Es
necesario que se hable en serio sobre la deuda pública
La
mirada del diputado radical Mario Negri sobre lo que pasó con los números
durante el kirchnerismo y en el actual gobierno de Cambiemos.
El
“desendeudamiento” del kirchnerismo
A
fin del 2001 la deuda pública era de
US$ 144.000 millones y en 2002 se declaró el default.
Durante
2005 Néstor Kirchner renegoció la deuda defaulteada con quitas de capital,
extensión de plazos y reducción de tasas.
Se
inició así el período que desde el kirchnerismo se reivindica como de
“desendeudamiento”.
Pero
la realidad demuestra que 10 años después, Cristina
Kirchner dejó el gobierno con una deuda pública superior a los US$ 254.000
millones
Es decir con un incremento
de US$ 110.000 millones, a pesar de la quita de 2005.
Los
números ponen en evidencia que la épica del “desendeudamiento” se evaporó al
ritmo del monumental déficit fiscal sobre el que Cristina Kirchner edificó lo
que llama “modelo de crecimiento con inclusión”.
A
pesar de recibir la deuda renegociada y un superávit del 2,1 % del PBI, dejó el
gobierno con un déficit fiscal cercano al 8 % del PBI y una deuda multiplicada
y nuevamente en default desde 2014, al no reconocer el fallo de la Justicia de
los EE.UU. sobre los bonistas que no aceptaron el canje.
Además de
reservas netas negativas en más de US$ 2.500 millones.
Para
financiar el déficit fiscal y subsidiar el consumo privado, no sólo modificó la
Carta Orgánica del BCRA y así poder a emitir de manera descontrolada a
sabiendas de que ello recalentaría un proceso inflacionario que fue cada vez
más creciente -disimulado por el atraso cambiario y el INDEC intervenido, sino
también colocar más deuda pública compulsivamente en el BCRA y la ANSES a cambio
de las reservas y los fondos previsionales que constituían los activos de las
ex AFJP.
Es
decir, el resultado de empapelar con bonos del Estado el BCRA y la ANSeS,
explica la explosión de deuda pública durante su gestión.
Cambiaron las
reservas del país y los fondos previsionales por papeles de deuda.
Cuando Cambiemos
asumió, la deuda pública era de US$ 254.000 millones y generaba
intereses anuales por US$ 10.000 millones.
Para
afrontar su pago fue necesario tomar US$ 40.000 millones, lo que explica casi
el 60% del total de la deuda contraída entre 2016 y 2019.
El
default que dejó el kirchnerismo obligó a tomar préstamos por US$ 9.300
millones más, que tuvieron como destino
el pago del fallo del juez Griesa,
el
pago al Club de París, el fallo por la estatización de AySA, y otros juicios en
el CIADI.
Es
decir que Cambiemos tomó cerca de US$
50.000 millones sólo para pagar los intereses de las deudas heredadas del
“desendeudamiento” que dejó el kirchnerismo.
El
otro factor que generó un aumento de la deuda fue el financiamiento del
monumental déficit primario heredado.
Si
bien se logró bajarlo a sólo 1,0% del PBI para 2019, durante éstos cuatro años
fue necesario emitir deuda por US$ 20.000 millones para evitar un drástico
recorte y congelamiento de los salarios y las jubilaciones – como se hizo en
Portugal- y sobre los programas sociales, algo que muchos pregonaban como la
solución a todos nuestros males olvidando que Argentina tiene una pobreza
estructural del 30%.
Desde
la oposición intentan un nuevo “relato”
sobre la consigna de que “Cambiemos endeudó el país para financiar la fuga de
capitales”.
La
realidad demuestra que cuando este Gobierno asumió, la deuda ascendía a US$
254.000 millones y actualmente es de US$ 323.000 millones, incluidos los US$
13.000 millones del Bono PBI.
Es decir que
aumentó US$ 69.000 millones, de los cuales US$ 50.000 millones fueron
para pagar intereses y capital de la deuda anterior a 2015 y US$ 19.000 para
financiar el déficit fiscal también heredado.
Además
demuestra que durante el primer gobierno de Cristina Kirchner salieron del
sistema financiero – lo que llaman “fuga”- US$ 70.100 millones, exactamente la
misma cifra que en el período 2016-2019.
Hubo que pagar
deuda anterior a 2015 y financiar el déficit fiscal heredado

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