
Sus atrevidas entrevistas a líderes mundiales la hicieron famosa.
En sus últimos años, sus valientes alegatos contra el fundamentalismo y el islam, en sus libros “La rabia y el orgullo” y “La fuerza de la razón”, provocaron enormes polémicas.
Ahora ha vuelto a sacar la voz, con un libro póstumo en el que esta aguda periodista y escritora florentina estuvo trabajando los últimos 10 años de su vida:
“Un sombrero lleno de cerezas”, una novelada reconstrucción de la historia de su familia, que ha sido editada en versión al castellano por El Ateneo de Buenos Aires.
Hace algunos años, ante la inminencia de su muerte, ocurrida en 2006 a causa de un cáncer, Oriana Fallaci le apuró los trámites a su albacea y sobrino para la publicación de esta obra una vez que ella hubiera fallecido.
El título proviene de un episodio vivido por un antepasado suyo, el campesino Carlo Fallaci, que contrajo un matrimonio arreglado con Caterina Zani, para que él tuviera esposa y ella aprendiera a leer y escribir (Carlo era una oveja negra, pero letrada). Para conocerse, se citaron en la feria del pueblo; él debía reconocerla porque ella llevaría puesto un sombrero lleno de cerezas.
Oriana Fallaci aprovecha la ocasión para “penarles” a los críticos: “Las obras póstumas tienen la encantadora ventaja de que te ahorran enterarte de las imbecilidades o las maldades de quienes, sin saber escribir ni concebir siquiera una novela, pretenden juzgar, mejor dicho, destrozar a quien las concibe y escribe”.
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Al que le venga el sayo, que se lo ponga.

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