"De Argentina para el mundo..."



Caricatura de Alfredo Sabat

lunes, 20 de agosto de 2018

"Estoy viendo morir a la Argentina que amaba"


Arturo Pérez-Reverte

El escritor español advierte sobre el repliegue de la Argentina culta que él conoció y asegura que hoy "puede haber una revolución por algo falso en Twitter".
 Fue periodista y corresponsal de guerra.
Sus libros ficcionales suelen convertirse en best sellers y ser llevados al cine y la TV./ Rubén Digilio
Echa una pastilla blanca en el agua y las burbujas invaden la copa.
Pasa igual con sus palabras:
Alcanza con arrojar una moneda a esa fuente que es Arturo Pérez-Reverte para que broten las metáforas, los párrafos de suspenso, los relatos bélicos, el murmullo del espionaje, las hazañas de los capitanes.

Viene de desayunar en La Biela, su café preferido de Buenos Aires, y de caminar por Recoleta entre racimos de perros que hacen flamear a sus paseadores.
A Pérez-Reverte no lo distrae el WhatsApp, porque no tiene WhatsApp, decisión que le regala más tiempo a su vida de explorador de historias.
Nacido en Cartagena, junto al mar Mediterráneo, fue periodista y corresponsal de guerra, y su experiencia en lugares cargados de tragedia y dolor aflora en su obra. La última es Eva (Alfaguara) que pertenece a la saga de Lorenzo Falcó, ese agente libre que se mueve en los entresijos del espionaje durante la Guerra Civil Española, un hombre a la vez encantador y peligroso.
La copa de la pastilla blanca se calma, él la bebe y agradece ya no ser periodista en estos tiempos de mentiras burbujeantes y de redes sociales que han dicho varias veces, por ejemplo, que él ha muerto.
Sus destrezas de capitán de yates le han permitido continuar la marcha entre las olas traicioneras de las fake news.
Y ante la propuesta de Viva de hacer a un lado la promoción de sus libros (que igual siempre son best sellers) para hablar de los tesoros que ha rescatado de su cercanía con escritores argentinos, Pérez-Reverte acepta.
Y su verba, como la pastilla blanca, se convierte en torrente:

Arturo, ¿cómo era la voz de Osvaldo Soriano?
Cuando hablábamos de la Argentina, triste.
Yo recuerdo a Soriano hablando por teléfono, de madrugada, conversando sobre libros que habíamos leído.
Nunca nos vimos en persona, pero éramos conocidos, nos teníamos respeto.
Y él era para mí esa voz.
Cuando yo le elogiaba sus libros, él siempre respondía con una especie de tristeza, porque él sabía que ese elogio no estaba en boca de quién debía estar en su país.
Me lo hacía saber de una manera muy elegante.
Sentía no ser reconocido por otros que, por cierto, hoy le prologan los libros.
Esto hay que decirlo: lo despreciaban. Yo he estado aquí en conversaciones donde decían: “Este Soriano, ta, ta, ta”. No quiero decir nombres, pero tampoco quiero callarlo. Esa tristeza que él tenía…
El ser argentino implica una tristeza genética, nacional…
Cualquier argentino lúdico debía ser triste en algún momento a la fuerza, ¿no?
Y él lo era, tenía eso de no saberse querido...
El público lo quería...

Sí, pero él se refería a la gente que manejaba los resortes de la cultura oficial; eso le dolió siempre.
El sabía que merecía otra consideración.
Yo creo que la intelectualidad argentina, la que sabe, tiene una deuda de honor con Soriano, que no se arregla haciendo prólogos.
Yo entendí la Argentina gracias a Soriano.
Yo le dije un día: “Maestro, es que yo, leyéndolo, he comprendido la Argentina”, igual que ahora la entiendo con los libros de Jorge Fernández Díaz.
Hay escritores que te explican un país.
Creo que la intelectualidad argentina tiene una deuda de honor con Osvaldo Soriano.
Yo entendí a la Argentina gracias a él, leyéndolo.

¿Entonces es correcto decir que Roberto Arlt lo ayudó a contar Buenos Aires?
Sí, Arlt es otro de esos autores fundamentales.
Yo empecé a venir aquí muy temprano.
Estuve en la Antártida antes de la guerra de las Malvinas, ahí conocí a algunos marinos que luego me fueron útiles como fuentes periodísticas, aunque supe más tarde que algunos de ellos se dedicaban a otras cosas...
Y después cubrí la guerra, es decir, conozco bien el país.
Y hay otra cosa: mi padre era muy amigo de la Argentina, le gustaban los tangos, era un magnífico bailarín.
Entonces, yo me sé la letra de los tangos desde que tengo 8 o 9 años, porque él los cantaba.
Ese de Gardel que dice: “Si los pastos conversaran/ esa pampa le diría/ de qué modo la quería/ con qué fiebre la adoré” (Tomo y obligo).
Es decir que el gaucho solo en la pampa inmensa no tiene con nadie más que hablar que con los prados.
Esas imágenes me quedaron en la cabeza.
Resumiendo, escribo con una gran carga emocional sobre la Argentina.
Había leído a Jorge Luis Borges y entonces descubrí a Roberto Arlt, Los siete locos, la primera vez que vine, años ‘79, ‘80, y digo:
“¡Este tío! ¿Por qué nadie me habló de él?”
Porque en aquel momento nadie hablaba de Roberto Arlt.
Tenemos muy flaca memoria...
Ahora reivindicamos a Manuel Puig, que fue muy despreciado en su momento; a Manucho Mujica Láinez.
Ahora todos “ta, ta, ta”, pero recordad que hace 20 años ésos eran “autores menores”, que no eran nada valorados por los grandes capitostes de la cultura argentina. Entonces, cuando descubrí a Arlt, me pareció de una dureza, de una crudeza, de una crueldad, de una amargura, de una violencia contenida extraordinaria.
Y me enamoré de Arlt.
Para mí vienen Borges y Arlt, en ese orden, en la punta de los dos grandes que me han marcado muchísimo por la manera de concebir el mundo y la literatura.
Y yo a esa Argentina la amaba.
Pero esa Argentina acogedora, culta, tierna, inteligente, viva, rápida, divertida... muere.

