"De Argentina para el mundo..."

A poco de ganar las elecciones por el 54%, sugerí que debíamos Ver venir la administración de la presidente.

Lamentablemente, somos muchos los ciudadanos (no habitantes) quienes notamos que estamos y vamos mal…

¿Hacia dónde nos dirige la presidente de todos los argentinos…?

El pueblo quiere saber

...
Ver venir


Caricatura de Alfredo Sabat

jueves, 13 de abril de 2017

Por si algo faltaba, la Procuración fue allanada

Del editor al lector / Ricardo Roa


No hay nada más importante para la Procuración de la Nación que defender la legalidad.
Es su razón de ser.
Y no hay nada más alejado de sus funciones que defender intereses personales.
Menos todavía defender negocios personales.
Justo la Procuración está envuelta en lo que puede ser una escandalosa maniobra de corrupción.
Otra más de la era kirchnerista:
El pago de coimas en la compra de la nueva sede.
Fue en 2013 cuando la Procuración ya era manejada por quien todavía la maneja:
Alejandra Gils Carbó, pieza clave del engranaje judicial cristinista.
Útil tanto para defender como para atacar.
Las Oficinas de la jefa de los fiscales fueron allanadas ayer por el fiscal Taiano que como fiscal depende de ella. Obediencia indebida.
Fue por orden del juez Ercolini y después de que el propio juez fuera al despacho de Taiano.
No al revés.
Taiano exigió la entrega de documentos vinculados a la compra del edificio de Perón 667.
Provocó un pequeño terremoto en la Justicia.

Para contarlo en pocas palabras la operación tiene zonas grises tirando a negro.
La primera: Gils Carbó dio de baja la pre adjudicación de otro edificio en la que ella no había intervenido.
Fue el 28 de diciembre del 2012, casi al borde los festejos.
Usó un argumento igual de gris tirando a negro: e
El año terminaba y no le quedaba tiempo para ejecutar la plata asignada en el presupuesto.
Es lo que dijo y dice ella.
Lo que sospechan quienes la investigan es que dejó pasar el tiempo para hacer caer la compra acordada.
Parece confirmarlo el paso siguiente, también de color gris oscuro:
Apenas dos meses después llamó a una nueva licitación pero para comprar otro edificio, el de la calle Perón que era la sede del Grupo Bemberg.
Todo tan rápido y de gris subido que para pagarlo debió usar en parte plata para pagar sueldos.

Otras dos cosas parecen agujeros negros.
Una que ya se contó aquí es que la nueva licitación fue hecha a medida.
A la medida de la compra del edificio de Perón propiedad de la familia Bemberg.
En mails que intercambian González Fischer, gerente de Arfinsa, la empresa vendedora y Bárbara Jaureguiberry,
de la inmobiliaria, hablan de una operación cocinada cuando la licitación ni siquiera había sido publicada en el Boletín Oficial.
El otro agujero negro es la comisión que Arfinsa pagó a Jaureguiberry.
En realidad a la firma que Jaureguiberry creó para cobrar esa comisión.
Fue del 18% cuando en el mercado se paga el 4%.
En plata, más de un millón de dólares.
Si se parece a una coima es porque es una coima.
En ese pago aparece un contador de La Plata, Juan Carlos Thill, que es medio hermano de Guillermo Bellingi,
el funcionario de la Procuración que Gils Carbó se apuró a apartar este lunes cuando el escándalo llegó a los medios.
Apuro tardío.
Thill tiene otro hermano, Eduardo, del gremio UPCN de La Plata y amigo de Aníbal Fernández de quien fue funcionario en el Ministerio del Interior primero y en la jefatura de Gabinete después.

Otra vez Aníbal.
Y van...
Falta saber quién acercó a González Fisher a la Procuración.
Ahí sobrevuela el nombre de Héctor Alonso, ex marido de Gils Carbó.
Encargada de velar por los intereses generales, estos días vela por los suyos.
Nada raro tampoco, la defiende el abogado Alejandro Rúa, especializado en funcionarios kirchneristas.
Tiene trabajo asegurado.
Para rato.

No hay comentarios: