Con
tristeza desoladora, muchos argentinos hoy sienten que el país no tiene futuro.
¿Cómo
llegamos acá?
¿Qué
vamos a hacer para salir de esto?
Por:
Osvaldo Bazán
En
este mismo momento algunos de los jóvenes argentinos más preparados, mejor
calificados y con mayores inquietudes están armando las valijas para irse del
país.
Como en la
hiperinflación del ’89 o en la crisis del 01, la salida vuelve a ser Ezeiza
para muchos compatriotas que dicen “¡basta!”.
¿Cómo
llegamos acá?
¿Qué
vamos a hacer para salir de esto?
Si
como decía Alberdi “Gobernar es poblar”, ¿qué significa este éxodo?
¿Qué
es lo contrario de “gobernar”?
Desde
la Constitución de 1853, que prohibió establecer limitaciones para ingresar al
país a los "extranjeros que traigan por objeto labrar la tierra, mejorar
las industrias, e introducir y enseñar las ciencias y las artes" hasta los
recién llegados venezolanos que huyen de la peor dictadura latinoamericana en
años, Argentina se formó con la suma de
idiomas, culturas, comidas, músicas, costumbres.
Somos
lo que somos porque nos mezclamos como nos mezclamos.
Pero
lo que se siente en el aire, apenas comenzada la tercera década del tercer
milenio, no es la bienvenida.
Todo lo
contrario.
¿Qué
responsabilidad tenemos los que estuvimos siempre acá?
¿Cómo
convertimos una tierra de bienvenida en una plataforma de escape?
¿Por
qué tantos jóvenes preparados no quieren quedarse acá?
Habrá varias
causas, seguramente.
Habrá
deseos de aventuras y las posibilidades de una época que ha empequeñecido al
mundo gracias a la tecnología.

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