Resistir,
desestabilizar, politizar y negociar
Por Carlos
Sánchez Berzaín
(Abogado y Politólogo. Director del Interamerican Institute
for Democracy)
En
la lucha de la democracia para terminar las dictaduras de delincuencia
organizada en las Américas. las
dictaduras están en crisis pero no derrotadas Señaladas como regímenes
violadores de los derechos humanos, sin estado de derecho, sin división ni
independencia de poderes, narco estados y creadoras de miseria.
Son las
dictaduras del castro chavismo en Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia, que
para mantenerse en el poder aplican la estrategia uniforme de resistir,
desestabilizar las democracias, politizar su situación y negociar.
La
jefatura estratégica y operativa es de la dictadura cubana, que luego de 60
años de mantener el poder en base a la violencia, la violación de los derechos
humanos y el ejercicio de la delincuencia organizada convertido en metodología
de control social y político, ha
expandido estas prácticas a Venezuela, Nicaragua
y Bolivia, operadas por personal
cubano.
Las acciones
criminales para retener el poder en los cuatro países del castro chavismo son
operadas por los servicios cubanos y coordinadas abiertamente por el «Foro de
São Paulo» que se reunió en Julio de 2018 en La Habana y cuyas conclusiones son
públicas como parte de la propaganda.
Ahora
preparan otra reunión del «Foro de São Paulo» en Venezuela del 25 al 28 de este
mes, para ajustar los mecanismos de su
sistema de delincuencia organizada transnacional y seguir disfrazándolos de «política».
La
estrategia para perpetuar las dictaduras de Cuba, Venezuela, Nicaragua y
Bolivia y eventualmente expandirlas, es tan sencilla como tenebrosa:
1.-
Resistir en el control del poder absoluto a toda costa, aplicando los métodos
del castrismo que han funcionado por 60 años en Cuba.
Represión,
corrupción, torturas, encarcelamiento, criminalización de la política, uso del
poder judicial para reprimir, control de prensa, asesinato de reputaciones,
penetración y organización de oposiciones funcionales y más.
Así
lo prueban los presos, exiliados políticos y los crímenes que cometen a diario.
2.-
Desestabilizar a las democracias mediante el impulso e incentivo de conflictos
internos, actos criminales, subversión, atentados terroristas, movilizaciones
con apariencia de reivindicaciones sociales o políticas y más.
Todo esto con
mucho dinero, pago de movilizaciones, soporte de publicidad y legitimación
política.
Actúan
en todos los procesos electorales de las democracias reivindicando posiciones
de izquierda y populistas para establecer o ampliar espacios de conflicto. El
objetivo es mantener ocupado en problemas propios al adversario.
3.- Politizar al
máximo -en el ámbito internacional- la defensa e imagen de los dictadores
Castro, Díaz-Canel de Cuba, Nicolás Maduro de Venezuela, Daniel Ortega de
Nicaragua, Evo Morales de Bolivia y sus regímenes, presentándolos
como luchadores antiimperialistas por la liberación de los pueblos a los que
precisamente oprimen.
El discurso de
los sesenta sigue funcionando.
Politizar
es «dar orientación y/o contenido político a acciones, pensamientos u
operaciones que no lo tienen».
Así politizan
sus acciones de crimen organizado, disfrazan de política la delincuencia que va
desde la desestabilización de gobiernos democráticos, la gestión de sus
regímenes como narco estados, la corrupción pública y más.
La
politización incluye intentar recrear la guerra fría integrando un bloque con
Rusia, China, Irán y más.
4.-
La «negociación» a propuesta de manipulados mediadores nacionales o
internacionales es el medio de
distensión y engaño para aparentar la terminación del régimen cuando en verdad
lo fortalecen.
La
negociación divide y desarticula al oponente, la dilatan con concesiones
tácticas que generalmente consisten en liberación de presos políticos o
restitución parcial de algunos derechos o garantías previamente conculcados,
mientras siguen reprimiendo.
Reiteradas
negociaciones logradas de los regímenes de Venezuela, Nicaragua y Bolivia solo
han servido para dar tiempo y oxígeno a las dictaduras, para sostenerlas.
Las
negociaciones internacionales de la dictadura de Cuba mantienen el régimen por
60 años, con reiterados agendas de círculos viciosos que siempre vuelven a
empezar.
Esta es la
estrategia básica de aplicación repetida, que como un solo bloque usan las
dictaduras en Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia.
Para
terminar con la usurpación hay que evitar volver a caer en su plan y tomar la
iniciativa...

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