"De Argentina para el mundo..."

A poco de ganar las elecciones por el 54%, sugerí que debíamos Ver venir la administración de la presidente.

Lamentablemente, somos muchos los ciudadanos (no habitantes) quienes notamos que estamos y vamos mal…

¿Hacia dónde nos dirige la presidente de todos los argentinos…?

El pueblo quiere saber

...
Ver venir


Caricatura de Alfredo Sabat

miércoles, 26 de julio de 2017

Y ¿si desperonizamos la Argentina?

Pablo Dócimo

Absolutamente todos los gobiernos, no importa del color político que sea, o si son militares o civiles, o democráticos o dictatoriales, en sus primeros meses de gobierno indefectiblemente hablarán de la “herencia recibida”.
Muchas veces con razón, otras para justificar lo que fuere, todos los gobiernos en algún momento hablan sobre lo que heredaron de la administración anterior.
Sin embargo, en Argentina, cada vez que un nuevo presidente reemplaza a otro peronista, la herencia es siempre la misma:
Un gran déficit fiscal debido a un gran gasto público, un aparato estatal gigantesco, burocrático y deficiente y absolutamente siempre, los peronistas, dejan múltiples sospechas de corrupción.
Usted, estimado lector, podrá pensar que estos primeros párrafos son exageradamente “gorila”, o demasiado subjetivos.
Sin embargo, la realidad dice todo lo contrario.
Ocurre hoy, más que nunca con la herencia recibida del kirchnerismo, ocurrió con el menemismo, con el gobierno de Isabel y, por supuesto, con los dos primeros gobiernos del Gral Perón.
Y aquí es donde debemos comenzar a contar la historia, cuando asume Perón en 1946 y se comienza a “peronizar” la Argentina.

Populismo, demagogia, autoritarismo y actitudes cuasi dictatoriales fueron la constante, que si bien en algunos casos tuvo matices, en la década kirchnerista estuvieron de nuevo a la orden del día.
Desde hace décadas, los argentinos venimos padeciendo un gran cáncer instaurado por el peronismo que es, fundamentalmente la omnipresencia del estado en absolutamente todo lo que podía intervenir.
No por casualidad, a partir de entonces, el nivel de empleados públicos y las funciones del estado comenzaron a crecer geométricamente…
Pero claro, como eso era para tener el control de la mayor cantidad de personas posibles, no existe repartición pública que no haya tomado gente de más: lo que hoy común mente conocemos como “ñoquis”.
Pero no es solo la cantidad de gente de más el problema.
También lo son la ineficiencia y, principalmente el despilfarro de recursos económicos.

Históricamente, todas las empresas estatales tuvieron esos tres defectos como común denominador, obteniendo como resultado final lo que hoy todos sabemos: Déficit fiscal.
Ese es el punto, el déficit fiscal, que hace que los recursos que deberían ser destinados a infraestructura, rutas, puentes, salud, educación, seguridad y justicia, entre otras cosas, sean destinados a mantener ese gigantesco aparato burocrático administrativo que es el Estado.
A eso debemos agregar, por supuesto, que para mantener toda la parafernalia estatal los gobernantes recurren, como no puede ser de otra manera, a aplicar una parva de impuestos que absorben el 50% de lo que cualquier persona genera.

Ahora bien, ¿el problema es solo del peronismo?
No, claro que no, porque si bien es el peronismo el mayor gestor del estado ineficiente y deficitario, ningún otro gobierno se encargó de desmembrarlo y solucionarlo.
No solo eso, sino que además cada nuevo gobierno agranda el estado y, por supuesto, agrega algún nuevo impuesto.
La gran herencia, que fue generada por Perón, sigue vigente más que nunca, y en cierta manera ya no es una herencia, sino que es una hipoteca muy difícil de levantar, porque lamentablemente, una gran parte del pueblo argentino, que está “peronizado”, cree que la solución, valga la redundancia, es “peronizar” todo lo que sea posible; y todo lo que se quiera realizar para cambiarlo será fuertemente cuestionado y rechazado.

Para finalizar, citaremos un ejemplo actual.
El kirchnerismo le expropió a los españoles Aerolíneas Argentina.
Los K la volvieron a estatizar solo por un acto populista y para poder manejar fondos millonarios.
La empresa fue récord histórico de déficit, y hoy, además, el tribunal de resolución de controversias del Banco Mundial (CIADI) condenó a la Argentina a pagar USD 320,7 millones por expropiar Aerolíneas Argentinas en 2008.
Este, además de YPF son los más claros ejemplos sobre que es “peronizar”.

