"De Argentina para el mundo..."



Caricatura de Alfredo Sabat

martes, 12 de enero de 2010

CONFIRMADO: El Gobierno cree que somos idiotas...

SOBRE LA CONFERENCIA DE AMADO BOUDOU

Luego de escuchar la conferencia brindada hace pocos minutos por el Ministro de Economía Amado Boudou, se confirma algo que Tribuna de Periodistas viene sosteniendo y probando desde hace mucho tiempo de diferentes maneras: “Los Kirchner están convencidos de que gobiernan Idiotilandia”

Arribar a otra conclusión se hace imposible toda vez que cada desatino mayúsculo, atropello institucional, barbaridad jurídica, económica, política o social cometida por el matrimonio en poder de la Presidencia de la Nación, es justificada por funcionarios “mandados” de modo improvisado(a empujones a poner la carita) a explicar con argumentos falaces, ridículos e infantiles, el arsenal de incoherencias resultantes de su desconocimiento en casi todas las temáticas que se “deliran” por abordar.

En una época se solía calificar a estos individuos de “patos criollos”...
Ahora desconozco si existe algún término más apropiado para definirlos, lo cierto es que como dirían por ahí “no pegan una” y encima la hacen tan mal que hasta el más distraído y desinformado se da cuenta al instante.

Ahora no voy a ahondar en explicaciones macroeconómicas ni contables porque la verdad que me indignaría más (y le provocaría a Ud. una rabia aún mucho mayor), pero esto hay que decirlo al menos para ver si de una vez por todas se dan cuenta, (porque son ellos en definitiva los que no se dan cuenta que nosotros sí nos damos cuenta, inclusive antes de que ellos mal supongan de que no nos vamos a dar cuenta)

¡¡¡Son tan obvios!!!

Nidia G. Osimani
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La moralidad se renueva como la experiencia social *

La moralidad se renueva como la experiencia social *
La vida en común exige la aceptación del deber por cada individuo y el respeto de sus derechos por toda la sociedad…
En la medida en que se armonizan lo individual y lo social, se condicionan recíprocamente: La solidaridad reemplaza al antagonismo y la cooperación a la lucha.
* [José Ingenieros 1877-1925]
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Iniciados en el tránsito de la primer década del Tercer Milenio… ¡Feliz Año 2010!, la escriba nacida en la década del 40, se halla “harto” confusa…

Desconozco sí mi confusión es mental: Trastorno transitorio y fluctuante de la función cerebral que obedece a una NOXA (Las noxas son factores capaces de ocasionar perjuicio a un individuo ya sea por exceso, defecto o carencia frente a un organismo)

Ésta reacción inespecífica del SNC (Sistema Nervioso Central), se manifiesta por el deterioro cognoscitivo general (confusión) y otros fenómenos conductuales que expresan elementos delirantes. Es el estado de alteración de conciencia en vigilia.

O, psicológica…

En psicología se entiende por confusión mental una disminución de la actividad de la consciencia.
Existen varios grados que van desde una leve obnubilación hasta el estado de estupor…

Confusión, patológicamente hablando, comúnmente se refiere a la perdida de orientación (habilidad para ubicar correctamente cosas como el tiempo, lugar e identidad personal) y de la memoria (habilidad para recordar correctamente eventos previos o aprender nuevo material)

La confusión no es sinónimo de la inhabilidad de poner atención, aunque la inhabilidad para poner atención puede causar, o contribuir a generar la confusión. En conjunto, la confusión y la inhabilidad para poner atención (ambas de las cuales afectan el juicio) son problemas paralelos de una pérdida o falta de las funciones normales del cerebro.

Conste que no estoy mezclando tocino con velocidad…
Cualquier lector podría imaginarlo por el título: "La moralidad… derivando a mí confusión hasta arribar a la administración del matrimonio Kirchner – Fernández.

Ellos… enrolados y publicitados (por sí mismos) en la lucha por los derechos humanos y la distribución de la riqueza.

Por cuanto, ¿me parece o don Néstor K, no ha cumplido con su promesa de gobernar a la patria Argentina

25/05/2003 - Texto completo del discurso de Kirchner en el Congreso

Señores jefes de Estado, su Alteza Real, señores jefes de Gobierno, señores representantes de gobiernos extranjeros, invitados especiales, que nos honran con su presencia en este lugar, señores miembros del Congreso reunido en Asamblea, ciudadanas y ciudadanos presentes, querido pueblo argentino:

En este acto, que en los términos del artículo 93 de la Constitución de la Nación tiene por finalidad la toma de posesión del cargo de Presidente de la Nación Argentina, para el que he sido electo, creo que es necesario poder compartir con ustedes algunas reflexiones, expresando los objetivos de gobierno y los ejes directrices de gestión, para que el conjunto de la sociedad argentina sepa hacia dónde vamos, y cada uno pueda a su vez aportar su colaboración para la obtención de los fines que los argentinos deberemos imponernos por encima de cualquier divisa partidaria.

