Recuerdos de
allá lejos, en mi Patria - Año 1971
No estaba desafinado...Sus notas eran la contradicción del clima de la calle.
Fue como si una brisa cruzara mi sentimiento, discutiendo a lo seco y tórrido del aire de la tarde.
Era Chopin...
Era en un pueblo de Catamarca.
Eran las cuatro de la tarde.
Era en Chumbicha.
El balcón colonial se asomaba sobre la vereda de piedras, con bordes sobre la polvorienta calle.
Era verano y desde ese amplio hueco las notas se desbordaban en los respetuosos silencio de los vecinos.
Al llegar, vi a un grupo de pequeñitas, con sus tutús blancos impecables y sus zapatillas de danza usadas y limpitas de tan queridas y bien guardadas todos los días.
Los rostritos maquillados no soportaban el calor del esfuerzo.
Se corrían como lágrimas negras en la pulcritud de las almitas.
Si, vencían el de la tarde, por la dedicación de las mamitas.
Y ellas, con sus rostros seriecitos.-
Una barra que se sostenía sobre la pared descascarada servía de guía a las pequeñas manos de esos delicados trazos infantiles, en el esfuerzo por alcanzar la perfección que una madura docente trataba e imponía con certeza ante las mamás que tejían en sillas de mimbre recostadas en la penumbra de una de las paredes.
¡¡¡Arriba!!!, Abajo!!!, otra vez...
¡¡¡Así, muy bien!!.
¡¡¡Arriba!!!, Abajo!!!, a ver, otra vez....
El piano afinado, Chopin, Chumbicha, -Capital de la Mandarina- Catamarca, más allá de la entonces California mormona, viniendo por la ruta desde San Fernando del Valle.
Niñas que tienen en su rostro las gotas del esfuerzo y en sus miradas la réplica de las esperanzas de sus mamás.
Allá, muy lejos, allá hace mucho, desde allá me sigue llegando hasta hoy muy cerca.
Niñitas y mamitas de mi patria, vuestros sueños no decaen.
Y me mantienen un poco más puro cuando el recuerdo se impone finalmente a mi espera.
Soñaban.
Soñaban con un escenario con figuras esbeltas y plásticas.
Soñaban con el aplauso que alimenta el alma hasta no llegar nunca a la saciedad.
Siempre será necesaria otra función, otro nuevo escenario, otro público y otras y más palmas que nutran sus tiernos y eternos sueños.
Soñaban.
Con luces de colores y los murmullos de la gente entusiasmada.
Soñaban.
Con la música y sus primeros acordes que llaman a la posición inicial correcta.
Soñaban.
Con la búsqueda de esa perfección, allá en Catamarca.
Soñaban.
Con el ruego de que sea escuchado el grito del silencio que reclama lo perfecto del espíritu de Chopin.
Soñaban, las niñitas catamarqueñas y sus mamás y la esforzada maestra que, con cada clase clausuraba por dos horas los recuerdos de iguales sueños de hacía muchos años.
Allí, en Chumbicha; donde en el fondo de la calle un manantial esta celoso de Chopin y su voz trata de igualarlo en los largos silencios del costado del cerro.
Mamitas, Maestra viejecita, no cierren los pianos.
No dejen de intentarlo.
Mamás, planchen los tutús.
Lleven a sus hijitas de la mano en esas cálidas tardes a esa vieja casa.
Allí una maestra que supo soñar bien persiste.
No la hagan esperar.
Cuando ustedes regresan, esa maestra ya aprendió a ahogar su llanto.
Lo aprendió con los largos años de un solo y largo sueño por un escenario hermoso, enfrentado a un publico entusiasmado y un chiquito que, en la entrada, vende unos chipa y espía con su canastita el espectáculo soñando y preguntando:
- “Señor, ¿me deja pasar?”.
Mamitas de mi Patria, una lágrima moja mi cara y el calor tarda en secarla:
Es, es... ¡¡¡que estoy soñando!!!.
¡A ver!
Otra vez, ahora nosotros, todos juntos
Vamos: Uno....Dos ....y ...
Arriba,....Abajo....Arriba...Abajo......!!!..Otra vez ...
El piano suena hermoso....., como el agua de la acequia en el fondo de la calle, al pié del cerro, en ese verano !!!
Todavía hay espacio.
Todavía estamos esperándolas.
Siempre estaremos esperándolas.
Tu eres la universidad, lo totalizador de mi pueblo.
HOY:
PD:
En Chumbicha no había entonces bancos.
También..., también hay hambre que se cuela por esos sueños lastimando almitas.
Y por los de millones silenciosos changuitos argentinos.
Hoy sonreí, cuando una voz por teléfono me hizo recordar ese sueño de aquellos años.
Ese sueño que siempre vuelve, aún en las noches frías.
Y es entonces que, por fin, logro enterrar al fenicio que siempre pugna por volver a mi.-
Gracias niñitas de Catamarca.
Alguna vez, quizás alguien se interese por la creación cultural que en el interior de nuestra Patria es extraordinaria.
La delicadeza de miles de espíritus no se refleja en esta ciudad, cuyo destino no es, ni de lejos, lo hermoso de nuestro interior.
Escritores, pintores, poetas, artesanos – como la señora Rita Castaño * en Fiambalá - donde corre fuerte el viento - (reconocida en todo el mundo y poco aquí por lo maravilloso de sus tapices y sus colores)
Alguna vez , ellos serán la verdadera expresión de la creatividad de los argentinos.
De ellos, es el futuro de nuestra cultura, la están construyendo.
Y nos necesitan.....-
Dr. Juan de Dios Romero
....
* Rita Castaño
En Fiambala, Catamarca una excelsa bordadora nos muestra su pequeño taller y conocemos un poco más sobre la vida de las últimas bordadoras de esta lejana región de Argentina.


%2B(1).jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario