"De Argentina para el mundo..."



Caricatura de Alfredo Sabat

martes, 16 de julio de 2019

DIVIDIR para "reinar"


Razones por las que NO votaré 
Ppartiendo de la base que JAMÁS, votaría a Fernández²



Roberto Lavagna fue “funcional a Kirchner” ´2007.
Se presentó a las elecciones para quitarle votos a Carrió y favorecer a CFK
El economista José Luis Espert me desagrada porque nunca pensó en “colaborar con la administración actual”
Se dedicó a criticar en vez de colaborar…
Situación que en definitiva se erige en otro más del Dividir para reinar y beneficiar a Fernández²


Léase CFK

Gómez Centurión amerita marcadas diferencias.
Coincido plenamente con su plataforma…
Pero (siempre hay un “pero”) creo que peca de ingenuo.
Ante la astucia y artimañas de CFK:
Estos “puros ciudadanos” decidieron tarde involucrarse en la politiquería  Nac & Pop de los que nos administraron los últimos 26 años.
Logrando el LATROCINO a la otrora “república”
Beneficiarán a Fernández²… 
Léase CFK

Los carapintadas y una falacia que se reitera

Por M. Caponnetto y Lilia Genta

La aparición de Aldo Rico en el desfile militar del pasado 9 de julio y las posteriores declaraciones del Ministro Aguad, quien refiriéndose a las sublevaciones carapintadas las calificó como “un episodio muy chiquito”, han tenido la virtud de traer a la memoria aquellos hechos, ya un tanto lejanos, a la par que han reavivado la histeria democrática de políticos, comentaristas y periodistas varios.
De pronto se nos vino el 87:
La Semana Santa, Alfonsín, las “Felices pascuas, la casa está en orden”, el grupo de militares sublevados que lo que menos pensaban era derrocar al gobierno ya que todo se limitaba a una interna militar, esto es, los mandos medios contra la ineptitud y la defección de los altos mandos.

Dictadura o Democracia, tal el lema impuesto por el establishment democrático en aquellos años y reflotado hoy.
Pero se trata de una enorme falacia.
Los carapintadas jamás cuestionaron la democracia ni tuvieron entre sus objetivos acabar con el gobierno de Alfonsín.
Así lo reconoció, por otra parte, expresamente en su sentencia el Tribunal que tuvo a su cargo el juzgamiento de los responsables del levantamiento.

No hubo nunca intento alguno de golpe de Estado.
Ese fue el recurso de la propaganda del régimen a fin de escamotear la verdad de lo que estaba ocurriendo.
En efecto, era más redituable a los fines del Gobierno y de la entera partidocracia montar un escenario de golpismo militar (con todo lo que ello implicaba), convocar a la ciudadanía a “defender la democracia” aun al precio de llevar civiles armados a Campo de Mayo exponiendo irresponsablemente a muchos de ellos a una masacre (cosa que gracias a Dios y al buen tino de los sublevados no ocurrió), era, repetimos, más redituable alimentar esa farsa que reconocer la verdadera naturaleza del movimiento militar y la gravísima responsabilidad que le cabía tanto al Gobierno como a la cúpula castrense en el desencadenamiento de los episodios en curso.

Las verdaderas razones del carapintadismo

Los carapintadas fueron el fruto de una inédita crisis de autoridad militar y política.
Para entender lo que pasó es necesario decir algo que casi nadie dice pese a ser el hecho más relevante de la historia contemporánea de la Argentina.
Tal hecho es que la Democracia impuesta a palos a partir de 1983 fue hija de la derrota de Malvinas.
Fue, salvando las distancias y mutatis mutandis, nuestro Versalles.

La derrota de Puerto Argentino tuvo (y sigue teniendo) pesadísimas consecuencias:
Fuimos desarmados, se nos impuso -como a la Alemania de 1918- la humillación y la indefensión.
Nuestras Fuerzas Armadas tenían que ser destruidas, desmovilizadas material y moralmente, reducidas a la nada como tributo de nuestra derrota.
Y así se hizo.
El Gobierno de Alfonsín tuvo a su cargo llevar a cabo ese sinestro objetivo…
Lo cumplió acabadamente y continuaron y continúan cumpliéndolo los gobiernos que le sucedieron hasta el día de hoy.

Prueba de lo que decimos es que este fenómeno de desarme total sólo se dio en nuestro país.
Nuestros vecinos, que pasaron también por similares procesos de transición de gobiernos militares a gobiernos democráticos, no experimentaron nada semejante.
Hubo sí, juicios y prisiones para los militares (aunque en escala incomparablemente menor) pero las Fuerzas Armadas no sufrieron merma alguna en su capacidad operativa.
Basten los ejemplos de Brasil, Chile y Uruguay.
El instrumento principal (pero no único) al que se echó mano para consumar la voluntad de los vencedores fue la llamada “política de derechos humanos”, la que en Argentina se aplicó con extremo rigor y singular virulencia.
Y aquí se inserta, como veremos, el fenómeno carapintada.

Contrariamente a lo sucedido, tras el inicuo Tratado de Versalles, en Alemania, cuyos jefes militares supieron sobreponerse con admirable espíritu a las duras imposiciones de los vencedores manteniendo viva y bien alta la moral de combate, en Argentina nuestras cúpulas militares tuvieron, en general, una actitud de vergonzoso derrotismo, de conformismo deshonroso y de abandono de sus subalternos.
Cuando comenzaron a llegar las citaciones de los tribunales y la amenaza cierta de cárcel para quienes sólo habían cumplido órdenes, estalló la crisis. El mando se quebró y así, ante la falencia palmaria de los superiores, cobraron necesariamente protagonismo los mandos intermedios.

Este fue el origen del llamado movimiento carapintada; y esa fue, casi, su única razón de ser:
Frenar la marea de juicios y de cárcel ante la ofensiva ideológica del Gobierno civil y la abdicación del Mando militar.
Algunos de sus líderes vieron un poco más allá y avanzaron hacia reivindicaciones que tenían que ver con el pavoroso proceso de indefensión que se cumplía sin pausa.
Esta fue la innegable cuota de dignidad y de nobleza que debe serle reconocida.
Hasta los mismos jueces que condenaron a esos líderes admitieron que habían actuado movidos por altos ideales de dignidad y honor.

