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Caricatura de Alfredo Sabat

sábado, 22 de octubre de 2016

La agenda del nuevo feminismo

Por José Benegas

La agenda de división, manipulación, culpa y violencia del nuevo feminismo, lleva a las mujeres distraídas a reconducir todas sus frustraciones hacia los varones como un fantasma.
Es un lavado de cerebro en el que la explicación conspirativa reemplaza a las causas y a las responsabilidades, convirtiéndolas a ellas en un instrumento de poder, en carne de cañón, y a los varones en objeto permanente de escarnio y en ovejas.
Por eso es bastante acercado el término feminazismo, claramente los nazis hacían esto con los pequeños cerebritos a los que volcaban hacia el antisemitismo, como un medio de explicar y canalizar su pequeñez y el cúmulo de sus frustraciones.
Algo que fue sencillo en un país postrado desde todo punto de vista.

En todo esto las mujeres golpeadas y abusadas son un mero instrumento y sus problemas pasan al quincuagésimo plano.
Está lleno de abusos típicos masculinos a las mujeres y de abusos típicos de las mujeres a los varones también, eso no permite a nadie con cerebro aplicarle a cada hombre y a cada mujer, el conjunto de "culpas" ni típicas ni no típicas..
Es fácil inventar que hay una guerra, porque justamente los dos sexos necesariamente se relacionan y necesariamente hay conflictos mientras se intentan mutuamente establecer roles como en cualquier relación.
Pero en este caso esto que se resuelve a nivel de cada vínculo, se lleva a una guerra política colectiva para un proyecto revolucionario en danza con el fin terminar con el capitalismo por la vía de la disolución y la "ovejización", el disciplinamiento del individuo tras una moral impuesta violentamente con los resortes del estado.
Donde hay ovejas, hay pastores.
Ese es el rol que quieren asumir.

Es importante entender que los conflictos están porque EN PRIMER LUGAR hay interés de un sexo por el otro.
Acá se quieren poner en primer plano los conflictos que son un apéndice de la relación de mutua necesidad.
Una forma de caer en la trampa es reaccionar con el mismo tipo de colectivismo, porque eso establece una pelea en los términos que esta gente perversa quiere, que es una generalización y colectivización.
No son las mujeres las que practican esta metodología, sino unas mujeres con sus propios intereses, que intentan usar a todas las mujeres.

Es el mismo proceso que llevaron a cabo respecto a la relación laboral, una alianza indispensable entre gente que crea salarios porque inventa un negocio y gente que no puede crear negocios pero tiene voluntad para trabajar.
Convirtieron con la intervención estatal esa relación en una contienda permanente, llevando a dogma que toda relación laboral es de abuso.
Tanto fue el daño que hoy casi nadie puede ver el vínculo laboral en términos reales, sino que lo hace a los ojos marxistas de una lucha de clases que nunca existió como tal porque en primer lugar en el capitalismo no hay clases.
En segundo lugar porque hablamos de las rispideces que surgen en algo que antes que nada es de mutuo beneficio, no de bandos, sino de socios.

No es casual que a ambas agendas la sostenga la misma gente, es que se trata de un proyecto abusivo de poder en el que estas imbecilidades son instrumentos.

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