"De Argentina para el mundo..."



Caricatura de Alfredo Sabat

lunes, 3 de junio de 2019

Mi vida sin K (III)


III
-Se hablaba de su enfrentamiento con De Vido, y de los "pingüinos" versus el resto. ¿Es así? ¿Es un tema ideológico? ¿De poder? ¿De quién estaba más cerca Néstor Kirchner cuando era presidente?
AF: Creo que entre los que acompañaron a Néstor en Santa Cruz había una suerte de celos de mí porque me veían como un recién llegado.
La verdad es que hubo un Kirchner que del ´97 en adelante operó en dos planos:
En Santa Cruz y en Buenos Aires.
Acá trabajaba básicamente conmigo y congeniamos.
Yo trabajé muy bien con Néstor Kirchner.

-¿Cómo es el Néstor amigable y cómo el Néstor poco amigable?
AF: Kirchner es un tipo amigable.
Lo único que lo hace más difícil es que tiene una concepción muy severa del poder.
El cree -y alguna razón le cabe- que el poder es un lugar donde se chocan múltiples intereses y hay que manejarse con mano muy firme porque, si no, los intereses a uno lo doblegan.
Y a veces eso lo hace muy duro, muy duro. Pero ha sido un presidente extraordinario.

-Se le achaca una forma beligerante, muy confrontadora...
AF: El confrontaba con la prensa, pero de cara a la gente.
Se paraba en el atril y decía "el domingo leí que Morales Solá..." y lo retrucaba.
A mí me parecía un modo legítimo de retrucarle a la prensa.
No hubo hay demasiados conflictos.

-¿Usted me podría explicar por qué, en su momento, les prolongó la licencia a los canales de televisión y ahora se la cuestiona? ¿Qué pasó en el medio?
AF: Esa es una cosa que no ha sido suficientemente explicada.
Primero, la Argentina estaba en plena crisis.
Había dos canales, América y Canal 9, que tenían un pedido de quiebra.
Se habían presentado en convocatoria de acreedores y tenían un plan para salir de la quiebra que suponía un plazo que excedía la licencia original.
Entonces, la única solución que la Justicia planteaba para dar lugar a la convocatoria y aceptar el plan era que se garantizara que iban a poder cumplir.
Eso suponía que el Estado Nacional tenía que ampliarles la licencia.
Se planteó un dilema: ¿les íbamos a ampliar la licencia a los que estaban en quiebra o los dejábamos caer?
Corríamos el riesgo de que Telefónica y Artear se quedaran con los dos canales. Y entonces decidimos prorrogar todo.
Esa es la verdadera historia.

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