Es evidente que
la crisis del modelo neoliberal es total y que a partir del modelo argentino no
queda nada por rescatar.
Pero todo esto
sirve para explicar lo que pasó en el último acto de la tragedia, o sea, con
los 65.000 millones de dólares que quedaron atrapados para siempre en el
"corralito", y no para explicar la muerte de los enfermos
crónicos y de los enfermos que no se podrán atender en la Unidades de Cuidados
Intensivos del quebrado sistema sanitario (ya deteriorado a grados
incomprensibles).
Tampoco sirve
para explicar la existencia de "villas miserias" en las cuales
el problema no se reduce a cómo conseguir hacer una "olla popular",
sino que hay que
sortear a qué miembro de la familia le toca comer ese día.
Tampoco
sirve para los pequeños campesinos y los pequeños comerciantes que han quedado
atrapados en el congelamiento del "cash flow" del sistema y que no
recuperarán nunca, ni sus activos, ni su propios ahorros.
La crisis de la
Corte Suprema es una parte más del sainete:
Jueces
extorsionando al Gobierno, según las denuncias, totalmente creíbles por cierto.
Lo
que nadie dice es que los jueces argentinos han cobrado durante años un "incentivo salarial" que
les pagaba, religiosamente y en dinero líquido, cada fin de mes, el
omnipresente sistema de inteligencia argentino a través del SIDE, y que servía
para "aceitar" la impunidad de todo el sistema judicial, cercano en
porcentaje al de Colombia.
Y es un sainete
porque no tienen más voluntad que la de mantener la impunidad de todos los
actores criminales del sistema.
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