¿Cómo fueron sus charlas de tango con el poeta Horacio Ferrer?
Ah, fueron magníficas.
Yo acudí a él porque necesitaba documentar el libro El tango de la Guardia Vieja.
Fuimos a cenar para mi cumpleaños a la cabaña Las Lilas.
Él, Lulú, Victoria y yo.
Y Horacio fue muy generoso, un hombre maravilloso, extraordinario.
Yo no hablaba: sólo le ponía pretextos para que él contara.
Escucharlo era repasar la historia de la Argentina, de Buenos Aires, del tango, de la música, de todo.
Era un hombre encantador, muy afectuoso.
Mi libro le debe mucho a Horacio Ferrer.

¿Le hubiese gustado a usted ser entrevistado por Joaquín Soler Serrano, el periodista español que consiguió en televisión testimonios únicos de Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Atahualpa Yupanqui, Ernesto Sabato?
Sí, pero sobre todo porque Soler Serrano era un periodista a quien yo admiraba mucho, de la vieja escuela, que hizo de sus programas extraordinarios, obras maestras.
Yo los tengo a todos en casa.
Los de Borges son geniales... ¡hace que Borges caiga bien, je, je!
Porque él, en el trato, en la conversación, no era un hombre especialmente simpático, pero Soler Serrano logra mostrarlo real, maravilloso.
El conocimiento que tenía de sus entrevistados, de sus obras, los detalles de sus vidas.
Es un ejemplo de cómo se hace una entrevista:
El periodista retirándose, jamás poniéndose en foco, dejando toda la gloria a su entrevistado, haciéndolo hablar, acompañándolo a contar todo lo que suscita interés. Realmente Joaquín Soler Serrano los hacía brillar.
El ser brillante retirándose, que es lo más difícil en una entrevista.
El respeto con el que encaraba la conversación.
Ya no hay gente así.
Un talento impresionante.
Ni siquiera los mejores son así.
Ahora hay otro estilo de hacer las cosas. Es una obra maestra ese programa, por el que pasaron los más grandes escritores. Y yo me temo que no doy la talla para estar en ese elenco.

Es fanático de Gardel. No usa WhatsApp. Tiene un teléfono sólo para hablar.
Pérez-Reverte pide ahora una aspirina.
La humedad porteña lo aplasta, como el tránsito y la crispación que percibe en el ambiente.
Por un segundo cambia el gesto, transpira.

¿Qué le pasa?
Hay algo que me entristece mucho de la Argentina y es que para mí este país siempre ha sido un referente.
Recuerdo viajar 12 horas y encontrarte con una ciudad “europea”.
La calle Florida, antes de la guerra de las Malvinas: la gente se paraba a discutir, había debates, era un foro.
Y hablaban de política, de fútbol, de economía.
Era una ciudad griega, romana, europea, francesa.
Magnífica en ese sentido.
Y yo a esa ciudad la he admirado mucho, la caminé por sus librerías.
Y yo a esa Argentina la amaba.
Pero esa Argentina acogedora, culta, tierna, inteligente, viva, rápida, divertida... muere.
¡La estoy viendo morir!
Veo cómo la cultura se repliega, veo cómo poco a poco el argentino está renegando de lo que le dio prestigio, que es justamente esa argentinidad mezcla de cultura, de humanidad, de sociabilidad, y me da mucha tristeza.
Ojo, a lo mejor la Argentina que nace es otra mejor, ahí no me meto, no la estoy criticando, pero ésa, la Argentina que yo admiré, está muriendo.
Vengo todos los años y me da pena ver que poco a poco va desapareciendo ese argentino tolerante, culto, hablador, culto incluso en lo popular, en el parque, en el colectivo, en los bares.
Te dejaba fascinado conversar con uno de ellos, tenían una brillantez...
Pero ahora están todos tensos, encabronados, me da mucha pena.
Las librerías desaparecen; a los niños no se les explica en los colegios la memoria.
Está desapareciendo la historia de los colegios.
Hay un problema importante y es que las redes sociales han suplantado al periodismo riguroso.
Y el público se basa cada vez más en lo que la red social dice.

