"De Argentina para el mundo..."



Caricatura de Alfredo Sabat

miércoles, 17 de julio de 2019

Luis Daniel de Urquiza


Tengo un amigo entrerriano, paranaense para más datos, hoy abogado, y que con el grado de Capitán, peleara en Malvinas.
Su nombre Luis Daniel de Urquiza
¡¡¡FELIZ DIA DEL VETERANO!!!
¡¡QUE HONOR...!!
VIVIANA VAZQUEZ


SU HISTORIA
Bandera que ondeara en la Casa de Gobierno de Malvinas (Puerto Argentino).
Fue rescatada en heroicas circunstancias por el entonces capitán Luis D. de Urquiza, Jefe de Operaciones del Batallón Logístico 10, quién la ocultó entre las piezas de su uniforme y logró preservarla luego de su captura.
Posteriormente fue depositada en custodia del “Monumento Nacional a la Bandera” (Rosario).
Hoy ocupa la vitrina principal de su “Galería de Honor de las Banderas de América”.
Cuando Argentina recupere la plenitud de sus derechos sobre las Islas será de reintegrada al mismo mástil del que se la tomó.

El kirchnerismo "se prepara para ir a la guerra en el Congreso"


Advierte Pichetto:

El candidato a vicepresidente de Juntos por el Cambio, Miguel Pichetto, advirtió hoy que el kirchnerismo no se prepara para gobernar el país sino para "ir a la guerra" en el Congreso y para tomar la provincia de Buenos Aires como "bastión" de poder para la agrupación La Cámpora, y ratificó su convicción de que "la primera vuelta con 45 puntos está resuelta".

"La construcción del frente es ir por la provincia y consolidar ese espacio para La Cámpora, no es un proyecto de triunfo", declaró Pichetto a radio Mitre, y consideró que el kirchnerismo busca utilizar a Buenos Aires como "bastión para desde allí plantear el futuro 2023 para la conducción de Máximo Kirchner".
También advirtió que por la forma en que diagramó las listas de candidatos el frente que conduce la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner persigue "un proceso de acumulación de poder en ambas cámaras".
"El otro sector (por el kirchnerismo) se prepara en el Congreso para ir a la guerra, para un modelo de colisión, en el que los muchachos tiran piedras afuera y en el que cada hecho se plantea como un hecho dramático", alertó el compañero de fórmula del presidente Mauricio Macri.

“Alberto Fernández ha sido siempre un mayordomo de los Kirchner y no veo que eso haya cambiado”



Hugo Biolcati
Fue vicepresidente y luego presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA) en los tormentosos días del conflicto por la Resolución 125, que enfrentó a la mayor parte del agro con el gobierno de Cristina Kirchner en 2008.
Hugo Luis Biolcati, desde ese rol como integrante de la Mesa de Enlace histórica, mantuvo varias negociaciones con el actual candidato a presidente por el frente Todos, Alberto Fernández.
“En toda su gestión no ha sido nada más que un mayordomo de los Kirchner y no veo que haya cambiado en este momento”, sentencia el ruralista.

Bichos de Campo encontró a Biolcati en el lanzamiento de la 133° Exposición Rural de Palermo.
Allí le preguntó si no tenía temor a ciertas expresiones de “revanchismo” en caso de que triunfe en las presidenciales la fórmula que encabeza Fernández y completa la ex presidenta.

“Sí, absolutamente sí (tengo miedo).
El resentimiento existe y es profundo.
Se lo intenta disfrazar y atenuar por las circunstancias políticas y la necesidad de captar votos.
Pero no creo en el poder de decisión de la figura que han puesto para poner cara de suave, como es Alberto Fernández.
En todo el periodo que me ha tocado actuar frente a su gestión, no ha sido nada más que un mayordomo de los Kirchner y no veo que haya cambiado en este momento”, fue la respuesta completa de Biolcati.

El ex presidente de la Rural completó:
“Un candidato a presidente que es elegido por su propio vicepresidente no habla de un poder de decisión y de una autonomía”.

Biolcati cree además que una inmensa mayoría de los productores votará a favor de la continuidad de la gestión de Cambiemos en las próximas elecciones. Consideró, en ese sentido, que durante el gobierno de Mauricio Macri “evidentemente mejoramos en las condiciones para producir y para comercializar, con sus ideas y sus venidas, con sus retrocesos. Las condiciones son muchísimo mejores para trabajar que las que teníamos diez años atrás”.
Según el dirigente rural, “esas mejores condiciones para producir, con sus más y sus menos, porque ha habido errores y muy grandes, se traduce en un apoyo de la continuidad de esta política”.

A la inversa, Biolcati consideró que “a los productores les daría un disgusto enorme volver un paso atrás.
Pero eso no quiere decir que estén enteramente conformes con los resultados de esta política, con lo que se viene sintiendo en el plano general”, aclaró.
“En el plano productivo, dejando de lado al situación de algunas economías regionales que la están pasando mal, y dejando de lado los errores como la vuelta de las retenciones, las condiciones son mucho más favorables. Esto se traduce en un año productivo mejor, en optimismo y deseo de continuidad”, resumió el dirigente.

