"De Argentina para el mundo..."



Caricatura de Alfredo Sabat

martes, 14 de agosto de 2018

UNLP


La Universidad de La Plata debería retirarle el título Honoris Causa a la ex presidente Cristina Elizabet Fernández de Kirchner.
También el nombre de Néstor Kirchner a su Salón del Consejo Superior.
Si eres graduado de la UNLP (1), ¡¡¡súmate a la iniciativa y difúndelo!!!
(1)   La Universidad Nacional de La Plata se ubicó en el puesto número 15 entre un total de 3.680 academias latinoamericanas en el ranking web de Universidades 2017.
Además, obtuvo el segundo lugar a nivel nacional, comparada con otras 118 casas de altos estudios públicas y privadas del país.

Para aquellos...


Te caigo mal… conóceme
Te hice mal… perdóname
Te intereso… búscame
Dudas de mis habilidades… rétame
Me perdiste… olvídame
Me amas… demuéstramelo
No sabes de mí… no murmures

lunes, 13 de agosto de 2018

El valor de la palabra de honor y qué significa tener fueros


En el año de 1892 murió don Carlos Fuero. 
Una calle en la ciudad de Saltillo, Coahuila y una en Parral, Chihuahua, todo en México, lleva su nombre. 
Lo merece por el hecho que ahora voy a narrar.

A la caída de Querétaro quedó prisionero de los Juaristas el general don Severo del Castillo, Jefe del Estado Mayor de Maximiliano.
Fue condenado a muerte, y su custodia se encomendó al Coronel Carlos Fuero.
La víspera de la ejecución dormía el Coronel cuando su asistente lo despertó.
El General Del Castillo, le dijo, deseaba hablar con él.
Fuero se vistió de prisa y acudió de inmediato a la celda del condenado a muerte. No olvidaba que don Severo había sido amigo de su padre.

- Carlos -- le dijo el General, -- perdona que te haya hecho despertar. Como tú sabes me quedan unas cuantas horas de vida, y necesito que me hagas un favor. Quiero confesarme y hacer mi testamento. Por favor manda llamar al padre Montes y al licenciado José María Vázquez.
- Mi General-- respondió Fuero, --no creo que sea necesario que vengan esos señores.
- ¿Cómo? -- se irritó el General Del Castillo. -- Deseo arreglar las cosas de mi alma y de mi familia, ¿y me dices que no es necesario que vengan el sacerdote y el notario? --
-- En efecto, mi General - repitió el Coronel republicano. 
- No hay necesidad de mandarlos llamar. 
Usted irá personalmente a arreglar sus asuntos y yo me quedaré en su lugar hasta que usted regrese.

Don Severo se quedó estupefacto. 
La muestra de confianza que le daba el joven Coronel era extraordinaria.
- Pero, Carlos - le respondió emocionado - ¿Qué garantía tienes de que regresaré para enfrentarme al pelotón de fusilamiento?
- Su PALABRA DE HONOR, mi General -- contestó Fuero.
- Ya la tienes -- dijo don Severo abrazando al joven Coronel.

Salieron los dos y dijo Fuero al encargado de la guardia.
-- El señor General Del Castillo va a su casa a arreglar unos asuntos. 
Yo quedaré en su lugar como prisionero. Cuando él regrese me manda usted a despertar.

A la mañana siguiente, cuando el superior de Fuero, General Sóstenes Rocha, llegó al cuartel, el encargado de la guardia le informó lo sucedido.
Corriendo fue Rocha a la celda en donde estaba Fuero y lo encontró durmiendo tranquilamente.
Lo despertó moviéndolo.
- ¿Qué hiciste Carlos?, ¿Por qué dejaste ir al General?
- Ya volverá - le contestó Fuero - Y si no, entonces me fusilas a mí.
En ese preciso momento se escucharon pasos en la acera.
- ¿Quién vive? -- gritó el centinela.
- ¡México! - respondió la vibrante voz del General Del Castillo - y un prisionero de guerra.
Cumpliendo su palabra de honor, volvía Don Severo para ser fusilado.

