Más
muestras: en lo que va del año, 54 personas fueron asesinadas en una Santa Fe
totalmente desangrada.
El
narcotráfico ha sentado sus raíces en una provincia que alguna vez tuvo como
slogans “la provincia cordial” o “la provincia invencible”, asentamiento de
algunas de las tierras más fértiles del planeta, bendecida con agua, con sol,
con temperaturas propicias para la ganadería y la agricultura, con un río que
la abraza de norte a sur y le permite una estratégica y pintoresca salida al
mar.
El
enfrentamiento entre bandas más la complicidad política y policial han corroído
los cimientos mismos de la convivencia.
Mientras
el gobernador tucumano Juan Manzur dentro de un armario de Narnia canchereó:
“Vos
tenés que poner a alguien que los escuche, que los atienda y después nosotros
hacemos lo que queremos” frente a una sonriente Ministra de
Seguridad, Sabina Frederic, en la ciudad de Rosario se producían dos nuevas
muertes: u
Una
de ellas la del taxista Gerardo Escobar que estaba haciendo horas extras para
poder comprar el asado con el que pensaba festejar el cumpleaños de su hijo
hoy, domingo.
Las
desinteligencias en la materia en Santa Fe son evidentes, por más que el
ministro de seguridad de la provincia, Marcelo Saín se haya disfrazado (sic) de
Capitán América en las redes sociales.
A
minutos de conocido el segundo asesinato del día, el de un joven apuñalado en
Villa Gobernador Gálvez, Saín encontró un culpable:
La
sociedad rosarina.
Y
dijo: “Hay un nivel de violencia enorme en la sociedad rosarina.
La
sociedad rosarina se siente que vive en un cantón suizo y vive en Rosario.
Y
Rosario hace muchos años que viene padeciendo esto.
No es un
problema de gestión política sino un problema de estructuración social.
Acá
se roban celulares porque la gente compra celulares, se roban autos porque la
gente compra autopartes, hay venta de drogas porque la gente la consume".
Tiene
razón Saín; si no hubiera celulares sería muy difícil robarlos.
Por
supuesto, el responsable de la seguridad del gobernador Omar Perotti no dejó
pasar la oportunidad para culpar a la oposición:
“Hay
sectores de la oposición, que son miserables, que se valen de cualquier cosa
para sacar mano en esta materia”.
Mientras
tanto todavía no se sabe de quién es el cuerpo de la señora que fue apareciendo
por capítulos desde el lunes en el arroyo Saladillo.
En
algunos paredones santafesinos todavía se ve el afiche sonriente del entonces
candidato Omar Perotti prometiendo “Ahora, la paz y el orden”.

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