"De Argentina para el mundo..."



Caricatura de Alfredo Sabat

martes, 25 de agosto de 2009

Los Kirchner son prensa fóbicos...

Por Ricardo Roa

No es la prensa sino la realidad la que pone en aprietos al Gobierno.

La mayoría kirchnerista le dio vía libre a un proyecto de emergencia agropecuaria a contramano de lo que el oficialismo predicó hasta hoy en su pelea contra el campo. Como malos escribanos, los legisladores K legalizan sin leer los textos de Olivos y ahora se culpan unos a otros...

En apenas 48 horas el Gobierno se desdijo de aquello de que el Estado no pondría un peso para financiar el fútbol: terminó la primera fecha y ya destinó otros 302 millones para la AFA.
Y porque siempre proponen cirugías en el cuerpo de los otros, el gobierno de Córdoba avisó: "Si la Nación no le paga una deuda de 300 millones no tendrá cómo afrontar los sueldos de agosto (El Gobierno destinó $302 millones adicionales para financiar el fútbol y Schiaretti ya avisa que peligra el pago de sueldos públicos)

La lista sigue: Aerolíneas, otra empresa sobre la que el kirchnerismo posó su varita mágica, vive una feroz interna y los pilotos dicen que está en riesgo la seguridad de los pasajeros (Aerolíneas: una denuncia de falta de seguridad desató la polémica)

Tras perder las elecciones, los Kirchner han instituido a Clarín como el enemigo del Pueblo.
Una etiqueta como cualquier otra si no la acompañase una apelación a la violencia: afiches y pintadas difamatorias, y dos gerentes del diario intimidados en sus domicilios (ver Intimidaciones y ataques a directivos del Grupo Clarín)
Es violencia contra ellos y contra los medios en general.

En el fondo, lo que está en debate es el rol del periodismo.
Los K son prensafóbicos: no toleran el escrutinio periodístico, impugnan el disenso, descalifican toda apreciación no coincidente ni obsecuente.

Siempre existió una frontera caliente entre los gobiernos y la prensa independiente. Pero este gobierno ha resuelto colonizar el espacio de la información y tutelarlo para que nadie lo controle.
Ese autoritarismo no es una batalla contra una empresa sino una agresión para toda la sociedad.

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