"De Argentina para el mundo..."



Caricatura de Alfredo Sabat

jueves, 29 de mayo de 2014

Algo huele mal en París...

Los KK tiran un muerto, con olor nauseabundo, hacia el futuro (2016) 
Se estan llevando puesto al próximo gobierno.

José Benegas y Roberto Cachanosky

Jueves 29 de mayo de 2014

A continuación reproduzco las 5 claves que exige el Club de París para negociar y mis conclusiones del acuerdo anunciado

A continuación reproduzco Las 5 claves principales que figuran en el sitio web del Club de París para el tratamiento de las deudas con dicho grupo de países.

1) Caso por caso: El Club de París toma decisiones sobre la base de caso por caso para confeccionar a medida su acción a la situación de cada país deudor.

2) Consenso: El Club de París solo renegocia reestructuraciones de deuda con países deudores que hayan:

a) Necesiten un alivio del peso de la deuda. Se espera que los países deudores provean una descripción precisa de su situación económica y financiera

b) Hayan implementado y estén comprometidos a implementar las reformas para restaurar sus situaciones económicas y financieras y

c) Hayan demostrado antecedentes de haber implementado reformas bajo un programa del FMI.

Esto significa en la práctica que el país debe tener un programa respaldado por un apropiado acuerdo con el FMI (Stand-By, Extended Fund Facility, Poverty Reduction and Growth Facility, Policy Support Instrument).
El nivel de la deuda a tratar estará basado en la diferencia que haya identificado el FMI.
En el caso de un tratamiento de flujo, la consolidación del período coincide con el período cuando del acuerdo con FMI muestre la necesidad de un alivio de la deuda.
Cuando el tratamiento del flujo se extienda por un largo período de tiempo (generalmente más de un año) el acuerdo con el Club de París se divide en fases:
Los montos de la deuda caídos durante la primera fase son tratados tan pronto como se llegue a un acuerdo. Las fases subsiguientes son implementadas siguiendo la finalización de las condiciones mencionadas en la Minuta del Acuerdo, incluyendo la no acumulación de atrasos y la aprobación de las revisiones del programa del FMI.

Las otras dos claves o cláusulas indican que el acuerdo no puede tener contenidos que afecten a otro país miembro del Club de París y que cualquier otro acuerdo del país deudor no puede aceptar de un acreedor externo al Club de París arreglos que sean menos favorables al deudor que las que se acordaron con el Club de París.

Como puede verse, en todo momento las negociaciones con el Club de París requieren permanentemente la intervención del FMI y de un plan económico consistente, algo que no figura en las gacetillas difundidas.
Por otro lado, si era tan fácil cerrar el acuerdo aceptando pagar U$S 10.000 millones con un desembolso inicial de solo U$S 650 millones, ¿por qué no lo hicieron antes?

Siendo que Alemania es uno de los principales acreedores, luce muy extraño que Merkel acepte tan alegremente un acuerdo light con Argentina cuando tuvo contra las cuerdas a Grecia y España en plena crisis europea.

Sinceramente, hay algo que no me cierra en este acuerdo que acaban de anunciar. Algo huela mal en París.

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LA HISTORIA ES MAESTRA DE LA VIDA.
La Gran deuda que el PEDORRISMO (hijo de remil puta de"perón") generó en 1946 y nos llevó a consecuencias que hasta en el día de hoy la seguimos sufriendo, y seguirán sufriendo nuestros nietos

La historia se remonta al año 1946, cuando el HDP Juan Domingo Perón ganó las elecciones presidenciales y se encontró con que Estados Unidos e Inglaterra le exigían al país el pago de una deuda de 3.500 millones de dólares por compromisos contraídos para comprar maquinarias.

Luego de hacer números junto a sus colaboradores, el mandatario advirtió que los norteamericanos y los británicos le debían a la Argentina un total de u$s1.500 millones en concepto de abastecimiento de carne y granos durante la Segunda Guerra Mundial.

"Lo primero que se nos ocurrió fue cobrar", contó entre risas cínicas el líder del peronismo, quien reveló que al hacer el planteo "los dos embajadores (extranjeros) se rieron" y argumentaron que estaban en un proceso de cambio, por lo que sólo podrían pagar "dentro de dos años y con bienes de capital (maquinarias y vehículos)"; en el mejor de los casos entregarían bonos.

La intención de Perón era que Inglaterra y los Estados Unidos descontaran los 1.500 millones que le debían al país, de la deuda que la Argentina había contraído por la adquisición de maquinarias.
Sin embargo esta opción fue rechazada de plano por sus acreedores mayores.
El planteo de Perón no tenía asidero y la negociación de muy baja calidad diplomática.
No nos olvidemos que se había negociado con el nazismo (perdedores), donde criminales de guerra ingresaban al país, tomando territorio como cueva de escondite, esta situación era muy bien observada por las potencias ganadoras, trayendo aparejado gran rispidez diplomática y desacuerdos congruentes por parte de Europa y EE.UU.

Ante la imposibilidad de achicar el déficit y la postura inflexible de las potencias, Perón resolvió nacionalizar los ferrocarriles, los teléfonos, la distribución de gas e industrias que pertenecían a empresas británicas. Para indemnizar a los dueños que se quedaron sin sus propiedades, el mandatario decidió entregarles los bonos que los propios ingleses habían ofrecido para cancelar su deuda con la Argentina. La otra parte (las obligaciones del país con los Estados Unidos) se solventaba con los ingresos que generaban las tarifas de los flamantes servicios públicos.

En 1955, cuando el Déspotismo fue derrocado por el general Pedro Eugenio Aramburu, el nuevo presidente se encuentra con una economía mal administrada y sus finanzas mamarrachada. Para reactivar la economía de un país conmocionado por el golpe y el populismo mal habido del "pedorrimo", no quedó otra que pedir un préstamo de 700 millones de dólares.

El problema fue que el nuevo gobierno no pudo cancelar esa deuda por la mala administración peronista, encontrándose escollos, manejos espurios y triquiñuelas financieras (cuentas bancarias en Suiza y lingotes de oro nazi que habían desaparecido del Tesoro Nacional) que le costaría al país grandes dolores de cabeza. Y ante la posibilidad de que el país se declarara en default, las naciones acreedoras (europeas) se agruparon para buscar una solución que les permitiera recuperar ese dinero y conformaron el famoso Club de París, vigente hasta hoy.

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