Parecen lejanos ya los días en los que Cristina Kirchner lloraba en vivo y en directo por los bajos sueldos que percibían los Gendarmes de Cerro Dragón.
Fue a fines de junio de este mismo año, en el marco de una destructiva protesta llevada adelante en ese yacimiento.
El mismo olvido parece haber sido el que invadió al Gobierno a la hora de reconstruir los motivos que encendieron la protesta que gendarmes y prefectos impulsan en estas horas.
¿Tan complicado es entender que solo se trata de una cuestión de recomposición salarial?
Juan Manuel Abal Medina no dudó en mencionar este miércoles que iniciará una "investigación interna y externa" para determinar "quiénes fueron los responsables de todo" lo acaecido.
¿Olvidó acaso que, junto a Cristina Kirchner y Nilda Garré, fue quien refrendó el polémico decreto 1307/12?
¿Se hará cargo el funcionario del desmadre generado por ello?
A través de ese instrumento, firmado el 4 de septiembre pasado, se determinó cuál sería el haber mensual para el personal en actividad de la Gendarmería Nacional y la Prefectura Naval Argentina, suprimiendo "adicionales" y dejando sin efecto puntuales compensaciones.
Allí mismo, se asegura que "en caso de acumulación de cargos se percibirá un solo suplemento".
¿Qué pensaba el oficialismo que iría a ocurrir al firmar semejante mamotreto?
¿Se suponía que los uniformados aceptarían con tranquilidad la rebaja de sus salarios?
Peor aún: ¿Buscó el Gobierno generar el conflicto que implosionó en estas horas?
Una cosa no quita la otra.
Es bien cierto que el enojo de los afectados es espontáneo, pero no es menos real que se dirime a través de la misma protesta una fuerte interna que llevan adelante la ministra de Seguridad, Nilda Garré, y su segundo, el ex espía Sergio Berni.
En tal sentido, no son pocas las voces que en estas horas piden la cabeza de la titular de la cartera de Seguridad.
"Algunos hasta llegaron a deslizar que Cristina Kirchner estaría decidida a hacerles pagar caro el costo político de la protesta.
Incluso, se animaron a mencionar el nombre de Martín Balza —actual embajador en Costa Rica— como futuro ministro del área", según publicó hace instantes agencia Noticias Argentinas.
Para intentar descomprimir la presión, Garré anunció que serían relevadas las cúpulas de la Prefectura y la Gendarmería, encabezadas por Héctor Bernabé Schenone y Oscar Adolfo Arce, respectivamente.
El dato fue anticipado por TDP con puntillosa precisión.
Al mismo tiempo, desde la oficialista Agencia Télam empezó a rodar, sin prisa pero sin pausa, la teoría de la conspiración:
"Clarín y la corporación mediática, la Sociedad Rural y los sectores golpistas de siempre son los verdaderos artífices de este falso conflicto. Como siempre, en las sombras, operan con desenfado las corporaciones que atizan la discordia y el desencuentro para obtener privilegios indefendibles", según se publicó en su sitio web.
¿Realmente creen tal burrada los que la publican?
¿Todo se resume a una conspiración permanente entre grupos mediáticos, el campo y supuestas corporaciones fantasmales?
¿A quién le echará la culpa de todos sus males el Gobierno el día que no exista más el grupo Clarín?
La hipocresía con la que el kirchnerismo ha manejado el conflicto es harto elocuente, no solo porque no termina de hacerse cargo de la situación, sino también porque se niega a hacer lo único que han pedido los manifestantes para deponer su actitud: incrementar el sueldo básico a $ 7.000.
¿Por qué insistir con la necedad oficial, que solo ha logrado impulsar la adhesión de otras fuerzas de seguridad para con rebeldes gendarmes y prefectos?
Debe recordarse que, a principios de febrero de este mismo año, gracias a una resolución conjunta que firmaron Amado Boudou y Julián Domínguez, diputados y senadores incrementaron sus dietas en un 100%, lo que implicó un promedio de ingresos de bolsillo que superó los $ 30.000.
Frente a ese panorama, ¿con qué cara se puede negar el incremento que piden los uniformados, muchos de ellos cobrando parte de su salario "en negro"?
En fin, la situación no es mucho más complicada que lo aquí descripto, toda la demás parafernalia que se generó en torno a este tema, fue solo innecesario cotillón que alimentó conspiraciones de todo tipo.
Los kirchneristas vieron una suerte de "golpe de Estado" en el mismo lugar en el que los antikirchneristas observaron un "autogolpe".
Ni una cosa ni la otra.
En lugar de ver improbables fantasmas, los mismos funcionarios del oficialismo que salieron a "cazar brujas" en las últimas horas, deberían descomprimir el conflicto de una vez y por todas.
Solo basta voluntad política, fondos parece haber de sobra en el erario público.
Así al menos lo ha dicho la propia Presidenta de la Nación una veintena de veces por cadena nacional.
Lo hizo al momento de anunciar los más ambiciosos proyectos gubernamentales.
Christian Sanz
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