El dolor de cabeza se le pasa.
Ya tiene la agudeza en guardia, la mirada astuta de sus personajes.
¿Es cierto que una noche fue espía?
Es una historia divertida.
Pues lo decidimos junto a un muy amigo, espía español, que estaba en Guinea Ecuatorial espiando.
Había una operación en curso con la Embajada de España.
Entonces, el espía y yo decidimos asociarnos:
Lo que conseguiría yo, lo utilizaría para publicar y él, para reportar a sus jefes.
Hicimos una incursión en una fiesta nocturna, en el despacho del embajador, los dos para conseguir una información muy útil con la cual yo hice una exclusiva muy importante como periodista y él pasó a sus jefes lo que no se podía publicar.
Cuando uno ha sido reportero como yo, en lugares inestables, siempre tiene acercamientos, siempre hay gente que pide, que quiere intercambiar datos, nunca he querido tener nada que ver con el espionaje, pero en este caso se trataba de un asunto en mi país, gente seria, solvente, una buena causa, así que decidí aprovechar eso para mi propio beneficio.

Hablando de situaciones irreales, pensemos:
¿Qué pasaría si su personaje Lorenzo Falcó se encontrara algún día con el detective Pepe Carvalho, creado por Manuel Vázquez Montalbán?
Je. Pues, no sé, porque Carvalho es un personaje distinto, es un detective privado, de finales del franquismo... no se hubieran encontrado nunca.
De todas formas, Falcó es mucho más hijo de puta que Carvalho.

Para las zonas oscuras de circulación de información, el periodismo tenía un antídoto: el chequeo de los datos. Las redes sociales han obstaculizado ese mecanismo, pero la pregunta es: ¿cree que el diario La Verdad, donde usted empezó su carrera, ahora se llamaría a lo sumo “Algo de cierto”?
Ahora se llamaría “La posverdad”, jaja.
Sí.
Es que hay un problema importante y es que las redes sociales han suplantado al periodismo riguroso.
Y el público se basa cada vez más en lo que la red social dice y no en lo que el periódico publica por la mañana.
Es un público impaciente, que no espera la reflexión y va directamente al titular.
Entonces eso pone a circular una cantidad de información absolutamente falsa, inexacta, poco fiable, pero es la que está condicionando actitudes.
Puede haber una revolución en seis horas por unos tuits, sobre un bulo, algo falso.
La crisis económica, que está haciendo desaparecer los medios serios, está dejando ese espacio en manos de redes sociales no fiables y eso crea un flujo de información peligrosamente manipulable.

Pero también hay un presidente que anuncia un bombardeo en un tuit...
He sido periodista muchos años, conozco bien los medios, por eso me alegro de estar fuera ya.
Ser periodista hoy es una grave responsabilidad.
Hacer un periodismo riguroso es muy difícil porque tampoco la gente lo exige.
El problema está en que el público no reclama una información fiable. Se contenta con dos titulares de tuits mal pergeñados, fuera de contexto.
El público tiene lo que quiere: rapidez, inmediatez y frivolidad, y esto está generando una mala situación.
No me gustaría tener ahora 20 años y ser un joven periodista.

¿Cómo se lleva con su teléfono?
Mi móvil es uno de esos que sirven para hablar y nada más, ni siquiera lo llevo encima.
No tengo WhatsApp, no sé qué es WhatsApp.
Apenas uso Twitter para comunicar novedades sobre mis libros.
Entro en Twitter, porque es una herramienta muy potente, pero enseguida salgo.
Y no vivo pendiente de las redes sociales.
El correo electrónico lo miro una vez a la semana.
Ahora la gente exige inmediatez y lo terrible es que está exigiendo también que uno corresponda a esa inmediatez, pero no es mi mundo ni me apetece.
Me siento desplazado en ese sentido, poco adaptado a esa modernidad.
Prefiero pasar tres horas leyendo a tres horas viendo quién me escribe por WhatsApp.
La vida te quita muchas cosas y te deja muy pocas, y una de las que me dejó fue el respeto por la lealtad y por el valor, dos virtudes que tienen los perros.

 “Cinco minutos”, avisan que falta de la entrevista, pero el escritor leído por millones de personas ya se siente mejor y contesta:
“Que sean diez”.

En Eva, la novela que presentó en la última Feria del Libro, suena Gardel en una escena clave en Tánger.
¿Qué hace el Zorzal tan lejos?

Bueno, porque puso música en los años ‘30.
El jazz en los años ‘20 y el tango en los años ‘30.
No hay situación social más o menos elegante de esa época, europea u occidental, que no haya tenido un tango de por medio, ¿no?
Estaba en los espectáculos, en la radio, en la vida.
Si no eras buen bailarín de tango, no tenías éxito social con las mujeres, era imposible, tenías que ser un buen bailarín.
Mi padre era un hombre muy apuesto, muy guapo, con bigote, delgado, alto, ¡y un bailarín extraordinario de tango!
Así que tuvo un éxito enorme con las mujeres.
El tango era la música, la atmósfera.
Y Gardel era ineludible.
Yo soy un fan de Gardel y de las películas de Gardel. Esa sonrisa blanca, simpática, ese aspecto de bondad, de buen hombre.
Tengo todas sus películas.