Gracias y desgracias del Movimiento Carapintada
No obstante, y esto también debe ser dicho, la evolución posterior del movimiento carapintada deja un saldo de luces y sombras.
El carapintadismo, en efecto, tuvo ciertos logros.
El más significativo, sin duda, las Leyes de Punto Final y Obediencia Debida.
Estas leyes conseguidas por los “héroes de Malvinas” (como los llamó Alfonsín en aquel discurso de Pascua a su regreso de Campo de Mayo) fueron beneficiosas en orden a la pacificación nacional y lograron que muchos subalternos, en su mayoría en actividad por entonces, citados a juicio por los tribunales de la venganza, pudieran permanecer en libertad durante casi veinte años al cuidado de sus hijos y sus familias.
No fue poco, sin duda.

Sin embargo, no pudo frenar el proceso de sostenido desmantelamiento del aparato militar que nos ha llevado a esta situación de indefensión inédita en toda nuestra historia.
La fractura de la cadena de mandos en el Ejército trajo aparejadas consecuencias graves en orden a la disciplina que no pueden obviarse en un análisis objetivo.
En este sentido, el segundo episodio, el de Monte Caseros, careció por completo de razones objetivamente válidas y obedeció más a cuestiones de reivindicaciones personales.
Por aquella época, Rico desoyó los prudentes consejos de algunos camaradas de su misma graduación y de algunos amigos civiles y los sustituyó por una suerte de “Estado Mayor” constituido por capitanes.
Esto nos consta de manera directa ya que por circunstancias que no viene al caso detallar fuimos testigos de ciertos hechos que así lo confirman.

A nadie escapa que en una institución eminentemente jerárquica como el Ejército, semejante situación tenía que terminar produciendo caos, desconcierto y dispersión ad intra del mismo sector carapintada.
Por eso nos contamos entre los muchos  que le pedimos al Coronel Seineldín su regreso al país a fin de que con su enorme prestigio -un prestigio que trascendía los sectores entonces enfrentados- pudiera de algún modo recomponer el mando, la unidad y la disciplina.
También estuvimos entre los muchos que le aconsejamos al Coronel que desistiera del levantamiento del 3 de diciembre de 1990 (el último de la “serie” carapintada) por considerarlo inoportuno e inviable.
Por último, la posterior incursión de algunos líderes carapintadas en la política y su inserción en el sistema de los partidos dio paso a otra historia que también está pendiente de una adecuada evaluación.

A la vuelta del tiempo, ¿fue el movimiento carapintada un acontecimiento “muy chiquito” como sostuvo el Ministro Aguad?
Sí y no.
Fue “chiquito” si se intenta hacer de él una epopeya democrática, una suerte de gesta que salvó a la democracia naciente y aún débil como insiste en presentarlo la historia oficial.
Nada de eso.
Es uno de los tantos relatos mentirosos a los que nos tiene acostumbrados esta democracia nacida de la derrota de Malvinas.
Por otra parte, Alfonsín pudo decir “la casa está en orden” sólo porque había aceptado en alguna medida las razones o presiones de los jefes carapintadas en Campo de Mayo.
En este sentido, Aguad tiene razón y, quizás sin proponérselo, tuvo un rapto de sinceridad.

Pero no fue nada “chiquito” para quienes hicieron lo que pudieron por defender a nuestras Fuerzas Armadas y lo perdieron todo.
Nos tocó acompañar el sufrimiento de tantas familias militares, el fin de tantas carreras prometedoras y aún brillantes tronchadas, los duros años de presidio.
Al término de los cuatro episodios que jalonaron la historia del carapintadismo, la derrota fue total por lo que hubo cada vez más familias que acompañar y auxiliar, muchísimos más oficiales y suboficiales seriamente comprometidos en procesos judiciales que requirieron defensores ante los tribunales militares (entonces funcionaba todavía la justicia militar como funciona en casi todos los países del mundo a pesar de que ya el alfonsinismo le había dado un golpe de muerte al sujetarla a la revisión de los tribunales civiles).

Al final, tenían razón
Insistimos en que cuanto llevamos dicho nos consta por directo conocimiento y creemos oportuno traer, precisamente ahora cuando el tema ha sido reflotado, nuestro modesto testimonio.
El carapintadismo fue la eclosión dolorosa, inorgánica y aún desesperada ante una grave situación que quienes debieron verla y actuar en consecuencia no la vieron.
Lo que un Teniente Coronel, primero, y un Coronel, después, encabezaron arrastrando tras de ellos a no pocos que se contaban entre los mejores, no puede reducirse al simplismo de considerarlo el último residuo del golpismo militar.
No son ellos, los que protagonizaron aquellos hechos, los que deben ser juzgados sino más bien el juicio histórico ha de recaer sobre quienes tuvieron en esos momentos la responsabilidad de conducir las instituciones militares y el poder civil que fue el agente de la sistemática indefensión de la Nación.
Las cúpulas militares son particularmente responsables pues asistieron irresolutas e impávidas ante esa obra demoledora de indefensión acompañada de una persecución judicial que afectaba a sus subalternos.
En cambio, y en contraste con lo anterior, recordamos algunos alegatos judiciales que han quedado como testimonio de la verdadera historia.
Para muestra mencionaremos solamente tres.
Primero, el del Coronel Seineldín que fue una rigurosa exposición militar, acompañada de todos los recursos didácticos de la época, sobre el estado de la situación de nuestras Fuerzas Armadas y la Defensa Nacional.
Nos consta que al término de esta exposición algunos miembros del Tribunal se acercaron a agradecerle al Coronel por haberlos ilustrado.
El segundo, el sobrio, exacto alegato del Mayor Romero Mundani que conmovió enormemente al auditorio pensando sobre todo en el suicidio de su hermano Coronel.
El tercero, el del Capitán Breide Obeid que fue un apasionado alegato político y doctrinal que, con entraña y estilo, sacudió la frialdad del ambiente jurídico.

Recordando aquellos alegatos podemos decir que, después de todo, pasó lo que los carapintadas supieron ver con anticipación:
Al final la demolición de nuestra defensa se consumó y hoy, gracias a la mentida “lesa humanidad”, comparten la cárcel antiguos carapintadas y sus otrora adversarios cara lavadas

lunes, 15 de julio de 2019

Rumbo a las PASO...

Pichetto a lo Gorbachov, la batalla por Córdoba y el secreto de Cristina

En la Argentina la política “líquida” lleva a un proceso electoral impredecible, que podría defraudar todas las previsiones.

Hasta las PASO hay política de rosca.
Después manda la urna, incontrolable.
Ignacio Zuleta

​El destilado de información sobre roscas y martingalas electorales que se filtra desde los comandos de campaña se convirtió en el producto más usado en la campaña para las PASO:
Supera el de las encuestas, cuyos resultados nadie puede convalidar, por la pequeñez de la muestra y de los territorios que abarcan.
Pero hay respetar la fe ajena, la religiosa o la fe en las encuestas, que empalidecen ante el protagonismo de otros procedimientos de sondeos como los que hacen algunas organizaciones sobre los big data.
Los mismos que vienen de costar a Facebook una multa de USD 5.000 millones, por darle esa oportunidad a los Cambridge Analytics, que los usaron en la campaña Trump-Hillary.