¿Y cuáles son los errores que critica Biolcati?
 Criticó especialmente “las idas y vueltas que han implicado que no haya una línea conductiva clara, que permita planificar e invertir” como se necesitaba en el país.
“Ha habido inversiones, eso está claro, pero no en la medida que se necesitaba y tampoco en la medida que hubiera sido posible de tener una línea económica clara, cosa que faltó”, insistió.


"Hace 25 años que el mayor atentado sufrido por la Argentina está impune''­


Diálogo con Fishel Szlajen, director de AMIA Cultura y Profesor en la UBA­.
Sin sentido de responsabilidad en nuestros gobernantes no hay acción posible preventiva ni correctiva,
sino sólo más injusticia y futuras víctimas, advierte el rabino.
Esto, a su vez, tiene su origen en un último estrato:
La ausencia de la vergüenza de la casta política.­

Pablo Docimo

El rabino y doctor en Filosofía, Fishel Szlajen, posee más de 100 trabajos publicados en su área de investigación, recibiendo premios nacionales e internacionales por sus aportes culturales.
Es el primer Rabino en haber sido nombrado Miembro Titular de la Vaticana Academia en Ciencias Bioéticas y recientemente fue galardonado con la máxima distinción que otorga el Senado Nacional, Mención de Honor Domingo F. Sarmiento, por su contribución académica para la mejora de la calidad de vida de sus semejantes, instituciones y comunidades.­

-A 25 años del atentado a la AMIA, ¿cuál es su reflexión como rabino e integrante de la institución, ya sea antes, durante y después del acto terrorista?­
-Sin entrar en las sempiternas egocéntricas conjeturas políticas ni en cuestiones económicas o geopolíticas, las cuales merecerían un análisis particular respecto de la influencia de Irán y los sectores integristas o células radicalizadas islámicas en la región, los hechos objetivos son los siguientes.
Hace 25 años que el mayor atentado terrorista sufrido por la Nación Argentina está impune, y así sus 85 víctimas fatales y más de 300 heridos.
Lo único hasta ahora actuado en términos reales y desde los estratos más relevantes para ello, es la generación de un aparato considerable de metodologías, letanías y fórmulas excusadoras, provocativas, denostativas e insultantes, argumentando lo absurdo y mintiendo descaradamente, todo lo cual no resuelve la problemática sino que la desvía y aumenta, posibilitando en definitiva la repetición de aquellos horrores.­

-¿Qué consideraciones merecen para usted este cuarto de siglo de impunidad?­
-Esta absoluta falta de justicia obedece a la constantemente incrementada ausencia de responsabilidad individual e institucional de los gobernantes, dirigentes o funcionarios públicos, en lo individual y en lo institucional.
Es decir, la carencia de compromiso con las genuinas obligaciones del cargo para el cual se ha elegido a un individuo es lo que ha contribuido a un cada vez mayor desentendimiento y desvinculación sistemática de las responsabilidades institucionales e individuales y a la erosión del sentido de la vergüenza en la política.
En otros términos, la política y la justicia están sometidas a un mero cálculo contractual de intereses de turno, los cuales son totalmente ajenos a los que debería tener tanto la política, como el arte de transformar la realidad para la mejora de la vida de los ciudadanos, así como la justicia entendida como el mecanismo de derechos y obligaciones para dirimir responsabilidades cuyo espíritu es la idea de la desinteresada responsabilidad para con el otro.­
Y sin este sentido de responsabilidad no hay acción posible preventiva ni correctiva, sino sólo más injusticia y futuras víctimas.
Y esto de hecho atestigua una peligrosa falta de voluntad por considerar las formas en las cuales los errores del pasado reverberan y nos afectan en el presente repitiéndose, así como lo harán en el futuro.

-¿De dónde cree que proviene ese carencia de responsabilidad?­
-Tiene a su vez su origen en un último estrato, la ausencia del sentido de la vergüenza.
Ya desde el Talmud el judaísmo enfatiza que la intensa vergüenza que uno siente por sus propios actos transgresores posee carácter expiatorio, y esto es debido a que señala un límite en el sujeto que lo fuerza a no repetir aquel acto e incluso reparándolo, arrepintiéndose, y por ello constituyendo un prístino sentido de responsabilidad hacia sí mismo y hacia el otro.
Responsabilidad que luego permite construir un sistema de justicia.
Y esto es porque la vergüenza tiene como particularidad el hecho de ser una emoción autorreferencial de la cual uno no puede escaparse, imposible de desdoblarse del mismo sujeto que la siente, incomodándolo intensamente por corroer su conciencia, y por eso demandándole en principio la toma de responsabilidad por él mismo, para luego extenderla hacia un tercero.
Es por ello que lo esperado de una persona avergonzada es que pueda retractarse con una consideración genuina reparando su error sobreponiéndose a su egoísmo y no volverlo a cometer.
De esta forma, si la vergüenza precede al sentido de responsabilidad para luego llegar a la justicia, se debe tomar nota de la actual peligrosa suspensión de esta vergüenza, explicando así la cancelación del sentido de la responsabilidad en lo social y político de la categoría de culpable y la consecuente denigración de la víctima y el desamparo de otras potenciales, resultando todo ello en la mencionada falta de justicia.­
Hoy la cotidiana erosión de la vergüenza es aceptada y considerada como algo innato a la función pública, al punto de permitir utilizar la misma siniestra retórica para anular sistemáticamente todo vestigio de responsabilidad social y política, ahora como estrategia para socavar a las víctimas, dando impunidad a los culpables.­
Y así, sin vergüenza en tanto el primigenio estrato para el sentido de la responsabilidad, en pos de ulteriormente conformar un sistema de justicia, el contrato social deviene inútil, sin sentido, ya que la autoridad de la ley no es gravitante y las instituciones carecen de toda seriedad e importancia.­