Es que nos planteamos construir prácticas colectivas de cooperación que superen los discursos individuales de oposición.
En los países civilizados con democracias de fuerte intensidad, los adversarios discuten y disienten cooperando.
Por eso los convocamos a inventar el futuro.
Venimos desde el Sur del mundo y queremos fijar, junto a todos los argentinos, prioridades nacionales y construir políticas de Estado a largo plazo, para de esa manera crear futuro y generar tranquilidad.
Sabemos adónde vamos y sabemos adónde no queremos ir o volver.

El 27 de abril las ciudadanas y los ciudadanos de nuestra Patria, en ejercicio de la soberanía popular, se decidieron por el avance decidido hacia lo nuevo.
Dar vuelta una página de la historia no ha sido mérito de uno o varios dirigentes. Ha sido, ante todo, una decisión consciente y colectiva de la ciudadanía argentina.

El pueblo ha marcado una fuerte opción por el futuro y el cambio.
En el nivel de participación de aquella jornada se advierte que, pensando diferente y respetando las diversidades, la inmensa y absoluta mayoría de los argentinos queremos lo mismo aunque pensemos distinto...

No es necesario hacer un detallado repaso de nuestros males para saber que nuestro pasado está pleno de fracasos, dolores, enfrentamientos, energías malgastadas en luchas estériles, al punto de enfrentar seriamente a los dirigentes con sus representados. Al punto de enfrentar seriamente a los argentinos entre sí.

En esas condiciones debe quedarnos absolutamente claro que en la República Argentina, para poder tener futuro y no repetir nuestro pasado, necesitamos enfrentar con plenitud el desafío del cambio.

Por mandato popular, por comprensión histórica y por decisión política, ésta es la oportunidad de la transformación, del cambio cultural y moral que demanda la hora. Cambio es el nombre del futuro.

No debemos ni podemos conformarnos los argentinos con haber elegido un nuevo gobierno.
No debe la dirigencia política agotar su programa en la obtención de un triunfo electoral. Sino que por el contrario, de lo que se trata es de cambiar los paradigmas desde los que se analiza el éxito o el fracaso de una dirigencia y de un país.

A comienzos de los ochenta se puso el acento en el mantenimiento de las reglas de la democracia y los objetivos planteados no iban más allá del aseguramiento de la subordinación real de las fuerzas armadas al poder político.
La medida del éxito de aquella etapa histórica, no exigía ir más allá de la preservación del estado de derecho, la continuidad de las autoridades elegidas por el pueblo.
Así se destacaba como avance significativo y prueba de mayor eficacia, la simple alternancia de distintos partidos en el poder.

En la década de los noventa, la exigencia sumó la necesidad de la obtención de avances en materia económica, en particular en materia de control de la inflación.

La medida del éxito de esa política la daban las ganancias de los grupos más concentrados de la economía, la ausencia de corridas bursátiles y la magnitud de las inversiones especulativas, sin que importaran la consolidación de la pobreza y la condena a millones de argentinos a la exclusión social, la fragmentación nacional y el enorme e interminable endeudamiento externo.

Así, en una práctica que no debe repetirse, era muy difícil distinguir la solución pragmática de la cirugía sin anestesia.

Se intentó reducir la política a la sola obtención de resultados electorales; el gobierno, a la mera administración de las decisiones de los núcleos de poder económico con amplio eco mediático, al punto que algunas fuerzas políticas en 1999 se plantearon el cambio en términos de una gestión más prolija pero siempre en sintonía con aquellos mismos intereses.

El resultado no podía ser otro que el incremento del desprestigio de la política y el derrumbe del país.

En este nuevo milenio, superando el pasado, el éxito de las políticas deberá medirse bajo otros parámetros, en orden a nuevos paradigmas.

Debe juzgárselas desde su acercamiento a la finalidad de concretar el bien común, sumando al funcionamiento pleno del estado de derecho y la vigencia de una efectiva democracia, la correcta gestión del gobierno y el efectivo ejercicio del poder político nacional en cumplimiento de transparentes y racionales reglas, imponiendo la capacidad reguladora del Estado ejercida por sus organismos de contralor y aplicación.