A propósito, Elisa Carrió reflotó la advertencia que le hizo Estados Unidos a funcionarios argentinos sobre una intervención de los rusos en esta campaña, algo que adelantó este diario hace dos meses.
Fue cuando visitó el país el gurú ideológico de Vladimir Putin, traído por el peronismo y escuchado por la Iglesia, en la figura del presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Oscar Ojea, quien lo recibió y lo escuchó en serio
(Temen intromisión rusa en las elecciones -, Clarín del 12 de mayo pasado).

Las PASO son una oportunidad electoral de rosca y los protagonistas tienen que agotar los recursos para dar a entender que de alguna manera dominan el voto popular.
Una pretensión ilusoria en un mapa cuyas orillas nadie puede dibujar.
El estratego británico del Brexit Dominic Cummings, le dice a Craig Oliver, vocero de David Cameron, horas antes de derrotarlo en el referéndum:
"Hay una nueva política en la ciudad. Y a esa no la podés controlar" ("There is a new politics in town. One that you cannot control").
Lo registra el docudrama de HBO “Brexit: The Uncivil War” (2019).

Provee el mejor retrato de la política líquida, la que nadie puede dominar (ver ese telefilme, de paso, equivale a un seminario de la nueva política).
Esa mirada ilustra también el proceso que vive la Argentina, cuyo estado líquido nadie puede controlar ni predecir, y eso que las elecciones se hacen en una jaula institucional de voto obligatorio y ultra regulada en materia de fondos, publicidad, encuestas, etc.
Pese a eso, la voluntad de los votantes estará fuera de control después de esa experiencia de rosca que son las PASO.

Después, para la primera y segunda vuelta, todo quedará entregado a la voluntad libre, líquida e incontrolable de los votantes, que volverán a defraudar todas las previsiones. Habrán retomado el control frente a sus dirigentes.
Que Macri se encargue de los gorilas; Pichetto de los peronistas republicanos.

Tampoco ayuda mucho a entender este proceso la sobre oferta explicativa en los medios, que derraman interpretaciones de baquianos barnizadas de ciencia política, midiendo polarizaciones y terceras vías, como si fuera posible ignorar la estrategia de los principales protagonistas:
El gobierno y el peronismo.
Los dos son víctimas de la dialéctica negativa, que avanza en estrategias dedicadas a descalificar al adversario.
Unos y otros se reprochan lo malo que son y han sido, y no tienen argumentos para predicar sobre lo que unos y otros proponen.
Esto limita los efectos de las campañas, que concentran mensajes de ataque al otro por lo que es y no sobre lo que hace o propone.
Una vía desgraciada para las dos partes, porque el público espera que alguien diga algo acerca del futuro, sobre cuya confianza descansa la voluntad del voto.

Quien ataca es débil, tanto como el atacado…
No es fácil defenderse si te reprochan lo que sos y no lo que hacés.
Ante esa clausura del debate, hay que mirar la estrategias de fondo.
El peronismo de la fórmula F&F alza la bandera del bloqueo como programa.
El gobierno busca recomponer el Partido del Ballotage que lo hizo ganar en 2015.
En aquel año la estrategia era contener el voto no peronista.
Este año es representar al voto no peronista y al peronismo no cristinista, lo que reza en las pancartas del pichettismo como "peronismo republicano”.
En la táctica se traduce con grosería en esta consigna:
Que Macri se encargue de los gorilas, que no tienen adonde ir, y que Pichetto se ocupe de los peronistas no K, que hacen cola en cada sede que visita.

Esto provee el formato de las apariciones que hace junto a Macri, en las que no mezclan las tribus.
Ocurrió en Parque Norte, adonde el candidato a vice tuvo agenda propia, con peronistas que atravesaron los portones de ese predio sin invitación, y se llevaron fotos y mensajes de campaña.
El viernes en Córdoba ocurrió lo mismo…
En la Capital, en la tarde de ese día;
también el sábado en La Plata, adonde aparecieron juntos pero después el vice se fue a un acto con municipales de esa ciudad: un sindicato fuerte y que maneja la poderosa confederación de municipales de la provincia.

El formato se repite este lunes en Mendoza, adonde Macri hace actos de gestión en San Rafael, y su vice hace peronismo republicano en la capital provincial. Después de juntan para un acto de campaña con el local Alfredo Cornejo.

Los peronistas no K, los personajes en busca de autor.

La incursión de Mauricio Macri en Córdoba fue, el viernes, la primera de las tres que tiene previstas hacer antes de las PASO, al territorio central de la batalla para retener el poder en octubre.
Este distrito fue en 2015 el que lo hizo presidente, porque su programa es compartido por buena parte del mismo electorado que respalda al gobernador Juan Schiaretti, en el segundo distrito en cantidad de votos del país.
Como el gobernador ya se había ido de viaje, no hubo foto.
Sí la hubo con Alberto Fernández, a quien recibió el miércoles, horas antes de ordenar la emisión de mensajes de campaña, que pide el voto a sus diputados, pero prescinde de apoyar a ningún postulante a la presidencia.
El énfasis del “Gringo” en recordar que juega con boleta corta, se explica porque el candidato del Instituto Patria hace gestos para capturar el apoyo de los gobernadores de su partido, que hasta este año tuvieron como síndico ante el gobierno nacional a Pichetto, hoy candidato a vicepresidente del oficialismo.

Schiaretti es el jefe informal del peronismo del interior, al que condujo desde 2015 en las negociaciones de presupuestos y consensos fiscales, que les han mejorado las finanzas, dejándolos con superávit en sus cuentas.
La mitad de los mandatarios ya reelegidos, y alguno pendiente, van a las elecciones de octubre con boleta corta.
Expresan, con Schiaretti a la cabeza, una de las pujas más viejas dentro del peronismo:
El peronismo del interior contra el de Buenos Aires, ayer representado por Eduardo Duhalde (1999) y Daniel Scioli (2015), y hoy por Cristina de Kirchner.
Por eso Pichetto volverá solo a esa provincia el próximo fin de semana, para inaugurar un local del "Peronismo republicano".
Ha tenido que habilitar ventanillas auxiliares para atender a los peronistas, que hacen cola para ofrecerle apoyo.
Se ocultan los nombres, pero hay legisladores, sindicalistas, ex gobernadores, ex ministros del peronismo, que piden turno para una oportunidad, que el peronismo formal no les dio en quince años de entente duhaldo-kirchnerista.

