"De Argentina para el mundo..."

A poco de ganar las elecciones por el 54%, sugerí que debíamos Ver venir la administración de la presidente.

Lamentablemente, somos muchos los ciudadanos (no habitantes) quienes notamos que estamos y vamos mal…

¿Hacia dónde nos dirige la presidente de todos los argentinos…?

El pueblo quiere saber

...
Ver venir


Caricatura de Alfredo Sabat

jueves, 19 de enero de 2017

¿Amar o Ser Amado?


A menudo me encuentro con parejas en el que uno de los componentes suelen dar más que recibir pero se quejan a menudo de que prefieren ser amados. Hoy me gustaría esbozar brevemente lo que pienso acerca de saber dar amor, en vez de esperar a recibirlo.

¿Qué es dar?
Por simple que parezca la respuesta, está en realidad plena de ambigüedades y complejidades.
El malentendido más común consiste en suponer que dar significar "renunciar" a algo, privarse de algo, sacrificarse.
La persona cuyo carácter no se ha desarrollado más allá de la etapa correspondiente a la orientación receptiva, experimenta de esa manera el acto de dar.
El carácter mercantil está dispuesto a dar, pero sólo a cambio de recibir…
Para él, dar sin recibir significa una "estafa".
La gente cuya orientación fundamental no es productiva, vive el dar como un empobrecimiento, por lo que se niega generalmente a hacerlo.
Algunos hacen del dar una virtud, en el sentido de un sacrificio.
Sienten que, puesto que es doloroso, se debe dar, y creen que la virtud de dar está en el acto mismo de aceptación del sacrificio.
Para ellos, la norma de que es mejor dar que recibir significa que es mejor sufrir una privación que experimentar alegría.

Para el carácter productivo, dar posee un significado totalmente distinto:
Constituye la más alta expresión de potencia.
En el acto mismo de dar, experimento mi fuerza, mi riqueza, mi poder.
Tal experiencia de vitalidad y potencia exaltadas me llena de dicha.
Me experimento a mí mismo como desbordante, pródigo, vivo, y, por tanto, dichoso.
Dar produce más felicidad que recibir
No porque sea una privación, sino porque en el acto de dar está la expresión de mi vitalidad.

En la esfera de las cosas materiales, dar significa ser rico.
No es rico el que tiene mucho, sino el que da mucho.
El avaro que se preocupa angustiosamente por la posible pérdida de algo es, desde el punto de vista psicológico, un hombre indigente, empobrecido, por mucho que posea.
Quien es capaz de dar de sí es rico.
Se siente a sí mismo como alguien que puede entregar a los demás algo de sí.
Sólo un individuo privado de todo lo que está más allá de las necesidades elementales para la subsistencia sería incapaz de gozar con el acto de dar cosas materiales.

La experiencia diaria demuestra, empero, que lo que cada persona considera necesidades mínimas depende de su carácter como de sus posesiones reales.
Es bien sabido que los pobres están más inclinados a dar que los ricos.
No o

bstante, la pobreza que sobrepasa un cierto límite puede impedir dar, y es, en consecuencia, degradante, no sólo a causa del sufrimiento directo que ocasiona, sino porque priva a los pobres de la alegría de dar.

Sin embargo, la esfera más importante del dar no es la de las cosas materiales, sino el dominio de lo específicamente humano.
¿Qué le da una persona a otra?
Da de sí misma, de lo más precioso que tiene, de su propia vida.
Ello no significa necesariamente que sacrifica su vida por la otra, sino que da lo que está vivo en él:
Da de su alegría, de su interés, de su comprensión, de su conocimiento, de su humor, de su tristeza, ,,
De todas las expresiones y manifestaciones de lo que está vivo en él.
Al dar así de su vida, enriquece a la otra persona, realza el sentimiento de vida de la otra al exaltar el suyo propio. No da con el fin de recibir,
Dar es de por sí una dicha exquisita.
Pero, al dar, no puede dejar de llevar a la vida algo en la otra persona, y eso que nace a la vida se refleja a su vez sobre ella; cuando da verdaderamente, no puede dejar de recibir lo que se le da a cambio.
Dar implica hacer de la otra persona un dador, y ambas comparten la alegría de lo que han creado.
Algo nace en el acto de dar, y las dos personas involucradas se sienten agradecidas a la vida que nace para ambas. En lo que toca específicamente al amor, eso significa: el amor es un poder que produce amor; la impotencia es la incapacidad de producir amor.
Marx ha expresado bellamente este pensamiento: "Supongamos-dice-, al hombre como hombre, y su relación con el mundo en su aspecto humano, y podemos intercambiar amor sólo por amor, confianza por confianza, etc.
Si se quiere disfrutar del arte, se debe poseer una formación artística; si se desea tener influencia sobre otra gente, se debe ser capaz de ejercer una influencia estimulante y alentadora sobre la gente.
Cada una de nuestras relaciones con el hombre y con la naturaleza debe ser una expresión definida de nuestra vida real, individual , correspondiente al objeto de nuestra voluntad.
Si amamos sin producir amor, es decir, sin nuestro amor como tal no produce amor, si por medio de una expresión de vida como personas que amamos, no nos convertimos en personas amadas, entonces nuestro amor es impotente, es una desgracia.
Pero no sólo en lo que atañe al amor dar significa recibir.
El maestro aprende de sus alumnos, el auditorio estimula al actor, el paciente cura a su psicoanalista, etc.

Apenas si es necesario destacar el hecho de que la capacidad de amar como acto de dar depende del desarrollo caracterológico de la persona.
Presupone el logro de una orientación predominantemente productiva, la omnipotencia narcisista, el deseo de explotar a los demás, o de acumular, y ha adquirido fe en sus propios poderes humanos y coraje para confiar en su capacidad para alcanzar el logro de sus fines.
En la misma medida en que carece de tales cualidades, tiene miedo de darse, y, por tanto, de amar.

Además del elemento de dar, el carácter activo del amor se vuelve evidente en el hecho de que implica ciertos elementos básicos, comunes a todas las formas del amor.
Esos elementos son: cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento, pero eso ya lo explicaré en otra ocasión.

En síntesis, si ambos pensáramos en sólo DAR, de manera recíproca estaríamos RECIBIENDO.
 Pero si ambos solo pensáramos y deseáramos ser AMADOS, entonces nadie daría el paso, por tanto, no amas.

He amado a muchas personas, y tengo la impresión de que he aportado más y poco he recibido.
Caí en la trampa de pensar ahora en ser solo amado…
Pero después de meditarlo, prefiero seguir siendo el mismo.
Seguiré amando sea correspondido o no, prefiero dar lo mejor de mí, que es el mejor medio para la auto realización.


"Todo lo que no es dado, es perdido" - Proverbio Hindú

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