El final de esta historia es feliz.
El general Del Castillo no fue pasado por las armas.
Rocha le contó a don Mariano Escobedo lo que había pasado, y éste a don Benito Juárez.
El Benemérito, conmovido por la magnanimidad de los dos militares, indultó al General y ordenó la suspensión de cualquier procedimiento contra Fuero.

Ambos eran hijos del Colegio Militar...
Ambos hicieron honor a la gloriosa Institución.
Ambos hicieron honor a su palabra.

De ahí deriva también la palabra "Fuero".
Tener "Fuero" es tener un privilegio, que debe sustentarse en la PALABRA DE HONOR ´
y en un juramento o "protesto" como le llaman, que muchos de nuestros políticos - y de nuestros ciudadanos -  han olvidado y echo a un lado.

Afortunadamente aún existen muchas familias que inculcan a sus hijos el valor de su palabra: 
¡¡¡Palabra de honor.!!!

"Sé Feliz..."

Sé feliz, porque la piedra nunca es tan grande,
porque las injusticias se pagan,
porque el dolor se supera,
porque el amor está contigo,
porque la verdad insiste,
porque el coraje te levanta,
porque el miedo te fortalece,
porque los errores te enseñan,
porque nadie es perfecto y
porque nunca estarás solo...
¡La vida siempre da una segunda oportunidad para todo y pone a cada uno donde tiene que estar!

domingo, 12 de agosto de 2018

El que las hace las paga


El Consejo directivo de CRA, en su reunión de la fecha quiere hacer pública su posición frente a la obscena demostración de corrupción sistémica que conmueve a la sociedad argentina.
La corrupción desatada en la investigación de los últimos días, muestra la vergonzosa actitud de empresas y empresarios, muchos de los cuales tuvieron puestos relevantes en las instituciones sectoriales y ahora esposados y silentes quieren hacerse pasar por víctimas.

Los que ayudaron a corromper el sistema, los que se beneficiaron con la obra pública, que se callaron durante los años del saqueo,
los que aplaudieron en las primeras filas el relato y la mentira, le dicen a la sociedad que pusieron plata en negro, entregada en sótanos y a funcionarios de tercer categoría, pretendiendo hacer creer que estaban coaccionados a hacerlo.

Esas empresas y esas fortunas, guardan la macula de sus procedimientos, de la falta de integridad de sus dueños y líneas gerenciales, podrán haber hecho dinero, pero han perdido la honra, la coima que hoy los arrastra, debe ser reparada con el castigo ejemplificador de una justicia plena e independiente, que muestre, por una vez, "que el que las hace las paga".

Mientras los presos de hoy entregaban plata, el campo rechazó una a una, todas las medidas insólitas que nos azotaron en el pasado reciente, lo hicimos públicamente y cuando se agotaron las vías institucionales, fueron los argentinos honestos que salieron a rutas, plazas y pueblos a defender la República y la Institucionalidad.
Diez años se cumplen del rechazo de la Resolución 125, ejemplo, que al Poder se lo podía enfrentar en forma honesta, sin bolsos, sin pagos, sin corrupción, sin compra de voluntades, con la sola bandera de la razón y las leyes de la República.

No es la primera vez que una ilusión de una Argentina diferente se desmorona, por ello es que desde CRA, instamos a la Justicia a que actúe con celeridad e independencia y a la sociedad, que no olvide a los empresarios, a las organizaciones cómplices ni a los políticos vinculados, para que nunca más regresen, reciclados, a quitarnos el futuro a los argentinos de bien.

sábado, 11 de agosto de 2018

¿Se podrá?


