"De Argentina para el mundo..."



Caricatura de Alfredo Sabat

miércoles, 26 de junio de 2019

LA COHERENCIA DEL PENSAMIENTO


La coherencia es la conexión, relación o unión de una cosa con otra.

En igual sentido y en relación al ser humano y a su pensamiento señala la psicología que es el carácter de una teoría que implica falta de contradicción, de modo que las diversas partes, o fases de la situación que se describe sean todas mutuamente compatibles.
Es coherente aquel cuyos pensamientos, palabras y acciones van en la misma dirección, están relacionados entre sí y son conformes a su personalidad, a sus ideales y a las virtudes que posee, como modelo de ser humano.
Es una forma de compatibilizar su forma de decir y pensar con su hacer y su comportamiento, lo que permite desarrollar en un sentido su personalidad, su rol, su compromiso y su lugar en la vida.
Porque el ser humano desde que toma conciencia, busca la verdad, y esa búsqueda es un camino engorroso y difícil.
A medida que transita la existencia va formando valores e ideales, que son constitutivos de su ser, y constituyen su esencia y su personalidad.
Al fijarse esos valores, son parte de su carácter y deben sostenerse y acompañarse a los mismos en una actitud de mejora, progreso y relevancia hacia lo positivo de los mismos.

La coherencia en la afirmación de ideales, de los valores y del carácter y conducta de un individuo es una actitud ética, y procede de su conciencia en relación al comportamiento y a la vida personal y de relación.
Coherente es quien en su pensamiento, sus palabras y sus acciones tiene una dirección conforme a su forma de ser humano y que es compatibles con ellos.
Conducen a una forma concreta de vivir, que trasunta su personalidad, y que mejora con el paso del tiempo, pero en la misma dirección.
Cuando alguien en su adultez llega a un punto en el cual parece encontrar su forma de vida, su pensamiento, sus palabras y su comportamiento se fijan en esa dirección, van acorde a ella y son permanentes.

Los cambios de actitudes, de pensamientos e ideales y sobre todo de conductas y acciones, significan que la personalidad no se ha asentado y que el carácter no ha adquirido la firmeza necesaria para darle estabilidad al comportamiento y a la vida de relación.
Es común que las personas tengan contradicciones en los roles que juegan en la vida, como también es común que las normas que imponen en el lugar que ocupan tanto en la familia, como en los grupos y en la sociedad, no sean las mismas que se imponen a sí mismos en las mismas circunstancias.
La primera coherencia debe producirse entre la vida privada y la vida pública del individuo.

Desde el punto de vista existencial ambos ámbitos forman el lugar de desarrollo de la personalidad del hombre.
La dicotomía entre ambos genera una forma espuria de comportamiento y hace de la persona un ser imprevisible y sujeto a variaciones derivadas de conveniencias de todo tipo, personales, económicas, sociales, políticas y hasta culturales.
La segunda coherencia debe producirse entre el pensamiento, los sentimientos y las actitudes.
Lo que uno siente y piensa debe reflejarse estrictamente en sus actitudes y comportamientos.
Es frecuente ver en nuestro mundo post moderno, como los personajes públicos en especial los políticos, se acomodan a las circunstancias, al poder en turno o la conveniencia que le pueda dar fama, dinero o poder, sin tener en cuenta la coherencia interna que debe prevalecer.

Porque Sócrates está sentado en la cárcel esperando la ejecución de su sentencia; porque toda la vida predicó la sujeción a la justicia, y ahora que le tocaba a él, aunque fuera injusta y por motivos no legales, no iba a violar su pensamiento y sus ideales.
Supremo ejemplo de ética y de sabiduría, encarnada en la filosofía que es el amor a la sabiduría; siempre tratar de ser sabio, crecer y progresar en esa dirección.
Por eso la filosofía es el paradigma y la excelsa concreción de la coherencia del pensamiento.

La verdad, la justicia, la libertad, la existencia debida no debe permanecer sólo en el ámbito del pensamiento, sino trasladarse a la acción, al comportamiento humano.
Por eso la sabiduría:
Sólo es libre aquel que sabe, y que tiene posibilidad de elegir;
elegir como siente y piensa, sin dobleces,
sin mostrar una cara que no es la propia, conveniencias,
Sólo con la verdad de mostrar quien es en realidad...

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