Ahí en Marruecos, tan cerca Tánger de Casablanca, ¿es posible imaginar a Lorenzo Falcó parecido a Humphrey Bogart?
Bueno, Falcó es más guapo que Humphrey Bogart y bastante más elegante.
Hay esa atmósfera de cigarrillo y humo, sí, pero pocos saben que la película Casablanca se llamaba Tánger originalmente, lo que pasa es que, por razones políticas de ese momento, Tánger estaba tomada por las tropas franquistas y se cambió el nombre.
A la hora de contar una historia de espías y contrabandistas, pensé en Beirut, que la conozco mucho, pero por razones de España, el oro, la Guerra Civil y África más cerca, Tánger me convenía más en cuanto a localización de escenario.
Pronto publicará en la Argentina una novela de perros, cuente eso, por favor.
La vida te quita muchas cosas y te deja muy pocas, y una de las que me dejó fue el respeto por la lealtad y por el valor, dos virtudes que tienen los perros.
Me gustan mucho, me parecen el mejor compañero posible.
Toda la vida he tenido perros, ahora tengo perros, me emociona acariciarlos, así que decidí hacer una novela en la cual fueran protagonistas, un policial negro, duro, clásico, seco, violento y al mismo tiempo con mucho humor.
Ahí está la historia, titulada Los perros duros no bailan.

Ahí se hubiera trenzado con Soriano, fanático de los gatos.
Bueno, los gatos no me gustan tanto.
Se parecen demasiado a los humanos...

El problema de Argentina


El reconocido periodista Andrés Oppenheimer, ante la pregunta :
¿Te parece que éste es un golpe letal para la carrera política de Cristina Fernández?, contestó:
—Si no lo llega a ser, entonces Argentina se merece un futuro peor del que ha tenido.
Porque, para mí, no es solo el haber robado a cuatro manos, es el haber desperdiciado la mayor bonanza económica de la historia de este país.
Esos diez años con la soja a 600 dólares, con el petróleo a 150, esa era la oportunidad para hacer despegar el país, para crear las bases de un país que sea una potencia mundial.
Y no solo no mejoraron la educación, no mejoraron la infraestructura y se robaron todo, sino que dejaron al país peor que antes.
Entonces para mí lo más triste de todo es el engaño, el haberle hecho creer a la gente que el haber regalado dinero -que en suma es lo que hicieron regalando subsidios, gracias a la suba de las materias primas- era un nuevo modelo económico y que eso era sustentable.
Y ese es el drama de la Argentina, que es la historia de siempre, es una película que yo por lo menos a mi edad he visto muchas veces:
Suben las materias primas, suben los gobiernos populistas, regalan, regalan, regalan, dejan de subir las materias primas, viene la crisis, ganan los gobiernos responsables, y tienen que hacer el ajuste.
Entonces la gente dice "Ah, pero con los otros estábamos mejor".
Y por supuesto que estaban mejor, ¿por qué?
El país estaba viviendo de un fenómeno internacional coyuntural que existió en ese momento.
Y ese gobierno populista en lugar de invertir en educación, en crear las bases de un crecimiento sustentable…
—Dilapidó.
Dilapidó, robó y dejó el país en peores condiciones que antes.
Entonces, hasta que la gente no entienda eso, Argentina no va a salir y va a seguir siendo…

Mira, el fin de semana, yo sé que vos sos un gran lector, murió V. S. Naipul, el gran premio Nobel británico.
Él tenía un libro sobre Argentina que yo leí hace mucho tiempo que se llama "The return of Eva Perón".
Libro fascinante que estaba recordando ayer cuando vi la noticia de su muerte.
Y él dice ahí, "Argentina es como una colonia de hormigas, está en constante agitación y constante movimiento pero no va para ningún lado".
Y mientras Argentina no entienda que vos no podés vivir de lo que no te entra, de lo que no tenés, va a seguir sin ir para ningún lado.
Entonces ojalá esto sirva para que, de una vez por todas, la gente entienda, y algunos no lo van a entender porque vivieron de arriba y les vendieron el cuento de que eso era sustentable…
De que eso podía seguir, pero yo espero como argentino, como alguien que quiere a la Argentina, que la gente por lo menos que estaba en el medio, que estaba indecisa, entienda que el tema no es solo el robo, el tema es el engaño, es haber engañado a este país pensando que ese modelo de aprovechar la bonanza económica que podía ser usada para sentar las bases para que este país sea un país de primer mundo lo tiraron por la borda, lo despilfarraron, robaron todo y engañaron a la gente.
Ese es el drama para mí…

sábado, 18 de agosto de 2018

DIARIO EL PAÍS DE ESPAÑA


La corrupción cerca a Cristina Fernández de Kirchner.

