"De Argentina para el mundo..."



Caricatura de Alfredo Sabat

miércoles, 13 de enero de 2010

CFK comparó a los "fondos buitres" con las "ratas del Riachuelo"

12:30| Cristina les apuntó a los fondos buitre y dijo que no hay "deuda ilegítima"

La Presidenta los comparó con "las ratas del Riachuelo".
También sostuvo que no tiene enemigos, sino que los que tienen enemigos son "los intereses del país" (sic)
Y advirtió que pasó "el momento de analizar si la deuda dejada por la dictadura era legítima o ilegítima"

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner comparó hoy a "las ratas del Riachuelo" con "los buitres que acechan desde afuera", en referencia a los bonistas extranjeros denominados "fondos buitres".
Y advirtió que "no se puede hablar de deuda legítima e ilegítima" porque la oportunidad para esa discusión fue el primer gobierno democrático.

"Ustedes han limpiado de ratas el Riachuelo y eso me hizo acordar a los buitres que acechan desde afuera para interrumpir un proceso político y económico que no sólo ha reconocido en el trabajo y la generación de riqueza sino también en el desendeudamiento de la Argentina", dijo Cristina al encabezar un acto en Lanús, en medio de la polémica por el uso de reservas para el pago de la deuda.

Sin entrar tanto como otras jornadas en la política interna ni en nombres propios (Cobos, Redrado, etc.), y poniendo el foco sobre todo en el frente externo, la mandataria aseguró que ella no tiene enemigos, sino que los que tienen enemigos son "los intereses del país"

- "Yo no tengo enemigos, los que tienen enemigos son los intereses del país, es el modelo económico y social. Esta presidenta no tiene enemigos", afirmó la jefa de Estado.

En esa línea, agregó que "esos intereses están al acecho para volver a la vieja Argentina" y advirtió que de los argentinos depende "que el futuro sea nuestro"

Además, la Presidenta afirmó también que "no se puede hablar de deuda legítima e ilegítima" porque fue avalada "por el primer gobierno democrático" y las posteriores gestiones.

"He escuchado a algunos hablar de deuda legítima o ilegítima"

El momento de analizar si la deuda dejada por la dictadura era legítima o ilegítima era durante el primer momento democrático.
Una vez que el primer gobierno democrático y los posteriores reconocieron la deuda, no hay manera de hablar de deuda ilegítima, por más que suene lindo y algunos lo agiten como un slogan electoral", planteó.

Entre los principales defensores de esa línea de pensamiento se destaca el diputado de Proyecto Sur Fernando 'Pino' Solanas.
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COMENTARIO: Las expresiones de "nuestra" presidente (nuestra, aunque no la hayamos votado) nos demuestra que ha perdido la compostura que debería guardar, por la investidura presidencial...

Lamentablemente las ratas y demás flagelos, continúan existiendo en la Cuenca Riachuelo - Río de la Plata y Reconquista... gracias a que se quedaron en diferentes bolsillos los aportes del Banco Mundial para que sanearan al Riachuelo

El mejor referente del tema Riachuelo, es el Presidente Vecinos de La Boca, señor Alfredo Alberti

Exégesis de disparates...

"Si hay que violar el derecho, que sea para reinar. ¡En lo demás, observa la moral!"

Eurípides
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Es curioso que, releyendo los títulos de algunas de las columnas que publiqué en el pasado, y que se encuentran en mi blog, me parezca que todo sigue igual, pero aumentado y magnificado.

Varias, tales como "Abusos contra una sociedad apática" (25 Ago 09), "Bienvenidos al paraíso de Goebbels" (6 Ago 09), "Chavismo en acción" (3 Jun 09), "El prototipo del caradura" (9 Dic 08), etc., etc., podrían ser reescritas hoy mismo, pero en una gradación superior.

Ayer, martes, tanto el elegantísimo Ministro de Economía, don Amadito (¿por quién?) cuanto la señora que ocupa, representando a su marido, el sillón de Rivadavia, hicieron gala de una desfachatez poco común, sólo antes vista en otros políticos carentes, por completo, de escrúpulos.

