"De Argentina para el mundo..."

A poco de ganar las elecciones por el 54%, sugerí que debíamos Ver venir la administración de la presidente.

Lamentablemente, somos muchos los ciudadanos (no habitantes) quienes notamos que estamos y vamos mal…

¿Hacia dónde nos dirige la presidente de todos los argentinos…?

El pueblo quiere saber

...
Ver venir


Caricatura de Alfredo Sabat

martes, 29 de noviembre de 2016

Apocolocyntosis Divi Fideli - Parte V

Envío de Oscar Fernando Larrosa/Facebook
Por Hadrian Bragation.

Post Facio
Achacada jocosamente y no sin admiración a Séneca por Dión Casio, la Apocolocyntosis Divi Claudii
es una sátira política.
No faltaban razones al filósofo para detestar al emperador con odio escasamente estoico:
Claudio había decretado su exilio en la aburrida Córcega a instancias de Mesalina con pretextos débiles:
Séneca habría cometido adulterio con Julia Livila, hermana menor de Cayo Calígula;
la impúdica relación costaría destierro a ambos, más severo el de Julia.

Las consideraciones morales eran menores:
Julia Livila ya había participado de una conspiración contra Calígula, que le había ganado un primer exilio.
Es probable que Mesalina (que ideaba su propia trama contra Claudio) viera en ella a una competidora de talento y cuyo linaje (bisnieta de Octavio César, sobrina nieta y nieta adoptiva de Tiberio) le permitiría escoger un conspirador aprobado por el Senado o el ejército.
Julia moriría en el destierro en la ínfima Pandataria, ejecutada de modo cruel a través del hambre.
Séneca obtendría el perdón tras la caída de Mesalina;
Agripina la Menor, que había obtenido dispensa de los senadores para desposar al viejo tío Claudio, conocía los talentos de Séneca para el complot y preparaba el suyo para deshacerse del poco firme esposo y del vulnerable Británico, el hijo que Claudio había concebido con Mesalina;
a ambos reemplazaría con el joven Nerón, y quizás en Roma reinaría una mujer por interpósito vástago.

No era secreto que Claudio prefería al hijo de su sangre que al Domicio (Nerón) impuesto por su nueva mujer, pero su graciosa muerte (tras ser envenenado, Agripina llamó a unos cómicos para que divirtiesen al cadáver del emperador, cuya muerte se mantuvo oculta hasta que el momento fuera oportuno –
Nota de 2016: cf. muerte de Hugo Chávez Frías) allanó el arribo al poder de Nerón y su madre y su tutor, Séneca.

Gérard Walter es el historiador que retrata con más habilidad la escena ya presente en Suetonio.
Séneca había madurado su venganza:
No sólo maniobró para ofrecer al hijo de Agripina el trono, sino que fue su intención desacreditar la memoria de Claudio: A la muerte de los emperadores seguía su apoteosis y su deificación.
Inmerecedor de ambas, de acuerdo a Séneca, era destino de Claudio habitar una eternidad de servidumbre en los cielos y de burla entre los mortales.
La Apocolocyntosis (la conversión de Claudio en calabaza, en oposición a su apotheosis o deificatio) era justo castigo, calvario y humillación, de seguir a Séneca, para aquél que lo había sometido a angustiosos años lejos de la comodidad de Roma.

Hiram Prado adjudica la Apocolocyntosis Divi Fideli a Virgilio (Piñera?)
El texto gozó de moderada y secreta difusión en Cuba, pero fue minuciosamente suprimido y rozó la extinción. Regresa, insospechadamente, de la mano de párrafos que Prado escribió sin esperar lectura.
Una última cosa me pregunto:
¿Sería Hiram aquel raro hombre que, al decir de Reinaldo Arenas, como mi padre repetía, se paseaba por entre la arboleda del Landwehr como un fantasma?


¿Quién lo sabrá alguna vez, o nunca?

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