es bella con su ir y venir, con sus sabores y sin sabores…
Aprendí a vivir y disfrutar cada detalle, aprendí de los errores pero no vivo pensando en ellos, pues siempre suelen ser un recuerdo amargo que te impide seguir adelante, pues, hay errores irremediables.

Las heridas fuertes nunca se borran de tu corazón pero siempre hay alguien realmente dispuesto a sanarlas.

Camina de la mano de la vida, todo mejora siempre.
Y no te esfuerces demasiado que las mejores cosas de la vida suceden cuando menos te las esperas.
No las busques, ellas te buscan.

“Lo mejor está por venir”

martes, 11 de diciembre de 2018

Ironías argentinas


Dujovne tiene razón en NO darnos bonos a los jubilados

TIENE RAZÓN... 
Porque los jubilados, son los responsables de no haber previsto que los piqueteros de hoy,  tuvieran trabajo mañana...

Además si se han jubilado de algo, es porque han trabajado y aportado al Estado, durante 30 años o más...
¿Por qué no han ahorrado para ellos..?
O, ¿ no sabían, cuando fueron jóvenes que, algún día, les llegaría la hora de descansar..?

En tanto, los piqueteros, no han aportado, ni han trabajado, ellos, han sido preparados para descansar y/o tirar piedras y reclamar al Estado...
Acaso, ¿podemos culparlos..?

Ese NO trabajar, lo vienen haciendo muy bien, por tanto hay que agradecerles con un bono...
Para que durante 2019, estén listos, para continuar con su NO TAREA...

El criterio del ministro está muy bien...
¿Pueden acaso los jubilados, tirar piedras y hacer daño...?
En su lugar, hay jóvenes preparados y fuertes, capaces de destruir nuestras veredas y obtener así, los proyectiles necesarios para enfrentar cualquier
situación que se presente...

En cambio, los jubilados, ya están para guardarse y dedicarse a sus nietos...
¡¡¡Que no molesten más...!!!

¡¡¡Los piqueteros, son la prioridad ministerial...!!!

Además, ¿quién le teme a un jubilado...?

Jorge Francisco Casabal Marcó del Pont.

lunes, 10 de diciembre de 2018

Por qué el nuevo protocolo de Seguridad es imprescindible

Por Alejandro Fargosi *

El protocolo de la ministra Patricia Bullrich es una eficiente, equilibrada y razonable coordinación y modernización de reglamentaciones anteriores,
dispersas entre las varias fuerzas federales.
Esa unificación, además, sigue casi textualmente las pautas de las Naciones Unidas vigentes desde hace 28 años.

Pese a todas esas garantías de respeto a la Constitución y a las convenciones de derechos humanos, es atacado por la izquierda, por ciertos periodistas y hasta por algunos socios de Cambiemos.
En esa confusión, nosotros, los ciudadanos sin custodia ni fueros, tenemos dos ventajas:
Vivimos la realidad sin intermediarios y, además, el protocolo y su precedente de la ONU son cortos y fáciles de leer.

Cualquiera puede verificar que no se cambiaron leyes penales ni se permiten abusos policiales:
El protocolo ordena extremar el esfuerzo policial para evitar acciones letales, pese a que absurdamente se impide usar medios alternativos, porque la izquierda y sus aliados vetaron las pistolas eléctricas Taser, con letanías setentistas inconcebibles en el siglo XXI.
Muchos juristas ya explicaron que el protocolo no viola sino protege los principios constitucionales y los derechos humanos, que amparan también a las fuerzas de seguridad y a las víctimas de la delincuencia.

Más allá de esos aspectos legales, nos preocupan aspectos fácticos, o sea, la cruda realidad.
En temas policiales debemos empezar respetando al único trabajo que obliga a arriesgar la vida por el prójimo:
Policías, gendarmes y prefectos deben sacrificarse por nosotros y lo hacen decenas de ellos cada año, muriendo, quedando incapacitados o sufriendo mucho dolor físico por proteger a los que trabajamos en la razonable seguridad de una oficina, una fábrica o un negocio.