“Era la muerte, no la vida, que se reproducía” Marcelo Birmajer

Los argentinos deberíamos preguntarnos cuál fue la causa de que nos convirtiéramos en un país tan, pero tan distinto a todos nuestros vecinos.
Los procesos políticos y económicos por los que ellos atravesaron fueron muy similares y casi contemporáneos con los nuestros y, sin embargo, salieron de ellos fortalecidos y pujantes.
Basta con trasladarse a Chile, a Uruguay, a Perú, a Ecuador, a Colombia, a Brasil, a Paraguay, para comprobar la enorme diferencia que existe en el crecimiento de sus sociedades, con todos los beneficios que eso trae aparejado, con el suicidio colectivo que hemos cometido.
Basta con recorrer las calles de Santiago, de Lima, de Bogotá, de San Pablo o de Asunción para comprobar a qué me refiero;
y no hay que olvidar que muchas de ellas sufrieron catástrofes naturales verdaderamente descomunales.

Todos los latinoamericanos vivimos distintas formas de democracia,
algunas más autoritarias que otras, regímenes militares, luchas antisubversivas, narcotráfico,
algunas guerras focalizadas, renovados procesos democráticos, ondas privatizadoras de empresas del Estado,
progresismos de izquierda, falsos o sinceros.
Sin embargo, el resultado final ha sido totalmente diferente.

En todos esos países ha habido hechos de corrupción, algunos siderales, como es el caso de Odebrecht, el llamado Lava-Jato, que ha llevado a la cárcel nada menos que a Luiz Inácio Lula da Silva y a decenas de muy importantes empresarios y políticos.
Los coletazos de ese escándalo costaron la Presidencia a Pedro Kuczynki en el Perú, y manchó las gestiones de Juan Manuel Santos, en Colombia, y de Danilo Medina, en República Dominicana, y está llegando a la Argentina de la mano del acuerdo que finalmente firmó la Procuración General, que permitirá a los fiscales hacerse con las confesiones de los arrepentidos brasileños.
Hasta en Chile y Uruguay, considerados verdaderos templos de honestidad, se produjeron episodios de este tipo, aunque en una dimensión que aquí resultaría casi cómica: un hijo de Michelle Bachelet fue acusado de utilizar sus vinculaciones para obtener un préstamo, y el hijo del fundador de Tupamaros, Raúl Sendic, fue despedido como Vicepresidente por utilizar su tarjeta de crédito oficial para gastos privados.

Los ya famosos cuadernos de Oscar Centeno son un escándalo, pero lo interesante es ahora analizar todo el resto.
En esos registros faltan áreas en las que la familia robó sin límite alguno.
No figuran la importación de gas licuado, las coimas de Skanska, la participación de los Ezkenazi en YPF, las “compras” de trenes chatarra, los negocios con Hugo Chávez y las otras valijas de Guido Antonini Wilson, las transferencias de empresas a manos amigas, los millones pagados en consultorías (vgr., el “tren bala”),  los subsidios al transporte público, el “dólar futuro”, las cuentas en las Seychelles, los Sueños Compartidos, la Tupac Amaru de Milagro Salas, la proliferación del juego,
Fútbol para Todos, la efedrina, los medicamentos truchos y, sobre todo, la sociedad con los carteles de la droga, con la “Morsa” como mero gerente.

Todas las entregas de dinero que describió Centeno se transformaban en sobreprecios de la obra pública…
O sea, en delitos de cohecho –coimas- que tienen previstas penas mucho mayores a los aportes ilegales de campaña, como pretenden ahora disfrazarlas los “arrepentidos”.
La corrupción es un tango que se baila de a dos, y aquí hubo empresarios que pagaron, para obtener contratos, a los funcionarios que los firmaban y, por eso todos, todos, tienen que ir presos; al menos por ahora, no hay inocentes extorsionados sino delincuentes de guante blanco que, de un lado y otro del mostrador, arrasaron con el país.

Centeno fue sólo uno de los muchísimos conductores de autos y pilotos de aviones que servían a los funcionarios del gobierno de entonces y que, con seguridad, tenían también funciones como transportadores de caudales.
¿Los interrogarán los jueces?
¿A cuántos y a cuáles de los miles de estudios jurídico-contable que prestan en el mundo los mismos servicios que Mossak-Fonseca habrán recurrido Cristina Elisabet Fernández y sus cómplices para llevarse sus fortunas al exterior, como hizo Daniel Muñoz con sus US$ 60 MM en propiedades en Estados Unidos?