Hoy quisiera detenerme para hacer una análisis de alguna de las cosas que doña Cristina explicó a la población en un discurso asestado desde uno de los innumerables atriles de los que dispone en la Casa de Gobierno.
Ante una audiencia conformada por un gran grupo de desconocidos (no estaba ninguno de los aplaudidores profesionales, provenientes de las empresas, de los bancos y de los sindicatos), la mandada del tirano de Olivos, se dio todos los lujos, en medio de sus sonrisas, sus chicanas y sus mohines habituales.

Gracias a la señera palabra presidencial, los argentinos pudimos enterarnos del poder del grupo Clarín, hoy personificado por Cristinita y su marido en el señor Magnetto, que llega hasta influir decisivamente en las decisiones de un Juez norteamericano designado, hace más de treinta años, durante la presidencia de Richard Nixon.

A partir de esa premisa, la conspiración que encabeza el "monopolio multimediático" pasó a estar integrada por el travestido Hernán Martín Pérez Redrado, los gerentes del Banco Central, el Vicepresidente Cobos, la Juez "delivery" Sarmiento, los "fondos buitre", el diario La Nación, varios jueces que han resuelto la inconstitucionalidad de la Ley de Medios, los opositores de toda laya y los choferes de taxis, sin cuya esencial colaboración todos los anteriores no hubieran podido llegar a ejercer sus funciones dentro del complot.

La Nación, nos enseñó doña Cristina, se ha dado el lujo de anticipar sentencias judiciales, demostrando con ello no un acabado conocimiento del derecho por parte de sus periodistas, sino la decisiva influencia que tiene ese diario sobre el Poder Judicial.

La señora Juez, según nos fue arrojado desde el atril, trató de diferente manera a los abogados de los diputados opositores, que pidieron una medida cautelar respecto al Decreto NyU 2010/09, y del Presidente del Banco Central, alzado contra el Decreto NyU 18/10, que a los abogados del Gobierno.
Y no lo hizo por atenerse, estrictamente, a la ley vigente y por la impericia de los letrados gubernamentales sino, sospechosamente, porque con ello favorecía las malignas y criminales intenciones de los tenedores de bonos.

Tengo muchos acreedores, y me consta que estos rezan verdaderas novenas para que me vaya bien en la profesión que ejerzo y, así, pueda hacerme del dinero necesario para pagar mis deudas.
En cambio, los malignos conspiradores, que todos los días "ponen palos en la rueda" del exitoso proyecto económico K, prefieren -en la imaginación de doña Cristina- que a los argentinos nos vaya mal, ya que prefieren eso a cobrar sus acreencias.
¿Puede pedirse al Gobierno una prueba mejor de la maldad de los "fondos buitre"?

Pero vayamos, ahora sí, a los coincidentes discursos de don Néstor (en Santa Teresita, durante el fin de semana), de don Amadito y de doña Cristina.

< En primer término, un brevísimo análisis de la forma elegida para crear el famoso Fondo del Bicentenario.
Ninguno de los tres consiguió explicar, más allá de la "coyuntura internacional" que mantiene bajas las tasas de interés, por qué se optó por un DNU, firmado sólo cuatro días después de que el Congreso entrara en receso estival.

Como el mundo real -no el de "un país en serio", gobernado por un matrimonio con vocación imperial- se mueve más lentamente que una montaña rusa, la misma tasa que regía para los mercados de deuda el 14 de diciembre lo hacía cuatro días antes, lo sigue haciendo y lo hará por algún tiempo más.

Amén de hacer que doña Cristina firmara el DNU para apropiarse de las reservas, el tirano de Olivos hizo que su brillante cónyuge, "amiga y compañera de toda la vida", obviara la convocatoria a sesiones extraordinarias del Congreso y, ni siquiera, de la Comisión Bicameral que debe dictaminar sobre la validez, o la falta de ella, de la sesuda pieza jurídica mediante la cual se pretendió, literalmente, asaltar al Banco Central.

