Más de la mitad está en manos del BCRA y el resto se reparte entre la ANSeS y el Banco Nación. 33% de la deuda pública total corresponde al BCRA; en 2005 representaba apenas 6%.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (InC.) Con llamativa
demora se difundieron los datos de deuda pública correspondientes al 3er. y 4to.
trimestre del 2012.
> La Secretaría de Finanzas informa que a fines de 2012 la deuda pública
de la Nación con acreedores privados, organismos
multilaterales y otros países sumaba US$ 82.696 millones, lo que equivalía a
18,8 % del PBI (medido al tipo oficial).
> En 2005 representaba US$ 191.000 millones.
> Vale recordar que buena parte de la caída en esa deuda neta ocurrió
cuando el gobierno se apropió de los bonos que estaban en cartera de los fondos
jubilatorios privados.
> Si a ese subtotal se le adicionan lo adeudado a entes del
sector público (BCRA, FGS, BNA y otros), se arriba
a un Deuda Pública Nacional de US$ 197.464 millones a fin de 2012, equivalente a
44,9 % del PBI.
> La mayor parte de la deuda pública —48%— está nominada en dólares y
10% lo está en euros.
> 23% está en pesos sin cláusula de ajuste y 18% en pesos ajustables por
CER.
> El análisis de esos números nos muestra que el declamado
proceso de desendeudamiento nunca ocurrió.
> El gobierno informa que la deuda pública bruta representa sólo
44,9% del PBI pero dicho ratio está subestimado por efecto de la sobreestimación
del producto que supone su valuación al tipo de cambio oficial.
* Si corregimos el valor del PBI en dólares, el ratio se ubicaría
por encima de 60%.
> En 2do. lugar, existe una variedad de compromisos no
contabilizados.
> Es el caso de los bonos no ingresados al canje y de la deuda emergente
de los juicios ante tribunales arbitrales internacionales.
* Una estimación conservadora de esas obligaciones llevarían el
ratio a no menos de 75%.
> Los juicios previsionales por incorrecta liquidación de los haberes
agregarían otro 5%.
> Esto quiere decir que una valuación precisa del PBI y la inclusión de
los diversos pasivos no computados eleva el ratio de deuda pública a un nada
confortable 80% del PBI.
> Otro problema es nuestra presente incapacidad para refinanciar
vencimientos de deuda.
> No es lo mismo tener un endeudamiento elevado cuando existe la
posibilidad de financiarse en el mercado que cuando el acceso está
cortado.
> Y tanto peor por cuanto nuestras cuentas fiscales son crecientemente
deficitarias debido a la suba vertiginosa del gasto público y una aguda pérdida
de divisas amenaza —de no mediar modificaciones de
rumbo— llevarnos de cabeza a una crisis del balance de pagos.
> La incapacidad para generar las divisas suficientes para
atender las salidas ha obligado a atender los compromisos de deuda con el stock
de reservas internacionales.
* Como es evidente, el saldo de reservas es insuficiente para cancelar los
vencimientos de deuda con acreedores privados y del exterior durante los
próximos 2 años y medio.
> El stock total de deuda pública aumentó US$ 18.501 millones en
2012, incremento que se explica por el mayor endeudamiento con los propios
organismos estatales.
> La deuda intrasector público ya representa más de una cuarta parte
—26%— del PBI.
> De esa porción, más de la mitad está en manos del BCRA y el resto se
reparte entre la ANSeS y el Banco Nación.
> 33% de la deuda pública total corresponde al BCRA; en 2005
representaba apenas 6%.
> 29% corresponde a deuda con acreedores privados
> Otro 16% de la deuda pública figura en los activos del Fondo de
Garantía y Sustentabilidad del Sistema de Seguridad Social.
> Banco Nación y otros organismos son acreedores de poco menos del
10%.
> Los organismos internacionales representan 13% del total.
> Esto significa que 59% del total de deuda está contabilizado
en los activos de organismos descentralizados.
> Y acarrea un deterioro progresivo de la calidad de los activos de la
autoridad monetaria, del fondo de la ANSeS y del Banco Nación.
> A fines del 2005, la deuda en manos del sector público representaba
sólo 8% del stock total.
> Corresponde dedicar atención al hincapié que hace el gobierno a la
conveniencia de que una parte sustantiva de sus
obligaciones sean con organismos descentralizados.
> Esa posición asume que las obligaciones intra sector público no tienen
importancia porque podrían ser refinanciada indefinidamente.
> De hecho, las proyecciones de caja de la Secretaría de Finanzas se
concentran en la cancelación de esa deuda (tampoco asumen cancelaciones por
cupones PBI).
> Asumir un roll over casi perpetuo implica que, en la
práctica, el valor de esos activos —en los libros del BCRA, el FGS o el BNA—
sería nulo.
> Así, el gobierno está reconociendo pérdidas millonarias en los mismos
organismos a los cuales falazmente atribuye “utilidades”, a efectos de que le
giren fondos al siempre sediento Tesoro.
> En el caso del FGS, la deuda pública representa más de 60% de
sus activos, lo que deja en claro que el sistema previsional está quebrado y
marcha a inevitable default.
> En lo que respecta al BNA, la exposición al sector público
representa 45% del activo, lo que equivale a 5 veces su patrimonio; reconocer
que el Tesoro no va cancelar esas obligaciones significaría su quiebra
inmediata.
> Para el BCRA, previsionar por incobrable sus acreencias contra el
Tesoro implicaría la quiebra de la institución, pues cuadruplican su patrimonio
y representan 58% de sus activos.
> Cuando se examina la real situación del endeudamiento estatal se
entiende la acendrada desconfianza respecto a la moneda y otros pasivos
financieros como las LEBAC, NOBAC y CEDIN.

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