Todos sabíamos, y Leonardo Fariña, Federico Elaskar, Oscar Centeno y las cajas de seguridad de Florencia Kirchner se ocuparon de confirmarlo, que a don Néstor le gustaba tanto el efectivo que se sentía en éxtasis con sólo contemplar una caja fuerte, y que sus preferidos eran los billetes de € 500.
Cuando murió, seguramente su viuda se encontró con montañas de pesadas bolsas con esos papeles, que nunca fueron localizados pese a los denodados esfuerzos perforadores del Fiscal Guillermo Marijuán.

En la medida en que siempre aclaré que era sólo un ejercicio de imaginación, puedo permitirme recordar dos notas que escribí en 2012: “La gata de Angola”  y “¿Son eternos los diamantes?”.
¿Habrá llevado el buque fletado por Guillermo Moreno, que transportó la cosechadora trucha, la vaca campeona y los pollos que aleteaban, también algunos contenedores con esos billetes, para canjearlos en África por piedras brillantes?

Las remezones del terremoto que provocaron los cuadernos continuarán tiempo porque, aún cuando haya demasiados interesados en que el tema no escale, el hecho de que “La Nación” los tuviera dos meses antes de presentarlos a la Justicia, garantiza que les resultará imposible enterrarlos.
Entonces, la pregunta que formuláramos muchos desde hace tiempo recobra actualidad:
¿Estamos verdaderamente los argentinos dispuestos a pagar, por la limpieza de tanta inmundicia, el costo económico y social que significaron los procesos Mani Pulite y Lava Jato?
Ese precio, traducido en un encarecimiento del “riesgo país”, en la pérdida de valor de las acciones de empresas y en la devaluación del peso,
ya nos está siendo cobrado, y el mundo ha comenzado a dificultar el financiamiento público y privado.

Pero tampoco hay alternativa a esa limpieza, porque el mundo nos percibe como una sociedad esencialmente corrupta, y eso incrementa brutalmente todos nuestros costos.
Si Lilita Carrió tuvo razón cuando dijo que, en esos trágicos doce años y medio, los Kirchner robaron el equivalente a un PBI, y es hartamente probable que así haya sido y aún más, porque no dejaron nicho estatal sin saquear, esos aproximadamente US$ 550 MMM resulta una cifra tan monstruosa que debemos compararla con la deuda externa, el 30% de pobres, la insoportable presión impositiva, la pérdida del autoabastecimiento energético, las escuelas y hospitales faltantes, la desnutrición infantil, la destruida infraestructura vial, portuaria y ferroviaria, nuestra indefensión militar, la insolvencia del sistema previsional, la falta de crecimiento económico, la inflación galopante, la escasez de divisas.

Es por eso que cuesta explicarnos por qué la jefa de tamaña asociación ilícita sigue en libertad, protegida por el H° Aguantadero, y manteniendo un 25% de aprobación entre quienes son, precisamente, los mayores perjudicados por su corrupción.
La respuesta sólo podemos encontrarla en la buscada –y obtenida- destrucción de la educación pública, que aún hoy, cuando ya han pasado casi tres años desde que dejó el poder, continúa encarnada en Roberto Baradel, que cada día quita un ladrillo de los cimientos culturales de las futuras generaciones.

El jueves, en La Nación, Ricardo Esteves publicó una nota en la que sostuvo que estamos ante la oportunidad de optar por el camino que siguió Chile o el que eligió la dupla Chávez-Maduro en Venezuela.
Por supuesto, coincido con él.
El lema de Cambiemos es “¡Sí, se puede!”
¿Se podrá…?