-¿Qué podemos hacer ante esta casta de sinvergüenzas'?­
- Si queremos derogar la complicidad de cada uno de nosotros en esta corrupción, debemos romper los lazos que nos atan a estas actitudes únicamente mediante nuestra praxis, comenzando por nuestros propios entornos, actuando diferente, exigiendo y presionando por todos los medios posibles para que los dirigentes así también lo hagan.
La única forma posible de cambio es a través de la praxis, luego viene el cambio en el pensamiento que la realimenta, tal como predicaban Platón y Aristóteles para quienes toda disposición del carácter procede de la costumbre.
Y como también enseña Maimónides, para quien la educación tiene la función de crear hábitos; o bien en la modernidad John Dewey, quien establece que se aprende haciendo.

EL PACTO

-¿Y el pacto con Irán?­
El Memorándum, más allá de todo tecnicismo jurídico y menoscabo a la soberanía territorial y al sistema jurídico argentino, proponía que el investigador de un asesinato en masa y el principal sospechoso de dicho crimen así indicado por la justicia argentina y con pedido de captura, acordara averiguar quién fue el autor de dicho crimen.­

- A la luz de estas reflexiones, ¿qué consideraciones le merece el asesinato del fiscal Nisman?­
-El fiscal Nisman era quien estaba cargo de la causa AMIA, habiendo descubierto colateralmente un posible encubrimiento y salvoconducto de los principales sospechosos de dicho atentado, vinculando en estos hechos a las más altas figuras del otrora gobierno nacional. Repentinamente aparece muerto horas antes de presentar dicha denuncia más los documentos y escuchas que sostendrían estas gravísimas imputaciones.­
Este hecho nuevamente patentiza la absoluta nulidad de vergüenza, imposibilitando toda demanda interna de reparación y por ende una vacuidad de responsabilidad y justicia.
Esta obscena oquedad fue clara y ostensible en aquellos funcionarios gubernamentales, orgánicos o inorgánicos, que patológicamente vilipendiaron al mismo fiscal Alberto Nisman, a la marcha del silencio, así como a otras manifestaciones similares, diciendo y desdiciéndose impúdicamente sobre su muerte, incursionando en el Poder Judicial pero manifestando que no lo hacen, difamando e insultando todo lo que se opone a sus ideologías o intereses de turno, pero que luego a modo de trámite burocrático piden burlescas disculpas para en otra oportunidad despacharse nuevamente con el mismo mecanismo discursivo.­

-¿Cuál cree entonces que sería nuestro deber como sociedad y más allá del caso puntual de AMIA?­
-Desgraciadamente y luego ya de un cuarto de siglo del atentado terrorista a la AMIA, al menos yo no vislumbro, aunque desde ya pugno por, un cambio cultural que permita la efectiva posibilidad de justicia en nuestro país.
Hasta el presente, no hemos cumplido con el deber primero que es la indispensable reconstrucción ciudadana del sentido de la vergüenza.
Restauración que no proviene de la capacidad discursiva o excusatoria, contestataria o complaciente, sino desde la misma praxis, manifestando y ejerciendo la más firme oposición y escarmiento a toda evasión de responsabilidad o deliberado incumplimiento.
Sólo así tendremos acceso a la justicia y por ende a la vida civilizada, constituyéndonos en un pueblo maduro y por ende con funcionarios a la altura de las circunstancias, pudiendo cumplir con el civilizatorio mandato del Deuteronomio 16:20:
“Justicia, justicia haz de procurar a fin de que vivas...”

Alberto Fernández


¡NEGADOR SERIAL!

De cara a las PASO del 11 de agosto, el pre candidato a Presidente del Frente de Todos, Alberto Fernández, sigue respondiendo sobre temas que incomodan al kirchnerismo.
En esta ocasión habló sobre la muerte del fiscal Alberto Nisman:
"Si lo mataron, no fue el gobierno de Cristina", expresó.

"Es algo que debe resolver la Justicia", manifestó Fernández en diálogo con América al ser consultado sobre si Nisman se suicidó o fue asesinado.
"Creo que las pruebas que aparecen inducen a pensar que fue un suicidio”
“El problema que esa causa no la resuelva la Justicia por la motivación política que hay detrás", denunció.

Mechita - Alberti y el Ferrocarril



En la nota El tren volvió a casa (VIDAL) relata la alegría de los vecinos de Bragado al volver llegar el tren.
Tren que en los 90s se quedó sin ferrocarril, porque el sistema que gobernaba la Provincia y el país no supo, o no quiso, defenderlo.
Y menciona la estación Mechita (199 km. de Once)
Antes de Mechita, está la estación Alberto Vaccareza (Alberti) (187 km. de Once)
A pesar de estar antes de Mechita, el tren no se detiene en Alberti.

En Alberti se cursan las carreras de Abogacía y Corredor y Martillero público.