El cambio implica medir el éxito o el fracaso de la dirigencia desde otra perspectiva.
Discursos, diagnósticos sobre las crisis, no bastarán ni serán suficientes.
Se analizarán conductas y los resultados de las acciones.
El éxito se medirá desde la capacidad y la decisión y la eficacia para encarar los cambios.

Concluye en la Argentina una forma de hacer política y un modo de gestionar el Estado.
Colapsó el ciclo de anuncios grandilocuentes, grandes planes seguidos de la frustración por la ausencia de resultados y su consecuencia, la desilusión constante, la desesperanza permanente.
En esta nueva lógica, que no sólo es funcional sino también conceptual, la gestión se construye día a día, en el trabajo diario, en la acción cotidiana, que nos permitirán ir mensurando los niveles de avance.
Un gobierno no debe distinguirse por los discursos de sus funcionarios, sino por las acciones de sus equipos.

Deben encararse los cambios con decisión y coraje, avanzando sin pausas, pero sin depositar la confianza en jugadas mágicas o salvadoras, ni en genialidades aisladas. Se trata de cambiar, no de destruir.
Se trata de sumar cambios, no de dividir.
Cambiar importa aprovechar las diversidades sin anularlas.
Se necesitará mucho trabajo y esfuerzo plural, diverso y transversal a los alineamientos partidarios.

Hay que reconciliar a la política, a las instituciones y al gobierno, con la sociedad.

Por eso nadie piense que las cosas cambiarán de un día para el otro y sólo porque se declame.
Un cambio que pueda consolidarse necesitará de la sumatoria de hechos cotidianos que en su persistencia derroten cualquier inmovilismo y un compromiso activo de la sociedad en ese cambio.
Ningún dirigente, ningún gobernante, por más capaz que sea, puede cambiar las cosas si no hay una ciudadanía dispuesta a participar activamente en ese cambio.

Desarmados de egoísmos individuales o sectoriales, las conciencias y los actos deben encontrarse en el amplio espacio común de un proyecto nacional que nos contenga.
Un espacio donde desde muchas ideas pueda contribuirse a una finalidad común.

En nuestro proyecto ubicamos en un lugar central la idea de reconstruir un capitalismo nacional que genere las alternativas que permitan reinstalar la movilidad social ascendente.
No se trata de cerrarse al mundo.
No es un problema de nacionalismo ultramontano, sino de inteligencia, observación y compromiso con la Nación.
Basta ver cómo los países más desarrollados protegen a sus productores, a sus industrias y a sus trabajadores.

Se trata, entonces, de hacer nacer una Argentina con progreso social, donde los hijos puedan aspirar a vivir mejor que sus padres sobre la base de su esfuerzo, capacidad y trabajo.

Para eso es preciso promover políticas activas que permitan el desarrollo y el crecimiento económico del país, la generación de nuevos puestos de trabajo y una mejor y más justa distribución del ingreso.
Como se comprenderá el Estado cobra en eso un papel principal, es que la presencia o la ausencia del Estado constituye toda una actitud política.

Por supuesto, no se trata de poner en marcha una vez más movimientos pendulares que vayan desde un Estado omnipresente y aplastante de la actividad privada, a un Estado desertor y ausente, para retornar continuamente de extremo a extremo, en lo que parece ser una auténtica manía nacional que nos impide encontrar los justos, sensatos y necesarios equilibrios.

Se trata de tener lo necesario para nuestro desarrollo, en una reingeniería que nos permita contar con un Estado inteligente.

Queremos recuperar los valores de la solidaridad y la justicia social que nos permitan cambiar nuestra realidad actual para avanzar hacia la construcción de una sociedad más equilibrada, más madura y más justa.

Sabemos que el mercado organiza económicamente pero no articula socialmente, debemos hacer que el Estado ponga igualdad allí donde el mercado excluye y abandona.

Es el Estado el que debe actuar como el gran reparador de las desigualdades sociales en un trabajo permanente de inclusión y creando oportunidades a partir del fortalecimiento de la posibilidad de acceso a la educación, la salud, y la vivienda, promoviendo el progreso social basado en el esfuerzo y el trabajo de cada uno...

