Cristina
se fue a Cuba por una semana y deja a su pre candidato para explicar el
memorándum con Irán y otras contradicciones "K"
Por
Silvio Santamarina/ Revista NOTICIAS
Alberto
Fernández quedó más solo que un títere con los hilos cortados.
Su
jefa acaba de partir hacia Cuba para visitar a su hija, entonces durante la
próxima semana, toda la carga de la campaña va a quedar sobre las espaldas del
precandidato presidencial del Frente de Todos. Y no va a ser fácil.
A Fernández le
toca remar solo en el punto más bajo de la campaña K, con el
Gobierno disfrutando de un relax financiero, del acuerdo con Europa y de un
rebote en las encuestas.
Encima, Alberto
tiene que explicarle al juez Bonadio qué es lo que de verdad piensa sobre el
pacto de Cristina con Irán por la causa AMIA.
En
febrero de 2015, el ahora candidato K escribió para La Nación una columna sobre
el tema, y fue demasiado claro.
Dijo,
textual, “Cristina sabe que ha mentido y que el memorando firmado con Irán sólo
buscó encubrir a los acusados. Nada hay que probar”.
Para
que quede claro:
Lo
publicó Alberto, no Carrió ni Laura Alonso.
La
propia Cristina hizo una autocrítica leve en “Sinceramente” sobre la firma del
memorándum con Irán, pero los platos
rotos se los está dejando a Alberto para que los pague, mientras ella sigue
con su discurso habitual, más cercano a su zona de confort.
Parece
claro a esta altura que el kirchnerismo apuesta por una campaña disociada,…
El
problema es si el desgaste de la imagen de Alberto en esta tarea de explicación
permanente de lo inexplicable no le impide conquistar votos suficientes en la
franja moderada del electorado.
Los
sondeos indican que algo de eso está pasando, porque las contradicciones permanentes del discurso albertista lo están
aislando del votante independiente. El caso de Daniel Scioli en 2015, con
Carlos Zannini marcándole la cancha K, es un antecedente claro de las
limitaciones electorales que enfrenta un candidato puesto por Cristina pero que
tiene la tarea de mostrarse superador del kirchnerismo ante el establishment y
especialmente frente al electorado del centro.
La
pérdida de autonomía –y por lo tanto de
legitimidad como futuro líder de los argentinos- fue un obstáculo constante
de la campaña sciolista:
Recordemos
el “en
qué te convertiste, Daniel” que le arrojó Macri durante el debate
presidencial televisado.
En
el caso de Alberto, el riesgo de des
empoderamiento es mucho mayor, teniendo en cuenta que, a diferencia de
Scioli,
Alberto
no trae un caudal de votos propios a la fórmula,
no
era una celebridad por derecho propio antes de Cristina,
no
gobierna ningún territorio y tiene
demasiado archivo de críticas feroces contra su actual jefa, del cual ahora
está forzado a desdecirse cotidianamente. Scioli siempre supo mantener la boca
cerrada, por las dudas.
Es
muy posible que Cristina tenga claro este problema grave de su campaña,. y que piense en Sergio Massa como la carta
de recambio proselitista en el caso de que Alberto se queme como un fusible sobre
exigido…
Lo
grave es que el fusible Alberto, si todo sale bien para el kirchnerismo, en unos meses tendría que asumir como
Presidente de un país bastante complicado…


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