Es un fenómeno al que hay que atender, y que no tiene hoy cronistas, porque es una historia que no estaba en las previsiones de nadie, por la originalidad de la salida que significa la fórmula Macri-Pichetto.
Personajes en busca de autor, estos peronistas que piden turno en el Senado, en las ciudades del interior que visita la fórmula y, de manera más discreta, en las nuevas oficinas del senador en el barrio de la Recoleta, lejos de las vidrieras.
Estos peronistas ven que este Gorbachov criollo que viene a ser Pichetto, puede abrir puertas que se les cerraron con la hegemonía del peronismo bonaerense.

Mijaíl Gorbachov fue el último presidente del comunismo soviético, el que cerró la puerta de la URSS, tiró la llave y abrió una nueva era.
Esta nueva época que abre el rionegrino, sueñan estos peronistas, no viene del PJ que es cautivo del Instituto Patria, sino de este armado oficialista.
Lo han estudiado a Macri y entienden que está más cerca de promover una sucesión de nueva generación que dejársela al Pro que hoy ronca fuerte en su mesa chica.
El Pro ha dado todo lo que pudo pero no armó mucho fuera del área metropolitana, ni aun en distritos que tenía regalados.
Por eso muchos repiten la frase de moda: "Me queda pendiente una charla con Horacio".
Saben que el proyecto presidencial de Rodríguez Larreta seguirá después de diciembre, gane o pierda Cambiemos.
También que, cualquiera sea el resultado, su rumbo se va a parecer más a un entente peronista-radical que a otra cosa, con menos Pro que ahora.

Secretos: Cómo explica Cristina que retrocedió a vice.

El peronismo del Instituto Patria cuenta los días para la PASO, cuyo resultado espera que haga mover a los gobernadores, de lista corta y de lista larga, que van a jugar a ganador como siempre.
Cristina es reticente en sus apariciones, y responde a un ánimo que perciben en ella quienes la frecuentan, que no son muchos.
Justifica su paso atrás en la fórmula, en que tiene 66 años y que le cuesta pensar en los trabajos que conlleva una campaña.
“Tengo -confiesa en reuniones privadas, que tuvo en alguna provincia que visitó para presentar su libro- un segmento de atracción al que tengo que responder, pero es sólo un segmento.
Siento la actividad y me planteo el esfuerzo que trae.
“Que la campaña la hagan Alberto y Sergio”
Este ánimo explica lo que hacen Alberto y Kicillof, que en realidad son dos cortesanos, en el sentido de la palabra en un sistema monárquico - el peronismo simula serlo como armado autoritario -: su autoridad depende de quién les transmite legitimidad, y dura hasta que se la corten.
Valen si los habilita Cristina, y si ella deja de soñarlos, deben volver a su casa.

En un negocio de construcción colectiva como es la política, esto se nota, y lo advierten también los demás.
Cortesanos hay en todos lados.
José Torello es un cortesano en el macrismo, pero no lo ponen por encima de nadie, de jefe ni de candidato, salvo una senaduría suplente, que no se le niega a nadie.
Existe en política porque está Macri.
Va a durar lo que dure el jefe, o la voluntad del jefe.
Poner al cortesano o al valido por encima de los demás es algo que destruye una organización.
¿Cómo se le ocurre a Alberto ir a visitarlo a Schiaretti, que es el peronista más importante de la Argentina, junto al "Chino" Navarro, un personaje lateral que se quedó fuera de los cargos en 2017, porque apostó todos los números a las patas de Florencio Randazzo?
A Schiaretti le debe haber parecido una broma.
¿No había alguien de más peso para impresionarlo mejor?
Por ejemplo, ¿algunos de los presidenciables del sector, como Felipe Solá o Agustín Rossi?
¿O hay una corrida de desánimo al interior del Instituto Patria, por este protagonismo de los cortesanos como Alberto y Kicillof, por sobre los dirigentes de peso nacional?

Artillería para la batalla de Córdoba.
El formato de esta elección muestra el desentendimiento de los caudillos provinciales del PJ de la pelea por el Gobierno Nacional.
Ninguno de los mandatarios ha amagado con ser candidato a presidente, salvo el caso de Juan Manuel Urtubey, un actor secundario dentro del proceso, por su juventud y la dimensión de su distrito.
El emblema de este renunciamiento colectivo es Schiaretti, el peronista más poderoso de la Argentina, que gobierna su distrito llave en mano.
Si no ha sido más enfático en la diferenciación con el Instituto Patria, es porque no quiere ofender a su propio electorado, al que necesita aferrar porque su liderazgo fue compartido durante años con José Manuel de la Sota.
La victoria por su reelección del 12 de mayo es la primera que tuvo sin el “Gallego”, y su autoridad partidaria está en etapa de ajuste.

Conoce además la consigna del macrismo para Córdoba en las elecciones nacionales:
Nuestro adversario no es el Gringo sino la fórmula F&F, de Schiaretti ni hablemos.
Las previsiones de Olivos son que la fórmula Macri-Pichetto hará una buena elección, aunque no tan buena como la de 2015 (Paso 35,38%, primera vuelta 53,22%, Ballotage 71,52%).
También prevén una buena elección de F&F, la mejor del cristinismo, cercana al 30%.

El negocio del Juntos por el Cambio es disfrazar las peleas con Schiaretti para retener el voto de la lista completa, que beneficie a la de diputados nacionales que encabeza Mario Negri.
Ponerlo al “Gringo” como enemigo en este turno podría poner al electorado que comparten macristas y schiarettistas en otra trampa de corte de boletas.

¡No es esto! ¡No es esto!


Javier R. Portella
 Fuente: El Manifiesto.com

Llevo tiempo sin decir esta boca es mía respecto a las aventuras y desventuras de ese país nuestro.
Exactamente desde la debacle electoral de Vox el 28 de abril.
Debacle relativa, es cierto, si se tiene en cuenta que se trataba de un partido que irrumpía por primera vez en el juego parlamentario; pero debacle considerable (la del 26 de mayo aún sería peor) si se consideran las expectativas y las ilusiones que todos, yo el primero, nos habíamos forjado.
Es hora, pues, de abrir la boca y exclamar, recordando al Ortega desengañado de la República a cuyo parto había contribuido:
¡No es esto! No es esto!

Lo que “no es” no son los resultados electorales.
Perder total o parcialmente una batalla son gajes del oficio, cosas que pasan.
Como yo mismo decía el 29 de abril, de lo que aquí se trata es de un combate a largo plazo, de toda una Reconquista (reconquista de nuestro ser español y reconquista de nuestro ser espiritual, por más que sólo en El Manifiesto —cuyo subtítulo es contra la muerte del espíritu y de la tierra— se utilice un término hoy tan extraño).
Al igual que la Reconquista de hace siglos, la nuestra sólo se ganará un día al cabo de múltiples batallas: algunas perdidas y otras (esperemos que sean las más) ganadas.