Partir del prejuicio de que hay malos policías es injusto, porque es tan cierto como que hay malos abogados, médicos, periodistas, rotiseros, taxistas, actores, etcétera, sin que por eso desacreditemos genéricamente a esas actividades.
Esa grieta gramsciana que condena a priori a todos los agentes del orden como a exponentes de la "maldita policía" de los 70 es inaceptable medio siglo después.
Ese prejuicio se oculta tras quienes, al no poder criticar el protocolo, invocan dogmáticamente que la policía sigue sin estar bien entrenada y tras quienes pregonan que debe evitarse que los uniformados salgan a matar gente con "pelo largo" o "morochos".
Dejando de lado semejantes excesos, limitémonos a la preocupación profesional bien intencionada de quienes buscan reglas de actuación objetivas, para evitar libertad de actuación librada a la subjetividad de los uniformados, que puede dar lugar a excesos. El derecho busca desde hace siglos eliminar riesgos al legitimar el empleo de armas.

¿Esa sana intención es posible o es otra utopía de un sistema legal siempre tentado por teorías irrealizables?
No creemos posible lograr suficientes parámetros objetivos para situaciones que (1) presentan variantes infinitas en la vida real,
(2) en las que el policía debe decidir en segundos qué hacer,
(3) condicionado por el "estrés de combate", limitado porque
(4) maneja un instrumento —el arma— de extrema inexactitud salvo en el cine,
(5) en un entorno donde la información es confusa, escasa y
(6) en la que no fue él sino el atacante quien decidió cuándo y cómo actuar.

Es inocultable que tendemos a teorizar situaciones mortales, sin darle lugar a expertos que hayan vivido esos instantes extremos:
Es típico de abogados, jueces y periodistas reducir la realidad a análisis de papel y tinta.
Aun con la máxima buena fe, creemos que sobre un escritorio, con todo el tiempo del mundo y sin riesgo ni de resfriarnos, podemos pontificar qué debió hacer un ser humano entrenado, pero tan temeroso de morir como nosotros, en medio de un caos de violencia desatada, mientras una o más vidas estaban en peligro.

Queremos eliminar los parámetros muy genéricos e imprecisos, ¿pero es posible?
En otras actividades humanas no se pretende esa infalibilidad y delegamos la decisión con gran laxitud en quienes obtuvieron su licencia.
Con tranquilidad intelectual y moral damos presunción de validez a lo que hacen médicos, escribanos, recaudadores, jueces, ministros, abogados, ingenieros, electricistas, etcétera, aunque sus actos puedan causar daños gravísimos y hasta la muerte.

Todos estamos sometidos a la revisión judicial, pero solo los agentes del orden sufren la presunción de culpabilidad que convirtió a la "maldita policía" en una "pobre policía".

Cuando se trata de las fuerzas de seguridad, sin importar los miles de ejemplos de su heroísmo y entrega, los sospechamos antes de escucharlos.
Nunca, nunca olvidemos el caso Maldonado, por él mismo, abandonado ahogándose en un entorno salvaje por sus insolidarios compañeros y por los gendarmes que fueron crucificados mediáticamente por librepensadores de ciudad, hasta frente a sus hijos en la escuela.
Nuestros defensores son los únicos trabajadores —repito— que ponen en riesgo su vida en situaciones de infinita variedad…
Y pretendemos que actúen según un virtual "multiple choice", y si se equivocan, a la cárcel y sus familias a la miseria.

Asombra que aún haya tantos policías, prefectos y gendarmes que se inmolan por nosotros, como por ejemplo Maldonado, Álvarez, Cusi, Ríos, Oviedo, Villamayor, Ramírez, Espíndola, Campos, Vilar, López, Sarmiento y Rebollo, muertos. O como Arce, Olivares, Villarreal, Mereles, Ortíz, García, Condinanzo, López, Mila e Ignacio, gravísimamente heridos. Solo en los últimos meses.

