El camino es de espinas y recién comienza...
Por
Salvador Di Stéfano
El
país está en un estado de insolvencia al no poder pagar su deuda de corto
plazo.
Esto
lo pone rumbo al concurso de acreedores.
La
Argentina está bajo un estado de insolvencia que no puede afrontar pagos de su
deuda en el corto plazo.
Esto
condicionara la actividad económica a corto plazo.
Los
precios de los productos que exportamos no ayudan a salir de la crisis.
Los
ciudadanos buscan la moneda extranjera como resguardo de valor.
El concurso de
acreedores es un procedimiento que se ponen en marcha cuando una persona física
o jurídica entra en una situación de insolvencia en la cual no puede hacer
frente a la totalidad de los pagos que adeuda.
La
suspensión de pagos es una situación de falta de liquidez, y por lo tanto
transitoria, no hay dinero para pagar ahora, pero si puede haber dinero en el
futuro.
Argentina
está en camino al concurso porque no puede afrontar los pagos de deuda en
dólares desde el mes de mayo en adelante, cuando vencen pagos del Bonar 2024
por u$s2.500 millones, más un pago al Club de París por u$s2.100 millones.
En
cuanto a la deuda en pesos, entre enero y junio tiene vencimiento de bonos en
pesos por $400.671 millones, de los cuales ya está reperfilando cerca de
$96.000 millones del bono AF20.
Los
vencimientos de letras en pesos suman $377.363 millones.
Para el segundo
semestre, vencen bonos en pesos por $ 206.480 millones, y letras en pesos por
$246.867 millones.
Esto
implica una montaña de pesos, que será difícil digerir por el mercado.
Los
fondos de inversión que invirtieron en estos instrumentos buscan estrategias
para poder cobrar en forma rápida y con la mayor rentabilidad posible, son las
reglas del mercado financiero.
El gobierno
buscará escudarse en la insolvencia y pedirá más plazo.
El resultado
será una fuerte pérdida de credibilidad del Estado…
No
importa si la deuda la emitió Mauricio Macri o Bernardino Rivadavia, la
continuidad del Estado está por encima de todo, y los acreedores buscarán que
se cumplan los contratos firmados.
Argentina
en camino al concurso de acreedores tendrá que buscar una salida negociada que
le permita al país crecer para poder pagar los compromisos financieros a futuro,
mientras que los acreedores deberán someterse a una quita de capital e
intereses, para aliviar la carga financiera, y darle más plazo al deudor para
honrar estas obligaciones pactadas.
Qué Argentina
está en concurso de acreedores lo sabemos todos, y no vale la
pena ahondar en el tema…
No hay
posibilidad de honrar los contratos firmados si estamos en estado de
insolvencia.
Lo
que sería bueno, es comenzar a saber qué haremos para que el país retome el
sendero de crecimiento, comenzar a recuperar la liquidez perdida, y poder pagar
las deudas a nuestros acreedores.
Ingresar en el
estéril debate de cómo llegamos a este nivel de deuda resulta absurdo.
En
diciembre de 2015 la deuda con el sector privado ascendía a u$s91.955 millones,
a octubre de 2019 sumaba u$s124.385 millones, esto implica una suba de
u$s32.430 millones.
En
diciembre de 2015 la deuda con los organismos bilaterales y multilaterales era
de u$s28.953 millones y en octubre de 2019 es de u$s72.669 millones, esto
implica una suba de u$s43.716 millones.
Bajo
el gobierno de Mauricio Macri la deuda con privados y organismos mundiales
subió en u$s78.146 millones.
El
déficit fiscal del gobierno en igual periodo ascendió a la friolera de
u$s100.000 millones.
Se endeudó por
debajo del déficit fiscal que generó.
Hay
que tener en cuenta, que el stock de deuda que recibió lo tuvo que ir
renovando, y en estado de crisis las renovaciones se hicieron por periodos más
cortos, lo que influye en la actual coyuntura económica.
Por
otro lado, no todas son pálidas, el gobierno logro colocar deuda de organismos
internacionales al 4% anual, cuando pagaba deudas por las que pagaba intereses
a tasas superiores al 6% anual.
Estamos
en un país que entra en el concurso de acreedores, y la forma de pago de este
concurso se resolverá entre lo que resta de febrero y marzo, podríamos
extendernos a abril, pero no hay plata para pagar el vencimiento de capital del
Bonar 2024 el 7 de mayo próximo, y para dicha fecha tenemos que tener una
propuesta de quita y reprogramación de pago futuro.
Entrar en
concurso implica vivir al día, aferrarse a la caja, no tenemos crédito y
pagamos todo de contado.
En
este escenario, y en función de las necesidades que tiene el país, solo tenemos
por delante un camino de restricciones.
La
escasez es la que manda, la resolución del concurso es un camino de espinas y
las perspectivas son amarretas, no creceremos en el año 2020, y con suerte y
viento a favor, podríamos crecer en el año 2021.
Todos
los que cobran del Estado no podrán conseguir incrementos acordes con lo que
merecen, por ende, los empleados
públicos, jubilados, pensionados y planes sociales, difícilmente puedan ganarle
a la inflación en el año 2020.
La
obra pública se postergaría todo lo que sea necesario, y no hay miras de
proyectos que potencien el desarrollo del sector privado.
El
Banco Central tiene que administrar reservas escasas, apenas u$s45.000
millones, con una base monetaria de $1.800.000 millones y un stock de leliq y
pases que ronda los $1.500.000 millones.
Con
estos pasivos por delante, si el Banco Central emite más dinero, es probable
que los precios de la economía arbitren a la suba, y la inflación atente contra
la recuperación económica.
Es
lógico que cuando un país ingresa en Estado de insolvencia, los actores
económicos huyan de su moneda, para ponerse a resguardo en una moneda
extranjera. El argentino está cambiando pesos por dólares, como solo puede
comprar U$S 200 por mes, los compra en el mercado informal o en la bolsa.
Lo
que presagiamos es que en la medida que conozcamos los términos del concurso,
es muy probable que la brecha entre el dólar bolsa y el dólar oficial tienda a
ser más elevada.
Conclusión
Argentina
está en un concurso de acreedores, no hay que sorprenderse si reperfilar pagos,
o como dicen en la calle te promete pagar bajo el termino TLN, Tarde, Lejos o Nunca.
En
este escenario los que confíen en el gobierno actual, y compren activos
financieros tendrán una gran ganancia si se cumplen las metas de crecimiento
económico a mediano plazo.
De
lo contrario, otro reperfilamiento y van….
Hoy
desconocemos cual es el plan que se aplicará para que podamos pagar la deuda a
futuro.
Se
habla de postergar pagos de capital e intereses por 3 años, sería bueno saber
el plan plurianual para afrontar dichos compromisos.
Los gobiernos
para ser exitosos tienen una cuota de mérito y otra de suerte.
Alberto
Fernández y Martin Guzmán deberán mostrar en los meses que corren la idoneidad
para convencer a los acreedores de la postergación de pagos, y el plan
económico para generar el excedente de fondos para pagarles.
También
necesitaran la suerte, si las materias primas comienzan a subir, es muy
probable que los planes trazados sean más fáciles de cumplir.
Viviremos en
incertidumbre hasta tanto no se conozca la propuesta de deuda, y el plan para
pagarla.
No
hay que asombrarse por los reperfilamiento, son lógicos en una economía que
está en insolvencia…
Todo
análisis debe comenzar por reconocer en donde estamos parados.
El camino no es
de rosas,
es de espinas y recién comienza.

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