Por ALFREDO CASERO -
Les recomiendo, ampliamente, un documental de Pablo Racioppi y Carolina Azzi, que se llama “El Diálogo” donde un ex montonero (Héctor Ricardo Leis) muestra en su relato una realidad pasada que deberían entender todos los jóvenes que se quieren dedicar a la militancia activa.
La militancia sigue un modelo, y el modelo históricamente tiene sus enemigos, que se pintan de actuales o se los acomoda en la actualidad.
Se los señala con el dedo, se los pinta de un color, se les pone un nombre.
Ese es el enemigo del pueblo, ese nada merece.
Militancia que convierten en una “opción elemental”, para cualquier joven.
O sea que si no lo ves, de a poco, podés sentir la presión de no pertenecer, en cualquier área.
El ex montonero cuenta cómo eran utilizados los más jóvenes y los menores para actuaciones estratégicas, que sinceramente tienen más de cáscara que de profundidad, y no fueron grandes movimientos inteligentes ni estratégicos, sino anarquía.
Porque la derrota fue sangrientísima, y dura para todos, y perdimos la libertad. Mientras los jefes se fueron a Francia y dejaron la tropa a merced de los militares, con la entidad de llevar a cabo el proceso de Reconstrucción Nacional, firmado por una gran presidenta del Partido Social Demócrata, María Estela Martínez de Perón, e Ítalo Luder, desconocidos para muchos, hoy. Estratégicamente olvidados, como a Perón, bah.
Siempre, ante estas mentiras, terminan los más jóvenes, golpeando contra una realidad que puede ser peligrosa, y que lo fue en ese entonces, porque fue mortal.
Y ante el miedo y la irresponsabilidad de los mandos superiores, quedaron violentos y pataleando, y muchos muertos, en medio de la caza de brujas.
Los ‘70 no fueron una época glamorosa con gente que caminaba con pantalón Oxford, y les aseguro que no había nada de sicodelia.
Fueron años de mierda llenos de miedo, a las patotas primero, a la triple A y a los guerrilleros después, y al control absoluto militar a la postre.
La que habla en el documental también es Fernandez Meijide, que perdió un hijo por la presión, bajo tortura, ponele, de una compañera de su hijo, sin comerla ni beberla casi.
Como pasó en muchos casos, todos conocíamos a alguien.
Es muy importante que veas este documental, porque es la primera vez que las cosas se dicen con claridad, muy por sobre todos los opinólogos opinantes, y bocones pagos o entenados, que ensalzan una época que no conocen.
¿En manos de quién quedan los hijos militantes el día de hoy?
Violentos arengadores que les llenan la cabeza, una manga de viejos chotos, que rememoran la adolescencia, cuando se llamaban con rangos militares y esas cosas.
Algo totalmente anacrónico.
A mí, personalmente, y a mucha otra gente que conozco, el mal revolver cosas de la década del ‘70, me ha sacado la alegría.
El haber sido defenestrado en la televisión pública, y por Estela de Carlotto, intocable reina madre, que su voz sagrada lo detenía todo, me metió miedo.
Alegría arrancada gratuitamente, y de improviso, sin pensar que este Gobierno -el de Nessstor- iría hacia donde fue.
Olvidando que muchísima gente había luchado por meter presos a los militares, olvidando el Juicio a las Juntas, y repitiéndole a un ejército actual que no puede cuidarnos de nada, que no les tienen miedo.
Como quien tiene atado un Caniche, con disfraz de Rottweiler, con bozal y viejo, y le repite muuuchas veces: no te tengo miedo.
Así que, no fue demasiado bajar el cuadro de Videla.
Ponerlos a los militares en su lugar fue tarea de gente que hizo mucho, y fue ninguneada en ese acto.
Porque este podía ser un Gobierno popular, amigo de Chávez, en contra del opresor norteamericano, pero la falta de moderación, para la exacerbación de los más jóvenes, los hace cantar con música de Creedence Clearwater Revival, que “a pesar de los fusilamientos y los desaparecidos” ellos van a estar, como una saeta, en cada acto de Gobierno, filmado con grúas, cámaras voladoras, etc…
¿En manos de quién quedan?...
Cuando todos salgan corriendo a esconderse lejos de lo que han hecho...
¿Otra vez?
En fin, querido subtenauta, te recomiendo que veas “El Diálogo”, y siempre tomes todo con pinzas.
Porque la repetición constante, o el palabrerío del uruguayo Víctor Hugo Morales, entre otras tantas cosas, como el endilgarle al grupo Montotto -ponele - el ser dueños de la voz opositora, no dejó crecer ninguna oposición.
Ellos lo eligieron.
Y nos separaron. Otra vez.
Porque hoy por hoy, la mayoría de los medios de comunicación, están en manos de adeptos al Gobierno, y la oposición es un rejunte a-go go, producto de años de no poder aparecer, por que eras destrozado por el aparato estatal, la televisión pública, etc.
Gente que todos sabemos que no les da el pinet. Otros con buena voluntad.
Ni el Grupo Clarín ni TN, ni ningún otro medio representa mi sentido común. Lanata reventó y mandó a todos a la mierda, porque la tarea es de desgaste. Esto pasa pero no se puede hacer nada. Es esta generación, y la otra generación y la próxima.
Yo, Alfredo Casero, soy dueño de mí sentido común, cabeza de mi familia, y una persona de buena memoria.
Es escandaloso lo que hacen, porque todo se les permitió, y fuimos todos los que se lo permitimos.
Más las dádivas, los regalos en forma de negocio, más los arreglos para cajonear las realidades, más los negocios, etc.
Regalar plata hace amigos.
Cuidemos lo que viene.
Estudiemos la militancia y el porqué.
Porque la violencia -de cualquier modo- es adictiva.
Y los que la producen, se van.
Y dejan los pibes solos.
Cuidado.
Todo depende: ¿la deuda de la Universidad de Bonafini, forma parte de los sueños compartidos?
¿Quién comparte conmigo un sueño?
Este país que dijo “nunca más”, antes que bajara el cuadro.
Perdóname, pero es menester querido subtenauta.
Besos, Casero
Boletín Info-RIES nº 1116
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Hace 3 meses

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