Cuando
éramos chicos nadie viajaba al extranjero.
Hoy
las clases medias tuvieron ya acceso a esa posibilidad.
Pensar
en la aventura de nuestros abuelos largados por semanas o meses en barco a una
tierra totalmente desconocida, hoy nos
produce vértigo.
Tenían
18, 19, 20 años.
No
tenían casi formación.
Muchos
no habían salido de sus aldeas.
Algunos
venían con un papelito anotado con una dirección misteriosa en donde
supuestamente deberían encontrarse con un familiar, con un amigo, con un
familiar de un amigo o con un amigo de un familiar.
Todo era
incierto y precario.
¿Por
qué venían?
¿Venían
por las mismas razones que sus nietos se van?
¿Qué
cosas hicieron o qué cosas no hicieron los que vinieron como inmigrantes para
haber cambiado la ecuación en sólo dos generaciones?
Aquellos
expatriados y sus hijos ven devastados cómo su descendencia arma las valijas,
saca el pasaje y clausura la esperanza en los próximos años de la Argentina
para convertirse a su vez en expatriados.
Un
país que se come la cola una y otra vez.
Cuesta
abajo.
Con la vergüenza
de haber sido y el dolor de ya no ser.
Con
tristeza desoladora, muchos argentinos hoy sienten que el país no tiene futuro.
Que
se lo rifó, se lo tiró a la basura, se lo desangeló.
¿Es
una exageración motivada por una derrota en las urnas?
¿Por
qué medio país no soporta esa forma de administración elegida por ese otro
medio país?
Quienes
hoy gobiernan consiguieron el 48,1 % de los votos del 80,8% del padrón
electoral, que fue el que concurrió a las urnas el 27 de octubre pasado.
Casi
la mitad del país que votó, votó al frente gobernante pero poco más de la mitad
del país que votó, votó otras opciones.
¿Qué es lo que
tanto molesta a la mitad más uno del país que no soporta vivir en la Argentina
2020?
¿En
qué creen los que no creen en el gobierno?
En
este contexto de absoluta desconfianza, las investigaciones de mercados, los
sondeos de especialistas, los trabajos de las encuestadoras parecen no servir
de nada.
Esta
semana el INDEC dijo que la inflación de enero fue 2,3%.
La cifra es mala
si se tiene en cuenta el contexto de tarifas, naftas y transporte congelados
por decreto, paritarias suspendidas y cepo cambiario.
Sin
embargo, ni así le sonó verosímil a la mitad del país, que descree
absolutamente de lo que dicen los gobernantes.
Si
por más de una década te quemaron con leche, ya sabés que efecto provoca la
visión una vaca en tus lagrimales.
Como
decían las abuelas, la confianza es como la virginidad.
Una
vez que se perdió, es para siempre.
Quienes no
quieren al gobierno ven a cada momento demostraciones demoledoras del caos.
Marcan
como los presos los días que les faltan para salir, una muesca por cada
papelón.
Se
están quedando sin paredes.
La
enumeración es agobiante: el lunes se
enteraron que para recibir la “Asignación por ayuda escolar” no hace falta
demostrar que el alumno vaya a la escuela.
Esa parte
mayoritaria de la población que no eligió esta administración se siente
estafada y siente que paga con su esfuerzo y su dinero la fidelización del
partido gobernante.
Cree
quizás ingenuamente que la “asignación por ayuda escolar” debe ser una
“asignación por ayuda escolar” y no simplemente una “asignación”.
Y
entonces los más jóvenes, los que tienen
cómo, los más preparados y aventureros piensan en Australia, en España, en
Estados Unidos, en Nueva Zelanda, en Uruguay.

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