Los residentes de Alberti, NO logran entender tamaña discriminación…

martes, 16 de julio de 2019

Estos son los presidentes de Perú vinculados al delito de corrupción


1.- ALBERTO FUJIMORI (1990-2000)
2.- ALEJANDRO TOLEDO (2001-2006)
3.- ALAN GARCÍA (1985-1990 y 2006-2011)
4.- OLLANTA HUMALA (2011-2016)
5.- PEDRO PABLO KUCZYNSKI (2016-2018)
6.- MARTÍN VIZCARRA (2018-actualidad)

Recordemos que nuestro Gral. San Martín, libertó a Chile el 12 de Febrero 1817.
Y el  28 de julio de 1821 proclamó la Independencia del Perú.

¿Cuál será la diferencia entre  chilenos y peruanos que logran condenar a sus políticos corruptos?
 Imagino que allí el Poder Judicial no acepta "coimas"

DIVIDIR para "reinar"


Razones por las que NO votaré 
Ppartiendo de la base que JAMÁS, votaría a Fernández²



Roberto Lavagna fue “funcional a Kirchner” ´2007.
Se presentó a las elecciones para quitarle votos a Carrió y favorecer a CFK
El economista José Luis Espert me desagrada porque nunca pensó en “colaborar con la administración actual”
Se dedicó a criticar en vez de colaborar…
Situación que en definitiva se erige en otro más del Dividir para reinar y beneficiar a Fernández²


Léase CFK

Gómez Centurión amerita marcadas diferencias.
Coincido plenamente con su plataforma…
Pero (siempre hay un “pero”) creo que peca de ingenuo.
Ante la astucia y artimañas de CFK:
Estos “puros ciudadanos” decidieron tarde involucrarse en la politiquería  Nac & Pop de los que nos administraron los últimos 26 años.
Logrando el LATROCINO a la otrora “república”
Beneficiarán a Fernández²… 
Léase CFK

Los carapintadas y una falacia que se reitera

Por M. Caponnetto y Lilia Genta

La aparición de Aldo Rico en el desfile militar del pasado 9 de julio y las posteriores declaraciones del Ministro Aguad, quien refiriéndose a las sublevaciones carapintadas las calificó como “un episodio muy chiquito”, han tenido la virtud de traer a la memoria aquellos hechos, ya un tanto lejanos, a la par que han reavivado la histeria democrática de políticos, comentaristas y periodistas varios.
De pronto se nos vino el 87:
La Semana Santa, Alfonsín, las “Felices pascuas, la casa está en orden”, el grupo de militares sublevados que lo que menos pensaban era derrocar al gobierno ya que todo se limitaba a una interna militar, esto es, los mandos medios contra la ineptitud y la defección de los altos mandos.

Dictadura o Democracia, tal el lema impuesto por el establishment democrático en aquellos años y reflotado hoy.
Pero se trata de una enorme falacia.
Los carapintadas jamás cuestionaron la democracia ni tuvieron entre sus objetivos acabar con el gobierno de Alfonsín.
Así lo reconoció, por otra parte, expresamente en su sentencia el Tribunal que tuvo a su cargo el juzgamiento de los responsables del levantamiento.

No hubo nunca intento alguno de golpe de Estado.
Ese fue el recurso de la propaganda del régimen a fin de escamotear la verdad de lo que estaba ocurriendo.
En efecto, era más redituable a los fines del Gobierno y de la entera partidocracia montar un escenario de golpismo militar (con todo lo que ello implicaba), convocar a la ciudadanía a “defender la democracia” aun al precio de llevar civiles armados a Campo de Mayo exponiendo irresponsablemente a muchos de ellos a una masacre (cosa que gracias a Dios y al buen tino de los sublevados no ocurrió), era, repetimos, más redituable alimentar esa farsa que reconocer la verdadera naturaleza del movimiento militar y la gravísima responsabilidad que le cabía tanto al Gobierno como a la cúpula castrense en el desencadenamiento de los episodios en curso.

Las verdaderas razones del carapintadismo

Los carapintadas fueron el fruto de una inédita crisis de autoridad militar y política.
Para entender lo que pasó es necesario decir algo que casi nadie dice pese a ser el hecho más relevante de la historia contemporánea de la Argentina.
Tal hecho es que la Democracia impuesta a palos a partir de 1983 fue hija de la derrota de Malvinas.
Fue, salvando las distancias y mutatis mutandis, nuestro Versalles.

La derrota de Puerto Argentino tuvo (y sigue teniendo) pesadísimas consecuencias:
Fuimos desarmados, se nos impuso -como a la Alemania de 1918- la humillación y la indefensión.
Nuestras Fuerzas Armadas tenían que ser destruidas, desmovilizadas material y moralmente, reducidas a la nada como tributo de nuestra derrota.
Y así se hizo.
El Gobierno de Alfonsín tuvo a su cargo llevar a cabo ese sinestro objetivo…
Lo cumplió acabadamente y continuaron y continúan cumpliéndolo los gobiernos que le sucedieron hasta el día de hoy.