Más demostrativo aún de las aviesas intenciones con que don Néstor miraba a los cofres donde se encuentran las reservas nacionales, es el hecho de haber pretendido hacerse de ellas para "aumentar la garantía de pago a los acreedores" respecto a obligaciones que sólo vencerán dentro de siete meses, en agosto de 2010.
"Ello sólo desacredita" la urgencia esgrimida por el Gobierno en ese round.

La vorágine en que se han venido desarrollando los acontecimientos, al ritmo de las estupideces gubernamentales, hizo que pasara casi desapercibido el hecho de que el famoso DNU se pretendía llevar, en el acto, seis mil quinientos millones de dólares, pero que ese no era el límite que la falsa norma legal imponía; en realidad, el saqueo hubiera podido extenderse hasta los quince mil millones.

Tampoco hubo, salvo el sinceridio del Viceministro de Economía, don Felletti, explicación alguna acerca de la necesidad de duplicar la partida que, exactamente destinada a los mismos fines, se encuentra en el Presupuesto 2010, ya aprobado por el Congreso.

Otro punto notable es que don Martincito, que había obedecido órdenes similares en un pasado muy reciente, recibió la orden de transferir esos fondos, ya que los mismos constituían reservas de "libre disponibilidad", es decir, que excedían el respaldo técnico que debieran tener los pesos que tenemos en nuestras billeteras y en nuestras cuentas.

Ese concepto, "la excedencia", corresponde a la denostada Convertibilidad cuando, si alguien lo quería, podía ir al Banco Central y cambiar sus pesos por dólares, uno a uno.
Hoy, cuando esa paridad ha dejado de existir, el concepto o, por lo menos, su aplicación a la realidad, es dinámico, puesto que todos los días varía en función del tipo de cambio.
Sin embargo, ninguno de los tres caraduras dejó de usar el argumento.

Al referirse, como excusa para justificar el asalto, a las tasas que han pagado otros países vecinos por sus préstamos internacionales a largo plazo, ya que -en el onírico mundo del Gobierno- la creación del Fondo podía hacerlas bajar para la Argentina a menos del diez por ciento, ninguno de los tres se permitió explicar a qué se debe que nuestro país tenga tal descrédito en el mercado internacional, pese a los seis años que el kirchnerismo lleva en el poder, aplicando su tan exitoso modelo.

Es más, por hablar de inseguridad jurídica en un país que ha dejado de respetar las leyes y los contratos hace mucho, Valenzuela fue arrastrado al infierno de los conspiradores, intentado separarlo de la administración Obama (con la cual doña Cristina pretende reparar las relaciones dañadas, irrevocablemente, por su maridito en la "contracumbre" de Mar del Plata)

Tampoco, por cierto, se hizo reconocimiento o mea culpa alguno referido a las usurarias tasas de interés pagadas, en un pasado muy reciente, por don Néstor al entrañable amiguísimo don Huguito, antes "el papagayo caribeño" y hoy "el papagayo sin luz", que encendieron lamparitas rojas en todas las computadoras del mundo financiero globalizado.

Otro ejemplo notable de cómo construye su tan estructurado y deslumbrante discurso esa eximia oradora que es doña Cristina lo dio el haber centrado en la maldad de los "fondos buitre" el eje de la conspiración anti argentina y, a la vez, decir que su tan preciado Fondo del Bicentenario había sido recibido con algarabía por un encantado mercado bancario.

Los bancos argentinos, en especial el presidido por don Brito (MACRO ex BANSUD - BANAMEX), están llenos de bonos que les ha hecho comprar el Gobierno a lo largo del período kirchnerista...
Entonces, ¿cómo no van a estar contentísimos con que se los paguen?
Pero, ¿no es lo mismo que ocurre con los "fondos buitre"?
¿No notan una cierta incoherencia?

