"De Argentina para el mundo..."



Caricatura de Alfredo Sabat

jueves, 17 de marzo de 2011

Y pocas horas después, los TJ ya estaban "predicando"...

Temprano por la mañana, cuando aún estaba intentando asimilar lo sucedido en Japón, sonó el timbre: los Testigos de Jehová en mi puerta…

Como en un continuo estado alerta, se superan a sí mismos haciendo futurología del destino de la humanidad, y como si fuera posible reacondicionar significados, se adaptan a las “nuevas subjetividades”

Y escudriñando terrenos ajenos presumen abordar lo imprevisible, lo invisible, lo abstracto y hasta lo cósmico, con una aparente habilidad cuasi metafísica y una mirada meta-psicológica que les permita articularse en total sincretismo, para proyectarse a piacere en los actuales sucesos, como gurúes de predicciones futuras.

De manera similar a líderes políticos, intentan encontrar palabras adecuadas a la campaña propagandística de la organización que representan, diseminando temor y angustia, condiciones necesarias para iniciarte en su reclutamiento sectario.
Y ante la catástrofe de Japón, salieron presurosos a “predicar” y alertar sobre el inminente fin de los tiempos, tomándose de los sucesos que se presentan como prueba de los absurdos e incomprensiones que los sustenta.

Los acontecimientos mundiales de los últimos tiempos les fueron muy útiles para adaptar las “buenas nuevas”: guerras, hambre, desastres naturales, aumento del delito, injusticias y desamor, “señales del mal” siempre actualizadas de predicciones que permitirán a “millones de personas que no eran Testigos resucitar y recibir la oportunidad de obtener vida”.

Sabemos de la “convicción” de los TJ, de su presunción de considerar “sagrada” su interpretación particular (adulteración absoluta de auténticos contenidos bíblicos, refutados y adaptados), de su ley teocrática y justicia paralelas, de un movimiento creado para marcar el fin del mundo como causa y principio de su existencia; pero también sabemos de su temor de continuar equivocándose.

Aún recorren mi barrio, aún continúan su estado de hipervigilancia ante el mensaje de desesperanza de su causa, fastidio que no logran disimular en el intento cuando se los provoca o se los enfrenta a su propia incoherencia, un desastre no-natural…

Desanimados se buscan, indiferentes se quieren, para conquistar nuevos “fieles”…

Mi más profunda solidaridad para con los afectados por la catástrofe de Japón.

Mara Martinoli

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