"De Argentina para el mundo..."



Caricatura de Alfredo Sabat

lunes, 3 de junio de 2019

Mi vida sin K (IV)


IV
-En realidad, la percepción general es que a medida que los diarios se volvían más críticos, el gobierno más se enojaba, hasta terminar en esta Ley de Medios.
AF: Esa es una mala lectura de ambos lados.
Tengo la certeza de que los medios de comunicación son un negocio y como tal tienen un mercado que los consume.
Cuando los gobiernos andan bien, el mercado demanda que se acompañe porque la ciudadanía está bien predispuesta.
Todos los diarios en la Argentina fueron acompañando este humor ciudadano con buenas tapas.
La prueba de esto es que Kirchner se fue del gobierno con el 75% de imagen positiva.
Era difícil hablar mal de esa persona que tenía semejante imagen. Después, empezamos en un terreno resbaladizo.
Apenas asumió Cristina sucedió lo de Antonini Wilson.
Cuando nos recuperamos, empezó el tema del campo, el cuestionamiento al dibujo de Sábat y la pelea con los medios.
Entonces, el humor social cambió y los diarios fueron acompañando ese humor social.

-Hablamos del estilo Néstor. Pero, ¿cómo es el estilo Cristina?
AF: En el tiempo en que me tocó estar con ella fue muy confuso todo.
Vivimos una situación de emergencia total.
Yo siempre he tenido una gran admiración por la inteligencia de Cristina.
Lamentablemente, todo lo que pasó no le ha permitido lucirla.
Pero reconozco que es más fácil hacer un análisis político con Cristina que con Néstor.
Néstor es un hacedor.
Como todos los hacedores, sólo piensa en alcanzar los resultados.
Ella es más pensante que Néstor.
V
-¿El principio del fin puede ubicarse con la renuncia de Lavagna? Algo pasaba que indicaba que el rol de ministro de Economía iba a desaparecer.
AF: Lavagna fue un ministro muy importante, sin ninguna duda.
Pero no estoy muy seguro de que haya sido con su salida que empezaron los problemas.
Objetivamente, los problemas empezaron con la crisis del campo.
Porque el Gobierno prescindió de sus aliados y se encerró.
La Argentina siguió creciendo después de Lavagna.
El aumento de precios hubiese pasado con Lavagna en el gobierno.
A Felisa Miceli le tocó pagar la deuda con el Fondo Monetario.

-La impresión era que, sin un ministro fuerte, el camino de Guillermo Moreno no tenía techo.
AF: Guillermo Moreno es un personaje menor que ha adquirido trascendencia.

-¿Actúa como el álter ego de Néstor?
AF: Kirchner es un hombre muy inteligente, y ése no es un atributo que le asignó a Moreno.
Trajo algunas soluciones de poco vuelo.

-¿Cuál es el papel de los intelectuales en el gobierno de los Kirchner? ¿Cómo era y cómo es el diálogo?
AF: Era muy frecuente. Recuerdo que con Julio Bárbaro invitamos a Beatriz Sarlo y a Halperín Donghi a mi despacho. 
Entró Néstor a conversar con ellos. 
Cuando uno se conecta con gente que se dedica a pensar mejora su pensamiento. 
De hecho, cuando nació Carta Abierta, sus integrantes hablaban conmigo. 
Yo los impulsé a crear un espacio de reflexión. 
A comienzos del conflicto del campo se reunían conmigo. 
El problema de Carta Abierta es que como la Argentina se volvió maniquea, en algún momento dejó de pensar y empezó a convertirse en la justificación intelectual de los errores.

-En realidad, ése no es el rol de un intelectual. Lo más interesante de un intelectual es su capacidad de cuestionar "lo establecido", cuestionar "el poder".
AF: El poder es una cosa compleja porque te separa del mundo. 
Porque te espera un auto con chofer abajo, porque cuando te subís al auto la custodia pone música en vez de un noticiero, porque te bajás y se cuadran los soldados y la policía, y porque a todos nos toca la tarea esencial de "filtrar los llamados". Entonces, el poder da la posibilidad de alejarse mucho.

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