Bergoglio pidió “ponerse la Patria al hombro” 25/05/2003

Durante el tradicional Tedeum en la Catedral, el arzobispo de Buenos Aires dijo ante las flamantes autoridades que comienza “una nueva etapa” en el país.
En la homilía del tradicional Tedeum, el religioso remarcó que se produce en el país el comienzo de “una nueva etapa”, y pidió renunciar “a la mezquindad, los internismos y los enfrentamientos sin fin"

Ante la atenta mirada de Kirchner y el nuevo vicepresidente, Daniel Scioli, entre otros, Bergoglio destacó:
- "Todos los días hemos de comenzar un nuevo punto de partida, hemos de ser parte activa en la rehabilitación del pueblo herido"

Afirmó también que no se puede "vivir indiferentes ante el dolor", ante la "marginalidad", y enfatizó que ello "nos debe indignar"

"Cuidemos la fragilidad de nuestra patria, pagando cada uno de su bolsillo lo que haga falta para que la patria sea una", indicó Bergoglio.

El riesgo de un deslizamiento de la democracia al autoritarismo...

TRIBUNA

El Gobierno atraviesa las consecuencias de una concepción según la cual el presidente puede tomar las decisiones que mejor le parezcan, sin tener que someterse a límites, leyes o controles republicanos.
Pero cuando las cosas van mal, los platos rotos los pagamos todos.

Por: Guillermo O´ Donnell, POLITOLOGO. UNSAM Y UNIVERSIDAD DE NOTRE DAME, EE.UU.)

La actual situación de nuestro país me mueve a recordar dos hechos importantes. Uno es que las democracias no sólo mueren abruptamente, por un golpe de estado con tanques en la calle y marchas militares; también lo hacen lentamente, mediante el progresivo acotamiento de fundamentales libertades y el sometimiento de instituciones fundamentales del régimen político, hasta que un mal día uno se despierta y encuentra que ha acabado todo remedo de democracia.

El otro hecho es que algunos líderes que comenzaron como "delegativos" terminaron deslizándose al autoritarismo: Fujimori en Perú, Putin en Rusia y hoy Chávez en Venezuela.
Los riesgos de muerte lenta y de deslizamiento autoritario son serios en las democracias delegativas, aunque no en todas ellas ha ocurrido.
El mérito de un desenlace favorable ha correspondido fundamentalmente a sociedades civiles y políticas suficientemente densas y convencidas del valor intrínseco de la democracia, así como a instituciones estatales que se activaron para poner límites a las propensiones autoritarias.
En nuestro país contamos en este sentido con condiciones claramente más favorables de las que aquéllos en los que se produjo ese deslizamiento; pero nuestra situación actual no debe dejar de ocuparnos y preocuparnos.

En escritos recientes he argumentado que nuestro país es un caso de democracia delegativa.
Uso este término para diferenciarla del tipo bien conocido, la democracia representativa.

La versión delegativa es una peculiar manera de entender y ejercer el poder político: supone que el hecho de su elección da al presidente/a el derecho y deber de decidir lo que mejor parece para el país; para ello toda otra institución representativa o de control es un impedimento que debe ser controlado o colonizado en todo lo que la relación de fuerzas existente permita al presidente.

La versión "delegativa" es democrática porque resulta de elecciones razonablemente limpias y porque (aunque con la salvedad del riesgo de deslizamiento autoritario) respeta libertades básicas, tales como las de expresión, asociación y prensa.

Las democracias delegativas suelen surgir de una severa crisis, que provoca un generalizado anhelo de que surja un poder político capaz de resolverla.
No siempre surgen democracias delegativas de estas crisis, pero cuando ocurre el presidente que resulta electo se cree y se presenta como un salvador de la patria: él sabe cómo resolver la crisis y reclama que se lo deje gobernar sin trabas.

Algunos de estos presidentes (no todos, pero sí Menem y Kirchner) tienen éxito en aliviar la crisis, al menos en sus aspectos más ostensibles.
En esta medida logran amplios apoyos y ratifican su convicción de que deben gobernar sin trabas.

En este camino, y para recorrerlo, estos presidentes se dedican tesoneramente a subordinar al Congreso y el poder judicial, así como a erosionar la autonomía de fiscalías, contadurías públicas, ombudsman y otras instituciones de control normales en la democracia representativa.
Durante este trayecto los autoproclamados salvadores de la patria no cesan de recordar la crisis precedente y amenazar que sin ellos "se retornará a una crisis aún peor", de paso condenando a todo y todos que según ellos la provocaron.

Esta manera de gobernar aborrece cualquier control.
Las decisiones son abruptas, inconsultas y tomadas con un pequeño círculo de colaboradores a los que se exige lealtad absoluta.
Esto lo acaban pagando caro esos presidentes y, más aún y peor, sus países.
Se va haciendo manifiesto que estos presidentes son víctimas de sus propios éxitos iniciales: superados los peores aspectos de la crisis, los problemas (viejos y nuevos) que se van planteando son cada vez más complejos.