El problema no es éste.
El problema no son las elecciones y sus resultados.
El problema es lo que desde entonces se está haciendo.
Y lo que está haciendo Vox es lo que haría y hace cualquier partido al uso:
La politiquería llevada a su más alta, aburrida, insoportable expresión.
La politiquería hecha de constantes componendas, inacabables cabildeos, inagotables tejemanejes en medio de un interminable marear la perdiz para…
¿Para qué?

¿Para que los veletas lacayos de Macron se dignen hacerse una foto con ellos?
¿Para qué se modifiquen algunas comas o se cambie algún que otro adjetivo del programa elaborado por PP y C’s, y se diga —insisto:
Se diga— que en lugar de combatir, por ejemplo, la violencia machista se luchará contra la violencia intra doméstica?

¡Por favor!
Qué más da.
No son fotos, no son palabras de más o de menos las que van a conseguir cambiar nada.
Y no lo van a conseguir porque nada se puede cambiar cuando sólo se tiene un puñadito de diputados y, sobre todo, cuando, detrás, se tiene una fuerza social netamente minoritaria en un país al que cuarenta años de liberalismo y de progresismo (ora de derechas, ora de izquierdas) han conseguido manifiestamente comerle el tarro.

Quizás la participación de Vox en lo que se llama “la política institucional” pueda alguna vez limitar tal o cual desmán por aquí, conseguir tal o cual reformita por allá.
¡Bienvenidas sean la limitación del desmán y la reformita lograda!
Pero que nadie se haga ilusiones.
Nada de ello acabará con los grandes pilares de la política liberal-progresista seguida, con las variantes de rigor, por la totalidad de las fuerzas políticas.
La invasión migratoria seguirá siendo un pilar inamovible de la política demográfica y laboral;
el nihilismo de la ideología de género seguirá siendo sustentado por escuelas, universidades, medios de comunicación, leyes, jueces y trabajadores sociales; nuestra memoria histórica seguirá estando igual de falseada;
nadie pondrá lo más mínimo en cuestión el Estado de las heterónomas autonomías;
nadie combatirá el agobiante expolio fiscal (¿con qué dineros, si no, medrarían?);
nadie defenderá tampoco una justicia social que combata esa pobreza a la que en los posmodernos tiempos llamamos precariedad.[1]

Si tal es o, mejor dicho, si tal debiera ser la perspectiva, ¿ha cometido Vox una estupidez mayúscula presentándose a las elecciones y entrando en el sistema de la democracia parlamentaria?
No, en absoluto.
Ha hecho lo debido.
O, mejor dicho, habría hecho lo debido si no lo hubiera emprendido —eso parece— con la perspectiva de participar activamente en un sistema y en una gobernabilidad… en la que nunca podrá gobernar (salvo si acepta hacerlo según los principios de sus adversarios).
Con otras palabras, Vox habría hecho muy bien de entrar en el sistema parlamentario si lo hubiese hecho con la perspectiva de acabar algún día con el sistema liberal-progresista que hoy somete nuestros espíritus y esquilma nuestros bolsillos.
Si lo hubiese hecho —conviene precisar— con la perspectiva no de liquidar las reglas formales del juego democrático, sino su contenido, ese que se expresa en los seis puntos anteriormente recordados:
Invasión inmigratoria, ideología de género, Estado de las autonomías, memoria histórica, expolio fiscal y precariedad.[2]

¿Y cómo diablos se hace eso?
¿Cómo se hace cuando hay que tomar, por ejemplo, la decisión en torno a la cual se centra estos días todo el debate político del país?
¿Cómo se hace cuando hay que elegir entre dos posibilidades: o apoyar un gobierno de la derechita cobarde y la naranjita veleta, o boicotearlo y hacer que acaben gobernando socialistas y comunistas?

¿Cómo hay que hacerlo?
Distinguiendo, entre dos males, el mayor y el menor;
diferenciando el que es mortal de necesidad y el que, aun siendo profundamente dañino, no implica necesariamente la muerte.
Está claro que este último es el caso de la coalición de “populares” y “ciudadanos”.
Importaría, pues, dar a éstos…
No, el voto no, pero sí una abstención que cierre el paso a socialistas y comunistas.
Dársela, por supuesto, con la nariz públicamente tapada y explicando con toda claridad la postura por la que Vox pasaría a ejercer una oposición firme y decidida contra todos y contra todo.

Sólo así, utilizando el parlamento nacional y los regionales como cajas de resonancia para la defensa y difusión de sus ideas, podrá Vox conseguir lo único que realmente importa:
Propagar al máximo las ideas y las esperanzas que posibiliten el despertar de una amplia, sustancial, mayoritaria parte de nuestro pueblo hoy aún adormilado.

[1] Tampoco, es cierto, parece Vox estar en este punto muy por labor… Sólo, sin embargo, si está a favor de dicha labor; sólo si deja de seguir, dicho con otras palabras, su actual línea económica marcadamente neoliberal, le será posible encontrar caladeros de votos en otros sitios que en el madrileño barrio de Salamanca y zonas parecidas.
[2] Se les debería añadir alguno más. Por ejemplo, la fealdad que, desde el denominado arte (?) contemporáneo hasta nuestras ciudades y paisajes, emponzoña nuestro mundo. Ahora bien, plantear tales cuestiones (nadie, desde luego, las plantea) sería tan chocante y poco “político” que más vale dejarlo ahí.

domingo, 14 de julio de 2019

ITALIA: Congreso Pro Vida y Familia


¿Por qué no puedo definirme italiana, cristiana, mujer, madre?
NO
¡Debo ser: Sexo X. Progenitor1 Progenitor 2!
Debo ser sólo un número.
Porque cuando sea “sólo un número”
Cuando no tenga más identidad
Cuando no tenga más raíces…
Entonces seré “el esclavo perfecto de la gran especulación financiera”: El "consumidor Perfecto"
Giorgia Meloni

Diputada Giorgia MELONI

Pichetto fue la estrella en el acto de lanzamiento de Vidal en La Plata


Escrito por  La Política on line

Miguel Ángel Pichetto fue una de las figuras más buscadas en el plenario que Mauricio Macri y María Eugenia Vidal encabezaron en La Plata y que sirvió como arranque oficial de la campaña bonaerense.
Mientras le Presidente y la Gobernadora abandonaron las instalaciones del Hotel Brizo apenas terminaron los discursos, el candidato a la vicepresidencia permaneció en los salones del hotel durante varios minutos en donde saludo a todos los candidatos que se acercaron a saludarlo.
Pichetto posó para cientos de selfies y además intercambió abrazos y saludos.
Curioso: El radicalismo se mostró fascinado con el senador.
Los candidatos del interior lo rodearon para buscar una foto y saludarlos por su desembarco en Juntos por el Cambio.
Incluso el propio Daniel Salvador -presidente del radicalismo bonaerense- se ocupó de presentarle a Pichetto a varios referentes de la UCR.

