Andrés
Fernández
28 de mayo:
El
enfrentamiento con 250 paracaidistas británicos
Días
después, a Gómez Centurión y su sección le ordenaron dar seguridad en un
puente, situado 8 km al sur de Darwin, un punto muy alejado que no tenía
relevancia.
Él
adjudicó esta orden al entredicho que había tenido con el mayor por las provisiones
unos días atrás.
Ocurrió
que con esa orden lo que se hizo fue dividir la reserva, debilitándola.
La
reserva es el elemento que se va a usar en el peor momento, es la última
opción, que la convocan para revertir una mala situación", explicó Gómez
Centurión.
Lo
conveniente hubiera sido-según explicó a Infobae el ahora mayor retirado- era haber combatido todos juntos.
“De
haber sido así, yo hubiera peleado al lado de Estévez".
¿Cuál
era el panorama a esta altura?
Para
entonces, los británicos habían consolidado la cabeza de playa y como las
fuerzas argentinas no dominaban ni el mar ni el aire, el combate en tierra
tendría un tiempo limitado: la cabeza de playa era el comienzo del fin de la
guerra.
"Fortaleza
rodeada, fortaleza tomada", es el axioma en la estrategia militar.
El
26 de mayo al mediodía, con 38 soldados, Gómez Centurión partió al punto
convenido, sin comunicaciones, abastecimientos ni conectividad para recibir
refuerzos.
A
la noche del 27, comenzaron a oír fuego naval.
Más
cerca de medianoche disparos de artillería y a las dos de la mañana el tableteo
de las ametralladoras.
Cuando
en la guerra hablan las ametralladoras es porque hay combate cercano.
"Y
nosotros estábamos a 15 kilómetros", expresó Gómez Centurión.

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