Bs.As., 11 Ago 18
Enrique Guillermo Avogadro

viernes, 10 de agosto de 2018

LA JEFA TIENE QUIÉN LE ESCRIBA


Por Mónica Gutiérrez

Los cuadernos de Oscar Centeno no son el cuerpo del delito.
No son, en sí mismos, la prueba de nada.
No son del cadáver en un crimen ni las manchas hemáticas que identifican al asesino, no son los restos de líquidos seminales que dan certeza de quién violó.
Tampoco son "el físico" de los bolsos de López.
Los diarios, hasta ahora íntimos, del chofer arrepentido, son la trazabilidad del "mecanismo", la hoja de ruta de los investigadores.
El tutorial del que ya nadie podrá desentenderse.

Puede que efectivamente los haya quemado, arrojado al fondo del mar o disuelto en ácido, es a esta altura irrelevante.
Ya fueron vistos, tocados, registrados y analizados.
Ya está.
Todo quedó debidamente documentado.

Si Centeno los escribió para extorsionar a sus mandantes, si lo hizo por miedo, si funcionó como un topo rentado, hizo contrainteligencia para Néstor o padece un toc-toc, es insustancial.
Tampoco importa demasiado saber por qué alguien los sacó a la luz, los entregó sin pedir nada a cambio al patrimonio de la conciencia colectiva.
Si fue el sobresalto de un amigo al que le quemaban en las manos o el desesperado desahogo de una mujer herida, es intrascendente.
Nada cambia.
Ahora hay que hacerse cargo.

Los cuadernos dan curiosa materialidad al trasfondo del relato K.
La "fábula" que vagaba de boca en boca, que fue alimentando por algo más de una década el imaginario colectivo, tenía quién la escriba.
Un personaje agrisado, un actor secundario, de reparto, casi un extra, iba acopiando con parsimoniosa caligrafía el libreto de la corrupción.
Estos no van por el "diego", ni anteponen el "15" como en los celulares.
"Estos van por todo" se escuchaba por lo bajo tras las pesadas cortinas del poder, mientras avanzaba la "Cris-pasión" y se consolidaba el relato.

"Néstor no quiere hacer una diferencia, no quiere un bonus track, quiere sentarse en la mesa del poder económico.
“No le basta la renta, quiere quedarse con la empresa".
Eso se escuchaba en el pasilleo del círculo rojo y un poco más abajo también.

Mario Vargas Llosa podría emprender otra novela:
La tía Hilda y el escribidor.
Un chofer obsesivo, atrapado por una irrefrenable compulsión que lo lleva a asentar con pelos y señales el día a día de un saqueo ejercido con premeditación y alevosía. Una caligrafía de almacenero que termina encriptando la parte más oscura del procedimiento mientras toma mate en la cocina de su casa.
Ha ocurrido una y mil veces en la historia de la criminalidad:
Un detalle, una fatalidad, un amor contrariado, un destiempo, un momento de miedo o descontrol precipitan el curso de los acontecimientos.
El hilo suele cortarse por lo más delgado.
Todos tenemos un lado frágil, vulnerable.

La sensación de vertiginosa impunidad que acelera el poder también hizo su parte.
¿A quién se le puede ocurrir mandar a comprar bolsos de a docenas en el Once y pasarlos por caja chica?
¿A quién pesar plata de a millones delante de los pobres?
Lo llamativo no es que al remisero le haya dado por la literatura, lo verdaderamente curioso es que Roberto Baratta, el ex taxista devenido funcionario, no haya dispuesto de un solo gesto de pudor a la hora de ir y venir llevando plata robada en su afiebrado día a día.
Ahora estamos aquí, comiendo pochoclo mientras devoramos la serie del momento.
Sería un hecho entretenido si no fuéramos parte de esta tragedia:
Un país devastado económicamente, expoliado por la avaricia y el descontrol, lastimado por la pobreza y el narcotráfico.

No sabemos aún cómo terminará esta historia.
No sabemos si la Justicia querrá y podrá avanzar.
No podemos asegurar que no haya más cuadernos escondidos o si alguno de ellos fue deliberadamente sustraído para proteger a quién sabe quién.
Aun cuando buena parte de lo escrito ya ha sido chequeado y constatado, nadie puede saber si este escándalo devendrá o no en un merecido Lava Jato, un esperado Mani Pulite nac & pop.