La señora Presidente nos dijo ayer que, con la secuencia Fondo del Bicentenario-pago a los acreedores-canje de deuda reabierto, podríamos volver a los mercados internacionales, y que ello redundaría en mayor y más barato crédito a las empresas.

Alguien debería explicarle que, pese a que los bancos están sumamente líquidos, no quieren hoy prestar dinero -no saben a quién hacerlo sobre seguro- ni las empresas tomarlo -porque ignoran si podrán devolverlo en su momento-.
. Que esas incertidumbres provengan, exclusivamente, del fracaso del modelo kirchnerista no sólo no fue reconocido sino expresamente negado.

Otra muestra del curioso discurso presidencial se vincula a la terrible crisis internacional, que este Gobierno tan bien ha capeado...
Pese a que todos los problemas nos llegaron de afuera, el modelo económico aplicado ha hecho que no se perdieran ni bajaran los salarios...
Pero necesitamos urgentemente del Fondo del Bicentenario para recuperar el empleo no perdido y para recomponer los salarios no deteriorados.
.. ¡Notable!

Para terminar, una breve referencia a la firmeza de las convicciones de doña Cristina, a las situaciones graves y peligrosas que atravesó en su juventud, a la soledad en que debió ejercer como Senadora, a la transparencia con que tanto ella como su maridito han conducido al Estado.

Don Néstor y su "chirolita" carecen de convicciones, salvo la mantener a cualquier precio el poder, ninguno pasó por situaciones complicadas en su juventud:
< Compartieron en innumerables ocasiones las boletas electorales del Dr. Menem
< Habilitaron y forzaron la privatización de YPF para robarse los dólares de la venta y, por supuesto,
< No tienen transparencia alguna en su gestión de gobierno, ya que han desmantelado, uno a uno, todos los organismos de control del Estado.

Mientras termino esta nota, doña Cristina está gritando desde su atril, esta vez en Lanús, las mismas mentiras de todos los días, pero esta vez con la voz enronquecida y el gesto más adusto y enojado que lo habitual.

Preparémonos, pues, para los próximos hechos que sacará el Gobierno de la galera del hombre de Olivos.

No nos resultará un 2010 fácil a los argentinos.

Y, volviendo a los títulos de mis viejas columnas: "¡Qué trabajo dan!"



Buenos Aires, 13 enero 2010

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado
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¿Hay principios económicos "naturales"?

Ahora que se acaba la globalización y vuelve el proteccionismo…

¿Hay principios económicos "naturales"?

LUIS MARÍA BANDIERI / El Manifiesto.com

La época cuyo cierre nos toca atravesar, exige volver a las fuentes, en medio de las simplificaciones y hasta simplezas intelectuales que se nos infligen cotidianamente. He vuelto a hojear algunos libros de economía que frecuenté bastantes años atrás y, en los subrayados de antaño, me he encontrado –o recordado– algunas sorpresas.

Ahora que se habla de nuevo de proteccionismo, encuentro en Adam Smith, nada menos, este parrafito:

"Pero hay dos casos en que será muy útil, por regla general, imponer alguna carga o contribución importante sobre la introducción del extranjero para fomentar la industria doméstica o nacional"
El primero, cuando cierto ramo de la industria es necesario para la defensa del país.

En Gran Bretaña procuran las Actas de Navegación, con muy buen acierto, conceder a la Marina el monopolio del comercio nacional, en unos casos por medio de absolutas prohibiciones, en otros por medio de cargas impositivas sobre fletes y bajeles de naciones extranjeras"

Y más adelante, el profesor de Filosofía Moral arriba retratado añade: “dicha Acta de Navegación es la más acertada, acaso, de cuantas ha establecido la nación inglesa” (Investigación de la Naturaleza y Causas de la Riqueza de las Naciones, Barcelona, 1933, tº II, p. 197 y 200).

El escocés no estaba desacertado: aquella brutal medida proteccionista y monopolizadora establecida en tiempos del Lord Protector Cromwell, durante la efímera república puritana, fue el instrumento que permitió hacer realidad aquello de Britannia rule the waves durante doscientos años imperiales.

