Por
Ricardo Kirschbaum
Se
confirmó que, en La Habana, donde está por la salud de su hija, habló con
Galuccio.
Para
no ir más atrás.
Una
vez, la plata para salir del atolladero vino de las privatizaciones.
Menem
lo hizo.
Otra,
la soja.
Tiempos
de Kirchner, que después quiso ir por toda la soja con las retenciones.
La
última, salir del cepo e ir por el enorme endeudamiento externo, la puerta que
iba quedando, con la esperanza de que en el gradualismo llovieran inversiones.
Fue la apuesta de Macri, que fracasó.
Entre
tanta apuesta quedó una en marcha, que venía de la rarísima operación que el
kirchnerismo hizo con Repsol, Ezkenazi y la estatización parcial de YPF, cuando
Vaca Muerta empezó a ser esperanza por la tecnología que los norteamericanos
habían conseguido con sus yacimientos de shale.
Cristina
se arriesgó con el contrato con Chevron.
Macri
llegó hasta poder salir del déficit energético creciente.
Ahora,
Alberto Fernández también apuesta a Vaca Muerta.
Alberto
F. ha designado a Guillermo Nielsen para que redacte el borrador de un régimen
especial para Vaca Muerta y para áreas en Santa Cruz.
El
ex mano derecha de Lavagna y ex embajador del kirchnerismo en Berlín, trabaja
con la hipótesis de que el yacimiento neuquino funcione como un enclave con
reglas propias para crear condiciones de inversión allí, en medio de un país en
emergencia.
Sus
apuntes, se sabe, han llegado no sólo a Alberto F., sino también a Cristina.
El
interés de la ex presidenta no se quedó allí.
En
La Habana, recibió al ex jefe de YPF, Miguel Galuccio, nombrado en su momento
por Cristina al frente de la petrolera nacionalizada, para hablar de Vaca
Muerta, según confirmó Clarín.
Galuccio
no es un técnico aséptico:
Formó
una empresa propia, Vista, que ya tiene una moderada presencia en el
yacimiento.
Hace
una semana Galuccio había dicho en la cadena Bloomberg que Vaca Muerta es la
mayor oportunidad que tiene el país para cambiar su economía radicalmente.
Cristina
está en Cuba para visitar a su hija Florencia y Galuccio llegó allí convocado
por la ex presidenta.
Es
una forma de decir, también, que quiere tener su propia visión de lo que hay
que hacer en Vaca Muerta.
Se
trata de una cuestión muy sensible e importante.
Ya
lo había percibido Alberto en su reciente visita a Madrid, donde dialogó con un
empresario argentino que tiene fuertes vínculos con empresas chinas que quieren
construir una planta de licuefacción.
Enterado
de ese contacto, el movedizo José Luis Manzano no tardó en viajar a Beijing,
olfateando negocios.
Por
supuesto que también es una incógnita lo que puede pasar con YPF, que ha
formado parte del trasiego en el momento de construir la coalición opositora.
Una
pregunta simple y concreta es la que escuchan a boca de jarro, descontando ya
el resultado de la elección, los emisarios que parten del campamento de Alberto
F. a Washington.
Y
la formulan tanto funcionarios del Departamento de Estado, del Tesoro o del
Consejo de Seguridad Nacional, así como los operadores de fondos de inversión.
Y es: ¿Alberto Fernández tendrá autoridad y autonomía en su gobierno?


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