"De Argentina para el mundo..."



Caricatura de Alfredo Sabat

lunes, 3 de junio de 2019

MI PREGUNTA ES:


Por Carolina Perin
¿Conservarías la amistad de alguien que habló públicamente innumerables veces mal de vos?
¿Restablecerías sin que medie una disculpa pública la relación con esa persona como si nada hubiera pasado?
Cabría preguntarse si no lo hace…
¿Cuándo mentía antes o ahora?

Un dilema es aquel que nos lleva a un razonamiento en que una premisa contiene una alternativa de dos términos y las otras premisas muestran que los dos casos de la alternativa conducen a la misma conclusión.
Los argentinos en vista a las próximas elecciones presidenciales y legislativas nos encontramos ante varios dilemas.
Desgraciadamente ellos no abrevan del conflicto de las propuestas sino de la básica disyuntiva de los personalismos basados en
¿Le creo o no le creo?

Por años nuestro país ha padecido de hiper presidencialismo.
Sin embargo, los países que han construido democracias modernas lo han hecho sumando mecanismos de participación legislativa como la elección de los Jefes de Gabinete.
Esto ha llevado a ejercitar la articulación del acuerdo bien diferente de la definición de La Rosca que tanto enorgullece a nuestra deteriorada política.

Una parte importante de quienes se postulan a Presidente en la República Argentina no tienen obras para mostrar.
Gran parte de ellos han tenido la oportunidad desde el Estado de trabajar por nosotros ciudadanos de nuestro país y sin embargo sus políticas públicas son nimias.
Aún hoy quienes enarbolan la posibilidad del consenso lo hacen mirando al pasado y sin medir ni siquiera la posibilidad de sentarse a conversar con el otro.
Parece increíble esa incomunicación aun cuando se sabe que quien no sabe escuchar no aprende, no se da la oportunidad de articular un nuevo pensamiento.
Parece mentira que aún no comprendan que la flexibilidad es una de las virtudes para capear tormentas.
Frente a los tornados más furiosos lo que sobrevive es lo moldeable.
Hoy un país, el mío, el tuyo, el de todos se ve sumergido en la alternativa de tener que elegir.
Tengo la impresión que los argentinos queremos tener la posibilidad de soñar.
Tengo la impresión de que nos gustaría recuperar esa respuesta que teníamos cuando éramos chicos y algún mayor nos preguntaba:
¿Qué te gustaría ser cuando seas grande?
Hoy no sé si esa contestación está porque para muchos hasta ese derecho les ha sido quitado.
El derecho de poder planificar… ni más ni menos que su propia vida!

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