Para resolverlos adecuadamente, esos problemas requerirían instancias institucionalizadas, consultativas y de participación; pero este camino se bloquea debido a la erosión de esas instancias a que se han dedicado estos presidentes, junto con su convicción de que ellas son sólo "máquinas de impedir" que, para peor, suelen hallarse al servicio de siniestros intereses.

La combinación de ese estilo de tomar decisiones con problemas crecientemente complejos es garantía de comisión de gruesos errores.

Esto desacredita al presidente/a, quien ve bajar verticalmente su popularidad y no puede dejar de oír críticas que se multiplican desde muy diversos ámbitos y, ya a esa altura, de un Congreso y poder judicial que dan claras señales de querer sacudir su anterior sometimiento (lo que en nuestro caso se ha acentuado marcadamente con el resultado de las elecciones de Junio del año pasado).

Es notable que en estas situaciones los presidentes delegativos no retroceden o reconsideran...
Al contrario, cuando crece la difusión y severidad de las críticas redoblan la apuesta.

¿Por qué se interponen estos obstáculos a quienes dicen -y parecen creer - que nos han salvado y, autorizados por ello, reclaman poder seguir decidiendo como mejor les parece, mediante un hiper presidencialismo cada vez más marcado?

A esta altura, la explicación es mentalmente sencilla pero políticamente complicadísima: esto sólo puede deberse a "los oscuros poderes que desde siempre acechan al pueblo" y de los cuales esos presidentes nos salvaron, pero que ahora vuelven a una plena ofensiva.

Parte de esta ofensiva es la oposición (toda oposición) y, por supuesto, medios de comunicación que formulan y dan eco a críticas y descontentos.
Todo parece una vasta y poderosa conspiración, pústulas que se propagan, frente a la cual sólo cabe, al presidente y su círculo cada vez más reducido de colaboradores, seguir aumentando las apuestas.
La polarización entre una patria encarnada por ellos y una antipatria que se manifiesta en crecientes críticas y oposiciones, ya presente en la visión inicial de los presidentes delegativos, se crispa ahora y se expresa en una opción entre "ellos o nosotros", en la que ya no caben siquiera los tibios y los indiferentes.

Nuevamente, y más que al comienzo de su gestión, estos presidentes tienen que salvar la patria y el único camino es que se acalle toda voz que no parta de la cima del poder ejecutivo o no lo aclame; como esto no ocurre, la visión conspirativa se realimenta vigorosamente.

Y aquí los hechos comentados al comienzo de esta nota.

Cierto, los presidentes delegativos respetan algunas importantes libertades.
Pero si cuando la crisis se agudiza hasta llegar a fuertes y generalizadas crispaciones, coartar esas libertades les parece necesario para proseguir su gran causa... Diversas extra limitaciones institucionales y legales, así como arbitrariedades en los márgenes de la legalidad se perpetran, porque, al parecer, la necesidad y urgencia de los problemas lo requiere o, simplemente, porque el presidente aduce seguir teniendo el derecho a decidir sin trabas, tal como bien le parece.

Mencioné que las democracias delegativas tienen tendencia a deslizarse hacia el autoritarismo, pero que afortunadamente nuestro país tiene condiciones para impedirlo, de lo que viene dando importantes muestras en los últimos tiempos.
Para ello ayudaría recordar los riesgos ínsitos a las democracias delegativas y aprender que a medida que avanzan sus crisis someten a los países a severos costos e incertidumbres.

Por supuesto, queda por ver cómo se desplegarán los diversos factores en juego y, por cierto, cómo se podrán ir encarando muy importantes problemas de políticas públicas y de reformulación institucional durante un período presidencial que, a pesar de ser agudamente delegativo, nos interesa a todos los sectores democráticos que termine normalmente su mandato.

En el horizonte de ese desenlace aparece la esperanza de que logremos, de una vez por todas, una democracia representativa...

Conspiración y asunción de los errores propios...

EDITORIAL /Clarín

En los últimos meses y de un modo sistemático y recurrente, distintos funcionarios y representantes del Gobierno nacional han estado denunciando la existencia de conspiraciones y obstáculos que impedirían el desenvolvimiento normal de la gestión presidencial, pero en estos días dicha estrategia retórica parece haber llegado a un extremo de imprudencia y desatino.

Ante los cuestionamientos que despertaron los decretos de necesidad y urgencia por los cuales se instituyó el Fondo del Bicentenario y se separó al titular del Banco Central, las principales figuras del Gobierno y, entre otros, el ex presidente Néstor Kirchner efectuaron pronunciamientos públicos en contra de las decisiones tomadas por la Justicia y atribuyendo un afán conspirador, entre otros, al Vicepresidente la Nación.