El mayor escándalo de pago de sobornos coincide con una grave crisis económica y el rechazo de los argentinos hacia su clase política. 
La “causa de los cuadernos”, un viaje al corazón de la corrupción en Argentina

“Mi memoria, señor, es como vaciadero de basuras”, dice desde la oscuridad de su habitación el protagonista de Funes el memorioso.
Argentina ha encontrado en estos días a su propio Funes, más vivo que aquel de la invención literaria de Jorge Luis Borges, y por ello necesitado de la escritura para no olvidar.
Oscar Centeno, así se llama el nuevo memorioso, fue chófer de un alto cargo de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.
Durante 10 años, apuntó en ocho cuadernos escolares cientos de viajes con bolsos cargados de dinero, producto de presuntos sobornos que empresas constructoras pagaban a cambio de contratos con el Estado.
“Los cuadernos de la corrupción”, como los llama la prensa argentina, han destapado una red monumental que involucra a exfuncionarios, empresarios poderosos y hasta jueces, un escándalo sin precedentes que, como el Lava Jato brasileño, amenaza con arrastrarlo todo.

En Argentina existe una expresión que dice prendió el ventilador”.
Se aplica a aquel que atesora secretos sucios y un día, por los motivos que sean, decide desparramarlos a diestra y siniestra, embadurnando de mugre a sus compañeros de tropelías.
Centeno fue el primero en encender el ventilador, pero es la ficha menos importante del rompecabezas.
Sus cuadernos llegaron en enero a la redacción del diario La Nación y en abril a manos del juez Claudio Bonadio.
Tras cuatro meses de análisis, el magistrado ordenó la detención de una veintena de personas, entre ex cargos kirchneristas y empresarios.
El nombre que destacó en esas primeras redadas fue el de Roberto Baratta, el número dos del ministro Julio De Vido en el ministerio de Planificación.

Por las manos de De Vido pasaron todas las obras públicas realizadas durante los 12 años de kirchnerismo.
Baratta, según se desprende de los escritos de Centeno, era el recaudador del dinero negro, aportado por empresarios dispuestos a pagar para hacerse de contratos millonarios.
En el listado de los pagadores figuran nombres conocidos en Argentina, como Roggio, una de las constructoras más grandes del país,
la acería Techint, la española Isolux y la empresa Iecsa, del grupo Macri.
Hasta 2016, Iecsa fue propiedad de Angelo Calcaterra, primo del presidente Mauricio Macri y hoy colaborador arrepentido.
En los cuadernos de Centeno hay detalles obsesivos de los viajes con dinero:
Horarios, rutas, nombres y hasta el peso de los bolsos cuando le fue imposible calcular cuántos millones de dólares había en su interior.
Pero todo ese monumental cúmulo de pruebas pronto quedó pequeño ante la avalancha de delaciones.
Los empresarios involucrados cayeron uno a uno, y como en un club cuyo lema era “sálvese quien pueda”, prendieron sus propios ventiladores a cambio de beneficios judiciales.
Todos se declararon víctimas de extorsión para justificar los aportes bajo la mesa.

El contenido de cada declaración judicial llegó y llega aún casi de inmediato a todos los medios, que se han cansado de desplegar titulares.
El primer arrepentido de peso fue Carlos Wagner, ex presidente de la Cámara de la Construcción durante el kirchnerismo.
Wagner no dudó en involucrar a decenas de colegas, y el desfile por los tribunales se hizo interminable.
Del lado de los cobradores la figura es Claudio Uberti, un hombre clave en la red de sobornos, sobre todo porque en 2007 cayó en desgracia y hoy tiene motivos para vengarse.
Uberti habló de habitaciones repletas de dinero en la casa de Néstor Kirchner, vuelos a la Patagonia con bolsos rebosantes de dólares y hasta bóvedas ocultas.
En todos los casos, las revelaciones transitan por una cuesta ascendente que lleva hasta Cristina Fernández de Kirchner, considera por el juez Bonadio como “la jefa” de una asociación ilícita para recaudar fondos públicos.
Uberti apuntó directamente contra ella en su declaración y dijo que estaba al tanto de todo.
En una carta abierta publicada el viernes, la ex presidenta acusó al Gobierno de Macri de hacer un “evidente manejo extorsivo de la figura del arrepentido” con el único objetivo de perjudicarla.
“Los problemas judiciales que tengo”, escribió, “son por haber afectado intereses económicos muy poderosos que siempre trataron de obstruir las medidas que llevé adelante en beneficio de las grandes mayorías populares”.

En dos semanas, la causa de los cuadernos acumuló 14 detenidos, 13 testigos arrepentidos y 43 imputados.
Pero habrá más, y las consecuencias políticas son aún materia de especulación.
La red puso en evidencia un sistema que está podrido, con políticos enriquecidos con dinero público, empresarios que sacan ventaja a fuerza de sobornos, jueces protectores y un eficiente sistema de blanqueo de dinero negro.
Hay, además, otra mala noticia.
El escándalo coincide con una grave crisis económica y el desánimo de una sociedad que vive agobiada por las malas noticias.
“La dupla corrupción e inflación es fatal, la opinión pública no la tolera y se genera malhumor y desánimo”, advierte Mariel Fornoni, director de Managment&Fit.
“El tema de los cuadernos y la economía que no despega forman un cóctel explosivo que complica el escenario de recesión”, agrega Juan Germano, de la consultora Isonomía.

