"De Argentina para el mundo..."



Caricatura de Alfredo Sabat

sábado, 3 de mayo de 2008

A 26 años De Pie: ¡Un minuto de silencio por los héroes!




A 26 AÑOS DEL ATAQUE Sobrevivientes del General Belgrano recordaron el hundimiento del crucero argentino
2008-05-02 00:00:00

El lomense Guillermo Carro, ex marinero del crucero General Belgrano, recordó la difícil experiencia que le tocó vivir durante la guerra de Malvinas. "La misión era sacrificar de alguna manera al General Belgrano. Fue algo muy duro. Hoy todos los muchachos que vivimos esa guerra sobrevivimos aferrados a nuestra familia y a los sentimientos", relató el ex soldado a Región 90.5.
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Guillermo Carro fue uno de los marineros del crucero General Belgrano, el único sobreviviente de Lomas de Zamora que atravesó la difícil experiencia que vivieron otros tantos soldados argentinos durante la Guerra de Malvinas. Ante un nuevo aniversario del hundimiento -el número 26- la voz todavía se le entristece para reconocer que “la misión era sacrificar de alguna manera al crucero”.

Carro dialogó con Región 90.5 y contó detalles de aquel 2 de mayo que enlutó al país entero.

“El crucero había entrado en posición de guerra, pero por el temporal fue imposible navegar. El submarino ya hacía un día que nos estaba persiguiendo. Parece que la misión era sacrificar de alguna manera al General Belgrano”, se lamentó.

Y continuó con su relato: "El día del ataque, a las 10 de la mañana se había levantado el alerta roja y mandaron a la gente a descansar. Yo me recosté y me desperté con el primer torpedo. Se cortó la luz, teníamos dos escaleras y en la primera ya vimos a los heridos, que venían ahogados por el humo y el olor a petróleo. El buque estaba escorado y en la cubierta había petróleo. Después tiramos las balsas y esperamos la orden para desembarcar".

Carro recordó el frío y las acciones a las que tuvieron que recurrir para sobrevivir 36 horas en un mar con olas de diez metros de alto y en medio de un clima tan agresivo como el del sur en invierno.

"Era una tarde nublada, con llovizna, había mucho viento. Del crucero pasamos a una balsa que tomaba temperatura con nuestros vómitos y nuestra orina, fue algo muy difícil", recordó.

Y en medio del recuerdo dio su propia receta para la mitigación del dolor: "Todo tiene que ver con la preparación espiritual de cada uno. A mi me contuvo mucho mi familia, con ellos empecé a hablar de a poco, y a mejorar. Todos los muchachos, en realidad, estamos aferrados a la familia y al sentimiento", concluyó el ex combatiente.



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