No es necesario agregar absolutamente nada.

domingo, 23 de julio de 2017

AEROLÍNEAS ARGENTINAS / MARSANS

Estupidez de legisladores argentinos:
Que les quiten US$ 320 millones

A Urgente24 siempre le pareció una irresponsabilidad multimillonaria la re estatización de Aerolíneas Argentinas que realizaron los ridículos K, acompañados por hipócritas opositores.
Hay que ser algo así como imbéciles para suponer que no tendría consecuencias jurídicas.
Pero en la Argentina siempre hay gente dispuesta a cualquier aventura loca que le costará mucho dinero a los contribuyentes.
9 años después, la justicia internacional dictó sentencia a favor del ex Grupo Marsans -en quiebra desde 2010- en relación a la expropiación de Aerolíneas Argentinas por parte del Gobierno argentino.
El Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones, conocido por las siglas Ciadi -una institución del Banco Mundial con sede en Washington DC-, condenó a Argentina a pagar US$ 320 millones en concepto de indemnización, más intereses, a Marsans por la expropiación de la compañía aérea al grupo español en 2008 (casi 275 millones de euros más intereses por las operaciones realizadas en época de Néstor y Cristina Kirchner).
Por URGENTE24

Los legisladores argentinos legitiman la inseguridad jurídica que tantos perjuicios le provoca a la sociedad.

Agosto 2008: Con 167 votos afirmativos, 79 negativos y tras 15 horas de debate, Diputados aprobó el proyecto para la reestatización de Aerolíneas Argentinas.
Septiembre 2008: Con 46 votos afirmativos y 21 en contra, y tras 10 horas de sesión, el Senado aprobó el mismo proyecto impulsado por la Casa Rosada.
El kirchnerismo quería dejar atrás la gravísima derrota legislativa por la Resolución 125, y Aerolíneas Argentinas surgió como una oportunidad.
Y logró el apoyo de algunos legisladores cargados de ceguera política.
Era una obviedad lo que intentaban Cristina Fernández de Kirchner, Julio De Vido y Ricardo Jaime.
Lo que no se entiende era el rol del Legislativo, y en especial de los opositores.
Por ejemplo, los de la UCR, siempre cargados de tantos prejuicios contra lo privado como los K.
Luego de la aprobación de la ley, el entonces senador K y presidente de la Comisión de Transporte, Eric Calcagno, señaló: "Había una situación en la que Aerolíneas y Austral se estaban ahogando, por lo que le dimos una nueva oportunidad y la salvamos. Hemos encontrado una solución": ¡¡¡...!!!

El caso AA, como sucedería posteriormente con el de Repsol-YPF, sorprendió a la compañía y al Gobierno español ya que el proyecto de ley de expropiación se envió al Congreso después de haberse firmado un acuerdo de compra-venta que tuvo como testigo a Rafael Estrella, por entonces embajador de España.
La Justicia planetaria se ha pronunciado y obviamente fue en contra de la estupidez de los legisladores argentinos.
En un documento de 551 páginas, el tribunal arbitral considera que Argentina pagó por Aerolíneas Argentinas menos de su valor: "El demandado incumplió el artículo IV del tratado al no haber entregado a las demandantes un trato justo y equitativo de sus inversiones".
Conviene recordar que Marsans reclamó ante el Ciadi una indemnización de más de US$ 1.600 millones por los daños causados al grupo por la expropiación de la aerolínea y sus empresas subsidiarias (Austral Líneas Aéreas, el operador turístico Optar, la empresa de carga Jet Paq y la de servicios de rampa Aerohandling).

El Gobierno de Cristina Fernández pagó la cifra simbólica de $ 1 por Aerolíneas y sus subsidiarias, tras una ley aprobada en el Parlamento argentino el 17/12/2008.
Marsans calificó la operación de "ilegítima" y acudió al tribunal arbitral para reclamar la indemnización correspondiente por los daños causados.
Con esta sentencia, los grandes beneficiados serán los acreedores de Air Comet, la ex aerolínea de Marsans, que podrán cobrar la deuda que esta compañía tiene con ellos -dejó un agujero de 259 millones de euros-.
Y es que gran parte de los activos de Air Comet dependían de la indemnización reclamada por Marsans.
Air Comet llegó a operar vuelos para Aerolíneas Argentinas.
El concurso de acreedores de la aerolínea española se encuentra aún abierto, después de que la compañía tuviera que cerrar el 21/12/2009 y el grupo Marsans quebrara meses después.
En total, el cierre de Air Comet supuso 24.907 afectados, siendo su principal accionista la empresa Teinver, sociedad instrumental de Gerardo Díaz Ferrán y del fallecido Gonzalo Pascual.

Díaz Ferrán se encuentra en la prisión de Soto del Real (Madrid) desde hace 4 años y 7 meses por delitos de alzamiento de bienes, blanqueo de capitales y fraude fiscal.
El 04/07 salió de prisión con un permiso de 4 días por primera vez.
El fallo, que tiene fecha 21/07, se refiere a "medidas injustificadas al interferir con los derechos de los demandantes respecto de sus inversiones" y acusa al Gobierno argentino de "expropiar ilegalmente las inversiones" en cuestión.
Antes de que la re estatización estuviera consumada y se recibiera notificación judicial, Ricardo Jaime, por entonces secretario de Transporte (hoy procesado y en la cárcel por corrupto) se presentó en persona en la compañía y pese a las protestas de sus administradores, tomó posesión de las instalaciones y la administración.