Seamos realistas, razonables y justos.

*   El autor es abogado, ex consejero de la Magistratura

domingo, 9 de diciembre de 2018

No se pueden defender los DD.HH violando los derechos humanos...


EL FALLO DE LA CORTE SE APARTA DE LA CONSTITUCIÓN 
EN NOMBRE DE LOS DERECHOS HUMANOS

El autor considera que se vulneró el principio de la irretroactividad de la ley penal más gravosa.

Escribe Osvaldo Pérez Sammartino. 
Profesor de Derecho Constitucional (UBA y San Andrés)

¿Puede beneficiarse un condenado por un delito de lesa humanidad del cómputo del «2 x 1» de la prisión preventiva?
A principios de 2017, en el caso «Bignone», la Corte Suprema, por mayoría (Rosenkrantz, Rosatti y Highton de Nolasco, con las disidencias de Lorenzetti y Maqueda), determinó que sí, porque la ley que fijaba ese modo especial de cómputo no formulaba distinciones.
Un antiguo adagio jurídico que cualquier estudiante de Derecho conoce -y que suele citarse en latín, como corresponde al gremio- indica que donde la ley no distingue tampoco debe distinguir el intérprete.

El fallo fue correcto, pero despertó en variados sectores de la sociedad una reacción de repudio.
Se sostenía que la Corte favorecía a los «represores» por la aplicación de tecnicismos legales.
La fría letra de la ley, pudo haberse dicho, se colocaba por encima del sentimiento de justicia de la enorme mayoría de los argentinos.

Hubo masivas movilizaciones.
El Congreso de la Nación se sintió impelido a buscar una «solución política».
En pocas horas sancionó una ley, la 27.362, que se califica a sí misma como «interpretación auténtica» del artículo 7° de la ley 24.390 (la que dispuso el «2 x 1») y que establece que ese beneficio no es aplicable a «las conductas delictivas que encuadren en la categoría de delitos de lesa humanidad, genocidio o crímenes de guerra, según el derecho interno o internacional».
La ley fue votada casi por unanimidad de los presentes tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado.
En aquella sesión, solo manifestó su rechazo el diputado salteño Alfredo Olmedo.

En un nuevo fallo sobre la cuestión, «Batalla, Rufino», dictado el 4 de diciembre de 2018, la mayoría de la Corte se modifica.
Lorenzetti y Maqueda mantienen su postura anterior, mientas que Rosatti y Highton de Nolasco consideran que la nueva ley, a la que estiman constitucional, varía la situación anterior, por lo que el cómputo favorable de la prisión preventiva ya no se le puede aplicar a un condenado por delitos de lesa humanidad.

En su muy bien fundada disidencia, Carlos Rosenkrantz plantea que la aceptación social que pueda tener una norma no debe influir en la decisión de los jueces, que deben atenerse al «consenso inter-temporal más profundo documentado en nuestra Constitución Nacional».
El tema a resolver, en consecuencia, es si la ley 27.362 (la que «interpretó» una anterior que disponía el «2 x 1» violentaba un principio constitucional básico como el de la irretroactividad de la ley penal más gravosa.
Recordemos que este principio, universal en los países en los que rige el Estado de Derecho, determina que la ley penal se aplica a casos futuros, salvo que beneficie al imputado (retroactividad de la ley penal más benigna).

Como lo demuestra Rosenkrantz, la ley del 2 x 1 era clara y no necesitaba ser interpretada.
Varios legisladores que intervinieron en el debate de la ley «interpretativa» así lo reconocieron.
El diputado Pablo Tonelli, por ejemplo, expresó que la ley 24.390 «nos parece francamente inconveniente» y que por lo tanto debía sancionarse una ley que la interpretara auténticamente:
«Nadie más autorizado que el legislador que aprueba la ley, al cabo de un tiempo y a la luz de los resultados que ha producido».
Es decir, no era necesario interpretar, sino modificar la ley, aprovechando la experiencia de su aplicación.
El diputado José Luis Gioja, por su parte, señaló que, ante la situación planteada, «hoy hemos encontrado una solución desde la política».