Prueba de lo que decimos es que este fenómeno de desarme total sólo se dio en nuestro país.
Nuestros vecinos, que pasaron también por similares procesos de transición de gobiernos militares a gobiernos democráticos, no experimentaron nada semejante.
Hubo sí, juicios y prisiones para los militares (aunque en escala incomparablemente menor) pero las Fuerzas Armadas no sufrieron merma alguna en su capacidad operativa.
Basten los ejemplos de Brasil, Chile y Uruguay.
El instrumento principal (pero no único) al que se echó mano para consumar la voluntad de los vencedores fue la llamada “política de derechos humanos”, la que en Argentina se aplicó con extremo rigor y singular virulencia.
Y aquí se inserta, como veremos, el fenómeno carapintada.

Contrariamente a lo sucedido, tras el inicuo Tratado de Versalles, en Alemania, cuyos jefes militares supieron sobreponerse con admirable espíritu a las duras imposiciones de los vencedores manteniendo viva y bien alta la moral de combate, en Argentina nuestras cúpulas militares tuvieron, en general, una actitud de vergonzoso derrotismo, de conformismo deshonroso y de abandono de sus subalternos.
Cuando comenzaron a llegar las citaciones de los tribunales y la amenaza cierta de cárcel para quienes sólo habían cumplido órdenes, estalló la crisis. El mando se quebró y así, ante la falencia palmaria de los superiores, cobraron necesariamente protagonismo los mandos intermedios.

Este fue el origen del llamado movimiento carapintada; y esa fue, casi, su única razón de ser:
Frenar la marea de juicios y de cárcel ante la ofensiva ideológica del Gobierno civil y la abdicación del Mando militar.
Algunos de sus líderes vieron un poco más allá y avanzaron hacia reivindicaciones que tenían que ver con el pavoroso proceso de indefensión que se cumplía sin pausa.
Esta fue la innegable cuota de dignidad y de nobleza que debe serle reconocida.
Hasta los mismos jueces que condenaron a esos líderes admitieron que habían actuado movidos por altos ideales de dignidad y honor.

Gracias y desgracias del Movimiento Carapintada
No obstante, y esto también debe ser dicho, la evolución posterior del movimiento carapintada deja un saldo de luces y sombras.
El carapintadismo, en efecto, tuvo ciertos logros.
El más significativo, sin duda, las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida.
Estas leyes conseguidas por los “héroes de Malvinas” (como los llamó Alfonsín en aquel discurso de Pascua a su regreso de Campo de Mayo) fueron beneficiosas en orden a la pacificación nacional y lograron que muchos subalternos, en su mayoría en actividad por entonces, citados a juicio por los tribunales de la venganza, pudieran permanecer en libertad durante casi veinte años al cuidado de sus hijos y sus familias.
No fue poco, sin duda.

Sin embargo, no pudo frenar el proceso de sostenido desmantelamiento del aparato militar que nos ha llevado a esta situación de indefensión inédita en toda nuestra historia.
La fractura de la cadena de mandos en el Ejército trajo aparejadas consecuencias graves en orden a la disciplina que no pueden obviarse en un análisis objetivo.
En este sentido, el segundo episodio, el de Monte Caseros, careció por completo de razones objetivamente válidas y obedeció más a cuestiones de reivindicaciones personales.
Por aquella época, Rico desoyó los prudentes consejos de algunos camaradas de su misma graduación y de algunos amigos civiles y los sustituyó por una suerte de “Estado Mayor” constituido por capitanes.
Esto nos consta de manera directa ya que por circunstancias que no viene al caso detallar fuimos testigos de ciertos hechos que así lo confirman.

A nadie escapa que en una institución eminentemente jerárquica como el Ejército, semejante situación tenía que terminar produciendo caos, desconcierto y dispersión ad intra del mismo sector carapintada.
Por eso nos contamos entre los muchos  que le pedimos al Coronel Seineldín su regreso al país a fin de que con su enorme prestigio -un prestigio que trascendía los sectores entonces enfrentados- pudiera de algún modo recomponer el mando, la unidad y la disciplina.
También estuvimos entre los muchos que le aconsejamos al Coronel que desistiera del levantamiento del 3 de diciembre de 1990 (el último de la “serie” carapintada) por considerarlo inoportuno e inviable.
Por último, la posterior incursión de algunos líderes carapintadas en la política y su inserción en el sistema de los partidos dio paso a otra historia que también está pendiente de una adecuada evaluación.

A la vuelta del tiempo, ¿fue el movimiento carapintada un acontecimiento “muy chiquito” como sostuvo el Ministro Aguad?
Sí y no.
Fue “chiquito” si se intenta hacer de él una epopeya democrática, una suerte de gesta que salvó a la democracia naciente y aún débil como insiste en presentarlo la historia oficial.
Nada de eso.
Es uno de los tantos relatos mentirosos a los que nos tiene acostumbrados esta democracia nacida de la derrota de Malvinas.
Por otra parte, Alfonsín pudo decir “la casa está en orden” sólo porque había aceptado en alguna medida las razones o presiones de los jefes carapintadas en Campo de Mayo.
En este sentido, Aguad tiene razón y, quizás sin proponérselo, tuvo un rapto de sinceridad.