A la perplejidad inicial le sigue un convencimiento: la verosimilitud.
Todo cierra.
Las piezas de este rompecabezas diabólico empiezan a encastrar.
Es imperativo de la hora terminar de armar el puzle.
La administración K aportó su propia matriz al formato de la corrupción.
Imprimió una celeridad exponencial al vaciamiento de las arcas públicas.
En tiempos digitales y de creciente bancarización, regresó al culto por el cash, por la "tarasca" contante y sonante, al billete verde a granel y por kilo.

NK hizo del "canuto" su fetiche, su obsesión.
De los fondos de Santa Cruz a los cuadernos de Centeno, pasando por los bolsos de López, todo remite a la plata escondida, enterrada, amarrocada,
sustraída, robada en definitiva. Se empalagó con el físico.

"Tener poder es tener impunidad" recitaba el malogrado Alfredo Yabrán.
Para tener impunidad hay que sostenerse en el poder.
Y para sostenerse en el poder hay que disponer de efectivo.
Hacer política demanda cash, flujo.
Por primera vez los empresarios son llamados a comparecer.
En nombre del sacrosanto cuidado de sus compañías muchos de ellos se entregaron gozosos a los perversos juegos del funcionariato.
Ahora, a yugarla.
Ansiosos por acopiar negocios y obra pública, se asociaron a la corrupción.
En varias de las más grandes empresas nacionales se hizo a plena conciencia el prelavado de la más sucia de las platas:
La que se nos roba a todos.
Nadie puede alegar desconocimiento de la criminalidad del acto.
Toda gente muy ABC1.

A un remisero le da por la literatura, una ex esposa presenta una denuncia, un amigo del "pentito" entrega los papeles y un periodista hace historia privilegiando el celoso resguardo de la verdad a la primicia, reivindicando como nunca antes este vapuleado pero imprescindible oficio.
Su medio lo espera, protege y acompaña.
No es poco.

Ahora es el tiempo de la Justicia.
¿Podrán jueces y fiscales hacer lo suyo en tiempo y forma?
¿Querrán hacerlo y pasar al bronce llegando hasta el final?
¿Terminarán presos los responsables?
Todo un país los está esperando.

Mientras tanto: quien quiera oír que oiga

miércoles, 8 de agosto de 2018

Los elementos que demuestran que Boudou fue el más corrupto del gabinete K


Por Christian Sanz

Amado Boudou es corrupto, no hay dudas de ello.
No se trata solo de la condena que le endilgó hace unas horas el Tribunal Oral Federal 4 por “cohecho pasivo y negociaciones incompatibles con la función pública”.
También aparece el rastro de otras tantas denuncias judiciales e incluso puntuales tópicos de su conducta privada.
No es casualidad que el ex vice presidente haya sido quien más multas de tránsito impagas ostenta —más de 20— o uno de los que más causas judiciales llegó a acumular durante su extenso paso por el kirchnerato.

Respecto de lo primero, su historial se remonta al 25 de noviembre de 2007, antes de que fuera designado al frente de la Anses. 
En esa ocasión, la sanción se debió a exceso de velocidad. 
Luego, tiene no menos de 11 multas por estacionar en un lugar prohibido o de forma antirreglamentaria en el mismo sitio, en la calle Niceto Vega.
Con relación a las causas judiciales, Boudou llegó a acumular más de 60 denuncias como imputado. 
Siempre según el registro de la Cámara de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal.
Con un detalle: las presentaciones no incluyen aquellas que se puedan haber iniciado en tribunales de Mar del Plata, antes de su incorporación al kirchnerismo.

