"De Argentina para el mundo..."



Caricatura de Alfredo Sabat

martes, 28 de mayo de 2019

Historias de coraje en Malvinas (5)

38 contra 250

El entonces jefe de la sección relató:
"Volvimos a dar la vuelta para encarar el contraataque.
Pasamos la escuela, llegamos a una altura y vimos a las tropas inglesas, apretadas por un campo minado que habíamos puesto con el teniente Estévez tiempo antes".
Fue cuando comenzó un intenso combate.
Los 38 argentinos situados sobre una loma y 250 paracaidistas británicos disparando desde abajo.
La diferencia era notoria, más aún si se tiene en cuenta que nuestros soldados disponían de solo 120 tiros.
De pronto, la sorpresa.
Del tercer grupo le gritaron a Gómez Centurión:
"Mi subteniente, se rinden!"

Describió: "Del otro lado, teníamos una hondonada con una piedra muy característica.
Con mis anteojos de campaña, detrás de esa piedra, veo a dos ingleses que levantan sus cascos con sus fusiles".
"¡Alto el fuego!", ordené.

Nadie disparaba.
Silencio mortal.

Cientos de pensamientos se cruzaron por la mente de ese subteniente de 23 años.
Era su primer combate contra los británicos.
"Cómo establecer los términos de la rendición, hasta me vino la imagen del general Beresford rindiéndose ante Liniers".

Gómez Centurión bajó la loma junto al sargento García.
Nos encontramos a diez metros.
El inglés era de buen porte, estaba mimetizado; en el combate, nunca le ves las caras, no sabés si es joven o viejo".

—¿Hablás inglés? —preguntó.
—Si, hablo inglés —contestó Gómez Centurión.
—Si me entregás el armamento de toda tu gente, salen todos vivos.

Yo aún no tenía heridos.
Creo que pensó que yo era una avanzada de una fuerza mayor que venía detrás.
“Nunca entendió que un tipo solo estaría en ese lugar", reconoció Gómez Centurión.

—Yo te garantizo la vida de todo el mundo —insistió el jefe inglés.

Mi sorpresa fue muy grande…
Creí que me iba a dar la rendición, hasta se me había cruzado que debía entregarme su pistola 9mm, que sabía dónde la portaba.

—En dos minutos abro fuego —advirtió.

—¡No, pará, conversemos! —pidió el inglés.

"Me volví y comencé a subir, más confundido que cuando bajé".
La situación de los 38 soldados argentinos estaba muy comprometida.
Estaban solos, sin posibilidad de que llegasen refuerzos.
Estaban en un terreno donde en un flanco tenía el mar y en el otro un campo muy abierto.
Pero hasta ese momento no tenían ni un solo herido.

En el momento en que Gómez Centurión subía la loma, dos ametralladoras inglesas abrieron fuego.
 "Apuré el paso, me di vuelta y le disparé al oficial con el que había parlamentado…
“Y cayó muerto".
Así moría el teniente coronel Herbert Jones, 42 años, jefe del Segundo Batallón del Regimiento de Paracaidistas.
Fue el oficial de más alto rango caído en la guerra del Atlántico Sur.

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