Algo similar –aunque menos violento- a lo que sucedería posteriormente con la intervención primero y expropiación después de la mayoría de las acciones de Repsol en YPF.
La auditoria del Tribunal de Tasación, en manos del Gobierno kirchnerista, estimó entonces que la Aerolínea valía menos que nada.
Esto es, que su valor era negativo, de más de US$ 800 millones en números rojos.
La empresa, por el contrario, puso sobre la mesa otra auditoria del Credit Suisse, que establecía un valor, en positivo, en torno a los US$ 400 millones.

El Ciadi (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones), después de todos estos años, ha considerado que el precio justo, en el 2008, era de US$ 320 millones y esa cifra, más los intereses devengados, será la que tendrá que afrontar el Gobierno de Mauricio Macri, heredero de todos los desmanes de la gestión anterior

sábado, 22 de julio de 2017

El incendio y las vísperas

"Los pueblos a quienes no se hace justicia, se la toman por sí mismos más tarde o más pronto". Voltaire

Más allá de insistir en mi ruego de difusión de la convocatoria del #3A en Tribunales, las novedades ameritan algunas especulaciones, sobre todo en la Argentina.
Me refiero, concretamente, a la detención del histórico contador de los Kirchner, Víctor Manzanares, al llamado a indagatoria de Carlos Sancho, socio y testaferro del máximo hijo de la dinastía, al pedido de similar medida para Alejandra ¡Giles! Carbó, nuestra egregia Procuradora General, y a la batalla por el retiro del paraguas de los fueros parlamentarios a Julio de Vido, el mayor operador de la corrupción desde los lejanos días del primer período de Néstor como Gobernador de la Provincia de Santa Cruz.

En los dos primeros casos, y como ya sucediera con Lázaro Báez, el gran presta nombre que cometió la incalificable torpeza de involucrar a sus hijos en el delito, las esperanzas de la sociedad están puestas en las confesiones que la privación de la libertad podría inspirar en estos insignes dibujantes de números brumosos.
Porque es claro que, si se deciden a hablar y reconocer que actuaron por instrucciones directas de la organizadora y jefa de la asociación ilícita, la autocalificada perseguida política pasará a integrar la lista de importantes presos de la región.

La ex Presidente debería ya estar en prisión preventiva ya que está suficientemente probado que sus dependientes han adulterado las pruebas (hasta los libros sociales de las empresas que le pertenecen) y entorpecido la investigación.
Hasta hoy, el Gobierno no la quería entre rejas, ya que la prefería como sparring en las elecciones, en una elucubración que califiqué oportunamente como bastarda…
Pero es probable que el Juez Claudio Bonadío altere el panorama ordenando su detención antes de octubre.

El caso del ex Ministro de Planificación del saqueo servirá para quitar el disfraz a todos aquellos que decidan desoír el clamor social y ratificarlos como convertirlos en cómplices de la corrupción que asoló el país durante la extendida década robada.
Si fracasara la expulsión de este delincuente de la Cámara de Diputados, que se discutirá el miércoles, las redes sociales serán el lugar en que sus encubridores encontrarán sus nombres y sus fotografías de frente y perfil.
Me parece que esto debería servir como un llamado a la reflexión para los kirchneristas y sus compañeros de ruta, muchos de los cuales deberán someterse pronto al voto popular.

Esta semana, la última de la feria judicial, estará de turno la Sala I de la Cámara de Apelaciones en lo Criminal Federal, integrada al efecto por el cuestionado Eduardo Freiler, a quien pronto veremos destituido y -tengo la esperanza- preso por ladrón, y Jorge Ballestero, protector de los pingüinos durante muchísimo tiempo pero que, recientemente, ha virado en sus posiciones por los vientos de cambio que percibe.
Las recientes decisiones de Bonadío que afectan a Cristina y su círculo íntimo serán revisadas por ambos y, si decidieran modificarlas, deberían ser conscientes de estar acercando peligrosamente mechas encendidas a la santabárbara que podría estallar en Comodoro Py.
La semana pasada, cuando los enumeré los grandes reos regionales, cometí el error de omitir a algunos de ellos; en Perú, por ejemplo, mencioné sólo a los ex presidentes a Alan García (prófugo) y a Ollanta Humala, y olvidé a Alberto Fujimori, que comparte la cárcel con el anterior.
En América Central, varios países han visto a sus mandatarios presos y, en algunos casos, ante la inminencia de su detención, algunos optaron por huir al exterior.
¿Será también el caso de Rafael Correa y su auto exilio en Bélgica?