Los jueces de la mayoría dedican largos párrafos a sostener que el Congreso puede sancionar leyes interpretativas, lo que nadie discute.
El punto a resolver era si la ley sancionada era verdaderamente interpretativa o innovativa, y si aun en el primer caso podía aplicarse retroactivamente.
No hay dudas de que se trata de una ley que modifica a otra cuya redacción es clara, introduciendo una excepción antes no contemplada, por lo que no es interpretativa. Pero, si lo fuera, por tratarse de una ley penal, tampoco se podría aplicar retroactivamente.

No es un caso complejo desde el punto de vista jurídico.
Si en lugar de un delito de lesa humanidad fuera un delito común gravísimo, el fallo habría sido unánime en el sentido de que una ley penal no se puede aplicar retroactivamente en perjuicio del imputado.
Pero el sello «lesa humanidad» y la reacción social fueron una presión demasiado fuerte para los jueces de la mayoría.

Olvidaron que lo único que impone el derecho internacional de los derechos humanos es que los delitos de lesa humanidad sean efectivamente juzgados,
no que los imputados en esas causas tengan menores garantías que el resto de los ciudadanos.

No se pueden defender los derechos humanos violando los derechos humanos…

La mayoría optó por quedar bien con la plaza;
Rosenkrantz cumplió su deber de custodiar la Constitución.

River-Boca en Madrid


La polémica mirada de una periodista española:
Les vamos a seguir robando el fútbol y hasta sus almas

Este partido para nosotros es el Barcelona-Real Madrid en final de Champions que nunca tuvimos.
* Cristina Cubero Alcalde, Subdirectora del diario Mundo Deportivo, de Barcelona

Les vamos a seguir robando.
Sigan así, despreciando su talento, entregándolo, rindiéndose ante la plata, sintiéndose inferiores por querer ser como ellos.
Sigan así y les seguiremos robando las ilusiones y hasta el alma.

El fútbol es un valor que Argentina hizo bandera.
Sólo un país con creatividad en las venas puede parir a Maradona y a Messi y que sólo se discuta quién ha sido el mejor de la historia, si el Diego o el primero al que les arrebatamos porque en Barcelona podían pagarle un tratamiento médico.

El G-20 ha pasado por Buenos Aires y no ha pasado nada.
Pero el fútbol es más productivo, es un regalo más preciado, un bien para comerciar.
Se lo hemos robado y todos son cómplices y todos están lucrando...
Menos el pueblo, menos los aficionados, menos Argentina que se consume y se empequeñece, que se hace vulnerable, tercermundista.

Un Súper clásico en la final de Libertadores, 
un River-Boca en el Monumental que decida el título más importante en Sudamérica, 
la envidia del mundo…
El Real Madrid-FC Barcelona que nunca tuvimos en la final de Champions, la madre de todos los partidos…
Y se lo afanamos, en sus narices, y encima les dicen que es culpa de todos ustedes, no están preparados…
Y los que deberían levantar la voz y plantarse viajan en primera clase a Madrid para alojarse en un hotel de súper-lujo y ver lo bonita que está la capital con las luces de Navidad.

La culpa no es del insensato hincha de River que lanza una piedra al autocar de Boca con la complicidad de un gobierno que se ‘relaja’ con la seguridad.
La culpa es del que no entiende que este partido es una oportunidad de vida.

La culpa es de Mauricio Macri por no imponer que se juega en Buenos Aires o no se juega.
La culpa es de los presidentes de River y Boca que no se plantan.
Porque ellos tienen la responsabilidad y el poder para hacerlo.
La Conmebol se vende porque queda mejor en la foto el lujoso y ordenado palco del Santiago Bernabéu, el estadio en el que nos citaremos los ricos para ver un espectáculo desnaturalizado.

