La
coherencia es la conexión, relación o unión de una cosa con otra.
En
igual sentido y en relación al ser humano y a su pensamiento señala la
psicología que es el carácter de una teoría que implica falta de contradicción,
de modo que las diversas partes, o fases de la situación que se describe sean
todas mutuamente compatibles.
Es coherente
aquel cuyos pensamientos, palabras y acciones van en la misma dirección, están
relacionados entre sí y son conformes a su personalidad, a sus ideales y a las
virtudes que posee, como modelo de ser humano.
Es
una forma de compatibilizar su forma de decir y pensar con su hacer y su
comportamiento, lo que permite desarrollar en un sentido su personalidad, su
rol, su compromiso y su lugar en la vida.
Porque el ser
humano desde que toma conciencia, busca la verdad, y esa búsqueda es un camino
engorroso y difícil.
A
medida que transita la existencia va formando valores e ideales, que son
constitutivos de su ser, y constituyen su esencia y su personalidad.
Al
fijarse esos valores, son parte de su carácter y deben sostenerse y acompañarse
a los mismos en una actitud de mejora, progreso y relevancia hacia lo positivo
de los mismos.
La
coherencia en la afirmación de ideales, de los valores y del carácter y
conducta de un individuo es una actitud ética, y procede de su conciencia en
relación al comportamiento y a la vida personal y de relación.
Coherente
es quien en su pensamiento, sus palabras y sus acciones tiene una dirección
conforme a su forma de ser humano y que es compatibles con ellos.
Conducen
a una forma concreta de vivir, que trasunta su personalidad, y que mejora con
el paso del tiempo, pero en la misma dirección.
Cuando
alguien en su adultez llega a un punto en el cual parece encontrar su forma de
vida, su pensamiento, sus palabras y su comportamiento se fijan en esa
dirección, van acorde a ella y son permanentes.
Los
cambios de actitudes, de pensamientos e ideales y sobre todo de conductas y
acciones, significan que la personalidad no se ha asentado y que el carácter no
ha adquirido la firmeza necesaria para darle estabilidad al comportamiento y a
la vida de relación.
Es
común que las personas tengan contradicciones en los roles que juegan en la
vida, como también es común que las normas que imponen en el lugar que ocupan
tanto en la familia, como en los grupos y en la sociedad, no sean las mismas
que se imponen a sí mismos en las mismas circunstancias.
La
primera coherencia debe producirse entre la vida privada y la vida pública del
individuo.
Desde
el punto de vista existencial ambos ámbitos forman el lugar de desarrollo de la
personalidad del hombre.
La
dicotomía entre ambos genera una forma espuria de comportamiento y hace de la
persona un ser imprevisible y sujeto a variaciones derivadas de conveniencias
de todo tipo, personales, económicas, sociales, políticas y hasta culturales.
La
segunda coherencia debe producirse entre el pensamiento, los sentimientos y las
actitudes.
Lo
que uno siente y piensa debe reflejarse estrictamente en sus actitudes y
comportamientos.
Es
frecuente ver en nuestro mundo post moderno, como los personajes públicos en
especial los políticos, se acomodan a las circunstancias, al poder en turno o
la conveniencia que le pueda dar fama, dinero o poder, sin tener en cuenta la
coherencia interna que debe prevalecer.
Porque
Sócrates está sentado en la cárcel esperando la ejecución de su sentencia;
porque toda la vida predicó la sujeción a la justicia, y ahora que le tocaba a
él, aunque fuera injusta y por motivos no legales, no iba a violar su
pensamiento y sus ideales.
Supremo
ejemplo de ética y de sabiduría, encarnada en la filosofía que es el amor a la
sabiduría; siempre tratar de ser sabio, crecer y progresar en esa dirección.
Por eso la
filosofía es el paradigma y la excelsa concreción de la coherencia del
pensamiento.
La
verdad, la justicia, la libertad, la existencia debida no debe permanecer sólo
en el ámbito del pensamiento, sino trasladarse a la acción, al comportamiento
humano.
Por
eso la sabiduría:
Sólo es libre aquel que sabe, y que tiene posibilidad de elegir;
Sólo es libre aquel que sabe, y que tiene posibilidad de elegir;
elegir
como siente y piensa, sin dobleces,
sin
mostrar una cara que no es la propia, conveniencias,
Sólo
con la verdad de mostrar quien es en realidad...

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