Lo notable fue que el viernes, en Mendoza, en una suerte de "contra-cumbre" frente al infructuoso encuentro de los presidentes del Mercosur, que no lograron consensuar la expulsión de Venezuela, los maléficos vientos populistas volvieron a amontonar a los apologistas de los desalojados del poder y de quienes están en vías de serlo.
Así, en la misma bolsa reinvindicatoria metieron a Luis Inácio Lula da Silva, a Cristina Elizabet Fernández, a Fernando Lugo, a Milagro Sala y, el colmo, al tirano "más burro", presuntas víctimas de conspiraciones imperiales; sólo les faltó agregar a Raúl Castro y a Jorge "Saladito" Castillo para condimentar el nauseabundo resultado.

El pegamento para tanto dislate, presumo, debió ser la ideologizada visión que tienen sus adherentes sobre la situación que viven la ensangrentada nación venezolana, que está protagonizando una de las mayores emigraciones de la historia continental por imperio de la violencia, la salvaje represión y la hambruna, y la Provincia de Santa Cruz, el feudo de los Kirchner desde hace más de un cuarto de siglo, hoy en manos de la fotocopia de pelo largo, que se incendia diariamente pese al frío austral reinante. Volví a preguntarme, como lo hice tantas veces durante los 70's, por qué todos estos fanáticos, que consideran a la democracia como una maldita enfermedad burguesa, no se mudan a esos idealizados paraísos.

El criminal régimen de Maduro, amén de la condena casi universal,  está provocando una discusión a nivel mundial, ya que su precaria subsistencia depende, en gran medida,  de las compras norteamericanas de petróleo.
El quid de la cuestión es que, si se interrumpieran, no sólo producirían la inmediata victimización de los terroristas y narcotraficantes que gobiernan desde Caracas, buscando la solidaridad latinoamericana, sino que profundizarían la crisis humanitaria en la que se ve inmersa la población, que carece ya de alimentos y remedios.

No puedo cerrar esta nota sin hacer referencia a la detención, por orden del Tribunal Federal que lleva la causa llamada "Bahía Blanca", del señor Capitán de Corbeta Ricardo Molina, que ya tiene 87 años de edad.
Si a ello le sumamos la actitud del canalla Juez Federal de La Plata, Ernesto Kreplak, fanático kirchnerista, frente a la detención domiciliaria del Dr. Jaime Smart dispuesta por la Cámara de Casación, inventándole nuevos procesos para mantenerlo en la cárcel a 82, tendremos nuevos motivos para concurrir a la concentración del #3A en Plaza Lavalle.
¿Hasta cuándo seguiremos soportando que estos verdaderos asesinos togados -han muerto más de cuatrocientos ancianos en cautiverio- sigan haciendo de las suyas?

Me pareció adecuado "robar" el título del libro de Beatriz Guido para encabezarla, porque tal vez estemos en las vísperas de un fuego purificador que nos permita recuperar una Justicia seria, independiente y veloz, esencial para volver a ser una República.

Bs.As., 22 Jul 17


Enrique Guillermo Avogadro

jueves, 20 de julio de 2017

La política, la moral y la moralina

Alain de Benoist
Fuente: El Manifiesto.com

La política no tiene que ser dirigida por la moral, pues tiene la suya su propia, la cual exige que la acción pública esté encaminada al bien común.
No está encaminada al amor de todos los hombres, sino al destino de la comunidad.                  
                       
Desde su elección, Emmanuel Macron ha hecho de la “moralización de la vida política” su caballo de batalla.
A raíz de ello, Richard Ferrand y la pareja François Bayrou y Marielle de Sanez se han visto obligados a abandonar el gobierno.
¿Qué piensa de ello?

Francamente, no pienso absolutamente nada.
Las historias de empleos ficticios, de cuentas en Suiza, de agregados parlamentarios, de mutualidades bretonas y todo lo que quiera sólo están ahí para distraer al personal.
Para distraer, en el sentido que Pascal le daba al término, a una opinión pública que desde hace ya tiempo no está en condiciones de distinguir lo histórico de lo anecdótico.
Su único efecto positivo es desacreditar todavía un poco más a una clase política que ha hecho todo lo posible para estar desacreditada, pero por otros motivos.
Además, llevan a creer que la vida política debe desarrollarse bajo la mirada de los jueces, al mismo tiempo que generalizan la era de la sospecha en nombre de un ideal de “transparencia” propiamente totalitario.
Y el movimiento se acelera:
Pronto se les reprochará a los ministros que les hayan regalado caramelos y que se hayan olvidado de declarar, en su declaración patrimonial, su colección de moldes para gofres.

En cuanto a las leyes destinadas a “moralizar la vida pública”, seguirán siendo poco más o menos tan eficaces como las que pretenden moralizar la vida financiera.
Desde el escándalo de Panamá (1892) —por remontarnos lo más lejos posible—, los “escándalos” siempre han salpicado la vida política.
Para ponerle coto, se legisla ruidosamente, pero en el vacío.
En casi treinta años se han aprobado con tal fin no menos de diez leyes distintas:
Ninguna ha impedido que se produjeran nuevos “escándalos”.
Lo mismo sucederá con la ley que prepara ahora el gobierno.