La medida justa, en el momento adecuado, impulsada por un jefe político y militar excepcional.

List advertirá, más tarde, que el puro librecambismo de la escuela clásica era un producto solamente de exportación.

Hoy resulta oportuna la relectura, cuando el péndulo de la teoría inicia su vuelta.

Claro que esta dialéctica librecambismo/proteccionismo no debe tomarse como un aut/aut ideológico, que exija tomar partido absoluto por una u otra posición, error en que han caído sostenedores de cada una de aquéllas.

En 1776, año en que Smith publica su "Investigación...", Arkwight patenta su invento de la hiladora mecánica de algodón, aplicándole la máquina de vapor recientemente inventada por Watt.

Diez años después, Cartwright, médico y poeta, inventa el telar mecánico, que aumenta exponencialmente la producción del tejedor.

Contando con esta industria textil que no admite competencia, el Board of Trade, la Cámara de Comercio que funcionaba al flanco de la Corona para establecer la política económica, casi siempre con un ministro del gabinete al frente, regula monopólicamente su producción y su exportación.

Mientras tanto, hacia el exterior los economistas difunden la atrayente teoría de la libertad de comercio, allanando las aduanas de otros reinos y naciones.

Había un imperativo proteccionista y monopolista hacia adentro y un "verso" librecambista para afuera.

Así se desarrollaron Manchester y Liverpool como megalópolis industriales, mientras la Gran Bretaña se enriquecía con la exportación de textiles de algodón y con el tráfico de esclavos destinados a las plantaciones del Sur de los Estados Unidos.

Nuestros paisanos usaban en Argentina ponchos manchesterianos (más baratos que los salidos de los telares salteños) y encababan aceros de Leeds para sus facones.

La India vería a su tiempo destruida su industria textil autóctona.

Y un subproletariado de desplazados, de mujeres y niños explotados y de obreros cuyo único paraíso era el alcohol, llenó los suburbios de las grandes ciudades, tal como Dickens relató, Eugenio Sue, folletineó y Marx (buen lector de este último) habrá de teorizar.

Pero ese mismo proteccionismo brutal, aplicado a las colonias de ultramar, produjo la revolución norteamericana.

Las colonias debían seguir las conveniencias de la metrópoli, que exigía materias primas baratas y prohibía las industrias locales.

Por ello se denegó a las trece colonias exportar tejidos de lana, sombreros o destilar la melaza de la caña de azúcar para producir ron (que era la mercadería que se entregaba a los jefes tribales africanos o mercaderes árabes a cambio de muchachas y muchachos negros destinados a la esclavitud) y hasta producir el azúcar mismo.

Pitt el viejo pontificaba en 1770 que en las colonias no podía producirse ni el clavo de una herradura.

Estas demasías, cuando llegaron a la ley de sellado y al impuesto sobre el té, gatillaron, como es sabido, la rebelión.

El monopolio extremo llevó al alzamiento, primero contra el Parlamento y acto seguido contra el monarca.

En 1789, cuando Washington asume la presidencia conforme la Constitución de Filadelfia, nombra secretario del Tesoro a Alexander Hamilton, que establece una ley de protección industrial, con aranceles ad valorem.

Toda industria que comienza debe ser protegida.

Hamilton sabía su lección, y que ahora debían echar mano al proteccionismo para defenderse del dumping del imperio (en algunos estados norteamericanos podían conseguirse artículos de fabricación inglesa más baratos que en Londres).

El péndulo librecambista/proteccionista se mueve en función de la gran política, no de las ideologías pre confeccionadas.

El abate Galiani, en su Discurso sobre el Comercio del Trigo había dicho ya que lo regulaba la conveniencia nacional.

Hoy, en los Estados Unidos,los demócratas se orientan hacia el proteccionismo(cuando los demócratas del Sur fueron tradicionalmente librecambistas, para favorecer la exportación de sus productos de agricultura extensiva) y los republicanos, proteccionistas de vieja cepa, gruñen y meten arena en los cojinetes de la maquinaria obamaniana.

