Los
estadounidenses son libres, en resumen, de estar en desacuerdo con la ley, pero
no de desobedecerla.
Pues
en un gobierno de leyes y no de hombres, ningún hombre, por muy prominente o
poderoso que sea, y ninguna turba por más rebelde o turbulenta que sea, tiene
derecho a desafiar a un tribunal de justicia.
Si este país
llegara al punto en que cualquier hombre o grupo de hombres por la fuerza o la
amenaza de la fuerza pudiera desafiar largamente los mandamientos de nuestra
corte y nuestra Constitución, entonces ninguna ley estaría libre de
duda, ningún juez estaría seguro de su mandato, y ningún ciudadano estaría a
salvo de sus vecinos!
John
F. Kennedy

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