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Caricatura de Alfredo Sabat

jueves, 13 de agosto de 2009

Iglesia: ¿opositora o defensora de los pobres?

Por Alejandro Pintamalli rnw nl

Tal vez no sería mala idea hacer buenas migas con esta Iglesia que gana prestigio día a día.

Le guste o no al gobierno argentino, la Iglesia Católica está desempeñando el rol protagónico de la denuncia contra la pobreza.
Lo curioso es que con su crítica se identifica con la opinión pública y tiene eco en los medios de comunicación.

Hace algunos años hubiera sido impensable que la Iglesia argentina fuera la voz de la oposición a un gobierno y que, encima, gozara de prestigio.
Se la tildaría de "golpista" o que representa los intereses de los sectores acomodados, por no decir esa palabra “demodé”, "oligarcas".

Hoy, en cambio, sucede que visita los medios de comunicación, que sus palabras tienen eco en extensos artículos periodísticos.
El mensaje se simplifica en la denuncia contra la pobreza en el país.

Esta Iglesia, la que encabeza el cardenal primado de Argentina, Jorge Bergoglio, no reconoce ese rol opositor.
Por el contrario, toma distancia de los sectores políticos y dice asumir una misión pastoral que no evade el compromiso y el diálogo.

En una entrevista reciente a Radio Nederland, el Padre Alberto Bochatey, Director del Instituto de Bioética de la Universidad Católica Argentina, expresaba que "la Iglesia como tal, como jerarquía, está preocupada, pero más que una estrategia política sobre esto hay una estrategia pastoral: ir a hablar a los católicos y preguntarles qué necesitan, qué piensan, que dudas tienen. La Iglesia no está para hacer lobby o hacer presión en una dirección o en otra"

A la Iglesia le preocupa "la pobreza escandalosa", como dijo Bergoglio en alusión al mensaje del Papa Benedicto XVI de la semana pasada para la Colecta Nacional Más por Menos.
El prelado repite que afecta al 40 % de la población y el gobierno de Cristina Kirchner dice que la cifra (la del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, INDEC) es del 15%.

Pero más allá de los números es innegable que la "visión" de las autoridades eclesiásticas se acerca más a la opinión de la calle.
El propio ex presidente Néstor Kirchner intervino en la polémica con un “refresh” estadístico y habló de un 23 % de pobres.

"Los políticos pasan, las verdades quedan"

El maremoto informativo del jueves pasado, nada más trascender las palabras del jefe del Vaticano, fue exagerado.
Casi habría que decir que no había noticia.
Que el Papa inste a los argentinos a reducir el "escándalo" de la pobreza no es para tanto.
¿Qué pasó?
¿Por qué tanto alboroto?
¿Se desayunaron todos de golpe de esa realidad?

Para nada.

Se advierte posiblemente la presencia de un condimento picante que hace relamer a los medios: la polémica con la Iglesia.
Hacen subir al cuadrilátero en un extremo, a la Iglesia y en el otro, al Gobierno. Provocan a sus interlocutores: "No le hagan decir al Papa lo que no dijo", minimizó el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.
"A la pobreza la derrotaremos entre todos", buscó conciliar, otra vez, Kirchner.

Un dato que no es menor y que contribuye a mejorar la imagen de la Iglesia argentina es su recién creada vicaría para las villas miserias de Buenos Aires, a cargo del Padre "Pepe" Di Paola.
A mediados del año pasado Di Paola fue amenazado de muerte por denunciar los efectos de las drogas en los barrios marginados.

Tal vez no sería mala idea hacer buenas migas con esta Iglesia que gana prestigio día a día.

No hay que olvidar que el ya mencionado jefe de la Iglesia argentina estuvo cerca de ocupar la silla de San Pedro y que salió segundo, detrás de Joseph Ratzinger, en las votaciones.
Evidentemente goza de simpatía en el mundo cristiano.

"En este momento el Gobierno discrimina bastante a la Iglesia y no somos parte del diálogo, no somos llamados. Pero bueno, es algo que pasará. Los políticos pasan, las verdades quedan", opinaba el Padre Bochatey.

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