“…
La Verdad es la que nos hace Libre…
Si
queremos entender muchas de las cosas que están ocurriendo en nuestro país -
Argentina - , y en especial en nuestra Provincia, Tucumán, es necesario hacer
una lectura de la realidad que trascienda el nivel político.
Se ha puesto en
marcha una amplia batería de iniciativas que se sustentan en una ética
antropológica contraria a la naturaleza humana:
Matrimonio
homosexual, adopciones de niños por homosexuales, cambio legal del registro de
padre y madre por el de progenitor A y progenitor B,
calificación
del matrimonio como convencionalismo cultural que tiene los días contados
frente a otras formas de convivencia,
protección
mínima de las familias numerosas en medio de la crisis de natalidad,
operaciones
de cambio de sexo a cargo de la Seguridad Social,
Ley
de reproducción asistida con la posibilidad de clonación,
concepción
in Vitro del llamado niño medicamento, experimentación con embriones,
posibilidad de
cruce de gametos humanos y animales…
Todo
este tipo de iniciativas tienen un común denominador:
Una ideología
del deseo, que ignora la objetividad de la naturaleza humana, pretendiendo
moldearla, cual si de chicle o plastilina se tratase.
La
Ley de reproducción asistida está basada en el principio de que cualquier mujer,
aunque no tenga pareja, tiene derecho a ser madre a la carta.
Un
hijo es un objeto de deseo.
Los
derechos del concebido no se contemplan.
Para
justificar el sacrificio de los embriones humanos, se invoca el mal llamado fin terapéutico.
En
realidad, la medicina ha dimitido de su fin terapéutico, cuando en vez de
centrarse en la sanación de las causas de la infertilidad, produce la vida humana por encargo en un laboratorio.
¡Qué
gran paradoja!
…
Mientras
miles de personas recurran a la fabricación artificial de la vida…
El año pasado
100.000 niños fuesen sacrificados en el seno de sus madres, simplemente por el
hecho de que no eran deseados.
La
cultura imperante, parece mostrar una gran atención hacia los discapacitados,
los ancianos, los niños…
¡Mera
hipocresía!...
Nunca se podrá
amparar bajo ningún pretexto o motivo la eliminación de esa vida.
¿Pretendemos
compensar acaso con una delicadeza de lenguaje la falta de tutela del derecho a
la vida?
Es
cierto que si el niño concebido es “deseado”, será el centro del hogar; pero,
sin embargo, si el niño no es fruto del deseo, o si no resulta ser conforme con
los planes personales, “se le devolverá”, de forma similar
a como se permite hacer en los grandes almacenes con los objetos defectuosos o
los que no son del agrado del comprador.
No
nos engañemos, nuestra cultura no está centrada en los niños o en la
solidaridad hacia los minusválidos.
El
centro de nuestra cultura es el endiosamiento de la propia voluntad.
Más
exactamente, habríamos de decir, del “deseo” (que no es lo mismo que la
voluntad, a decir verdad).
Otro
ejemplo aplastante lo tenemos en la Ley de identidad sexual, en la que se
contempla que cualquier persona pueda cambiar su nombre y registro de sexo,
simplemente aportando un informe médico donde se acredite que lleva viviendo al
menos dos años “en el sexo que siente”.
El
proyecto que se nos anuncia, por el que la sanidad pública llegaría a cubrir
las operaciones de cambio de sexo, es suficientemente ilustrativo:
¡El
hecho de que ser varón o hembra nos venga impuesto por la naturaleza, se
percibe como un recorte de la libertad!
A
partir de ahora seremos nosotros mismos los que “fabriquemos la realidad”,
cuando ésta no responda a nuestro deseo.
Y,
por último, el cenit de la ideología del
deseo, es la reivindicación de la mal llamada eutanasia, que no es otra cosa
que un suicidio asistido.
¡La
vida es un derecho, pero no una obligación!
Otra
vez lo mismo:
La
vida no es un proyecto ante el que tenemos que responder, sino la realización
de un deseo del que podemos dimitir.
Paradójicamente,
lo único que no es capaz de conseguir la ideología del deseo es la meta de la
felicidad.
¡Eso
no lo conseguirán, ni con todas las leyes que pudieran seguir ideando!
Quienes
profesan la ideología del deseo, pretenden ser felices fabricando la realidad a
su medida.
Por
el contrario, y aquí está la incoherencia, solo alcanzan la felicidad aquellos
que aceptan la realidad y se adecuan a ella.
“La
Verdad es la que nos hace libres”.
No
nuestro capricho.-
Dr.
Jorge B. Lobo Aragón
D.N.I.
nº 123.209.529
Avda.
Camino del Perú 1575
San
Miguel de Tucumán
#Argentina
#Tucumán


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