La
oficina de la ONU para la infancia en la Argentina reveló que, según su propio
índice multidimensional, tres de cada 10 niños en el país eran pobres a fines
de 2015; pese al crecimiento económico de la década, 1,1 millón viven en la
pobreza más extrema
Francisco
Jueguen
Cristina
Kirchner terminó su mandato presidencial con 4 millones de chicos sumidos en la
pobreza.
Esto
quiere decir que tres de cada 10 niños eran pobres en la Argentina a fines de
2015.
Pero
hay un dato más preocupante:
Cerca de 1,1
millón vivía entonces en la pobreza más extrema a pesar de los
años de crecimiento a "tasas chinas" en la última década.
El
dato se desprende de un documento elaborado por Unicef Argentina en base a
datos oficiales y a una metodología multidimensional de la pobreza, que no se
construye en el cruce entre ingresos y una canasta de consumo, sino en la detección de 28 privaciones.
Estos
indicadores van desde la nutrición de los niños hasta la exposición a la
violencia.
De
acuerdo al documento elaborado por Unicef Argentina, el fondo de las Naciones
Unidas (ONU) para la niñez, el 30,2% de las chicas y chicos de entre 0 y 17
años del país era pobre a fines del año pasado y un 8,4% es extremadamente
pobre.
Los
primeros sufren un promedio de 5,7 privaciones, mientras que los segundos, 8
privaciones.
Los
28 indicadores se agrupan, explicaron los autores del informe, en diez dimensiones asociados a los
Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Convención sobre los Derechos del Niño:
Nutrición,
salud, educación, información, saneamiento, vivienda, ambiente, violencia,
trabajo y juego e interacción.
Jorge
Paz, Sebastián Waisgrais y Javier Curcio -autores del trabajo- explicaron a LA
NACION que no existen cifras para comparar lo sucedido en la última década con
este tipo de índices, pero que los
datos que reunieron indican que esta pobreza núcleo se mantuvo estable en el
tiempo, con una reducción entre 2005 y 2010, y un avance de la misma en
los últimos cinco años.
Incluso
este medio contó en septiembre pasado que el Indec de Guillermo Moreno avanzó
en 2011 con un proyecto de índice multi dimensional de pobreza pero lo dio de baja en 2014 sin
publicarlo, luego de que le presentaran los datos a Axel Kicillof.
Ese indicador
reflejaba una pobreza multidimensional en general de 25,8% para 2012.
Desde
fines de diciembre, el nuevo Indec de Mauricio Macri no difunde índices de
pobreza e indigencia.
El
primero -tras nueve años de destrucción en la Encuesta Permanente de Hogares
impulsada por el kirchnerismo- se dará a conocer el 28 de septiembre, según el
calendario del organismo.
Una
semana antes (el 22 de ese mes) se publicarán las canastas básica y
alimentaria.
No
será un dato multidimensional sino uno basado en los ingresos.
El
último dato alternativo sobre la pobreza lo entregó la UCA a comienzos de
abril.
Estimó
a fines de 2015 había en el país un 29% de pobres.
Además
señaló que las primeras medidas del actual gobierno (devaluación) habían
impulsado a 1,4 millones de argentinos a la pobreza.
La
universidad también difundió un índice multidimensional:
Según ese
índice, más de la mitad de los argentinos sufre alguna carencia o privación.
"La
situación más compleja se da de los 0 a los 5 años, en la primera infancia",
afirmó Waisgras, especialista en monitoreo y evaluación de programas de Unicef.
"Las
probabilidades de caer en la pobreza o de sufrir más privaciones están muy
relacionadas a la situación laboral de cada cabeza de hogar.
Impacta
mucho la inestabilidad laboral y si se trata o no de un asalariado
registrado", agregó Paz.
Esas
probabilidades aumentan 3,4 veces en estos casos.
La
educación también es un factor clave a la hora de definir la pobreza
multidimensional.
Según
Waisgras, hay once veces más de probabilidades de que una persona caiga en la
pobreza cuando el jefe de hogar no terminó la primaria.
También
hay una consideración regional, que es clave.
La probabilidad
de ser pobre de un niño que reside en el noroeste argentino es 6,5 veces más
alto que la de un niño que vive en la Ciudad de Buenos Aires.
"Cuando
se mira sólo la pobreza por ingresos se deja afuera de las mediciones a uno de
cada cinco chicos", justificó Wiasgrais.
De
acuerdo con la medición de Unicef, las privaciones en información (acceso a
Internet, TV, teléfono fijo y móvil, computadora), protección contra la
violencia doméstica, salud y tiempo para jugar son, en ese orden, las más
significativas en la Argentina.
Esas cuatro
dimensiones explican un poco más del 63% de la pobreza.
"El
país no puede seguir sosteniendo que la pobreza infantil es una deuda
pendiente", criticó Waisgras y cerró:
"Hay
que poner esta situación en la agenda rutinaria de las estadísticas para poder
definir políticas públicas de intervención con una mirada integral sobre la
pobreza".


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