Entre otras, las causas van desde la propiedad de un auto con falsos papeles o la compra sin licitación de automóviles para el Ministerio de Economía, pasando por una denuncia por daño al patrimonio histórico por la remodelación del Senado.
Ello sin mencionar la denuncia que le inicié en el año 2012 por enriquecimiento ilícito, investigación por la cual terminó en prisión en noviembre de 2017.

Boudou jamás pudo demostrar en ese expediente cómo hacía con su sueldo de vicepresidente para acopiar —y mantener— autos importados, motos de alta cilindrada y dinero en efectivo, entre otras cosas.
Todo mientras vivía en el ostentoso barrio de Puerto Madero.
Cuando hice esa denuncia fui duramente injuriado por la batería de medios K que se dedicaban a blindar a los funcionarios kirchneristas.
Fui “escrachado” por 678, Duro de Domar, Página/12, agencia Télam, revista Veintitrés, entre otros.
A falta de acusaciones reales y concretas, me asociaron a delitos aberrantes, obviamente sin presentar una sola evidencia jamás.
Me destrozaban al mismo tiempo que aseguraban que mi “embestida” contra Boudou se debía a la oculta intención de mi parte de voltear un gobierno “nacional y popular” que había llegado para cambiar el statu quo.

Visto en retrospectiva, hoy todo parece surrealista.
Sin embargo, ello ocurrió y fue tan real como la condena que hoy complicó al mismo exvicepresidente.
Hay mucho para decir, pero solo faltaría una cosa para terminar de hacer justicia:
La condena a los periodistas y actores que apoyaron el saqueo del otrora funcionario junto a su jefa, Cristina Kirchner.
Son parte infaltable de la trama de corrupción que sacudió al país durante 12 años.
Y cuando hablo de condena no me refiero a una cuestión judicial, sino de la necesaria reprobación social que merecen los ladriprogresistas de hoy y de siempre.

Aquellos que hablaron por izquierda y cobraron por derecha con los fondos que nos robaron a todos los argentinos…

lunes, 6 de agosto de 2018

Aceptar la derrota



La bomba de titanio libera menos del 1% de la energía que podría llegar a liberar – MPL
La luz del alma le dice a la personalidad ríndete ante mí

Cuando Gueshe Langri Tangpa recomienda “acepte su derrota y ofrezca la victoria a los demás”, expresa el pensamiento de Pan de Leche.
Para el Maestro, el hecho de aceptar una circunstancia adversa sin que se amargue nuestro corazón, es encontrar un diamante muy valioso.
Debemos enfrentar nuestras dificultades sin permitir que la mente se pierda en la desesperanza o en la confusión.
La impaciencia y el desánimo, no nos ayudan con las circunstancias adversas.
Algunas personas prefieren suicidarse antes que aburrirse de sí mismas…

Sí nos acercamos al fuego y nos quemamos, no podemos enfadarnos con algo cuya naturaleza es el calor.
Sí enfermamos, es para aprender de esa experiencia.
  padecemos dificultades, debemos valorarlas como una especie de examen de la vida, una prueba para superar de manera creativa.
Aceptar las condiciones adversas con agrado, disfrutar de ellas y aprender a “bailar” con los conflictos, permite alcanzar metas espirituales.
La intención pura y elevada colabora para depurar los enfoques y las ataduras impuros.

Cuando nada funcione, habrá que admitir esa circunstancia sin agravarla con la desesperación.
Sí carecemos de paciencia, no podremos realizar con éxito ninguna práctica espiritual.
La vida personal es corta.
Quizá sólo estemos unos días más en este mundo…
Así que, en lugar de preocuparnos por nuestros problemas, que en realidad no son más que el resultado de nuestro propio karma negativo,
debemos aceptarlos con agrado y utilizar nuestra vida para crear causas de felicidad duradera.