El compañero de fórmula de Macri también hizo algunas declaraciones a los periodistas y volvió a cuestionar a Axel Kicillof por rechazar el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur.
Tienen ideas que atrasan y son muy viejas.
Están discutiendo sobre el Consenso de Washington.
Discuten con la lógica de la izquierda de los años '70.
Están equivocados, el mundo es totalmente distinto.
“El mundo que comprende Macri y varios líderes mundiales, es un mundo en el que hay que insertarse para crecer", aseguró.

En el plenario no hubo militancia alguna, solo candidato, funcionarios y legisladores sentados prolijamente en la sala de convenciones y con una pequeña tarima que sirvió de escenario donde solo se ubicaron Macri, Pichetto, Vidal y Salvador.
Detrás un banner con el logo de Juntos por el Cambio.
Los intendentes son inteligentes, no los puedo subestimar.
No puedo imaginar que piensen que ni el 10% de lo que han hecho lo podrían haber hecho sin esta gobernadora y este presidente…

Antes que llegaran Macri y Vidal de un acto en Tolosa donde inauguraron talleres ferroviarios el jefe de Gabinete bonaerense, Federico Salvai, hizo -a puertas cerradas- una exposición del número de bancas que se ponen en juego en el Congreso y la Legislatura bonaerense.
Dijo que "es decisivo aumentar la participación en esta elección porque con el 41% de 2017 no alcanza".
Además, como arenga positiva, aseguró que en 2015, a esta altura de la campaña, las encuestas posicionaban a Cambiemos unos puntos más abajo que al peronismo.

"No estamos para sobrevivir en un cargo, sino ser parte de un proyecto", agregó y recibió los aplausos de decenas de intendentes, funcionarios y dirigentes de Juntos por el Cambio.
Además, recordó el estado en que se encontraba el país en diciembre de 2015 y aseguró que "unos metros más en aquella dirección y era el 2001, Venezuela, todo lo que colapsa.

Esa iba a ser la Argentina, por eso la alegría y el apoyo del mundo por haber girado aquello que parecía imposible de girar. El tren estaba a toda marcha para estrellarse contra la pared y lo giramos", añadió.


De buen humor, el Presidente bromeó durante el discurso de Vidal cuando decía que le daba orgullo que su gobierno vaya a ser recordado en La Plata por la obra de entubamiento del arroyo El Gato. Allí fue cuando Macri comenzó a bromear con que se trataba de un arroyo "suyo". La Gobernadora se ocupó de aclarar que el arroyo se llama así desde antes de que la militancia kirchnerista llamase a Macri con el apodo de "gato".

Antes, Vidal había afirmado que "el pasado con caras nuevas, y otras que conocemos muy bien, nos quiere hacer creer que se van a encargar de cuidarnos, pero no van a ser ellos porque no pueden hacerlo".
"Nunca nos daremos por vencido ni un minuto para esa provincia que todos nos merecemos. Por eso los necesitamos", remarcó la mandataria.
Sostuvo que "en 2015 somos millones los que dijimos 'basta' al sistema que nos gobernó 28 años", y evaluó que:
"seremos los mismos millones los que en octubre le diremos a ese mismo sistema que estamos acá y queremos seguir cambiando porque ya nos pudimos poner de pie y ahora queremos avanzar"

México se va transformando en Venezuela

López Obrador sigue el manual chavista.
Las señales de que López Obrador sigue el ejemplo chavista no escasean, y debemos reaccionar ante tan ominosa alarma.

Una de las discusiones más apasionantes sobre el régimen de Andrés Manuel López Obrador en México es su supuesto parecido con el régimen construido por Hugo Chávez en Venezuela.
Según esta lógica, la llamada «cuarta transformación», como le gusta a López Obrador llamar a su gobierno, no sería más que un esfuerzo consistente por trasplantar a México el llamado “socialismo del siglo XXI”, edificando una especie de “Venezuela del norte”.

Quienes así lo señalan tienen bases en su argumentación.
Y sus evidencias, por desgracia, se acumulan y adquieren coherencia.
Al respecto, esto lo dice y lo acepta quien desde un principio se ha negado a ver a López Obrador como un simple emulador de Chávez: 
En mis colaboraciones siempre he destacado, en primer término, la raíz del autoritarismo priista en López Obrador.
Quizás, no obstante, sea momento de aceptar lo evidente y reconocer, al fin, cómo el chavismo va adquiriendo protagonismo en el gobierno lopezobradorista.
   
Muchos han señalado los evidentes parecidos entre ambos regímenes. O para decirlo más claramente: la clara copia por parte de los estrategas de López Obrador de la experiencia chavista. hasta hace poco la experiencia más exitosa en América Latina, sobre cómo vaciar toda institucionalidad en una democracia liberal y transformarla en un régimen iliberal, de cómo convertir una democracia imperfecta en una dictadura perfecta a través de métodos democráticos.

Basta hacer un rápido repaso de las propuestas de Hugo Chávez, para ver cómo fueron copiadas por López Obrador y sus estrategas, con la esperanza de lograr una transformación tan radical como la que operó Chávez sobre el régimen venezolano:
El uso y abuso de los medios de comunicación, especialmente la televisión, para popularizar las prioridades del gobierno.
Desde el programa “Aló Presidente” que inició Hugo Chávez en 1999 (que dejó de trasmitirse hasta que murió en 2013) hasta las conferencias “mañaneras” de López Obrador, una continuación legítima.

El discurso de vender el avión, reducirse el sueldo y ser “humilde”, diciendo que la riqueza es mala, fue patentado por Chávez, con buenos dividendos electorales, ya que según él, no podía haber gobierno rico con pueblo pobre, aunque después terminó comprado un avión más costoso, por ejemplo.
También anunció, como hizo López Obrador, no ocupar la residencia oficial e incluso, que el Palacio de Gobierno se transformaría en una universidad, aunque estas dos promesas no las cumplió.
La idea de la revocación de mandato a la mitad del período presidencial tampoco es de López Obrador, sino de Hugo Chávez, que anunciara al periodista Jorge Ramos en una muy conocida entrevista en diciembre de 1998.
La idea de transformar la Constitución nacional en una de carácter revolucionario, bolivariano y amoroso, fue también de Hugo Chávez, a través del Referéndum Constituyente de 1999, que muchos analistas señalan es el proyecto estelar de López Obrador para la segunda mitad de su mandato.