¿Sería más inmoral recibir trajes bajo mano (François Fillon) que atacar a Libia (Nicolas Sarkozy), con sus bien sabidos resultados políticos?
No, por supuesto.
Pero con el ejemplo que acaba de evocar, está abordando indirectamente la verdadera cuestión que importa plantearse:
La de las relaciones entre la política y la moral.
Todo el mundo preferiría, desde luego, ser gobernado por dirigentes íntegros que por corruptos.
Pero la política no es un concurso de virtud.
Es preferible un franco granuja o incluso un siniestro crápula que hagan una buena política (han abundado en la Historia) a un buen hombre lleno de indudables cualidades morales que aplique una mala política (también han abundado), el cual desacredita, al mismo tiempo, hasta sus propias buenas cualidades.
La política persigue alcanzar objetivos políticos, no objetivos morales.
Lo que le faltó a Luis XVI fue ser también Lenin y Talleyrand.
¡Los santos o los ascetas raras veces son maquiavélicos!

Lo cierto es que las cualidades políticas y las morales no son de igual naturaleza.
No pertenecen a la misma categoría.
La política no tiene que ser dirigida por la moral, pues tiene la suya propia, la cual exige que la acción pública esté encaminada al bien común.
No está encaminada al amor de todos los hombres, o al amor del hombre en sí, sino que se preocupa ante todo del destino de la comunidad a la que se pertenece.
A quienes piensan que han agotado el tema después de haber proclamado que “todos los hombres son hermanos”, se les tiene que recordar que la primera historia de hermanos es la del asesinato de Abel por Caín.

La política moral, emocional y lacrimosa, la política de los buenos sentimientos es, en realidad, la peor de todas las políticas.
La política consistente en multiplicar las injerencias “humanitarias” en nombre de los derechos humanos conduce regularmente a todo tipo de desastres, como se puede constatar actualmente en Oriente Medio.
La política que nos impone acoger con “generosidad” a todos los migrantes del planeta confunde simplemente moral pública y privada.
También es igual de invertebrada la política consistente en perorar sobre los “valores” para ignorar mejor los principios.
Lo políticamente correcto pertenece igualmente al ámbito del apremio moral, por no hablar de la lucha-contra-todas-las-discriminaciones”.
Esta política moral adquiere desgraciadamente cada vez mayor amplitud en una época en la que el “bien” y el “mal”, tal como los define la ideología dominante, tienden a sustituir lo verdadero y lo falso.


En este campo, al igual que en otros, lo político tiene que recuperar sus derechos.

miércoles, 19 de julio de 2017

CINISMO:

Cristina visitó un tambo en Lincoln perteneciente a un ex intendente kirchnerista denunciado por corrupción
La ex presidenta y candidata a senadora nacional, Cristina Fernández de Kirchner, visitó ayer un tambo en la localidad bonaerense de Lincoln para comentar que “al productor (lechero) le aumentaron un 300% los costos”.
“Los productores (tamberos) le contaron que aumentó el gasoil, la luz y el alimento de las vacas. Dicen que así no se puede seguir”, añadió la ex presidente en cuenta personal de Twitter.

Pero lo que no indicó Fernández de Kirchner es que el tambo visitado pertenece a la firma El Apeadero Linqueño S.A.
creada en 2008 por el ex intendente kirchnerista de Lincoln Jorge Abel Fernández (quien gobernó entre 2003 y 2015) y su hermano Walter Sergio Fernández.
Ambos además comparten la titularidad de una panadería (Panadear S.A.).

En el año 2006 Patricia y Aníbal Galinelli, junto a Enrique Batistelli, denunciaron al entonces intendente Jorge Abel Fernández por presunto enriquecimiento ilícito.
La causa recayó en la fiscalía de Silvia Ermácora, quien en 2011 decidió archivarla
En 2014 el  abogado patrocinante de los Galinelli y Batistelli, Manuel Solana, solicitó un jury de enjuiciamiento para Ermácora, el cual, luego de ser aprobado a comienzos de 2017 por las autoridades judiciales provinciales, se encuentra en curso.

En noviembre de 2016 el actual intendente de Lincoln, Salvador Serenal (Cambiemos), junto a un grupo de concejales locales, presentaron una denuncia penal contra Jorge Abel Fernández por defraudación a la Administración Pública, malversación de caudales públicos, administración fraudulenta de fondos públicos nacionales, provinciales y municipales, cohecho, asociación ilícita y enriquecimiento ilícito.