Sí toleramos ahora pequeños contratiempos, obtendremos más tarde, grandes resultados.
En cambio sí nos preocupamos por cualquier motivo, no podremos mantener “buenas relaciones amplias con la vida”
La gente suele conversar sobre temas sin importancia, y, por lo tanto, no vale la pena discutir por ellos.
Al aceptar la derrota, hacemos felices a los demás e, indirectamente, reducimos el egoísmo.
Nuestros problemas desaparecen porque ya no hay sitio en nuestra mente para ellos.
De manera gradual, las personas entenderán nuestra naturaleza y buenas cualidades, y estarán contentas con nosotros.
Ofrecer la victoria significa intentar hacer felices a los demás.

Podemos lograrlo, practicando la generosidad, la disciplina moral, la paciencia y otras virtudes.
Podemos dar amor u ofrecer ayuda material cuando nos sea posible.
También podemos practicar la meditación de tomar y dar.
Cuanto más entrenemos a nuestra mente en el deseo de dar, más generosos nos volveremos.
Entonces, la felicidad surgirá desde dentro, y dejaremos de depender de las circunstancias externas.
Cantaba Gibran Kalil Gibran:
“Derrota, mi derrota, mi soledad y mi aislamiento…”
“Eres para mí más querida que un millar de triunfos, y más dulce a mi corazón que toda la gloria del mundo”

Ahora bien, sí hay una buena razón para mostrar nuestra disconformidad, debemos hacerlo.
De lo contrario, lo mejor es olvidar el asunto.
Las enseñanzas de paz del Maestro son las mismas que las de Buda y las de Yhe Tsongkhapa.
La única diferencia reside en las palabras que se utilicen, pero el significado es idéntico.

Según el punto de vista espiritual, el valor del Maestro depende de la visión que tengamos de él o de ella.
Sí lo miramos de manera ordinaria, él será ordinario.
Pero sólo vemos como un ser iluminado, él o ella será como un Buda para nosotros.
El valor del guía depende más de nuestra propia mente que de él mismo.
Esto tiene un significado muy profundo…
Aunque el mismísimo Buda apareciera frente a nosotros y nos impartiera enseñanzas, sin tener fe en él, no recibiríamos ningún beneficio.
Pero sí el Maestro es un practicante humilde y lo respetamos como la representación de Cristo, para nosotros,
él o ella, realmente lo es, y de esta forma, recibimos las bendiciones de todos los Budas

Nadie puede obligarnos a tener fe en un Maestro, pero sí queremos recibir los máximos beneficios de sus enseñanzas, hay que intentar hacerlo.
Aconsejo recordar las instrucciones contenidas en el camino gozoso de buena fortuna sobre cómo escuchar las enseñanzas:
- “Mi maestro es como un médico espiritual.
Gracias a la confianza que deposito en él, por fin tengo la oportunidad de curar mi enfermedad interna”
Tenemos que cambiar nuestra forma de pensar…
Capítulo 22 del libro ¿Hay mariposas en París? [Enrique Mariscal]

Los unos y los otros


Hay dos ò tres historias de seres humanos que van camino a repetirse, como si nunca hubiesen existido antes – Willia Cather

Para que exista un golpeador enfrente existe un masoquista.
Para que haya “coimas” enfrente existe un coimero
Para que haya corruptos enfrente existen los corruptores (1)
(1)   Cuando el apóstol Pedro previno contra los falsos maestros y los posibles corruptores que se introducirían silenciosamente en la congregación cristiana, dijo:
“Estos son fuentes sin agua, y neblinas impelidas por una tempestad violenta, y para ellos ha sido reservada la negrura de la oscuridad”.

El título del programa de Maximiliano Montenegro, pregunta:
Elecciones ‘2019
Cristina afuera… ¿Macri fortalecido?

Los unos y los otros invitados barruntan como están acostumbrados.
Ninguno de ellos recuerdan o no estudiaron nuestra Constitución Nacional.
Y no registran las funciones del Poder Judicial.
A CFK jamás se le debería haber permitido postularse a senadora y mucho menos presidenciable.

Por último, periodista Montenegro:
Sí digo: 
Ni los unos ni los otros tienen conciencia que la única perjudicada es la Argentina:
Nuestra Nación, nuestro terruño…
¡Nuestra PATRIA!