El discurso de la lucha y el fin del neoliberalismo, un neoliberalismo que dio origen a la corrupción, también es una idea patentada por Hugo Chávez, desde el comienzo de su vida política hasta el final de sus días.
La idea de crear una Guardia Nacional en la que se concentren todas las fuerzas armadas comandadas por el “Jefe Supremo de la Nación” fue de Hugo Chávez, antes que de López Obrador, quien solo la tropicalizó.
El proyecto de tomar el control del Poder Judicial bajo el pretexto de que fue corrompido, fue de Hugo Chávez, misma idea que López Obrador ha venido desarrollando en México.
La idea de construir un proyecto político amoroso, cristiano y humanístico, de valores morales, fue de Hugo Chávez, el cuál se encuentra explicado y documentado en varias entrevistas que le realizaron.
La idea de “repotenciar” la industria petrolera a través de la empresa estatal PDVSA, expulsando al capital privado de su estructura financiera, fue también de Hugo Chávez, antes que de López Obrador.
A partir de este gesto de machismo político, se sucedieron después las expropiaciones de empresas, los controles de precios y de cambios, todo lo que arruinó la economía venezolana.
Finalmente, la vinculación entre Chávez y López Obrador termina siendo doblemente irónica:
Por un lado, las dos personas que adoptaron esas medidas bajo su Presidencia tenían como deporte favorito el béisbol;
la segunda ironía es que quienes votaron por Chávez dijeron en algún momento: “es imposible que una dictadura se instaure aquí”.
Y es lo mismo que dicen los defensores de López Obrador en México; su defensa automática es que “México no es Venezuela”.
El de López Obrador es un régimen que aun no termina por perfilarse, pero cuyas primeras escaramuzas ya se dan al nivel de los símbolos y la retórica.
Así, López Obrador se reviste de los mismos símbolos e igual discurso que Hugo Chávez.

Si realmente queremos aprender del pasado y de sus errores, los mexicanos debemos ser conscientes de que el norte simbólico de López Obrador
no es Juárez, no es Cárdenas, tampoco Madero, sino que es Hugo Chávez.
Y recordar también que, si algo fue un fracaso trágico, como lo es la Venezuela chavista,  no se puede aspirar a algo distinto, haciendo exactamente lo mismo

sábado, 13 de julio de 2019

"Los autores de la ejecución de los saqueos fueron Duhalde y Ruckauf"


El ex diputado Juan Pablo Baylac recuerda la presidencia de Fernando De la Rúa.
El desplome del gobierno de la Alianza fue por una implosión política más que por causas económicas, según el ex subsecretario de Estado.
De la Rúa renunció por los muertos en las calles, sabía que la violencia era inducida por el peronismo.
El papel de Chacho Álvarez y Alfonsín.

Pablo Docimo

-¿Cuál cree que fue la principal razón por la que cayó el gobierno de Fernando de la Rúa?
-No fue por una sola causa, fueron varias.
En primer lugar debemos decir que recibió un país con muchas dificultades, con un cepo como era la convertibilidad, que impedía muchas cosas, y a eso debemos sumar que a poco de andar y con déficit fiscal y convertibilidad a cuestas, empezamos a tener dificultades para obtener crédito porque el riesgo país era muy alto.
En consecuencia, nos quedamos sin financiamiento, porque el FMI que era el instrumento de crédito más importante que había en ese tiempo no cumplió con lo pactado.
Entre marzo y abril de 2000 se vencieron todos los créditos que había obtenido Domingo Cavallo seis años antes, y como había un déficit muy grande casi caímos en cesación de pagos, lo que nos llevó a pedir el blindaje, que no fue más que la reestructuración de esa misma deuda con nuevos plazos.
Eso produjo, al inicio del gobierno, una circunstancia no solo limitante para el desarrollo, además fue muy estresante respecto a la política que se pretendía asumir.

-¿Recuerda cómo era la relación con el FMI?
-No era buena... y tampoco era muy fluida la relación con George Bush, que tenía mucha preponderancia sobre las nuevas autoridades del fondo. Justamente en esa época habían asumido los directores alemanes y se habían ido los franceses, que tenían muy buena relación con Cavallo.

-Además de eso, ¿se cometieron errores propios?
-Una de las primeras medidas que tomó el ministro de Economía José Luís Machinea fue aumentar los impuestos a la clase media, y eso fue un error, ya que muchos de los votos que habíamos recibido eran precisamente de la clase media.

-¿De cuánto era el déficit fiscal en ese entonces?
-De 11 mil millones de dólares cuando asumimos, que estaba escondido. Eso lo descubrió Machinea...

-¿De qué manera?
-Porque se decía que con las privatizaciones de las empresas del Estado dejaríamos de tener déficit fiscal, y eso no fue así. A pesar de haberse privatizado todo lo que se privatizó seguimos teniendo déficit, pero se maquillaba con créditos. Históricamente fue así en nuestro país, fíjese que durante el kirchnerismo el aumento del gasto público fue del 26%.
Lo mismo ocurrió durante el menemismo; en lugar de reestructurar la economía estatal a una economía privada y competitiva, y dejar de gastar en las empresas del Estado se siguió gastando en otras cosas. Nosotros lo denominábamos déficit encubierto, porque cuando ellos presentaron las cuentas parecía que no había déficit, pero como le dije, encontramos un desfasaje de 11 mil millones de dólares.

-¿No cree que fue un error no haber sostenido a López Murphy?
-Para ese entonces la Alianza ya había impresionado. Ya había renunciado Chacho Álvarez y teníamos minorías en ambas cámaras del Congreso. Evidentemente el gobierno tenía una debilidad muy grande como para asumir una devaluación diferente.

-Era de conocimiento público que el desafío más importante que debía asumir gobierno que precediera al de Menem era devaluar, o sea salir de la convertibilidad. ¿Cuál era el pensamiento de De la Rúa en ese sentido?
-Lo que se necesitaba era consenso. Durante 2001 hubo varias reuniones con legisladores y gobernadores, y es ahí donde la política debería haber actuado, porque para hacer lo que había que hacer, que era una devaluación, tiene que haber consenso nacional, pero también consenso internacional para recibir ayuda y que la explosión no sea demasiado violenta. La necesidad del consenso era antes, y no después del 21 de diciembre.