Pero no fue nada “chiquito” para quienes hicieron lo que pudieron por defender a nuestras Fuerzas Armadas y lo perdieron todo.
Nos tocó acompañar el sufrimiento de tantas familias militares, el fin de tantas carreras prometedoras y aún brillantes tronchadas, los duros años de presidio.
Al término de los cuatro episodios que jalonaron la historia del carapintadismo, la derrota fue total por lo que hubo cada vez más familias que acompañar y auxiliar, muchísimos más oficiales y suboficiales seriamente comprometidos en procesos judiciales que requirieron defensores ante los tribunales militares (entonces funcionaba todavía la justicia militar como funciona en casi todos los países del mundo a pesar de que ya el alfonsinismo le había dado un golpe de muerte al sujetarla a la revisión de los tribunales civiles).

Al final, tenían razón
Insistimos en que cuanto llevamos dicho nos consta por directo conocimiento y creemos oportuno traer, precisamente ahora cuando el tema ha sido reflotado, nuestro modesto testimonio.
El carapintadismo fue la eclosión dolorosa, inorgánica y aún desesperada ante una grave situación que quienes debieron verla y actuar en consecuencia no la vieron.
Lo que un Teniente Coronel, primero, y un Coronel, después, encabezaron arrastrando tras de ellos a no pocos que se contaban entre los mejores, no puede reducirse al simplismo de considerarlo el último residuo del golpismo militar.
No son ellos, los que protagonizaron aquellos hechos, los que deben ser juzgados sino más bien el juicio histórico ha de recaer sobre quienes tuvieron en esos momentos la responsabilidad de conducir las instituciones militares y el poder civil que fue el agente de la sistemática indefensión de la Nación.
Las cúpulas militares son particularmente responsables pues asistieron irresolutas e impávidas ante esa obra demoledora de indefensión acompañada de una persecución judicial que afectaba a sus subalternos.
En cambio, y en contraste con lo anterior, recordamos algunos alegatos judiciales que han quedado como testimonio de la verdadera historia.
Para muestra mencionaremos solamente tres.
Primero, el del Coronel Seineldín que fue una rigurosa exposición militar, acompañada de todos los recursos didácticos de la época, sobre el estado de la situación de nuestras Fuerzas Armadas y la Defensa Nacional.
Nos consta que al término de esta exposición algunos miembros del Tribunal se acercaron a agradecerle al Coronel por haberlos ilustrado.
El segundo, el sobrio, exacto alegato del Mayor Romero Mundani que conmovió enormemente al auditorio pensando sobre todo en el suicidio de su hermano Coronel.
El tercero, el del Capitán Breide Obeid que fue un apasionado alegato político y doctrinal que, con entraña y estilo, sacudió la frialdad del ambiente jurídico.

Recordando aquellos alegatos podemos decir que, después de todo, pasó lo que los carapintadas supieron ver con anticipación:
Al final la demolición de nuestra defensa se consumó y hoy, gracias a la mentida “lesa humanidad”, comparten la cárcel antiguos carapintadas y sus otrora adversarios cara lavadas

lunes, 15 de julio de 2019

Rumbo a las PASO...

Pichetto a lo Gorbachov, la batalla por Córdoba y el secreto de Cristina

En la Argentina la política “líquida” lleva a un proceso electoral impredecible, que podría defraudar todas las previsiones.

Hasta las PASO hay política de rosca.
Después manda la urna, incontrolable.
Ignacio Zuleta

​El destilado de información sobre roscas y martingalas electorales que se filtra desde los comandos de campaña se convirtió en el producto más usado en la campaña para las PASO:
Supera el de las encuestas, cuyos resultados nadie puede convalidar, por la pequeñez de la muestra y de los territorios que abarcan.
Pero hay respetar la fe ajena, la religiosa o la fe en las encuestas, que empalidecen ante el protagonismo de otros procedimientos de sondeos como los que hacen algunas organizaciones sobre los big data.
Los mismos que vienen de costar a Facebook una multa de USD 5.000 millones, por darle esa oportunidad a los Cambridge Analytics, que los usaron en la campaña Trump-Hillary.

A propósito, Elisa Carrió reflotó la advertencia que le hizo Estados Unidos a funcionarios argentinos sobre una intervención de los rusos en esta campaña, algo que adelantó este diario hace dos meses.
Fue cuando visitó el país el gurú ideológico de Vladimir Putin, traído por el peronismo y escuchado por la Iglesia, en la figura del presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Oscar Ojea, quien lo recibió y lo escuchó en serio
(Temen intromisión rusa en las elecciones -, Clarín del 12 de mayo pasado).

Las PASO son una oportunidad electoral de rosca y los protagonistas tienen que agotar los recursos para dar a entender que de alguna manera dominan el voto popular.
Una pretensión ilusoria en un mapa cuyas orillas nadie puede dibujar.
El estratego británico del Brexit Dominic Cummings, le dice a Craig Oliver, vocero de David Cameron, horas antes de derrotarlo en el referéndum:
"Hay una nueva política en la ciudad. Y a esa no la podés controlar" ("There is a new politics in town. One that you cannot control").
Lo registra el docudrama de HBO “Brexit: The Uncivil War” (2019).

Provee el mejor retrato de la política líquida, la que nadie puede dominar (ver ese telefilme, de paso, equivale a un seminario de la nueva política).
Esa mirada ilustra también el proceso que vive la Argentina, cuyo estado líquido nadie puede controlar ni predecir, y eso que las elecciones se hacen en una jaula institucional de voto obligatorio y ultra regulada en materia de fondos, publicidad, encuestas, etc.
Pese a eso, la voluntad de los votantes estará fuera de control después de esa experiencia de rosca que son las PASO.

