Unirse
para defender las democracias, para combatir el fascismo.
“Si
hay necesidad de trabajar más, lo haremos porque, de lo contrario, seremos
esclavos”
Francisco Pérez Leirós
El
miércoles, por el peso del paro de los gremios del transporte, el país se
detuvo una vez más…
Las
fotografías mostraron la escasez de tráfico y la ausencia de personas en los
puntos neurálgicos.
En
la medida de fuerza convergieron la CGT, las dos CTA y los movimientos
sociales, con su habitual parafernalia de cortes de calles, quema de neumáticos
y hechos aislados de violencia.
Implementada
a pocos meses de las elecciones presidenciales, resulta obvio que, más allá de
las verdaderas dificultades que trae aparejada la recesión, la huelga general
tuvo motivaciones claramente políticas, y dejó algunas lecciones que vale la
pena repasar.
La primera de
ellas, por cierto, debería ser aprendida de una vez por todas por el Gobierno, que cede con
demasiada facilidad a la presión para la obtención de recursos públicos.
A
esta altura, ya debiera saber que al peronismo hay que cobrarle al contado, y
pagarle en cuotas.
Sin
embargo, abrió recientemente la bolsa para entregarle millonarias sumas para
las obras sociales sindicales, la gran caja personal de los eternos caciques, pero
éstos siguieron adelante con la protesta, descaradamente
aliados al kirchnerismo insurreccional.
Y
lo mismo sucede todos los días con los titulados líderes sociales que,
utilizando mano de obra prácticamente esclava, atormentan con sus piquetes y
acampes varios.
Su
máximo exponente es Juan Grabois que, cabeza de la CTEP y asesor del Papa
Francisco, es escolta permanente de Cristina Elisabet Fernández cada vez que
ésta concurre a Comodoro Py para ser indagada o juzgada por sus innumerables
delitos.
El dato que
explica la combatividad de los camioneros es el peligro que corren Hugo y Pablo
Moyano de ir presos por las estafas cometidas en el Club Atlético Independiente y por su
manifiesta complicidad con las criminales barras bravas del fútbol.
Tanta
es la preocupación que embarga al jefe del clan que, en busca de la misma
impunidad que ansía la ex Presidente, no duda en aliarse con ella luego de
insultarla por años.
Como
siempre, la danza con los lobos de la política menuda no permite a la sociedad
tomar conciencia de la verdadera dimensión de la catástrofe que significaron
los doce años durante los cuales ambos Kirchner gobernaron.
Amén
de las malas noticias relacionadas con la expropiación de YPF, que nos costarán
otros US$ 5.000 mil millones, esta semana el
país perdió un juicio en el CIADI –US$ 350 millones- por la
re-estatización de Aerolíneas Argentinas, entregada a La Cámpora como botín.
Ambos
procesos fueron conducidos por el ex Ministro de Economía, el recientemente
designado a dedo candidato Axel Kiciloff
Después
del anuncio de la fórmula Fernández²,
por ahora sólo un amague, y el fin del debate acerca de la candidatura
presidencial de Mauricio Macri (la pretensión de algunos de reemplazarlo por
María Eugenia Vidal equivalía al suicidio de Cambiemos que, en otras manos,
perdería la vital Provincia de Buenos Aires y, con ella, la Nación), el baile
de los presuntos candidatos continúa.
Juan
Schiaretti, Juan Manuel Urtubey y Miguel Angel Pichetto parecen personajes de
Luigi Pirandello en busca de quien encabece al “peronismo racional”; Sergio Massa sigue dando sus habituales
vueltas sobre sí mismo sin encontrar un palenque donde rascarse, ya que
su última pirueta lo llevaría a disputar, y perder, una PASO con Alberto
Fernández.
Y
Roberto Lavagna se disfraza de vestal para ser ungido por un inexistente
consenso.
Y
José Luis Espert y Juan José Gómez Centurión se presentan como alternativas a
Cambiemos para exigir a la coalición gobernante, con su nueva presencia en el
Congreso, cumplir los compromisos electorales.
Salvo
al Gobierno, que ha mejorado sensiblemente su comunicación y busca la
continuidad de su proyecto, a nadie
se le ha caído una idea acerca de cómo salir del pantano…
Las
convenciones del radicalismo y de los renovadores no han servido absolutamente
para nada, como no sea dejar al descubierto la vocación por aumentar su
participación en canonjías y cargos bancados con dineros públicos.
El
ciudadano de a pie, mayoritariamente indeciso, se asoma al abismo.
Nada
hace presumir, a escasos días del inicio legal de la contienda electoral, que
pueda disiparse la opción de hierro:
Mauricio
Macri o Cristina Fernández, es decir, la innegable libertad que gozamos o el
fascismo violento del populismo saqueador.
El
mundo entero nos mira, una vez más, con asombro:
No
puede creer que la viuda, que carga sobre sus espaldas con once procesamientos
y cinco prisiones preventivas firmes por la enorme corrupción de su gobierno y
el encubrimiento del terrorismo islámico, varias muertes dudosas y alianzas
perversas con los regímenes totalitarios de Venezuela, Rusia, Cuba e Irán, aún tenga la posibilidad de volver a
conducir la Argentina, pues, si lo lograra sería el definitivo final de
un país tan autodestructivo y suicida.
Bs.As.,
1 Jun 19
Enrique
Guillermo Avogadro

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