Esas expresiones también le han asignado intencionalidad política a las resoluciones judiciales adversas a los decretos del Ejecutivo.
De este modo, la oposición política, los medios de comunicación y dirigentes que en el pasado contaron con el beneplácito del oficialismo -como el Vicepresidente o el titular del Banco Central-, son los blancos elegidos para enfrentar una crisis institucional que tiene como única causa a los errores originados por el propio Gobierno.

En vez de revisar fallas originadas en la imprevisión, las falencias técnicas y en la imprudencia política de algunas sus decisiones -como es el caso de las que están provocando la actual crisis por el uso de las reservas-, se despliega la estrategia de buscar un chivo expiatorio.
En vez de asumir la tarea de gobernar con responsabilidad, ajustando las decisiones a las reglas instituidas y previendo las consecuencias de los actos, la táctica preferida parece centrarse en responsabilizar a terceros de las fallas propias.
Esta reacción imprudente, que le sigue a los frenos a decisiones que comprometen bienes de gran relevancia, suele ser la contrapartida de un ejercicio abusivo y excepcional de las competencias del poder administrador.

Para la visión conspirativa, el ejercicio de la crítica periodística, así como las impugnaciones judiciales o las negativas legislativas, son evaluadas como actitudes impertinentes, demostrando una visión estrecha de la democracia y una sensibilidad crispada, con rasgos de intolerancia a la disidencia y al juego equilibrado de los poderes.
Esta postura impide el desenvolvimiento del diálogo y la búsqueda de consensos y promueve la confrontación en una lógica en la cual solo parece haber lugar para la adhesión incondicional al Gobierno o la enemistad.

La actual crisis que se registra por los decretos de necesidad y urgencia que en principio resultarían inconstitucionales ha provocado un clima de tensión que revive los enfrentamientos registrados con el campo a partir de la frustrada Resolución 125.

Durante la gestación de la ley de medios, el oficialismo también esgrimió una retórica conspirativa y luego, ante diversos fallos que la han, prima facie, declarado inconstitucional en todo o en parte, ha insistido con esa visión.

En la actualidad, está en juego el uso de fondos públicos que no son de una gestión presidencial.
Y también se juega el respeto por las reglas constitucionales, en especial las referidas a la asignación de competencias.

Se espera que, dentro de sus atribuciones, el Ejecutivo intervenga con responsabilidad y prudencia, promoviendo el respeto a la ley y el afianzamiento de la Justicia.
El Poder Judicial, la oposición y los medios de comunicación tienen, cada uno de ellos, funciones diferentes.
El clima en el cual los diversos actores institucionales intervengan debe ser, entonces, orientado por el respeto y la prudencia.

En cambio, la imprevisión y la denuncias de conspiraciones inexistentes afectan a la sociedad y devalúan la cultura democrática.
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A través de diversos pronunciamientos públicos, el Gobierno ha denunciado la existencia de una conspiración en su contra, que incluiría a la Justicia, la oposición y los medios de comunicación.
Esta retórica, que ya ha ensayado en otras oportunidades, le impide revisar sus propios errores, dialogar y buscar consensos.
Además, debilita la cultura democrática y afecta la calidad de nuestras instituciones.

"Democracia puta... " impresionante editorial paraguayo

Por Marcos Aguinis
Especial para lanacion.com

Me resultaba increíble que ABC Color de Paraguay, el diario más importante de ese país, dedicase nada menos que su portada a una editorial de fuego, con un título que va directo a la mandíbula.

En efecto, con una extensión de 7000 caracteres, realiza una descripción devastadora de la corrosión que se perpetra contra la democracia en varios países de América latina. Y el calificativo insolente que pone a la cabeza queda plenamente justificado.

Dice que en la actualidad estamos pasando por una prueba severísima.
Con los instrumentos de una elección libre y legal, algunos líderes consiguen hacerse cargo del poder.
Esto no provocaría asombro alguno si no fuera que, una vez dueños de la situación, sin pérdida de tiempo, se dedicaran a corromper el mismo sistema político que les permitió acceder al mando.

