11 años
después...
Solo en Argentina
Por
Christian Sanz
Luego de más de
10 años, una parte del expediente que investiga el blanqueo de dinero en la
recaudación de la campaña electoral 2007 de Cristina Kirchner y Julio Cobos,
está a punto de ser enviado a juicio oral y público.
Se
trata de una investigación que el ex juez Norberto Oyarbide intentó dejar
impune pero que la Cámara Federal "recuperó" (ver más abajo)
oportunamente.
Allí,
aparecen complicados varios personeros de Alberto Fernández, principalmente
uno:
Héctor
Capaccioli, otrora superintendente de Servicios de Salud de la Nación.
El
patrón es sencillo: está relacionado a jugosos negociados que se han hecho en
torno al sistema de salud argentino, gracias a la connivencia de poderosos
funcionarios oficiales, sindicalistas tuertos e importantes droguerías y
laboratorios medicinales.
Oportunamente,
el fallecido Sebastián Forza lo admitió sin medias tintas a este periodista:
"Acá hay un
sistema por el cual se falsificaron recetas médicas, se inventaron pacientes y
hasta se adulteraron remedios carísimos para llenar los bolsillos de unos pocos
delincuentes".
Forza
sabía de lo que hablaba, ya que se definía a sí mismo como parte de esa misma
mafia.
En
sentido similar opinó otra fuente del Ministerio de Salud:
"Para
entender los negociados de medicamentos, hay que tener en cuenta que se trata
de un sistema que tiene a Néstor Lorenzo a la cabeza y una serie de
empresas-pantalla que siempre están vinculadas entre sí, ya sea cambiando
cheques en una financiera que operaba en un consulado extranjero, vendiendo
medicamentos entre ellas, aportando a campañas electorales o simplemente
compartiendo los mismos clientes".
Lo
grave del caso es que, para que esto pudiera ocurrir, hubo una "zona liberada"
por parte de importantes funcionarios del entonces gobierno de Cristina.
El
más complicado es Capaccioli, fuertemente vinculado a Néstor Vázquez, ex
gerente de Prestaciones de la superintendencia de Servicios de Salud y a Néstor
Lorenzo, titular de la sospechada droguería San Javier y denominado por
Graciela Ocaña como "el Yabrán de
los remedios".
Capaccioli fue
el recaudador oficial de fondos para la campaña electoral del Frente para la
Victoria y
reportaba directamente al entonces jefe de Gabinete de Ministros, el ya
referido Alberto Fernández.
Como
se dijo, la Cámara Federal porteña, confirmó en 2016 los procesamientos de
cuatro imputados en supuesto blanqueo de dinero de origen ilegal proveniente de
la llamada "mafia de los medicamentos".
Todos
habían sido sobreseídos por Oyarbide, hoy suspendido.
En
la resolución de ese cuerpo se menciona mi entrevista con Forza, en el año
2008, como parte fundamental a la hora de reabrir la causa:
En
la sentencia donde se juzgó a los responsables de su homicidio, ocurrido en
agosto de 2008, el Tribunal Oral interviniente afirmó que Forza aspiraba a
"quedar como el único proveedor de efedrina de Martínez Espinosa con
destino a México" (conf. citada realizada a fs. 60 vta. del incidente).
Y
según declaró bajo juramento el periodista Christian Sanz, cuando lo entrevistó
en mayo de 2008, Forza "aseguró en
esa reunión que había existido lavado de dinero en los fondos de campaña que
financiaron la campaña del Frente para la Victoria”
Según
él, era plata del narcotráfico, más precisamente de los carteles de México.
Me
dio como ejemplo su propio caso, donde él aparecía aportando $200.000, pero
luego apareció aportando nada.
Esto
fue confirmado por varios de los aportantes, estos fueron Gabriel Brito,
titular de la firma Global Farmacy (sic), y el otro Julio Cesa (sic) Posse,
monotributista, que aportó $310.000.
Les
decían que si ellos firmaban le daban el diez por ciento de lo que aportaban.
Les
prometieron beneficios con el Estado.
Esto
fue en las oficinas de Héctor Capaccioli, ex superintendente, porque lo
echaron..." (textual, fs. 496/7).
Es
cierto, como argumentaron algunas defensas, que Sanz es un testigo de oídas.
Sus
dichos deben valorarse conforme la fuente de que se trata.
Pero
si se los relaciona con todos los demás elementos, variados y unívocos, que se
reunieron en la investigación, puede
hablarse de la concurrencia de una matriz delictiva en la procedencia y
percepción de los aportes de la campaña electoral.
Y
el caso de los fondos acercados con la firma de Forza claramente responde a la
lógica de esa matriz.
Hay
suficientes elementos, entonces, para observar el involucramiento ilícito de
Capaccioli y Gramajo en estos hechos, porque
"La
procedencia criminal de los bienes que son objeto de blanqueo no requiere sino
la comprobación de una actividad delictiva previa de modo genérico que, según
las circunstancias del caso, permita la exclusión de otros orígenes posibles,
sin que sea necesaria la demostración plena de un acto delictivo
específico..."
(ver de la Sala I de la C.N.C.P., causa n° 6754 "Orentrajch", reg. N°
8622 del 21/3/06).

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