El mal humor social juega en contra de Macri, que no ha podido capitalizar el escándalo como esperaba.
Y no sólo porque en la trama está su primo, heredero del conglomerado de empresas de la familia.
La falta de confianza afecta a toda la clase política, no importa su color.
El 44,4% de los argentinos consultados por Management&Fit dijo que no se juzgará a los responsables de la red y sólo el 31% opinó que sí.
Otro dato revelador: un 41% dijo que la causa es una estrategia para desviar la atención sobre los problemas económicos.
Macri está entonces ante un escenario que lo obliga a reescribir el relato que en la campaña de 2015 lo erigió como un líder anticorrupción y exitoso estratega económico.
“El desafío del Gobierno es vincular aquella corrupción con estos problemas económicos.
La causa de los cuadernos lo puede ayudar, pero sólo si logra mostrar a la corrupción como algo del pasado”, dice Germano.
Macri tiene a su favor que, según las encuestas, no hay político opositor que en este momento capitalice el desánimo popular.
Tiene en contra que el Lava Jato argentino tiene principio, pero no avizora fin.

No la oculta, ¡la explica!


"Me gusta cuando callas porque estás como ausente,  distante y dolorosa como si hubieras muerto". Pablo Neruda

Las confesiones de Carlos Wagner, Juan Chediak, Claudio Uberti y Ernesto Clarens han dejado en offside a todos los caraduras arrepentidos que, si bien reconocieron haber entregado fondos a los Kirchner, los atribuyeron a aportes para las campañas electorales y no, lisa y llanamente, a coimas.
Ya hemos visto, esta semana, a varios que habían arribado a acuerdos que mitigarían sus penas, volver corriendo a Comodoro Py para corregir sus declaraciones pues, de comprobarse que habían mentido, aquéllas se agravarían mucho.
Y el agregado de los dichos de nuevos choferes y hasta pilotos de avión, que describen una enorme cantidad de bolsos con dinero, a las pruebas que ya obraban en manos de Claudio Bonadio y Carlos Stornelli, ratifica que resultará imposible detener el proceso, aunque haya muchos interesados en hacerlo.

Todos los empresarios presos o en libertad condicional coincidieron en atribuir esas coimas a la necesidad de proteger la fuente de trabajo y, en el caso de Paolo Rocca y Luis Betnaza, de Techint, hasta la seguridad personal de sus empleados que residían en Venezuela cuando su empresa Sidor fue confiscada por el chavismo.
Ante tal unanimidad, me pregunto desde el absurdo:
Si en lugar de dólares les hubieran exigido asesinar, ¿hubieran actuado del mismo modo?
Si la respuesta fuera negativa, implicaría que hay un límite moral insuperable, pero entonces, ¿cómo calificarían al despojo cometido sobre un país entero?
Porque tengámoslo claro: todos esos sobornos no salieron de los bolsillos de estos falsos "capitanes de la industria", que también lucraron más, sino que, transformados en enormes sobreprecios, se pagaron con impuestos y con la miseria de muchos.

Parte de la porquería cae de lleno sobre el propio edificio de Comodoro Py y la Justicia Federal Criminal y Correccional que allí se aloja, en especial sobre su menor jerarquía, los magistrados de Primera Instancia, que son los verdaderos dueños del "pasa o no pasa" de las denuncias relacionadas con la corrupción.
La confesión del ex-juez Norberto Oyarbide, y los vínculos políticos y económicos que mantienen con el poder de turno sus colegas, antiguos y actuales, permiten que la sociedad se pregunte si debe someterse -con su buen nombre, su libertad y su patrimonio- a un Poder Judicial ya tan demostradamente venal.

Es cierto que sólo han transcurrido dieciocho días desde que estalló el escándalo y que ya hay un montón de imputados, detenidos o no, en la causa judicial, lo cual constituye un record absoluto, pero no está de más recordar algunos nombres que aún faltan en ella:
¿Cuándo llegarán el Fiscal y el Juez a Máximo y Florencia Kirchner, Romina y Natalia Mercado, Sergio Berni, Axel Kiciloff, Exequiel Espinosa, Alberto Fernández, Sergio Massa, Anímal Fernández, Daniel Cameron, Mariano Recalde, Daniel Scioli, Gildo Insfran, Fernando Espinoza, José Alperovich, Juan Manzur, Milagro Salas, Hebe Bonafini, Estela Carlotto, Sergio Shoklender, Jorge Capitanich, Carlos Zannini, Oscar Parrilli, Eduardo de Pedro, Héctor Icazuriaga, Andrés Larroque, José Ottavis, los hijos de Lázaro Baéz, Hugo Moyano, Osvaldo Sanfelice, Enrique y Sebastián Ezkenazy?
Todos ellos, y tantos otros cómplices del saqueo, deben dar muchas explicaciones al país.

La jefa de la asociación ilícita sigue callada frente a la Justicia, y sólo escribe definiéndose como una perseguida política, mientras el coro de fanáticos negadores de la realidad, aunque ésta se encuentre demostrada más allá de cualquier duda, utilizan un mismo argumento:
Toda la mugre que se destapa a cada hora es sólo un velo para ocultar la también innegablemente complicada situación económica.
Sin embargo, la grosera magnitud del botín -no hay mayor en la historia del mundo, en términos tanto absolutos como relativos- es de tal tamaño que,
como dice el título de esta nota, no oculta la crisis sino que la explica.