Señala que no es casual el hecho de que su primer objetivo sea quedarse para siempre con todo el poder.
Sin escrúpulos, llevan adelante medidas que ponen fin a los límites que una democracia exige.
"Tienen la intención de eternizarse y, con ello, reventar la democracia entendida como la rotación permanente de proyectos políticos y de personas"

Quieren excluir, desactivar y reducir a cenizas todo lo que no se someta a su partido (o partidos), a la vez condenado a la genuflexión ante ese líder absolutista.
El diario paraguayo no escatima afirmar que "construyen dictaduras con fórmulas democráticas y, cuando se sienten fuertes y disponen de los medios, inician el segundo plan: la exportación de su presunta revolución"

Y agrega: "Internamente, su primera víctima son las Fuerzas Armadas, de la cual excluyen a los militares que no merezcan la completa confianza del nuevo y único líder. Una purga general despoja a las Fuerzas Armadas de los jefes y oficiales institucionalistas, dejándola a cargo de los corruptos y leales"

La secuencia que propone esa corajuda editorial es que "después el líder arremete contra el Poder Judicial, realizando las mismas tareas depuratorias"

Una vez controlados los principales resortes, inicia "el proceso de desmantelamiento de la prensa no alineada y la supresión progresiva de la libertad de expresión"

El resultado final es lógico y trágico.
Lo expresa el diario ABC Color al decir que en esos regimenes se logra "la supresión de toda idea, doctrina, orientación partidaria o movimiento contrario a la ideología oficial de la nueva dictadura.
Sucumbe la libertad en todas sus formas tradicionales y lo que resta es un pueblo indefenso, sometido a nuevas cadenas"

Añade que esas dictaduras establecidas mediante el sufragio -y que son dictaduras pese a su origen- confían en que el tiempo acabará por borrar el recuerdo de la democracia verdadera y el beneficio de sus libertades.
"Entonces un pueblo atontado, obligado a sobrevivir, a reprimir sus dudas, inquietudes y oposiciones, acabará por convertirse en un dócil rebaño de borregos, como bien recordamos los paraguayos que vivimos la era de Stroessner"

No se reduce al Paraguay.
En ese texto volcánico arremete contra una suerte de cadena maldita que ha infectado a nuestro continente.
Dice que "este es el proceso en marcha que vemos actualmente en el panorama político de Venezuela, Bolivia y Ecuador.
En particular y más claramente en la primera, donde Hugo Chávez, con ya una década de gobierno, se apresta a dar el golpe final haciéndose coronar gobernante vitalicio e imponiendo en el país una nefasta dictadura"

La voz que ruge en ese diario añade que "Hugo Chávez, un dinosaurio que surgió de las cavernas más oscuras de la historia, está a punto de convertirse en amo y señor definitivo de la suerte de su pueblo y de los cuantiosos recursos económicos de su país, excluyendo toda competencia real y suprimiendo todo obstáculo que pueda interponerse entre él y su proyecto de vitaliciado.

Tiene, además, mucho dinero para comprar voluntades y pagar el precio de «lealtades», dentro y fuera de su país"

Por si no hubiera sido bastante nítida, la editorial paraguaya enfatiza: "Chávez es un dictador, pero un dictador muy rico"
Dispone hoy del poder absoluto para hacer con el dinero producido por el petróleo lo que se le antoje; ya no tiene encima ninguna contraloría, nadie a quien deba rendir cuentas.
Con su gruesa petrobilletera recorre América latina y financia partidos, movimientos, organizaciones sociales y campañas electorales.
Lo que no puede comprar, lo alquila o neutraliza.

Al gobierno argentino le compra bonos del tesoro de Kirchner, que nadie quiere, y así puede exhibir sus sonrisas de complicidad, aplausos y abrazos, pasear libremente por ese país pronunciando encendidos discursos llamando a la «revolución popular» y haciendo otros teatros para exportar su dictadura"

El periódico del país hermano subraya que entre esos teatros ocupa "un lugar prioritario su desesperada intención de introducirse en el Mercosur para, una vez dentro, agilizar su intervencionismo en la política interna de los países miembros"

Sostiene que esa intención avanza, aunque no existe suficiente afinidad con los países miembros del Mercosur.
Mal que le pese, "en la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay continúan rigiendo principios básicos del estado de derecho, del régimen democrático y de libertades públicas".

Entonces, afirma:
- "La pregunta que continuaremos formulando una y otra vez es la siguiente: ¿para qué sirve el Protocolo de Ushuaia que pretendió establecer un compromiso para todos sus estados miembros de conservar intactas las instituciones democráticas?"