Les vamos a seguir robando...
El fútbol y hasta sus almas…

sábado, 8 de diciembre de 2018

Ausencias y conductas bochornosas


"Muchos jueces son absolutamente incorruptibles… nadie puede inducirles a hacer justicia"
Bertolt Brecht

En medio de la reactivación de las causas judiciales por corrupción, que amenazan con llevar a la cárcel a encumbrados empresarios y funcionarios de relevancia, todos los cuales dicen haber padecido cegueras direccionadas que les impidieron ver los cuantiosos y estrafalarios movimientos de dineros non sanctos que realizaban sus subordinados y pasaban por delante de sus narices en bolsos de todo tipo, una dolencia que al parecer resultó epidémica y común entre los jefes de Gabinete de los Kirchner, me siguen haciendo ruido algunas escandalosas ausencias en la larga lista de quienes han sido llamados a contar sus historias por el Juez Claudio Bonadio.

Me refiero, claro, al camaleónico Alberto Fernández, al inefable Anímal Fernández y al siempre resbaloso Sergio Massa,
tres espléndidas muestras de cuántas volteretas se pueden dar dentro de la sopa del famoso movimiento sin caerse nunca del plato, tan hondo él.
Pero en la planilla de esa generala me falta tachar también a dos empresarios, cómplices del peor y más grande desfalco que sufrimos los argentinos durante el kirchnerismo, a los cuales nadie parece haberles preguntado nada, pese a las obvias respuestas que pudieran dar para esclarecerlo:
Enrique y Sebastián Eskenazi.

He escrito mucho sobre ambos, desde la época en que "compraron" el 25% de YPF para su mandante don Néstor (qepd) y, desde entonces, me ha llamado la atención que nadie investigara a Petersen Energía (de Australia) ni a sus homónimas españolas para descubrir quiénes son sus verdaderos y ocultos dueños.
La más reciente, cuando un fondo especulativo inició una demanda contra nuestro país ante los tribunales de Nueva York por una suma que podría alcanzar una cifra sideral; puse por título "Cristinita, ¿otros US$ 5.000 MM?" a esa nota, que puede leerse en mi blog.

A comienzos de la semana pasada, en la vorágine desatada por la finalmente exitosa reunión del G-20, pasó desapercibida una noticia penal económica.
El Banco de San Juan -también propiedad de esta próspera familia, al igual que el de Santa Cruz (¡oh, casualidad!)- y sus directivos fueron condenados por la Justicia federal a pagar una multa de US$ 17 MM por simular operaciones cambiarias, mediante la falsificación de documentos y firmas de sus clientes, para derivar los fondos al mercado negro en beneficio propio.
Como se ve, el saqueo continúa, pero quienes lo encabezan -¿dónde está Jorge Brito, eterno operador de la corrupción?- siguen gozando de una pasmosa tranquilidad en sus mansiones, al igual de aquéllos para los que actuaron como testaferros.

Pero el epígrafe de esta columna hoy va dirigido, con todo cariño, a dos ministros de la Corte Suprema de Justicia:
Elena Highton de Nolasco y Horacio Rosatti.
Ambos cambiaron el voto con que habían resuelto el caso "Muiña" a favor del condenado por aplicación de la ley más benigna, y ahora decidieron que a los militares y civiles que combatieron y triunfaron en el campo de batalla contra la subversión y el terrorismo no les corresponde ninguno de los derechos que la Constitución, teóricamente, garantiza para todos los habitantes de la Argentina.

Para dar razón a esa injustificable pirueta se ampararon dando constitucionalidad a una "ley interpretativa" de este año que, haciendo verdaderos malabares idiomáticos, nos explicó, retroactivamente, qué habían querido decir los legisladores de entonces cuando sancionaron la ley del 2x1 (cada día en exceso del máximo de prisión preventiva se computa doble).
Se sumaron así a Juan Carlos Maqueda y Ricardo Lorenzetti, que ya habían votado así en la discusión anterior, para constituir una nueva e indigna mayoría.

