"De Argentina para el mundo..."



Caricatura de Alfredo Sabat

martes, 28 de mayo de 2019

Historias de coraje en Malvinas (2)

Navarro y Gómez Centurión contaron que hicieron participar "a un rosario de locos".
Y hasta de la nada apareció un Chinook, un helicóptero de la Fuerza Aérea, piloteado por el Mayor Posse, que los llevó al lugar.

El Río Iguazú estaba escorado de popa, con la bodega totalmente inundada.
El entonces subteniente contó:
"Había que entrar a la bodega por un tambucho de 70 por 70 cm, y sumergirse en agua cuya temperatura era de cinco grados.
Yo no tenía ni testera, fundamental para proteger los oídos, ni visor ni patas de rana ni tubo de oxígeno.
Haría el trabajo en apnea, esto es, aguantando la respiración y, en total oscuridad, tantear lo que yo consideraba era una pieza del cañón".
Mientras hacía esa tarea, Navarro con los soldados estaban parados sobre cubierta y Gómez Centurión les iba acercando lo que encontraba.
Si servía se guardaba en un bote salvavidas; en caso contrario, se tiraba al agua.
Al final de ese día, habían recuperado un cañón.
Y al día siguiente, se recuperó casi la totalidad del otro.
"Llegamos a armar un cañón entero y el otro, en unos tres cuartos.
Lo importante que con esos cañones se combatió en Darwin, brindando apoyo de fuego a la infantería.
Los británicos se vieron severamente sorprendidos por ese poder de fuego argentino, con el que no contaban", recordó Navarro.

El 25 de Mayo en el Río Iguazú

"Cuando Navarro partió con sus hombres, con mi sección nos quedamos en el Río Iguazú y festejamos el 25 de mayo.
Teníamos la misión de desarmar el buque: romper la radio, deshacernos de las cartas naúticas y destruir el sistema de claves", información muy valiosa para los ingleses, explicó Gómez Centurión.
El capitán del barco le había dicho:
"El buque es suyo, llévese lo que quiera".
Dispuse entonces tomar todo lo que nos pudiera ser útil.
Recogimos ropa nueva y una cantidad importante de alimentos en conserva, que en la guerra es un verdadero tesoro.
"Cuando regresé, un mayor pretendió hacerse de esas provisiones y vestimentas y repartirlas a su parecer, a lo que me negué.
'Antes de entregárselas, las tiro de nuevo al agua', amenacé.
Y ahí quedó la historia.”Es lo que yo creía".

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