"De Argentina para el mundo..."



Caricatura de Alfredo Sabat

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Perón, un militar admirador de Mussolini… (4)


"1943", el libro de María Sáenz Quesada que publicará Sudamericana en octubre
Mussolini, el modelo fascista

Esa Europa estaba a punto de precipitarse en una guerra total, en la que el militar argentino tomó partido por los fascismos a contrapelo de las simpatías de sus referentes liberales del justismo, que fueron aliadófilos.
En cartas a su cuñada definió al fascismo como “un gran movimiento espiritual contemporáneo, lógica reacción contra un siglo de materialismo “comunizante”.
Narró que había asistido a una concentración de 70.000 muchachas de toda Italia.

Comienza la obra de la mujer y de la mujer joven [...]
Este gran hombre que es Mussolini sabe lo que quiere y conoce bien el camino para llegar a ese objetivo.
Si las fuerzas desatadas al servicio del mal se oponen a sus designios, luchará hasta morir, y si lo matan, quedará su doctrina, aunque yo siempre he tenido más fe al hombre que a las doctrinas.
El panorama social de Italia es igual al de los demás países:
Un capitalismo sin grandes recursos, pero que mueve lo que tiene para crear valores;
un laborismo sufrido y pujante, que en combinación con el capitalismo elabora valores y crea riquezas donde la naturaleza ha negado gran parte de sus dones.
La dirección a cargo de otra clase nueva (el fascismo) que gobierna y administra, vale decir dirige el capital, el trabajo y las fuerzas espirituales que no descuida.

Lo más difícil es mantener la justa proporción que debe existir, en todos los regímenes, entre la parte de la población que produce (capital y trabajo) y la que dirige (que no produce).
Hasta ahora el fascismo mantiene esta justa proporción, pero si las necesidades político­-internas lo llevan a aumentar el personal que dirige, caerá en la burocracia, que un país pobre como Italia no podrá resistir. Nuestro régimen burocrático que ya es una rémora, lo aguan­tamos porque la Argentina es inmensamente rica, pero un país europeo sin colonias para exprimir, como lo hace Inglaterra, Francia, etcétera, no puede cosechar una burocracia sin sucumbir.

Como se aprecia en esta correspondencia, Perón estaba convencido de que el fascismo era el mejor sistema de gobierno para equilibrar las relaciones entre capital y trabajo y pensaba, como la mayoría de sus compatriotas, que la Argentina era un país inmensamente rico, en condiciones de soportar la mala administración de sus recursos.
Estas reflexiones políticas constituían el componente intelectual de la estadía romana, matizada por una vida social intensa, la relación sentimental con la joven Giuliana dei Fiori, los destinos militares en el norte y el aprendizaje del idioma.

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