"De Argentina para el mundo..."



Caricatura de Alfredo Sabat

sábado, 28 de septiembre de 2019

LA POESIA Y EL AMOR



Hay una preciosa metáfora que compara el amor con la poesía, así como se  produce el encuentro de  las palabras en la poesía…
Así se encuentran los amantes en el amor.
Hay un profundo amor en la relación de las palabras que componen un poema, y hay una maravillosa poesía en el amor que produce el encuentro de los amantes.
El significado poético de las palabras y su vuelo etéreo e infinito, comunica la poesía, y el deseo y la pasión de los cuerpos y las almas fundidas en un amor perenne comunican el sentido vital y eterno del amor.
Ambos son trascendentes, la poesía porque derriba las barreras del tiempo y del espacio, y mantiene su fuerza en la lectura, la comprensión y la voz de quienes la leen y la recitan y el amor, porque quienes aman, desean escapar de los límites finitos del hombre, para existir en el infinito de la eternidad.

El amor es poesía, y la poesía es amor.
El amante es un poeta, y el poeta es amante.
Porque el sentir del amor, se expresa en palabras, y la palabra perfecta para el amor es la palabra poética.
La amalgama del universo es el amor.
Aquello que hace viable la vida, lo que une, lo que permite que el hombre se constituya, exprese libremente y sea quien es, es el amor.
Querer es el término infinito, que abarca desde la rabieta de un niño, hasta el conocimiento  y la comprensión del santo.
Porque el querer crea…
Toda creación es amor.

El amor se nutre del deseo y la pasión, pero va más allá de ellos.
Porque el amor es esencialmente bondad, y la bondad no puede ser una virtud convencional…
Sino una forma de vida, la razón de nuestra conducta, el faro que ilumina nuestro comportamiento.
La bondad escapa al ser, se trasmite a los otros, y que mayor connivencia y coherencia que el amor vinculado a la bondad.
Pero para amar de ese modo hay que tener paz y armonía interior.

Ser consciente de las propias imperfecciones y perdonarse a sí mismo, para poder perdonar a los demás.
Se ha entendido al amor como sacrificio, como sufrimiento, y muchas personas consideran que hay que pagar tributo por el amor.
Es que acaso hay varias formas de amor, o sentimos diversos amores.
El amor en estado puro es uno, es total, excluyente, nos ayuda a vivir, es la fuerza que hace que el mundo tenga sentido para mí.
Es el motivo de la existencia, aquello para lo que nací, y fui puesto en este lugar y en este tiempo, para expresarlo, explayarlo, compartirlo e iluminar a mis hermanos.

Es un faro de ida y vuelta que me ilumina e ilumina, y cuando se da una relación de amor puro, hay un diálogo, una dialéctica entre ambos que permite que crezcan juntos y en armonía hacia el infinito.
Fuera de ese amor, vivimos a pedazos y a los tropiezos, pensando que debemos pagar por el amor.
Más la otra condición del amor es irradiar la paz y la armonía interior.
Esa paz que contagia, que envuelve, que tranquiliza y alegra, que da felicidad al hombre.
Y en esa dialéctica con el otro y consigo mismo, que mejor forma hay de expresarla que con la palabra poética.

Como podríamos dar a entender aquello que es inefable, que no se puede expresar con palabras, sino con esa maravillosa forma de expresión y de conjunción de las palabras que es la poesía.
Quién sino el poeta puede dar a entender el amor, en la forma y de la manera que el ser quiere escuchar y pretendería decir.
No hay mejor forma de comprender el amor que a través de la poesía.
Te amo/que puedo decirte/Te amo
Hay algo más tierno/más dulce/más bello
Quizás  alguna palabra que mejor lo exprese
Te amo…
Simplemente
Te amo…

Elías D. Galati

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