Después, para la primera y segunda vuelta, todo quedará entregado a la voluntad libre, líquida e incontrolable de los votantes, que volverán a defraudar todas las previsiones. Habrán retomado el control frente a sus dirigentes.
Que Macri se encargue de los gorilas; Pichetto de los peronistas republicanos.

Tampoco ayuda mucho a entender este proceso la sobre oferta explicativa en los medios, que derraman interpretaciones de baquianos barnizadas de ciencia política, midiendo polarizaciones y terceras vías, como si fuera posible ignorar la estrategia de los principales protagonistas:
El gobierno y el peronismo.
Los dos son víctimas de la dialéctica negativa, que avanza en estrategias dedicadas a descalificar al adversario.
Unos y otros se reprochan lo malo que son y han sido, y no tienen argumentos para predicar sobre lo que unos y otros proponen.
Esto limita los efectos de las campañas, que concentran mensajes de ataque al otro por lo que es y no sobre lo que hace o propone.
Una vía desgraciada para las dos partes, porque el público espera que alguien diga algo acerca del futuro, sobre cuya confianza descansa la voluntad del voto.

Quien ataca es débil, tanto como el atacado…
No es fácil defenderse si te reprochan lo que sos y no lo que hacés.
Ante esa clausura del debate, hay que mirar la estrategias de fondo.
El peronismo de la fórmula F&F alza la bandera del bloqueo como programa.
El gobierno busca recomponer el Partido del Ballotage que lo hizo ganar en 2015.
En aquel año la estrategia era contener el voto no peronista.
Este año es representar al voto no peronista y al peronismo no cristinista, lo que reza en las pancartas del pichettismo como "peronismo republicano”.
En la táctica se traduce con grosería en esta consigna:
Que Macri se encargue de los gorilas, que no tienen adonde ir, y que Pichetto se ocupe de los peronistas no K, que hacen cola en cada sede que visita.

Esto provee el formato de las apariciones que hace junto a Macri, en las que no mezclan las tribus.
Ocurrió en Parque Norte, adonde el candidato a vice tuvo agenda propia, con peronistas que atravesaron los portones de ese predio sin invitación, y se llevaron fotos y mensajes de campaña.
El viernes en Córdoba ocurrió lo mismo…
En la Capital, en la tarde de ese día;
también el sábado en La Plata, adonde aparecieron juntos pero después el vice se fue a un acto con municipales de esa ciudad: un sindicato fuerte y que maneja la poderosa confederación de municipales de la provincia.

El formato se repite este lunes en Mendoza, adonde Macri hace actos de gestión en San Rafael, y su vice hace peronismo republicano en la capital provincial. Después de juntan para un acto de campaña con el local Alfredo Cornejo.

Los peronistas no K, los personajes en busca de autor.

La incursión de Mauricio Macri en Córdoba fue, el viernes, la primera de las tres que tiene previstas hacer antes de las PASO, al territorio central de la batalla para retener el poder en octubre.
Este distrito fue en 2015 el que lo hizo presidente, porque su programa es compartido por buena parte del mismo electorado que respalda al gobernador Juan Schiaretti, en el segundo distrito en cantidad de votos del país.
Como el gobernador ya se había ido de viaje, no hubo foto.
Sí la hubo con Alberto Fernández, a quien recibió el miércoles, horas antes de ordenar la emisión de mensajes de campaña, que pide el voto a sus diputados, pero prescinde de apoyar a ningún postulante a la presidencia.
El énfasis del “Gringo” en recordar que juega con boleta corta, se explica porque el candidato del Instituto Patria hace gestos para capturar el apoyo de los gobernadores de su partido, que hasta este año tuvieron como síndico ante el gobierno nacional a Pichetto, hoy candidato a vicepresidente del oficialismo.

Schiaretti es el jefe informal del peronismo del interior, al que condujo desde 2015 en las negociaciones de presupuestos y consensos fiscales, que les han mejorado las finanzas, dejándolos con superávit en sus cuentas.
La mitad de los mandatarios ya reelegidos, y alguno pendiente, van a las elecciones de octubre con boleta corta.
Expresan, con Schiaretti a la cabeza, una de las pujas más viejas dentro del peronismo:
El peronismo del interior contra el de Buenos Aires, ayer representado por Eduardo Duhalde (1999) y Daniel Scioli (2015), y hoy por Cristina de Kirchner.
Por eso Pichetto volverá solo a esa provincia el próximo fin de semana, para inaugurar un local del "Peronismo republicano".
Ha tenido que habilitar ventanillas auxiliares para atender a los peronistas, que hacen cola para ofrecerle apoyo.
Se ocultan los nombres, pero hay legisladores, sindicalistas, ex gobernadores, ex ministros del peronismo, que piden turno para una oportunidad, que el peronismo formal no les dio en quince años de entente duhaldo-kirchnerista.