Para justificar esa penosa afirmación pensemos, por ejemplo, en el sistema previsional y en el monto de las jubilaciones, en los planes y subsidios, en las reservas del Banco Central, en el 30% de pobres, en escuelas y hospitales, en agua potable y cloacas, en tarifas de gas y de luz, en la deuda externa, en caminos y ferrocarriles, en la inflación, etc...
Si esos dineros robados o, al menos, gran parte de ellos volviera a las arcas públicas, otra sería la música con la cual estaría bailando el Gobierno y también sería otro el impacto de la crisis sobre los más desprotegidos.
Nuevamente, el peronismo multicolor y camaleónico, con la excepción de unos pocos senadores encabezados por Miguel Pichetto, un experto en cálculos, se negó a bajar al recinto el miércoles para discutir el simbólico allanamiento, con seguridad infructuoso dado el tiempo transcurrido, solicitado por el Juez de la causa sobre los domicilios de Cristina Elisabet Fernández, y la sesión se cayó.
Esa posición anticipa qué sucederá cuando llegue al H° Aguantadero de tantos delincuentes el pedido de desafuero y detención de la ex Presidente, que será librado contemporáneamente a su nuevo e inminente procesamiento.

Pero la sociedad está también atenta al trámite del proyecto de ley de extinción de dominio, a punto tal que ya se está difundiendo, a través de las redes, la convocatoria a una marcha frente al Palacio Legislativo, convocada para el día martes 21, a las 19:00 hs., para manifestar su repudio ante la demora de más de dos años que el PJ y el FR, preocupados por los efectos que la norma tendría sobre el patrimonio de muchos de sus miembros, han logrado imponer, y apoyar el desafuero de la ex Presidente.

Y no es para menos, ya que es indispensable recuperar, como dije más arriba, al menos parte de lo robado, porque sólo así la Argentina podrá salir del marasmo económico y social en que el kirchnerismo la sumergió y que Cambiemos, con ingenuidad, omitió explicar claramente en su momento.
Si esa devolución a las arcas del Estado no se produjera, quienes tienen que trabajar más de seis meses por año para pagar el cúmulo de gabelas que los agobia,
producirán una revolución pacífica: dejarán de pagar sus impuestos
Y no sería injustificado que lo hicieran, puesto que ven diariamente con qué impudicia estos delincuentes se apropiaron de ellos.

Para buscar la ubicación de esos fondos, no debería resultar difícil contar con la colaboración de la Justicia de Estados Unidos para investigar los cientos de sociedades que, durante la década más infame de la historia, se constituyeron en Nevada, y de la SEC para bucear en los documentos que presentaron las empresas argentinas que cotizan en las bolsas de los Estados Unidos, ya que éstas se cuidan muy bien de mentir en sus estados contables.
Por ejemplo, y ya que está saltando la corrupción en la gestión de Mario das Neves, se podría averiguar cómo consiguió Pan American Energy/British Petroleum extender la concesión sobre Cerro Dragón.

Para terminar, felicito a la Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, por su oportuna decisión de recompensar a quien brinde datos que permitan localizar los bienes provenientes de la corrupción ya que, hasta el jueves por la noche, ya se habían presentado 500 personas dispuestas a cobrar.

Bs.As., 18 Ago 18
Enrique Guillermo Avogadro

viernes, 17 de agosto de 2018

Malú Kikuchi entrevista a Martín Simonetta

Política -Economía - Social


Escuchando el programa de Maximiliano Montenegro, los políticos participantes se pisan la palabra e impiden que el otro desarrolle sus criterios.
No obstante dijeron:
El problema de Argentina es:
Político – Económico y Social (obviamente generado siempre) por los nacidos, criados e instruidos en la  misma nación, misma Constitución Nacional y mismo Códigos.
Entiendo  que las políticas aplicadas por quienes votamos, generaron los problemas en economía (default, FMI, pactos, etc.)

SIEMPRE los problemas Sociales: 44 millones de habitantes con el 32% inmersos en la pobreza, lo generaron los “políticos
Vale decir, ante el argumento: el 60% de la economía lo insumen Jubilados y planes…
Sí, digo: Ese porcentaje de jubilados somos quienes permanecimos desde que nacimos bancando a los políticos, los 3 poderes, FFAA, Fuerzas de Seguridad, etc.

Fueron los políticos y sus economías quienes generaron el 32% de pobres.
Pero ninguno de esos (a quienes votamos), ha reducido sus dietas, plus por desarraigo, pasajes de avión, custodios, más negociados.

Políticos argentos, la ciudadanía (no los habitantes que glorifican a CFK & Co.) no logramos salir del asombro su falta de dignidad de proceder “como deberían” ante el destape de la corrupción que vemos.
Solo a Dios me permito rogarle para que Uds. votados por Nos, solucionen de una vez por todas, cumplan con sus juramentos de: ¡Servir a la Patria!
Por favor : 
¡¡¡Dejen de "servirse" de ella!!!

martes, 14 de agosto de 2018

UNLP


La Universidad de La Plata debería retirarle el título Honoris Causa a la ex presidente Cristina Elizabet Fernández de Kirchner.
También el nombre de Néstor Kirchner a su Salón del Consejo Superior.
Si eres graduado de la UNLP (1), ¡¡¡súmate a la iniciativa y difúndelo!!!
(1)   La Universidad Nacional de La Plata se ubicó en el puesto número 15 entre un total de 3.680 academias latinoamericanas en el ranking web de Universidades 2017.
Además, obtuvo el segundo lugar a nivel nacional, comparada con otras 118 casas de altos estudios públicas y privadas del país.