“Luego de varios meses de efectuar una revisión administrativa sobre el estado de las cuentas municipales, advertimos irregularidades que prima facie configuran delitos por parte del ex intendente Jorge Abel Fernández y su entorno”

Cuando la mentira toma forma de candidatura

Intendentes kirchneristas han vuelto a postularse testimonialmente a cargos legislativos que no asumirán, en un nuevo intento por burlarse del electorado
Como si no hubiera pasado el tiempo y no hubieran arreciado demandas sociales en reclamo de mayor transparencia y compromiso, buena parte de nuestra dirigencia política prefiere seguir anclada en prácticas de un pasado electoralmente vergonzoso.

Nos referimos al estrafalario y burdo experimento ideado en 2009 durante la era kirchnerista, consistente en que se presentaran a comicios candidatos a legislador que se encontraban ejerciendo cargos ejecutivos y que, de antemano, sabían que no iban a asumir en sus bancas en caso de ganar. Por eso, se los llamó "testimoniales".
Y no fueron pocos.
Sólo en la provincia de Buenos Aires, el Frente para la Victoria (FpV) presentó entonces 42 candidaturas testimoniales.
Cerca de la mitad de quienes ganaron se quedaron en sus cargos ejecutivos.
Fue una estafa al elector.
Un engaño, una farsa de la que, entre otros muchos, participaron Daniel Scioli y Sergio Massa, que ocupaban el segundo y cuarto lugar, respectivamente, en la nómina de candidatos a diputado nacional por la lista del kirchnerismo.
Los dos obtuvieron un escaño en la Cámara. 
Ninguno de los dos renunció a su cargo ejecutivo:
Ni Scioli al de gobernador bonaerense, ni Massa al de intendente de Tigre.
Tampoco asumió como diputada Clotilde Acosta, nombre real de la actriz y cantante Nacha Guevara, también postulante en la nómina que lideró Néstor Kirchner.

Aquel papelón sería historia vieja en nuestro largo anecdotario de forzamientos legales, de no ser porque ahora resurgen con fuerza las candidaturas testimoniales con vistas a las PASO del 13 de agosto.
Cuatro jefes comunales bonaerenses que responden a Cristina Kirchner irán como candidatos de Unidad Ciudadana.
Verónica Magario (intendenta de La Matanza) encabeza la nómina a concejales de su distrito;
Jorge Ferraresi (Avellaneda),
Mario Secco (Ensenada)
y Mariano Cascallares (Almirante Brown) también integran listas de concejales distritales, pero como suplentes.

Resultan descabelladas y faltas de toda ética las justificaciones de cada uno de esos candidatos para aferrarse a postulaciones que aseguran que jamás asumirán en caso de ganar en comicios. "Obviamente, me voy a quedar como intendenta, que quede claro.
Pero voy a desafiar a todo el mundo para que plebiscite mi gestión este año", provoca Magario dando por sentado que, para ella, las PASO -que ya ni siquiera cumplen con la función para las que fueron creadas- son apenas un simple referéndum de administraciones públicas.

Ferraresi, Cascallares y Secco, en tanto, critican a quienes los tildan de candidatos testimoniales. Alegan que no lo son porque, en su extraña consideración, los suplentes "nunca asumen".
¿Cuál es entonces la finalidad de incorporar sus nombres a las listas?
"Arrastrar votos".
Dicho en palabras del propio Secco: "Si Cristina bajó para salvar al peronismo en la provincia de Buenos Aires, lo mínimo que podemos hacer en cada distrito es colaborar para traccionar votos poniendo nuestros nombres (el de los intendentes) en las listas".
No hay mejor forma para entender la estafa que a través de las palabras de los estafadores.
Es más, se prevé colocar esos nombres más conocidos con tipografía mayor en las boletas.
Otro condenable reaseguro para convalidar el fraude ético.

En otros partidos y alianzas también figuran nombres de funcionarios de los poderes ejecutivos como aspirantes a cargos de legislador.
Sin embargo, la amplísima mayoría de ellos ha adelantado que asumirá en sus bancas en caso de ganar en los comicios.
Entre otros funcionarios bonaerenses que competirán en las PASO y que han adelantado que asumirán como legisladores si correspondiere, figuran el subsecretario de Gobierno y Asuntos Municipales, Alex Campbell, candidato a concejal de Cambiemos en San Fernando;
Evert van Tooren, subsecretario de Tierras, Urbanismo y Vivienda, primer postulante en Esteban Echeverría;
Alberto Czernikowski, director de Juventud, precandidato en Malvinas Argentinas,
y Ezequiel Pazos, actual subsecretario de Promoción de Políticas Sociales, que se postula en José C. Paz.

Como se sabe, varios funcionarios del gobierno nacional se presentarán en las PASO para competir por una banca.
Julio Martínez, actual ministro de Defensa, se postula como candidato a senador nacional por La Rioja; el titular del Plan Belgrano, José Cano, peleará por una banca por Tucumán y el ministro de Educación de la Nación, Esteban Bullrich, será primer postulante a senador por Cambiemos en la provincia de Buenos Aires.
Los tres dejarán sus cargos actuales en los próximos días. 
De esa forma, el Gobierno aspira a diferenciarse del kirchnerismo y de otros partidos y frentes que optaron por las candidaturas testimoniales.