Es un fenómeno al que hay que atender, y que no tiene hoy cronistas, porque es una historia que no estaba en las previsiones de nadie, por la originalidad de la salida que significa la fórmula Macri-Pichetto.
Personajes en busca de autor, estos peronistas que piden turno en el Senado, en las ciudades del interior que visita la fórmula y, de manera más discreta, en las nuevas oficinas del senador en el barrio de la Recoleta, lejos de las vidrieras.
Estos peronistas ven que este Gorbachov criollo que viene a ser Pichetto, puede abrir puertas que se les cerraron con la hegemonía del peronismo bonaerense.

Mijaíl Gorbachov fue el último presidente del comunismo soviético, el que cerró la puerta de la URSS, tiró la llave y abrió una nueva era.
Esta nueva época que abre el rionegrino, sueñan estos peronistas, no viene del PJ que es cautivo del Instituto Patria, sino de este armado oficialista.
Lo han estudiado a Macri y entienden que está más cerca de promover una sucesión de nueva generación que dejársela al Pro que hoy ronca fuerte en su mesa chica.
El Pro ha dado todo lo que pudo pero no armó mucho fuera del área metropolitana, ni aun en distritos que tenía regalados.
Por eso muchos repiten la frase de moda: "Me queda pendiente una charla con Horacio".
Saben que el proyecto presidencial de Rodríguez Larreta seguirá después de diciembre, gane o pierda Cambiemos.
También que, cualquiera sea el resultado, su rumbo se va a parecer más a un entente peronista-radical que a otra cosa, con menos Pro que ahora.

Secretos: Cómo explica Cristina que retrocedió a vice.

El peronismo del Instituto Patria cuenta los días para la PASO, cuyo resultado espera que haga mover a los gobernadores, de lista corta y de lista larga, que van a jugar a ganador como siempre.
Cristina es reticente en sus apariciones, y responde a un ánimo que perciben en ella quienes la frecuentan, que no son muchos.
Justifica su paso atrás en la fórmula, en que tiene 66 años y que le cuesta pensar en los trabajos que conlleva una campaña.
“Tengo -confiesa en reuniones privadas, que tuvo en alguna provincia que visitó para presentar su libro- un segmento de atracción al que tengo que responder, pero es sólo un segmento.
Siento la actividad y me planteo el esfuerzo que trae.
“Que la campaña la hagan Alberto y Sergio”
Este ánimo explica lo que hacen Alberto y Kicillof, que en realidad son dos cortesanos, en el sentido de la palabra en un sistema monárquico - el peronismo simula serlo como armado autoritario -: su autoridad depende de quién les transmite legitimidad, y dura hasta que se la corten.
Valen si los habilita Cristina, y si ella deja de soñarlos, deben volver a su casa.

En un negocio de construcción colectiva como es la política, esto se nota, y lo advierten también los demás.
Cortesanos hay en todos lados.
José Torello es un cortesano en el macrismo, pero no lo ponen por encima de nadie, de jefe ni de candidato, salvo una senaduría suplente, que no se le niega a nadie.
Existe en política porque está Macri.
Va a durar lo que dure el jefe, o la voluntad del jefe.
Poner al cortesano o al valido por encima de los demás es algo que destruye una organización.
¿Cómo se le ocurre a Alberto ir a visitarlo a Schiaretti, que es el peronista más importante de la Argentina, junto al "Chino" Navarro, un personaje lateral que se quedó fuera de los cargos en 2017, porque apostó todos los números a las patas de Florencio Randazzo?
A Schiaretti le debe haber parecido una broma.
¿No había alguien de más peso para impresionarlo mejor?
Por ejemplo, ¿algunos de los presidenciables del sector, como Felipe Solá o Agustín Rossi?
¿O hay una corrida de desánimo al interior del Instituto Patria, por este protagonismo de los cortesanos como Alberto y Kicillof, por sobre los dirigentes de peso nacional?

Artillería para la batalla de Córdoba.
El formato de esta elección muestra el desentendimiento de los caudillos provinciales del PJ de la pelea por el Gobierno Nacional.
Ninguno de los mandatarios ha amagado con ser candidato a presidente, salvo el caso de Juan Manuel Urtubey, un actor secundario dentro del proceso, por su juventud y la dimensión de su distrito.
El emblema de este renunciamiento colectivo es Schiaretti, el peronista más poderoso de la Argentina, que gobierna su distrito llave en mano.
Si no ha sido más enfático en la diferenciación con el Instituto Patria, es porque no quiere ofender a su propio electorado, al que necesita aferrar porque su liderazgo fue compartido durante años con José Manuel de la Sota.
La victoria por su reelección del 12 de mayo es la primera que tuvo sin el “Gallego”, y su autoridad partidaria está en etapa de ajuste.

Conoce además la consigna del macrismo para Córdoba en las elecciones nacionales:
Nuestro adversario no es el Gringo sino la fórmula F&F, de Schiaretti ni hablemos.
Las previsiones de Olivos son que la fórmula Macri-Pichetto hará una buena elección, aunque no tan buena como la de 2015 (Paso 35,38%, primera vuelta 53,22%, Ballotage 71,52%).
También prevén una buena elección de F&F, la mejor del cristinismo, cercana al 30%.

El negocio del Juntos por el Cambio es disfrazar las peleas con Schiaretti para retener el voto de la lista completa, que beneficie a la de diputados nacionales que encabeza Mario Negri.
Ponerlo al “Gringo” como enemigo en este turno podría poner al electorado que comparten macristas y schiarettistas en otra trampa de corte de boletas.