Malú
Kikuchi
Curiosamente
no se trata de una guerra entre Juntos por el Cambio y el Frente de Todos.
Es
una guerra palpable, audible y visible dentro del Frente de Todos.
Que
por lo que parece no es tan “de todos”.
De
un lado Alberto F, los gobernadores y el tradicional PJ, del otro Cristina y su núcleo
duro.
La izquierda del
kirchnerismo, Máximo, Axel, Zannini, la Cámpora, Grabois…
El
11/9, en Tucumán, en conferencia de prensa, Alberto F. dijo, “evitemos
estar en la calle” para que “los nervios no den paso a los violentos”.
Hasta
se podría decir que fue amable con el gobierno.
Contestó
las preguntas sobre medidas tomadas por Cambiemos con un “son tiempos
difíciles”, “tomaron medidas apresuradas después del shock de las PASO”, todo
en tono moderado, tratando de apaciguar los ánimos.
Al
día siguiente el Polo Obrero contestó que no pensaban abandonar la calle.
Alberto
F está en una posición complicada.
Piensa
de una manera (o pensaba) y sabe que los votos son de Cristina.
Está
en campaña, no puede permitirse perder los votos de la izquierda K, ni asustar
al peronismo ortodoxo.
El
acuerdo tiene fecha de vencimiento: después de la elección.
Los
movimientos sociales de izquierda le contestan a Alberto F.
No
están contentos con sus declaraciones.
La
fuerza de estos movimientos está en la calle.
Ocupar
las calles es su estrategia más visible.
Frases
para Alberto F nombrándolo: “No abandonamos el acampe” y “Empezamos
mal”.
Esta
última (por ahora) movilización por la emergencia alimentaria, pedida por todos
los sectores, así lo puntualizó Agustín Rossi, diputado K, al ser aprobada la
ley con media sanción, dijo sonriendo a los periodistas: “qué alegría que la gente esté en
la calle”.
¿Mensaje
directo para Alberto F?
En
cuanto a la emergencia alimentaria, sintiendo que pueden estar más cerca de ser
gobierno, el Frente de Todos, luego de exigir que se tratara la ley, empezó a
pedir un *Decreto de Necesidad y
Urgencia, DNU, con el pretexto de ser más rápido…
Y
más fácil de derogar llegado el momento.
Alguna
vez un político lúcido dictaminó su teorema, el de Baglini (Raúl Baglini, UCR,
diputado y senador por Mendoza):
“Cuanto
más lejos se está del poder, más irresponsables son las propuestas políticas…
Cuanto
más cerca del poder se vuelven más sensatas y razonables”.
¡Grande
Baglini!
Por
esa misma razón, el gobierno decidió colaborar con la sanción de la ley.
Una
ley que si ganara el gobierno Alberto F, la pregunta sería, ¿derogará
la ley por no tener el dinero para pagarla?
Algo
inconcebible para un peronista dejar sin comer al pueblo que dice amar, servir
y cuidar.
Si
no pudiera dar de baja la ley (que estaría vigente hasta el 2022), debería
emitir moneda.
Es
decir, darle a la maquinita y llevar al país directamente a una hiperinflación.
El dilema es
terrible y la solución imposible.
Salvo
que se recurriera a un préstamo externo (¡qué horror!) y ¿de quién?
Solo
quedaría la posibilidad de recurrir a los chicos malos del barrio planetario: Rusia, China e Irán.
Cada
uno exigiría contra prestaciones distintas.
Rusia
es experta en comprar empresas en quiebra (Venezuela es la prueba).
China
exige territorio, que no es que le falte, le
sobra gente.
Tendríamos
una invasión china.
En
cuanto a Irán es preferible no saber qué es lo que exigiría a cambio de un
posible préstamo.
El
próximo gobierno va a enfrentar una situación casi imposible de solucionar sin
lesionar a la sociedad.
Si
ganara Alberto F le sumaría otro problema, los movimientos sociales ya le
aclararon que “empezamos mal”, ¿cómo terminarán?
En
las guerras nunca se sabe.
*DNU,
Decreto de Necesidad y Urgencia, facultad del presidente que debe ser aprobado
o rechazado en un lapso determinado por el congreso.

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