Como un paso más en esa diferenciación, el diputado bonaerense Maximiliano Abad (Cambiemos) presentó recientemente un proyecto de ley que propicia que se les exija presentar su renuncia a un cargo electivo ante el órgano correspondiente, para que sea aceptada si ganase en nuevos comicios.
Prevé también que la Junta Electoral, antes de proclamar y diplomar a un legislador, requiera el acta de aceptación de la dimisión al órgano respectivo.

En las últimas semanas se conoció, además, un pedido de impugnación de la candidatura de Magario, presentado por el concejal de la Matanza Miguel Racanelli, presidente del bloque de Cambiemos en ese distrito y primer candidato del oficialismo provincial para los próximos comicios.
Según este dirigente, no se puede avalar la inequidad electoral ni la desnaturalización del sufragio.

Es hora de que la justicia electoral ponga fin a estas pseudo postulaciones de dirigentes cuya misión principal parece ser la de burlarse de los electores!!!

MEMORIA


El síndrome del ex presidente en prisión

Por LUIS JOCHAMOWITZ

BUJAMA, Perú – Un ex presidente que va a la cárcel produce una sensación inquietante, un leve desequilibrio, como si en alguna parte del simbólico edificio de la nación se hubiera retirado una pieza y ahora no se sabe cómo se comportarán las restantes.

En los últimos 16 años, el Perú ha tenido una racha de cinco presidentes constitucionales.
Récord absoluto en un registro que ya va para los dos siglos.
El primero, Valentín Paniagua, fue designado de urgencia en medio del derrumbe del régimen de Alberto Fujimori, dejó un buen recuerdo pero gobernó menos de un año.
Alejandro Toledo, su sucesor, tiene orden de captura internacional y vive en California, a la espera que un juez estadounidense decida su destino.
El siguiente, Alan García, vive en Madrid, visita Lima y no tiene requerimientos con la justicia, aunque su nombre ha sido mencionado en multitud de casos de corrupción.
El último, o penúltimo de la sucesión, Ollanta Humala, junto con su poderosa pareja, Nadine Heredia, acaban de ser detenidos.

Que las ‘vidas perfectas’ de Facebook no te depriman
El cargo tiene riesgos laborales insostenibles.
Se supone que los expresidentes son la voz de la experiencia, en algunos lugares hasta los consideran objetos suntuosos e inútiles como jarrones chinos, pero en el Perú desde hace mucho tiempo, son el centro de encarnizados debates políticos. Es la transfiguración en cuatro o cinco personas de un malestar colectivo, de algo que ocurre en la conciencia de millones de personas: la bancarrota o crisis generalizada de las maneras que los peruanos tienen para organizarse y representarse políticamente. Y apenas es la cumbre de una enorme montaña, debajo de ella se encuentra el país flotante y siempre inesperado, que atraviesa los tiempos sin dirigencias, élites, ejemplos compartidos que marquen un rumbo.

Por eso, las vicisitudes judiciales de la pareja Humala-Heredia deben ser vistas en el plano más amplio de una disolución paulatina, un hundimiento del que no se sabe qué puede resultar.
La escalera descendente ha sido proporcionada esta vez por el caso Lava Jato.
Hace 16 años fueron los videos que grababa Vladimiro Montesinos como chantaje y autobiografía.
Con una periodicidad aproximada a los grandes desastres del fenómeno de El Niño, cada tres lustros los drenajes del sistema político se obstruyen y nos vemos obligados a vivir en la emergencia, hasta que el barro se seca.

Cierto que no deja de ser un consuelo que el sentimiento anticorrupción se haya extendido a los más diversos estratos, aunque cada cual lo haga por distintas razones y la introspección sea muy rara.
Como cada escalón, el último tiene rasgos peculiares y hasta únicos.
Se trata de una pareja de esposos, “la pareja presidencial” se les llamaba hace menos de un año.
Lo conyugal, desde los chistes sexuales hasta los ataques políticos, ha alimentado a la prensa, la televisión y la maledicencia pública durante cinco años.
En general, nadie los defiende, aunque muchos piensan que no son las principales cabezas que hay que cobrar.
Están solos, abandonaron a sus aliados y no crearon nuevas alianzas.
El aparato de los negocios, los medios, la sociedad mejor establecida, la misoginia nacional, nunca los llegó a aceptar, aunque no fueron ni por asomo el Chávez andino y la Cristina criolla que tanto los desvelaba.

En realidad, no podían ser de otro modo: su impericia política era notable.
Eran una pareja afortunada y ambiciosa que volvió a encontrar el modo de cruzar al otro lado del espejo de nuestra representación política.
Acto asombroso, demostrado reiteradamente al menos desde los tiempos de Alberto Fujimori, como prueba de lo mágico y profundamente irracional de esas rifas colosales que los peruanos organizan cada cinco años bajo el nombre de elecciones generales.