Los pendones del honor quedaron, a partir de ese fallo, sólo en manos de Carlos Rosenkrantz, el Presidente de la Corte que, a contrapelo de su propia ideología, votó en disidencia por respeto a la ley y a la Constitución, que debieran ser la única razón de los jueces.
Los dos mil ancianos, vergonzosos presos de esta rara y deficitaria democracia seguirán, entonces, muriendo en las inmundas cárceles donde los mantiene la cobarde y pusilánime actitud de todo el arco político y de todos los poderes del Estado, que inexplicablemente tiemblan de miedo frente a una izquierda violenta pero insignificante a la hora de contar los votos.

Ese mismo pavor, y la estupidez congénita de algunos, se expresa hoy a gritos contra el protocolo de seguridad establecido por la Ministra del área, Patricia Bullrich, para defender la vida de los ciudadanos y de los propios policías contra los delincuentes que, arropados en la impunidad que les garantizan los jueces de la puerta giratoria, pululan en nuestras ciudades.-

Mauricio Macri, finalmente, ha descubierto que sus actitudes pseudo-progresistas están atentando contra la base electoral del PRO y, ante el giro copernicano que está sufriendo la política en el mundo entero, ha decidido capitalizar al menos una parte del "efecto Bolsonaro", que está cambiando el perfil de muchas sociedades, incluyendo curiosamente a la andaluza.
Sobre todo, ha percibido que cualquier figura, por muy desconocida que sea, puede transformarse, en muy poco tiempo, en un fenomenal competidor si monopolizara esas banderas en la Argentina.

Bs.As., 8 Dic 18

Enrique Guillermo Avogadro

viernes, 7 de diciembre de 2018

“...MUSA...”


Mi Musa de recuerdos bellos y esfumados también desde el espacio azul...te envío mi voz...
Estuve volando por tu Galicia, tierra de paisajes y dulces canciones, de bellas leyendas y tradiciones.
Mire las abruptas y acantiladas vertientes del tormentoso Cabo Ortegal, en donde escondido por la mano de Dios  se levanta  el santuario de San Andrés de Teixido…
Estoy en mi nido observando…
Déjame… Soñar.
Entumecido por mi posición en el acantilado y sobrecogido de tanta magnificencia…me puse a garabatear“…

"No me retes… mi  musa encantadora, mi pariente elegida por este reo arrepentido”

De mi alma tú naciste creada de un  ensueño incomprensible.
Con tus cabellos de lirios en las noches estrelladas llegas.
Con tus manos en las mías me refieres leyendas, poemas escritos y baladas.
Siempre a la voz de druida respondes tan unida que ni de misterios escondes ni de secretos callas.
Cuando tus  alas  mueves me llega el calor al alma.
Tu faz radiante y culta  es una lejana  estrella.

Me llevas en fugaz paseo por cristalinas estepas a contemplar la luna en diáfano sosiego.
En el silencio del espacio escucho tus historias.
Las que sueñan los lectores y empalidecen los poetas.
Y en castillos de Galicia de góticas arcadas  me  muestras tus pinturas  de princesas cautivadas.

Mi musa no me retes que con tu ternura basta.
Musa con aureola te miro y escribo.
No encuentro el poema lo siento y percibo.
Miro el infinito buscando cosechar  y solo siento el arte que tu esencia guía.

Mírame, no te alejes, te necesito,  no me retes

Dr. Jorge B. Lobo Aragón

SEGURIDAD Y DDHH


¿PARA QUIENES?
 Malú Kikuchi 

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, presentó un Protocolo de Seguridad en el cual se permitiría a las Fuerzas de Seguridad usar sus armas de fuego si la ocasión así lo ameritase.
Sin gritarAlto.
Y la reacción fue digna de Zaffaroni:¡Qué horror, van a poder usar sus armas!

Antes que nada, las Fuerza de Seguridad, la que fuere, debe anunciarse y si el delincuente huye, debe gritar, “¡Alto!”.
Es lo que corresponde y un juez así lo exigiría. 
Las FF.SS portan un arma de fuego,
¿La tienen de adorno, forman parte del uniforme, no pueden usarla llegado el caso?
NO.