Para aquellos...


Te caigo mal… conóceme
Te hice mal… perdóname
Te intereso… búscame
Dudas de mis habilidades… rétame
Me perdiste… olvídame
Me amas… demuéstramelo
No sabes de mí… no murmures

lunes, 13 de agosto de 2018

El valor de la palabra de honor y qué significa tener fueros


En el año de 1892 murió don Carlos Fuero. 
Una calle en la ciudad de Saltillo, Coahuila y una en Parral, Chihuahua, todo en México, lleva su nombre. 
Lo merece por el hecho que ahora voy a narrar.

A la caída de Querétaro quedó prisionero de los Juaristas el general don Severo del Castillo, Jefe del Estado Mayor de Maximiliano.
Fue condenado a muerte, y su custodia se encomendó al Coronel Carlos Fuero.
La víspera de la ejecución dormía el Coronel cuando su asistente lo despertó.
El General Del Castillo, le dijo, deseaba hablar con él.
Fuero se vistió de prisa y acudió de inmediato a la celda del condenado a muerte. No olvidaba que don Severo había sido amigo de su padre.

- Carlos -- le dijo el General, -- perdona que te haya hecho despertar. Como tú sabes me quedan unas cuantas horas de vida, y necesito que me hagas un favor. Quiero confesarme y hacer mi testamento. Por favor manda llamar al padre Montes y al licenciado José María Vázquez.
- Mi General-- respondió Fuero, --no creo que sea necesario que vengan esos señores.
- ¿Cómo? -- se irritó el General Del Castillo. -- Deseo arreglar las cosas de mi alma y de mi familia, ¿y me dices que no es necesario que vengan el sacerdote y el notario? --
-- En efecto, mi General - repitió el Coronel republicano. 
- No hay necesidad de mandarlos llamar. 
Usted irá personalmente a arreglar sus asuntos y yo me quedaré en su lugar hasta que usted regrese.

Don Severo se quedó estupefacto. 
La muestra de confianza que le daba el joven Coronel era extraordinaria.
- Pero, Carlos - le respondió emocionado - ¿Qué garantía tienes de que regresaré para enfrentarme al pelotón de fusilamiento?
- Su PALABRA DE HONOR, mi General -- contestó Fuero.
- Ya la tienes -- dijo don Severo abrazando al joven Coronel.

Salieron los dos y dijo Fuero al encargado de la guardia.
-- El señor General Del Castillo va a su casa a arreglar unos asuntos. 
Yo quedaré en su lugar como prisionero. Cuando él regrese me manda usted a despertar.

A la mañana siguiente, cuando el superior de Fuero, General Sóstenes Rocha, llegó al cuartel, el encargado de la guardia le informó lo sucedido.
Corriendo fue Rocha a la celda en donde estaba Fuero y lo encontró durmiendo tranquilamente.
Lo despertó moviéndolo.
- ¿Qué hiciste Carlos?, ¿Por qué dejaste ir al General?
- Ya volverá - le contestó Fuero - Y si no, entonces me fusilas a mí.
En ese preciso momento se escucharon pasos en la acera.
- ¿Quién vive? -- gritó el centinela.
- ¡México! - respondió la vibrante voz del General Del Castillo - y un prisionero de guerra.
Cumpliendo su palabra de honor, volvía Don Severo para ser fusilado.

El final de esta historia es feliz.
El general Del Castillo no fue pasado por las armas.
Rocha le contó a don Mariano Escobedo lo que había pasado, y éste a don Benito Juárez.
El Benemérito, conmovido por la magnanimidad de los dos militares, indultó al General y ordenó la suspensión de cualquier procedimiento contra Fuero.

Ambos eran hijos del Colegio Militar...
Ambos hicieron honor a la gloriosa Institución.
Ambos hicieron honor a su palabra.

De ahí deriva también la palabra "Fuero".
Tener "Fuero" es tener un privilegio, que debe sustentarse en la PALABRA DE HONOR ´
y en un juramento o "protesto" como le llaman, que muchos de nuestros políticos - y de nuestros ciudadanos -  han olvidado y echo a un lado.

Afortunadamente aún existen muchas familias que inculcan a sus hijos el valor de su palabra: 
¡¡¡Palabra de honor.!!!

"Sé Feliz..."

Sé feliz, porque la piedra nunca es tan grande,
porque las injusticias se pagan,
porque el dolor se supera,
porque el amor está contigo,
porque la verdad insiste,
porque el coraje te levanta,
porque el miedo te fortalece,
porque los errores te enseñan,
porque nadie es perfecto y
porque nunca estarás solo...
¡La vida siempre da una segunda oportunidad para todo y pone a cada uno donde tiene que estar!