ABC Color recuerda que en ese documento, la Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay declaran que "la plena vigencia de las instituciones democráticas es esencial para el desarrollo de los procesos de integración entre los Estados Partes del presente Protocolo" (Art. 1) y se comprometen formalmente a que ´toda ruptura del orden democrático en uno de los Estados Partes del presente Protocolo, dará lugar a la aplicación de los procedimientos previstos en los artículos siguientes" (Art. 3)

Tras esa andanada de metralla gruesa, el diario formula otras preguntas muy inquietantes.
- "¿Van a admitir a Venezuela, cuyo dictador por anticipado ya se excluyó de dichas cláusulas?"
¿O lo van a admitir primero para luego aplicarle la «cláusula democrática?

"El absurdo y el ridículo rodean a esta intención de prostituir al Mercosur, pero está en marcha"

Frente a esta situación, ABC Color afirma que ahora "solamente los parlamentarios brasileños y paraguayos tienen en sus manos la posibilidad de impedir esta vergonzosa deserción de los principios fundamentales declarados en nuestras cartas fundamentales y tratados de integración".

Pero el diario no escatima explicitar su pesimismo. "A los gobernantes actuales de nuestros países -dice-, que tanto cacarean su apego a la democracia y a las libertades, y que ciertamente gracias a ellas alcanzaron el poder, ahora les tiemblan las rodillas y se les afilan los dientes ante la deslumbrante petrobilletera de un rústico dictador inescrupuloso, dispuesto a todo, incluyendo el soborno".

"Si nuestros presidentes del Mercosur -continua-, aun sabiendo cuál es su obligación histórica, son capaces de venderse a una relación adúltera con un dictador megalómano, tendremos que convenir que nuestras democracias se venden como auténticas putas. No cabe ya una calificación más dura para describirlas".

Releo con asombro y admiración ese editorial, que seguro permanecerá como un hito de la dignidad que defienden algunos valientes en momentos de alienación.

Argentina está siendo gobernada en círculos por el timón roto del populismo peronista

Financial Times

El diario británico se sumó a las críticas por el conflicto con Redrado.
El Mundo de España publicó un artículo titulado "Argentina ataca al Banco Central". La semana pasada "El País" de Madrid había criticado al gobierno.

Los medios de comunicación del exterior reflejaron nuevamente hoy la crisis del gobierno argentino desatada con el intento del uso de reservas del Banco Central para el pago de deuda pública.
El prestigioso matutino británico Financial Times efectuó duras críticas a la presidente Cristina Kirchner por el escándalo generado por el intento de destitución del titular del Banco Central, Martín Redrado, y señaló que el país "está siendo gobernado en círculos por el timón roto del populismo peronista"

"Argentina tuvo una buena década" y una posibilidad de poner al país en el camino de la prosperidad que debería haber alcanzado hace mucho tiempo.
"En vez de eso, tuvo a los Kirchner", advirtió.

En un editorial titulado "Argentina ataca al Banco Central", el periódico económico consideró que el BCRA "no sólo es la institución más creíble de Argentina. Sus reservas son ahora el ancla más creíble de la estabilidad económica de un país que es sinónimo de diseño caprichoso de políticas".

El Mundo de España señala:
< "La presidenta argentina Cristina Fernández repitió este lunes la teoría conspiratoria de su esposo y antecesor en la presidencia Néstor Kirchner (2003-2007) al denunciar "la existencia de una formidable maniobra" política y mediática contra su Gobierno 'con ayuda de algunos sectores judiciales"

El diario dice que Kirchner "disparó por los fallos de la jueza María Sarmiento que revocaron sus decretos de intervención en el estatal Banco Central: 'Para que haya judicialización de la política tiene que haber jueces que acepten tomar decisiones políticas en lugar de tomar decisiones judiciales'

Estado de San Pablo señala que el ex presidente de Argentina Néstor Kirchner, marido de la actual presidenta Cristina Fernández, denunció ayer una conspiración para derrumbar al gobierno de su país. El matutino brasileño agrega que "los aliados de Cristina ya bautizaron ese movimiento como de "restauración conservadora"

La agencia France Press señala: "El gobierno argentino sufrió este lunes un nuevo revés judicial en la disputa por el uso de reservas para pagar deuda con el presidente del Banco Central, Martín Redrado, a quien una jueza ratificó en el cargo contra la voluntad de las autoridades".

"La jueza federal José María Sarmiento confirmó por ahora la continuidad en el cargo de Redrado, al extender los plazos procesales de una causa en la que están involucrados el funcionario, el gobierno y la oposición", dice la agencia francesa.

Explica: "La magistrada convirtió este lunes un proceso de amparo, de trámite rápido, en un juicio ordinario, de plazos procesales más extensos, y evitó así expedirse sobre una apelación del gobierno para lograr destituir a Redrado"
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¡¡¡Continuamos aplaudiendo a la juez Sarmiento!!!