En la Argentina democrática, post Alfonsín, al que le se le debe que haya acabado con el partido militar y se sufre que haya hecho confundir autoridad con autoritarismo, matar policías parece lícito.
Les disparan como si fuera un juego, ellos no pueden responder, eso sería “fascismo”.

Todos se quejan de la inseguridad reinante.
Que es una realidad.
Existen delitos como la trata de personas, la venta ilegal de armas, el narco tráfico.
Delitos pesados.
A esos delitos se le suman los de siempre, robos, arrebatos, asaltos, secuestros, violaciones, pedofilia, homicidios.
Las FFSS están inermes ante todo esto.
Los delincuentes usan armas caseras, armas sofisticadas, armas blancas, armas de fuego.
Las FFSS, llevan armas de fuego, no pueden usarlas.
Se supone que las FFSS, como lo indica su nombre, están para servir y dar seguridad a las personas.
Se supone que deberían estar al servicio de las personas y defenderlas de los delincuentes.
No pueden hacerlo, el uso de las armas les está prohibido, y los delincuentes lo saben.
También saben que fiscales y jueces serán comprensivos con ellos.
Zaffaroni hizo un fatídico trabajo.

Las facultades de derecho del país lo estudiaron, creyeron sus teorías:
El delincuente es víctima de una sociedad injusta, los robados, asaltados, secuestrados, violados o asesinados, son responsables de haber llevado al delincuente a delinquir.
La víctima se convierte en victimario.

Las FFSS no pueden usar sus armas para defender a los ciudadanos, lo que debería ser su prioridad absoluta.
Si intentan mantener el orden ante una manifestación, se habla de “feroz represión”.
Mientras el ciudadano no puede circular, es robado, o secuestrado, o simplemente asesinado.

Lilita Carrió, desconcertante como siempre, ante el protocolo de Patricia Bullrich (con la que tiene diferencias desde que ésta abandonó la Coalición Cívica que fundaron en 2007) dijo:
“Hiere los DDHH”.
La pregunta es:
¿Hiere los DDHH de quiénes?
Hasta ahora los heridos son los ciudadanos.

Agregó Lilita, creando más desconcierto, “Al humanismo no se renuncia por demagogia electoral”.
La pegunta es, ¿al humanismo se renuncia dejando matar gente trabajadora, dejando que la roben, la violen, la secuestren, la maten (incluyendo a las FFSS) en nombre del “humanismo?”
¿Se pretende defender a quienes, a los delincuentes como hasta ahora o ya llegó el tiempo de defender a la gente que está tan inerme como las FFSS?
Y las FFSS no pueden usar las armas que tienen y son pagadas por los impuestos de la gente que paga impuestos, a la que no puede defender.

Se trataría de un Protocolo Federal al que pueden o no asociarse las provincias.
Fuerzas federales hay en todas ellas.
Y las FFSS necesitan recibir una educación de alto nivel que garantice, en lo posible, el uso racional de las armas de fuego, sólo cuando fuera imprescindible.

Hay que hacer memoria.
La Argentina forma parte de las Naciones Unidas.
“La ONU, en el 8º Congreso sobre Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente, en La Habana (27/8-7/9/1990), adoptó los Principios Básicos sobre el Empleo de la Fuerza y de Armas de Fuego por los funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley”.
Leer los artículos 25 y 26.

La ministra Patricia Bullrich debería hacerle llegar el Protocolo a los honorables congresistas, los propios y los de la oposición, a los opinólogos,  al poder judicial y a todos los que gritan “dejemos que los delincuentes actúen libremente, no intervengan, nosotros somos  democráticos”.

A los ciudadanos de a pie, a los que sufren a diario los desmanes de los delincuentes,
a esos no es necesario hacerles llegar el Protocolo de la ministra, con que les llegue la seguridad que tanto necesitan, basta.
Y es urgente que eso suceda.