Matías
Lammens fue el precandidato a jefe de Gobierno opositor más votado desde que el
PRO gobierna la Ciudad de Buenos Aires.
Su
perfil de empresario y la insistencia en no definirse K por completo habrá
seducido a votantes independientes.
Pero
si uno escarba en los números del candidato porteño, las suposiciones de buena gestión empresarial quedan derribadas.
Y
es que como presidente de San Lorenzo,
Lammens firmó, refrendó o respaldó al menos 77 cheques que fueron rechazados
sistemáticamente desde el mismo lunes posterior a las PASO, lo que acumuló un rojo financiero que
llegó a un pico de 74.564.885 pesos la semana pasada, según una
investigación de BorderPeriodismo.
Y
hay otra suposición que queda derribada en cuanto a su perfil «moderado» y no
totalmente kirchnerista.
Lammens
parece haber aprendido de los modos más nefastos de los K, posiblemente sin
saberlo.
Porque
al único vocal disidente de su gestión le aplicó el mismo rigor que el propio
Néstor Kirchner le propinó al fallido procurador Eduardo Emilio Sosa:
Una
escalada de subterfugios judiciales para evitar que asumiera el cargo, que
-lejos de todo progresismo- terminó en la Corte Suprema.
A
través de los registros públicos del Banco Central, se pudo reconstruir la
catarata de cheques rechazados que Lammens lanzó desde el club de San Lorenzo.
El
hecho comenzó a ver la luz en el final de la campaña, ya que se hizo todo lo
posible para que el rojo no tomara su color antes de las urnas.
-El
12 de agosto -el lunes de la primer corrida cambiaria postPASO- se registraron
6 cheques rechazados por 4.723.215 pesos.
-El
día siguiente fueron otros 9, más onerosos: por 22.247.759 pesos.
-El
14 de agosto se rechazaron otros 8 documentos por 10.142.753 pesos.
-4
más el jueves 15: por 2.076.602 pesos.
-El
16 de agosto se sumaron 2 cheques más sin fondos por 5.192.187.
-Como el lunes
siguiente fue feriado, para el martes entraron 15 cheques más por 11.477.393
pesos.
-El
21 de agosto fueron otros 12 cheques rebotados por 12.290.910 pesos.
-El
jueves 22 se sumaron 3 más por 189,524 pesos.
-Igual
cantidad de cheques rechazados hubo al día siguiente pero por 1.107.904 pesos.
-Ya la semana
pasada, el lunes arrancó con otro pico: 12
cheques sin fondos por 4.465.063 pesos.
-El martes 27 de
agosto se sumaron 3 más por 651.576 pesos.
Así
fue como se llegó a 77 documentos que Lammens firmó en nombre de San Lorenzo y
fueron rechazados desde las elecciones primarias, por un monto que llegó
a un pico rojo de 74.564.885 pesos.
El
rojo ya se había empezado a ver en los días previos a las PASO.
Entre
el jueves y el viernes anteriores -el 8 y 9 de agosto- ya habían sido
rechazados otros 9 cheques por 1.687.372 pesos.
Es
sabido que, con otra dimensión, los cheques sin fondos de Lammens ya había
tomado estado público antes.
Desde
principios de año, San Lorenzo había registrado otros 11 cheques rechazados por
9.703.422 pesos.
El
estilo kirchnerista del presidente de San Lorenzo se refleja en hechos, sobre
todo en cuanto a su trato a la oposición.
El
abogado César Francis fue reelecto como vocal por la minoría opositora en
diciembre de 2016.
En
su mandato anterior ya se había encargado de la incómoda tarea de auditar las
cuentas del club desde el 2013, algo que Lammens pareció no perdonar.
Y
es que Francis, el único opositor, recién pudo asumir en su cargo en la
comisión directiva en mayo de este año, luego de una eterna disputa judicial.
La excusa que
utilizó Lammens para justificar la demora fue sostener que la Junta Electoral
-conformada por él mismo- había contado mal los votos.
Como
el cálculo de votos había sido el mismo que en las elecciones anteriores que lo
habían hecho ganador, el oficialismo de Lammens sostuvo que la Junta Electoral
siempre había calculado mal y llevó el tema a la Inspección General de
Justicia, que en principio les dio la razón.
Francis tuvo que
recurrir a la Justicia, y el tema llegó a la Cámara Nacional Civil que falló a
favor del opositor.
Pero
incluso ante ese fallo, Lammens intentó recurrir a la Corte Suprema para no
dejar asumir a su único opositor.
Si
bien no le dieron lugar, había ganado tiempo.
La
comisión directiva se compone con 16 vocales oficialistas, dos aliados y un
opositor.
Con
los recursos judiciales, Lammens logró no tener oposición durante 29 de los 36
meses de su mandato.
Finalmente
Francis pudo asumir, aunque desde entonces hubo apenas un par de reuniones de
Comisión Directiva.
La
maniobra para evitar tener opositores molestos recuerda a la decisión de Néstor
Kirchner, entonces gobernador de Santa
Cruz, que desplazó al procurador
general de la provincia, Eduardo Sosa, de su cargo.
Tanto
Kirchner como sus sucesores impidieron cumplir que Sosa volviera al cargo
incluso después de un fallo de la Corte Suprema.
El
gobernador Daniel Peralta recibió una condena a fines de 2018, por no haber
cumplido con aquella decisión judicial, de 2009.
Sosa
fue desplazado hace más de 24 años.

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