Pero el péndulo ha iniciado inexorablemente su retorno.

He citado al abate Ferdinando Galiani, un contemporáneo de Adam Smith, y corresponde añadir algunas notas sobre su figura.

Le hizo frente en su tiempo a la “secta de los economistas”, como llamó a los fisiócratas, antepasados de nuestros tecnócratas financieros actuales.

A los veintiún años escribió en italiano “De la moneda” (1750), donde desarrolla una teoría del valor a partir de un análisis psicológico de las nociones de utilidad (lo que produce un placer) y rareza (cantidad limitada de cosas que nos sirven), planteando así las bases de lo que luego sería la escuela marginalista, hoy unánimemente aceptada por la "secta de los economistas"

A poco, sin embargo, se manifiesta partidario de dejar de lado la rareza para concentrarse en el trabajo (fática), que otorgaría el valor a todas las cosas.

Marx no pasaría por alto este aporte.

Más tarde, radicado en Francia, escribiría, en un francés terso y elegante que admiró Voltaire, su “Diálogos sobre el comercio de trigo”, reflexión acerca del proteccionismo, los controles y la libertad comercial.

Galiani criticó de modo incisivo a los fisiócratas (la “secta”), que creían haber descubierto la inmutable lógica de una física económica, cuyas leyes “naturales” ofrecerían un modelo de necesidad a toda actividad humana.

Uno de los sectarios, Mercier de la Rivière, nos ha dejado páginas que se parecen mucho a los de los gurúes actuales de la new economy.

Las leyes naturales económicas producirían la eterna armonía entre el interés particular y el general, llevando a la humanidad a la dicha.

Hasta ayer nomás se nos decía que los ciclos económicos, donde los períodos de recesión se alternaban con los de expansión, habían muerto (fin de los ciclos, fin de la historia...) y la humanidad tenía por delante la prosperidad por tiempo indefinido.

Del mismo modo que los sectarios de ayer creían que la Naturaleza les dictaba leyes económicas infalibles, los sectarios de hoy creen (o creían hasta este año 2009) que la Razón se encarna únicamente en el proceso de formación de precios en el mercado.

Si los de ayer dogmatizaban que sólo la agricultura era capaz de dar un producto neto, los de hoy creen –peor aún– que la única fuente de verdadera riqueza reside en el crecimiento bursátil de los mutual funds y los hedge funds (luego llegó Bernard Madoff y ya se sabe)

Galiani señaló la relatividad histórica y política de toda orientación económica.

Partidario de la libertad comercial, enseñaba que los principios debían aplicarse a los tiempos, lugares y circunstancias particulares, y teniendo siempre en cuenta la “convivencia civil” y la conveniencia nacional.

En definitiva, encuadraba la economía como una ciencia tópica, al igual que el derecho o la política y demás disciplinas pertenecientes a lo que otra gran mente dieciochesca, Juan Bautista Vico, llamara el “mundo político y civil”, irreductible a los modelos de necesidad. No hay que abdicar la responsabilidad humana en manos de la Naturaleza, una gran dama –decía el abate– que no puede ocuparse en zurcir nuestros descosidos.

El péndulo retorna…

Palabras, palabras...

Inspirado en los versos de Ernesto

Hay palabras brillantes, que al ser iluminan
Hay palabras opacas, que son solo rutina
Hay palabras inquietas, son las que preguntan
Hay palabras vacías... esas son las que abundan

Hay palabras certeras, las que nos ilustran
Hay palabras señeras, a la historia empujan
Hay palabras perversas... ofenden, ofuscan
Las hay mentirosas... sólo el poder buscan

Hay silencios sombríos que no hablan nunca
La demanda del otro negadas, resultan

Hay palabras de amor, estrellas que luzcan
El habla del hombre... el firmamento surcan

No hay ningún sonido que el mundo produzca
Que no deje huella, buena sea la tuya.


Elías D. Galati

wolfie@speedy.com.ar