"De Argentina para el mundo..."



Caricatura de Alfredo Sabat

miércoles, 16 de octubre de 2013

Olvidense...

Por Martín Caparrós
No llega a farsa; mera caricatura.
Llevamos muchos años diciendo que el kirchnerismo usa eso que llama La Memoria –el recuerdo indignado de las atrocidades cometidas por los militares y civiles de la dictadura– para tapar sus intenciones, para intentar legitimar un gobierno populista-conservador mediocre.
Una de esas veces, hace más de seis años, cuando tantos lo negaban, cuando todavía podía sorprendernos, me cabrée más que otras ante unas palabras del difunto presidente Kirchner y escribí en el difunto diario Crítica:
“¿Será posible que nos sigan tomando por tarados?
¿Por nabos a los que se les puede decir cualquier verdura? 
¿Por desmemoriados descerebrados desechitos?

“Digo: en honor a la famosa Memoria, ¿sería posible que se callaran la boca?
En honor a la memoria que nos ayuda a recordar que ustedes, señores K., durante la dictadura vivían en Río Gallegos, pueblo chico, donde todos saben quién es quien, y se dedicaban a ganar mucha plata ejerciendo lo más indigno del capitalismo –el préstamo hipotecario– mientras los militantes que ustedes ahora ensalzan morían peleando contra el capitalismo.

“En honor a la Memoria que nos ayuda a recordar que ustedes participaron en la entrega del petróleo –y recibieron muy buen pago por ella–, mientras algunos otros, pocos, hacían lo que podían por impedirla:
Eran las épocas en que usted, señor, decía que Menem era ‘el mejor presidente de la Argentina desde Juan Perón’, cuando manejaba su provincia cual campito y todavía no había empezado a despotricar contra los noventas como esa época negra que, en efecto, con su ayuda, fue.

“En honor a la Memoria –a la nuestra, a la que los recuerda–, por su honor –si les importa–, ¿no podrían dejar de hablar de todo eso, de los años setentas, de los años noventas?
Ustedes hicieron lo que hicieron, y ni siquiera es tan grave.
Al fin y al cabo, la Argentina está llena de personas que hicieron lo mismo:
Supongo que por eso los votaron a ustedes.
Lo que hicieron –hacerse los osos cuando los militares, apoyar al gobierno de Menem–, ni siquiera da para condenarlos, pero sí para pedirles que por favor, por honor, por pudor, no hablen más de esas cosas, no nos ofendan con memorias falsas.
Seguro que si buscan otros temas los encuentran: la Argentina es un país tan generoso, tan sediento.
Por favor, tómense el trabajo.
O sigan creyendo que somos todos pelotudos, y paguen el precio que suele cobrar esa creencia.”

Pasaron unos años: los mecanismos se fueron oxidando, se les ven más las ruedas, los ruiditos.
En estos días el primer candidato oficialista a diputado de la ciudad de Buenos Aires intentó usar La Memoria para no pagar una multa de tránsito: yo me banqué la dictadura, gritaba, yo soy hijo de desaparecidos.

No se me ocurre que pudiera haber hecho nada peor para su causa.
Era patético –patético es amable– y era sobre todo una caricatura del uso que siempre hicieron sus mayores.
Y ni siquiera le sirvió para conseguir el trato de favor que pretendía.
Entonces el señor Cabandié llamó a su amigo el primer candidato oficialista a diputado por la provincia de Buenos Aires (Martín Insaurralde)para que echara a Belén Mosquera, la inspectora de tránsito de 22 años que le había hecho la multa.
Primero había intentado usar La Memoria...
Como no funcionó, pasó a la represión hecha despido.
Esperemos que no sea una caricatura de lo que nos preparan.
Visto el personaje –capanga de cuarta, patroncito de chacra, segundón de barra–, no hay forma de asegurar que no.
El curro de La Memoria se deshace.
El olvido, generoso, los espera.

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