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Caricatura de Alfredo Sabat

lunes, 19 de agosto de 2019

Corte Suprema a partir de 1983


Al asumir el gobierno democrático elegido en 1983, los cinco miembros de la Corte Suprema de la dictadura  renunciaron.

Ello le permitió al presidente radical Raúl Alfonsín, con acuerdo de un Senado mayoritariamente peronista, elegir a los cinco miembros de la Corte Suprema constitucional.
La designación recayó en Enrique Petracchi, Carlos S. Fayt, Augusto César Belluscio, José Severo Caballero y Genaro Carrió.

El gobierno peronista de Carlos Menem (1989) cuestionó la composición de la Corte Suprema como "alfonsinista" y dos meses después de asumir presentó un proyecto de ley aumentando el número de miembros de la Corte de cinco a nueve.

Entre 1990 y 1994 Menem y el Senado nombraron a diez jueces de la Corte, la mayor cantidad realizada durante un gobernante en la historia argentina:
Eduardo Moliné O'Connor, Julio Nazareno, Rodolfo Barra (renunció en 1993), Mariano Augusto Cavagna Martínez (renunció en 1993), Ricardo Levene (hijo) (renunció en 1995), Julio Oyhanarte (renunció en 1991), Antonio Boggiano, Guillermo Alberto Fernando López, Gustavo Alberto Bossert (renunció en 1994) y Adolfo Vázquez.
En 1994 se realizó una reforma constitucional de 1994 (art. 99, inc. 4), que estableció que el acuerdo del Senado para la designación de los jueces de la Corte debía realizarse en “sesión pública”, debido a que antes se realizaba en sesión “secreta”, sin posibilidad de escrutinio público.

La Corte Suprema fue duramente criticada por carecer de la suficiente independencia del Poder Ejecutivo.
Cinco de sus miembros (Julio Nazareno, Adolfo Vásquez, Guillermo López, Eduardo Moliné O'Connor y Antonio Boggiano) fueron acusados de conformar una «mayoría automática» que siempre fallaba a favor de los intereses del gobierno.

En febrero de 2002, luego de la Crisis de legitimidad política de 2001, impulsada por la consigna "Que se vayan todos", la Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad la apertura del procedimiento de juicio político contra todos los miembros de la Corte.
La Constitución (art. 53) establece que para que la acusación proceda, debe aprobarse por las dos terceras partes de los diputados.
El 11 de octubre de 2002, la Cámara votó la acusación de cada miembro de la Corte, no alcanzando en ningún caso las dos terceras partes de los votos, seis de los nueve miembros obtuvieron mayor cantidad de votos a favor del juicio político:

Julio Nazareno (143 votos a favor del juicio político; 89 en contra; dos abstenciones);
Adolfo Vázquez (140 votos a favor del juicio político; 93 en contra; 3 abstenciones);
Eduardo Moliné O'Connor (139 votos a favor del juicio político; 95 en contra; 2 abstenciones);
Guillermo López (132 votos a favor del juicio político; 97 en contra; 7 abstenciones);
Antonio Boggiano (131 votos a favor del juicio político; 97 en contra; 8 abstenciones);
Augusto Belluscio (122 votos a favor del juicio político; 109 en contra; 5 abstenciones);
Carlos Fayt (85 votos a favor del juicio político; 135 en contra);
Julio César Petracchi (72 votos a favor del juicio político; 158 en contra);
Gustavo Bossert (63 votos a favor del juicio político; 168 en contra).
Los miembros de la Corte no pudieron ser removidos pero el escándalo de las acusaciones contra sus miembros y la gran mayoría partidaria de remover a seis de ellos, causó un fuerte desprestigio de la institución.
Debido a ello, pocos días después renunció por "hartazgo espiritual" el ministro Bossert, quién había obtenido la mayor cantidad de apoyos en Diputados.

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