-¿Por qué renunció Chacho Álvarez?
-Por un problema estrictamente personal, que no tenía nada que ver con lo que se dijo, eso de las coimas del Senado.

-¿Se sabe cuál era ese problema personal?
-Un día, Daniel Hadad publicó en La Primera, que era una revista que él editaba, fotos de la esposa de Álvarez y de una de sus colaboradoras en el Senado, Vilma Ibarra, hermana de Aníbal Ibarra, sugiriendo un romance entre ambos. Eso lo enojó mucho porque supuestamente fue una operación de Fernando de Santibáñez, Secretario de Inteligencia la SIDE, pero puso como excusa lo que se conoció como la Banelco, que fue el nombre que se le dio a la supuesta coima que hubo en el Senado para aprobar la Ley de reforma laboral.

¿Cómo se tomó su renuncia dentro del gobierno?
-Casi todos tratamos de convencerlo de que no renuncie, incluso Alfonsín habló mucho con él... pero a mi entender, fue un irresponsable, porque él fue un gran armador de la Alianza, y un gran protagonista. Distinto hubiese sido si la vicepresidente hubiese sido Graciela Fernández Meijide, que tenía un grado de lealtad superior y dimensión de lo que significa la segunda magistratura del país.

-¿Qué fue lo que más le molestó a de la Rúa?
-Que haya renunciado en un momento que produjo el debilitamiento de un gobierno en condiciones objetivas de crisis de carácter político. ¿Pero sabe que es lo peor?, que se llevó por un anónimo y un rumor, que en definitiva fue una operación armada por Néstor Kirchner, Aníbal Ibarra, Alfredo Bravo y Mario Pontaquarto. Fíjese que en la Justicia jamás se pudo probar nada de todo lo que se dijo. Yo era diputado y voté esa Ley, y le puedo asegurar que fue una operación armada para perjudicar al gobierno.

-Mucho se habla de que Eduardo Duhalde tuvo que ver en los acontecimientos del 20 y 21 de diciembre de 2001; Incluso la misma Cristina Fernández lo dio a entender en una de sus cadenas nacionales. ¿Cuánto hay de cierto en eso?
-Seguro que él está en la escena de lo ocurrido en esos días. La provincia de Buenos Aires era una usina de acciones convocantes tendientes a suplir al gobierno; no era una usina tendiente a ayudar al gobierno. Los autores de la ejecución de los saqueos, las movilizaciones y esa locura generalizada fueron Duhalde y Riau, que era el gobernador con ayuda de los intendentes amigos.

-¿Que fue, en particular, lo que le hizo tomar a de la Rúa la decisión de renunciar?
-Los muertos. Si no hubiese habido muertos no renunciaba, porque sabíamos perfectamente que los saqueos eran inducidos; pero cuando empezaron a haber muertos dijo: "Basta, hasta acá llegué, hay que parar toda esta locura".

-¿Tuvo algo que ver Alfonsín con su renuncia?
No, en absoluto. Le repito, decidió renunciar cuando empezaron a aparecer varios muertos. Es más... él convocó, a través de una conferencia de prensa, al peronismo a un gobierno de unidad nacional, invitando principalmente a los gobernadores, y poniendo a disposición los ministerios, porque todos los ministros habían renunciado, y como todos sabemos, el peronismo no contribuyó en absolutamente nada.
Para decirlo claramente, el peronismo produjo lo que se conoce como golpe de estado blando. Los presidentes de los bloques peronistas lo decían claramente: "Su tiempo ha terminado Dr. de la Rúa, déjenos las manos libres".
En lugar de ponerse los pantalones largos, los peronistas se pusieron los pantalones cortos para correr con más libertad hacia el poder...
Son adictos al poder, y siempre buscan la misma manera de llegar, generando la convulsión, el caos, la violencia...

-Se dice que de la Rúa no estaba bien, que no se ubicaba en tiempo y espacio, que no podía razonar correctamente la gravedad de la situación que se vivía en esos días. ¿Era así realmente?
-Yo ya perdí esa lucha; y en el ideario colectivo quedará eso, lamentablemente, pero no era así, en absoluto. Créame que el presidente estaba en sus cabales. Uno de sus últimos actos fue ir a Cáritas, donde estaban Alfonsín, Duhalde, Moyano, empresarios, donde le pedían que salga de la convertibilidad urgentemente, y él les decía que sin consenso eso era imposible. No mucha gente sabe que así como iban integrantes del gobierno a Estados Unidos para conseguir recursos, paralelamente iban peronistas a convencerlos de que no nos den crédito, porque el golpe blando ya estaba en marcha.

-¿Cómo ve a los candidatos a gobernador de la provincia de Buenos Aires?
-Yo milito para que Macri sea reelecto y Vidal sea recontra reelecta. Soy de la provincia de Buenos Aires, he sido concejal, diputado provincial, nacional por la provincia, la recorrí de punta a punta muchas veces, pueblo por pueblo, y se de sus fortalezas y sus debilidades y complejidades, y del padecimiento de 25 años de gobiernos peronistas, por lo que considero que por los ovarios que tiene María Eugenia tiene que ser reelecta.
Kicillof es una persona que la provincia la está conociendo recién ahora. No sabe si tiene que ir para el norte, si tiene que ir al sur, si hay mar, si hay cordillera... no conoce en absoluto la provincia. Es un instrumento que pusieron porque según las encuestas mide bien y le retiene los votos a Cristina.

-¿Y a los presidenciales?
-La fórmula Fernández-Fernández la verdad que es un engendro maravilloso...
Ya desde su concepción, no debe haber antecedentes dentro del fascismo al que pertenecen en el que el candidato a vice elige al candidato a presidente, salvo en alguna autocracia como la de Rusia, donde una vez Putin eligió Medvedev como Presidente por 4 años porque él no podía ser re electo y se puso él como jefe de gabinete porque tiene más poder.

Entonces Cristina eligió a Alberto porque se supone que es un tipo bueno, simpático y conciliador, pero resulta que ahora se tiene que retractar de todo lo que decía de ella con una valentía sensacional, que perdió el mismo día que lo designaron candidato a presidente.
Fíjese que tuvo que ir al juzgado de Bonadío a retractarse de lo que había dicho sobre Cristina en relación al pacto con Irán, y decir que fue tomado fuera de contexto...

-¿Cree que Macri tiene posibilidades de ser reelecto?
-Creo que sí. Yo camino mucho la provincia, porque sigo colaborando con el partido, y veo que hay mucha gente que no la está pasando bien, que no llega a fin de mes, comerciantes con muchos problemas, pero cuando les preguntás a quien van a votar la inmensa mayoría responde que de ninguna manera quieren volver a lo anterior...