Esto ocurre en el año uno de la era Trump.
Pocos días antes, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva del Brasil, algo así como el CEO de la casa matriz de la corrupción continental, recibió una condena de nueve años de prisión.
Ya nadie confía en sus presidentes y el Perú cree tener el privilegio y el espanto de marchar adelante en este fenómeno extendido. Una nueva reedición de la vieja frase del poeta Cesar Moro:
“En todas partes se cuecen habas, pero en el Perú solo se cuecen habas”.

Los caminos judiciales son inescrutables, aunque es probable que la detención de los Humala-Heredia no dure mucho tiempo, se discute su carácter “preventivo”.
Pero, al menos para él, los problemas con la justicia apenas acaban de comenzar.
Se presenta en el horizonte el juicio de Madre Mía, un lugar remoto de la Amazonía donde Ollanta Humala, bajo el seudónimo de Capitán Carlos, sirvió durante los años de la guerra contra Sendero Luminoso.
Fosas clandestinas, cuerpos exhumados, testimonios, las pruebas contra él se siguen reuniendo, y si se presentan con todo su aterrador significado, es posible que el juicio de Madre Mía se convierta en la madre de todos los juicios, donde se sopesarán los actos de un hombre, pero también los de una institución y sus formas de hacer la guerra.

Pero todo esto es demasiado difícil de digerir en un solo bocado.
Por el momento se le acusa de haber recibido 3 millones de dólares para su campaña electoral.
La flagrante hipocresía que envuelve estos procedimientos es que todos saben que los principales candidatos recibieron otros tantos “aportes”, millones más, millones menos, de la misma fuente o de manos todavía más oscuras, como el narcotráfico, la tala de madera o la minería ilegal.
Por eso, tal vez, una súbita conmiseración por el caído ha ganado los ánimos de algunos de sus peores enemigos en los últimos días.

Después de todo, nadie sufre el síndrome del ex presidente preso como otro ex presidente que todavía está libre

El hombre sin atributos

Fernando Sánchez Dragó
Fuente: El Manifiesto.com

Turulato me quedo al leer que los servicios de Sanidad de Canadá han admitido la petición formulada por un zopenco de registrar a su hijo, nacido al margen del sistema médico y no sometido, por deseo de sus progenitores, al preceptivo reconocimiento genital, como criatura humana de género desconocido.                      
Lo digo en el sentido literal de la expresión y no en el que Musil le dio en su célebre novela, indigna, por cierto, a mi juicio, de tanta celebridad.
Hombre, reitero...
O sea:
Ser humano, de sexo masculino o femenino, aunque en esta ocasión sin necesidad de ponerle allí donde los muslos se juntan la púdica hoja de parra que el puritanismo de la Iglesia impuso a las estatuas del arte pagano.

Suele decirse que en Asnalfabética, vulgo España, no cabe un tonto más, y razón llevan quienes lo dicen (yo entre ellos),
pero en Canadá, que tan buena fama tiene, también los hay.
Turulato me quedo al leer que los servicios de Sanidad del país citado han admitido la petición formulada por un zopenco de registrar a su hijo, nacido al margen del sistema médico y no sometido, por deseo de sus progenitores, al preceptivo reconocimiento genital, como criatura humana de género desconocido.
Sí, sí, han oído bien.
La razón aducida para ello es la de que la pareja que lo trajo al mundo, provista, se supone, de los usuales atributos yin y yang, no quiere que su descendiente crezca oprimido por una construcción arbitraria de género.

¿Arbitraria?
Pues sí:
Tal cual.
Mientras leía yo la noticia en el parque infantil de Castilfrío, mi hijo Akela, de cuatro años, y su sobrina Maya, y nieta mía, de tres, correteaban alrededor.
Él blandía una espada de juguete tras haberme pedido que le comprase una pistola y aseguraba ser Peter Pan persiguiendo al capitán Garfio.
Ella, disfrazada por voluntad propia con un vaporoso vestidito de hada y los labios tiznados por el carmín del neceser de su abuela, acunaba una muñeca.
Akela, de repente, detuvo su batallar, vino hacia mí con una sonrisa de pícara inocencia y me preguntó si es verdad que los bebés nacen cuando los niños meten el pito en la rajita de las niñas.
Flipé.
¡Qué nivelazo!
«¿De dónde te sacas eso?», le dije.
Y me zambullí en la lectura del periódico aliviado por la evidencia de que mi hijo y mi nieta no carecen de atributos.

Mi amiga Espido Freire, a todo esto, capitaneando una tropilla de trescientas mil personas, encabezaba un manifiesto financiado por una empresa de alimentación infantil (¡acabáramos!) y enviado a la RAE para que ésta añada a su diccionario una nueva acepción de la palabra «madre».

Todo cuadra.
El drama padre, diría Jardiel Poncela.
A Puleva no le conviene que los niños sean amamantados por...

¿Por quién…?